martes, 16 de junio de 2015

"La Casa Abandonada"

Una  historia cuenta que un artista iba todos los días hasta su estudio a pie y en medio de su recorrido se detenía frente a una casa abandonada. Una casa a la que nadie daba valor y para muchos hasta daba espanto. Estaba en pésimo estado, sin pintura, con las ventanas cayéndose y con el jardín que parecía más un monte de escombros.
Pero a aquel artista podía vérselo parado frente a aquella casa mirando por algunos minutos, contemplándola y después de que observarla bastante seguía su trayecto.  Este ritual que el artista tenía cada vez que iba a su estudio causaba curiosidad porque no se trataba de una casa bonita ni de una casa antigua bien conservada; pero al artista le  gustaba pararse enfrente de aquel lugar y admirarlo.
Después de algún tiempo la casa fue puesta a la venta y el artista, que se había pasado tanto tiempo contemplándola, fue el nuevo propietario del lugar. Semana tras semana, mes tras mes, aquel horrible lugar fue adquiriendo una nueva apariencia reflejando el toque de su dueño, hasta que al final, en lugar de la vieja y mal vista casa, que por muchos años manchara el vecindario, allí estaba una casa muy blanca de impresionante gracia y belleza.
Era la misma casa, pero ahora con un aspecto impecable que antes no tenía. Se tornó en centro de atención para toda la comunidad. Y todo eso, porque un artista la compró y pasó a vivir en ella y tomar a su cargo la construcción.
Dios hace lo mismo con nuestras vidas. Como el supremo artista, Él puede ver más allá de las apariencias y conoce el potencial que hay en nuestras vidas. Tal vez sientes que nadie te da valor, que te han abandonado o te consideran un caso perdido; pero el Artista ve más allá de lo evidente y cuando empieza a trabajar en nosotros y poner su  toque personal en nuestras vidas nos da el valor real que tenemos.
Quizás tu vida no ha sido como quisieras y ahora sientes que no tienes valor, que eres menospreciado por los demás o que estás en ruinas, pero recuerda los que dice 2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Dios quiere transformarnos día a día y convertirnos en su obra maestra. Permite que el Artista trabaje en tu vida y cumpla el plan para el que fuiste creado.

“Razones Para Asumir Riesgos”

Meditación 16.6

Josué 1.6-9 “Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”

En el primer capítulo de Josué, Dios ofrece las palabras de ánimo más famosas de toda la Biblia. Moisés acababa de morir, y ahora su sucesor había sido llamado a llevar a la nación de Israel a la Tierra Prometida —una acción militar que implicaría un gran riesgo. Josué, sin duda, estaba inquieto por la perspectiva de enfrentarse a un poderoso ejército enemigo. Por tanto, el Señor le dio palabras de aliento que todavía resultan válidas para nosotros hoy.

¿Qué habría pasado si Josué se hubiera negado a aceptar esta intimidante tarea? Lo más probable es que la nación de Israel habría languidecido en el desierto. Afortunadamente, este líder era un hombre de mucha fe y valor, y asumió con valentía la causa de Dios.

Al igual que Josué, nosotros enfrentamos obstáculos cada día. Sin embargo, es en medio de la adversidad que Dios refina nuestra fe (Santiago 1.2-4). Cuando nos negamos a obedecer al Señor, los resultados son devastadores para nuestro crecimiento espiritual:

Impedirá que nos convirtamos en las personas que Dios quiere que seamos.

Limitará nuestra utilidad para el Señor.
Viviremos dispuestos a justificar la desobediencia.
Seremos gobernados por el temor en vez de la fe.
Perderemos recompensas en el cielo, y además bendiciones en la Tierra.


¿Está usted, de alguna manera, rechazando el llamado de Dios? El Señor es digno de confianza. Sea cual sea el plan de acción que Él tenga para usted, tenga la confianza de que el Señor le dará la victoria.
(De Encontacto.org)

lunes, 15 de junio de 2015

“Confiar en el Dios de Amor”

Hebreos 8.6-13 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; 11 y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. 12 Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. 13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.”

Confiar en Dios es un principio fundamental en la vida cristiana. Tenemos que aceptar que Dios es perfecto en amor, infinito en sabiduría y soberano en control. No entendemos estas verdades en el momento de la salvación; pero las aprendemos con el tiempo. Sin embargo, de lo que la mayoría de nosotros parece dudar es del amor que Dios nos tiene. Pero la Biblia nos da 3 pruebas en las cuales podemos confiar cuando nuestra seguridad comience a flaquear.

El amor es su carácter—La naturaleza intrínseca de Dios es el amor (l Juan 4.8). La Biblia también nos dice que Dios es luz, y que no hay tinieblas en Él (1.5). En otras palabras, Él es perfecto y nunca tratará mal a sus hijos.

El amor en el Calvario—La muerte expiatoria del Señor Jesús en la cruz por nuestros pecados ofrece evidencia irrefutable del amor divino. El amor del Padre por la humanidad se reveló cuando dio a su Hijo para que muriera en nuestro lugar.

El amor en el pacto—Dios se ha comprometido a hacernos sus herederos  (Tito 3.5-7). Sabemos que cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, nos convertimos en hijos de Dios. Nos ve como somos —unos pequeñitos que estamos aprendiendo a conducirnos en nuestro breve hogar terrenal.

Como creyentes que estamos en constante crecimiento, no podemos confiar en Dios si dudamos de su amor por nosotros. Afortunadamente, tenemos estas evidencias maravillosas. La naturaleza intrínseca del Padre celestial es amar, lo que Él demostró en la cruz y sigue haciendo al adoptarnos como sus hijos
De Encontacto.org)

viernes, 12 de junio de 2015

“En los Momentos de Prueba”

Meditación  12.6

Génesis 50.18-21 “Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.”

Si alguien tuvo muchas oportunidades para estar amargado por las pruebas de la vida, ese fue José. Sus hermanos lo trataban con desprecio, aun antes de que lo arrojaran a un pozo. Después, fue vendido como esclavo, llevado a un país extranjero, culpado de un delito que no cometió, y enviado a una cárcel —todo eso dentro de un período relativamente corto de tiempo. Pero, a pesar de las muchas injusticias que sufrió, se convirtió en un hombre con una celosa ética de trabajo y un espíritu afable.

Es casi imposible entender cómo podía José ser tan perdonador, pacífico e incluso gozoso. Su secreto para mantener la afabilidad bajo presión era su mirada constante en Dios. Debió haber pasado muchas horas recordando las historias de Jacob en cuanto a la fidelidad del Señor para con su familia, y también las revelaciones divinas sobre su futuro como líder (Génesis 37.8-9).

Imagine en qué clase de hombre podía haberse convertido José después de 13 años de sufrimientos e injusticias. Si se hubiera detenido a pensar todo el tiempo en sus injustas circunstancias, probablemente se habría vuelto cínico y vengativo. Con una mente llena de planes de escape y de maneras de vengarse, podía no haber sido un buen trabajador.

Con sus ojos espirituales preparados para ver la gloria de Dios, José perseveró en sus grandes pruebas. Al final, tuvo el poder para castigar a sus hermanos por su traición, pero eligió perdonar. Esa decisión probablemente no fue fácil. Sin embargo, porque José se puso bajo la protección de Dios, su corazón estaba libre de resentimiento.

(De Encontacto.org)

jueves, 11 de junio de 2015

"El Toque de Jesús"

Meditación 11.6


Marcos 1: 40-42 “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.”

El leproso del pasaje bíblico para hoy, además del dolor de padecer su grave enfermedad, seguramente hacía tiempo que no recibía un abrazo o una caricia de nadie. Las noticias que llegan le dicen que Jesús no rechaza a nadie; que ama a todos y que vive desplegando un derroche de poder sanador y de amor por cuanta persona se cruza en su camino.

El relato nos dice que no solamente Jesús lo sanó y le dijo que lo quería sanar (“Quiero, sé limpio” le dijo), sino también previamente “extendió la mano y le tocó”.

Jesús sabía que el acto de tocar a este leproso le reportaría la crítica de los fariseos y del pueblo, ya que él mismo podría contagiarse de la enfermedad y convertirse así en transmisor de este flagelo. También Sabía que a los fines de lograr la sanidad, no era necesario en absoluto que lo tocara. Pero en este caso, a despecho de todas las expectativas sociales y religiosas de sus días, sabe que este hombre no solo necesita sanidad física, sino también emocional; sentirse querido por alguien, que todavía es una persona que merece ser tratada como un ser humano y no como un monstruo.

Jesús entonces, lleno de misericordia, tiernamente extiende su mano, lo toca y le dice con firmeza y amor la segunda palabra: “Quiero”, y la orden divina, que atesora todo el poder de Dios: “Sé limpio”.

Así es Jesús. Él puede sanarte de tu lepra de pecado, si la reconoces y sientes la necesidad de ser limpiado y sanado de tus maldades. Pero antes que nada, Jesús quiere poner su mano sobre tu hombro, tocarte con su amor divino y transmitirte la seguridad de que eres su hijo, que vales mucho para él, que dio su vida en la cruz por ti, y que anhela verte feliz y libre del mal aquí, y abrazarte cuando venga en su reino de gloria para vivir siempre contigo. Déjate abrazar hoy por Jesús.


(De “El Tesoro Escondido” )

miércoles, 10 de junio de 2015

“Cómo Mantener una Mente Clara?”

Meditación 10.6

Romanos 12.1-2  “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

La mente humana es una creación maravillosa de Dios. Nada en el mundo puede compararse con sus capacidades o su creatividad. Controla nuestros sentimientos, pensamientos, palabras, actitudes y conducta. Lo que llegamos a ser y lo que logramos, se debe en gran parte a la manera que pensamos. ¿Tendrá, o no, sentido dejar que Aquél que nos creó, guíe nuestro razonamiento?
Una mente clara es la que está en armonía con la Palabra de Dios, y controlada por su Espíritu. Cuando el Señor tiene autoridad sobre nuestros pensamientos, el discernimiento guardará nuestra perspectiva. Él nos capacita para mirar más allá de lo evidente, y para ver las situaciones como son en realidad. Podemos distinguir no solo entre lo bueno y lo malo, sino también entre lo bueno y lo mejor. El Señor nos ha concedido la capacidad de pensar acertadamente, no importa los desafíos que podamos enfrentar.
Pero esa clara y enfocada manera de pensar debe ser adoptada adrede y mantenida celosamente. Si no batallamos contra la influencia del mundo, pronto tendremos una mente fragmentada, incapaz de centrarse en las cosas espirituales, ya que estará llena y atascada con pensamientos y preocupaciones mundanas. Tenemos que examinar cuidadosamente lo que permitimos que entre a nuestra mente.
Una mente renovada comienza con la entrega al Señor. Hasta que no le dé autoridad total sobre sus pensamientos, usted no tendrá ningún poder para limpiar el desorden que le impide vivir dentro de la voluntad de Él. Pero si se rinde al Señor y llena su mente con su Palabra, Él transformará su vida.
(De Encontacto.org)


martes, 9 de junio de 2015

“La Mente de Cristo”

Meditación 9.6

1 Corintios 2.12-16 “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

La mejor vida que usted puede vivir es la vida que su Creador diseñó para usted. El Señor nos ha dado a los creyentes todo lo que necesitamos para ser más semejantes a Él, y para alcanzar todo lo que ha previsto para nosotros. Puesto que la manera como pensamos es de vital importancia, el Señor nos ha dado la mente de Cristo. Ahora tenemos la capacidad de pensar como Él lo hace y de ver las situaciones desde su perspectiva.

Esta maravillosa capacidad de ajustar nuestros pensamientos a los de Él es un don que recibimos de Dios en el momento de ser salvos. Sin embargo, la práctica de este don es nuestra responsabilidad. Todos venimos a Cristo con una mente “preprogramada” en cierto grado. Por ejemplo, un niño que crezca oyendo comentarios degradantes, probablemente los incorporará a su concepto de quién es él y de lo que puede lograr en la vida. También, el mundo intenta constantemente de ajustarnos a su manera de ser y Satanás trata de inyectar sus mentiras en nuestro pensamiento.

Si queremos experimentar la vida que el Señor quiere que tengamos, tenemos que reemplazar con la verdad los viejos pensamientos que no están de acuerdo con la Palabra de Dios. Debemos, entonces, filtrar las ideas que nos bombardean cada día para que nuestra vida sea transformada.

Compare sus actitudes, convicciones y pensamientos con las enseñanzas bíblicas. Si no coinciden, rechácelos, y en lugar de eso llene su mente con las verdades de la Palabra. Puesto que el Señor nos ha facultado para pensar correctamente, cultivemos la mente de Cristo en nosotros. (De Encontacto.org)

lunes, 8 de junio de 2015

“La Oración en el Nombre de Jesús”

Meditación 8.6

Juan 14.7-27 “Si me conocieras, también a mi Padre conocerías; y desde ahora le conoces, y le has visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Créeme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, créeme por las mismas obras. De cierto, de cierto te digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, las hará también; y aun mayores, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidas al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pides en mi nombre, lo haré. Si me amas, guarda mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero ustedes lo conocen, porque mora y estará con ustedes. No los dejaré huérfanos. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero ustedes me verán; porque yo vivo, ustedes también vivirán. En aquel día ustedes conoceréis que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que han oído no es  mía, sino del Padre que me envió. Les he dicho estas cosas estando con ustedes. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho. La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe tu corazón, ni tenga miedo.”

Cuando cultivamos una vida de oración firme, nuestra manera de vivir y de ver las cosas cambian. Mediante la oración, el Señor puede transformar nuestra debilidad en su fortaleza; nuestra ignorancia en su sabiduría y nuestro vacío en su plenitud. El Señor Jesús está comprometido a darnos todo lo que pidamos en su nombre. Pero, ¿qué significa esto realmente?
Orar en su nombre significa reconocer que el Señor Jesús ha abierto el camino para que tengamos acceso al Padre. Cualquier persona que crea en la muerte de Cristo -como pago total por sus pecados- y le reciba como su Salvador personal puede, asombrosamente, acercarse al trono de Dios Todopoderoso (Hebreos 4.16).
Orar en su nombre significa ejercer la autoridad que Él ha dado a cada hijo nacido de nuevo. Jesús, el heredero de todas las cosas, nos ha hecho “coherederos” con Él (Romanos 8.14-17). Entender nuestra posición debe darnos confianza y osadía para pedir con humildad y esperar la maravillosa respuesta de Dios.
Estamos en una misión que nos obliga a ser personas de oración —conectadas siempre con el poder del Espíritu Santo, clamando siempre al Padre y dependiendo siempre de Él como nuestra fuente de ayuda.

Orar en el nombre de Jesús significa conformidad con su voluntad. Usted pide al Padre que supla su necesidad o su deseo como lo haría Jesús, de estar Él en su situación. Si usted ora con esta actitud, Dios le revelará su voluntad, porque usted deseará hacer solo lo que Él quiera. Esta es la clase de oración que cambia al mundo.
(De Encontacto.org)

viernes, 5 de junio de 2015

“El Buen Pastor”

Meditación 5.6




Salmos 23 “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

Muchas veces, Dios es retratado en las Sagradas Escrituras de una manera fácil de entender para nosotros. Uno de los pasajes más conocidos y favoritos de la Biblia es el Salmo 23, que comienza así: “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. Aquí, David ofrece una emotiva y conmovedora imagen de Dios, describiéndole como un pastor de ovejas.

En la antigüedad, los pastores tenían una relación especial con sus rebaños. Pasaban el día con los animales, los guiaban por el camino, los protegían de peligros y metían en el corral a los que vagaban. Para las ovejas, el pastor era un compañero constante, hasta el punto de que los animales realmente llegaban a reconocer su voz y, por tanto, a responder solamente a su llamado.

En Salmos 23, David reconoce su posición como la de una oveja bajo la dirección del Gran Pastor. Como tal, se regocija porque él es parte del “rebaño” del Señor, y por ser Dios un Guía tan tierno y misericordioso.

Por la seguridad que tenía de la protección y la guía del Señor, David fue capaz de exclamar categóricamente: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. Esta es verdaderamente una declaración admirable porque revela que, aunque David estaba consciente de que iba a enfrentar tiempos difíciles, podía descansar en la confianza de que Dios lo sacaría adelante en la prueba.

Así como un pastor conoce a sus ovejas, Dios le conoce a usted. Dele gracias hoy porque le permite apacentarse en el prado de sus bendiciones.
(De Encontacto.org)



miércoles, 3 de junio de 2015

“Fortaleza en la Espera”

Meditación 3.6

Isaías 40.28-31 “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Dios tiene un propósito y un plan para tu vida, y Su tiempo es perfecto. A veces, Él responde nuestras oraciones con un “sí” o un “no”. Pero, en otras ocasiones, dice: “Ahora no”. Cuando este sea el caso, podemos aprovechar las ricas recompensas que recibimos mientras esperamos.

Una bendición muy práctica es que Dios nos fortalece mientras nos apoyamos en Él. Isaías 40.31 habla de un águila que se remonta a las alturas —una metáfora adecuada de cómo el creyente que obedece al Señor será levantado y sostenido por el Espíritu Santo. De hecho, es interesante notar que la palabra hebrea para “viento” y “espíritu” vienen de la misma palabra: ruach.

Cuando enfrentemos una decisión difícil, lo fundamental es aprender a esperar. Ningún versículo de las Sagradas Escrituras nos dice que debemos tomar las riendas de nuestra vida y encargarnos de librar nuestras batallas. Dios es quien lo hace a nuestro favor (2 Crónicas 20.15), pero debemos ser pacientes y confiar en Él.

Cuando David enfrentaba sus batallas más grandes, esperaba en el Señor. Dios lo sacó del foso de la muerte y lo plantó en tierra firme (Salmos 40.1-3). Él hará lo mismo por usted. Cuando usted le obedece, el Señor le da las fuerzas para hacer las cosas que Él requiere; su Espíritu hace por usted lo que le resultaría imposible hacer por sí solo.

Al leer la Biblia, vemos que cada vez que un fiel servidor de Dios ganaba una victoria era porque estaba esperando y confiando en el Señor. De la misma manera, usted podrá experimentar la victoria si espera en Él.
(De Encontacto.org)

PD:
No es bíblico, lo que se repite con tanta frecuencia:  “Dios dice ayúdate, que yo te ayudaré”; esto es un decir del mundo.... Dios dice:  Espera y confía en Mí, no que lo hagas tú –Dios no necesita ayuda.

Ahora bien, si estamos conectados con Dios, sabremos qué parte nos correspondería hacer a nosotros, y no  habrán interferencias con sus planes.

Dios te bendiga y te enseñe a esperar y a confiar en Él!

martes, 2 de junio de 2015

“Requisitos de la Espera”

Meditación 2.6

Que meditación tan maravillosa.... Tenemos que profundizar en ella.  Dios te bendiga!

Salmos 25.3-5 “Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación;  En ti he esperado todo el día.”

Esperar el tiempo de Dios no es algo pasivo ni ocioso —se necesita disciplina y obediencia. Podemos pensar en cuatro requisitos básicos para saber esperar.

Fe. Los caminos y el tiempo del Señor no son como los nuestros (Isaías 55.8, 9). Desde el punto de vista humano, la manera como Él hace las cosas suele ser totalmente diferentes de lo que nosotros esperamos. Pero a medida que confiemos más en Él, descubriremos que su manera de actuar tiene sentido.

Humildad. Para esperar en el Señor, debemos reconocer que lo necesitamos. La sumisión a su divina voluntad requiere humildad. Nadie puede rendirse por completo a Dios, y al mismo tiempo seguir adelante con sus propios planes.

Paciencia. ¿Está usted dispuesto a hacer una pausa hasta recibir una clara dirección de parte de Dios? Esto no significa desligarse y permitir que las circunstancias colapsen a su alrededor. Esperar en el Señor es una decisión que requiere paciencia.

Valentía. Esperar en Dios requiere valor, especialmente cuando somos presionados para actuar. Si se descuida, puede dejar de escuchar al Señor y seguir el consejo incorrecto. Por eso, mantenga su oído atento a la voz de Dios Todopoderoso, y no le irá mal.

Esperar en el Señor es una de las decisiones más sabias e importantes que podemos tomar en la vida. Y, contrariamente a la creencia popular, es un esfuerzo activo que requiere fe, humildad, paciencia y valentía.

(De Encontacto.org)

lunes, 1 de junio de 2015

“Para Eliminar el Peso de Nuestras Cargas”

Meditación 1.6

Mateo 11.28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

En la película de 1986, “La Misión”, un traficante de esclavos apellidado Mendoza, agobiado por el sentimiento de culpa, se esfuerza por escalar una montaña, mientras lleva encima un pesado bulto lleno de armas. Deliberadamente eligió esta engorrosa carga como penitencia por los violentos pecados de su pasado.

Estando en la cima de la montaña y en lo peor de su frustración, Mendoza se balancea peligrosamente en una cresta infranqueable, con su embarazoso bulto que le impide moverse un centímetro más. Mientras hace toda la fuerza que puede, un joven nativo se acerca y saca un gran cuchillo. Mendoza teme por su vida, pero el joven tiene otra cosa en mente. Corta el pesado bulto de la espalda de Mendoza, y lo deja caer en la profunda hondonada.

Incapaces de comunicarse entre sí, los dos hombres se abrazan mientras las lágrimas de Mendoza revelan su profunda gratitud.

Aunque el pecado destruye la vida, Dios no nos ha llamado a llevar el peso de la culpa en nuestras espaldas. Tampoco nos exige que expiemos nuestros delitos. En vez de eso, Él envió a su único Hijo, Jesús, para cargar con los pecados de toda la humanidad. La sangre del Salvador fue derramada para eximirnos del pago de la deuda que cada uno de nosotros tenía con Dios (Juan 3.16; Rom.4.25).

¿Qué carga está usted llevando en este momento? Salmos 55.22 dice que la echemos sobre el Señor. ¿Dejará que el Señor Jesús “corte el lazo” y que Él le reciba con sus brazos extendidos?
(De Encontacto.org)
.....
Se inicia un nuevo mes, y que maravillosa oportunidad de soltar en manos de Jesús nuestras cargas... Él las está esperando!

Si deseas entregarlas ahora, dile: Señor Jesús, en tus manos deposito mis cargas, recíbelas y recíbeme a mí también.  Hoy quiero que tú seas mi fuerza, mi Salvador, y mi Señor. Perdóname por no haber tomado esta decisión antes.  Ven a ayudarme porque solo/a nunca podría. Reconozco que soy pecador/a, que te he fallado, que te necesito. Escribe mi nombre en el Libro de la Vida, y ayúdame a serte fiel, hasta que tú vengas a buscar a tu pueblo, o yo vaya a tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén.

Si hiciste esta oración de corazón: Habla con Dios cada día, lee Su Palabra (La Biblia), y visita una iglesia donde te puedan guiar mediante sana doctrina.    Dios te bendiga!

19/9/26... Enemigos del Contentamiento Espiritual

Mateo 6.25-27, 30 “ No se afanen por su vida , qué han de comer o beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir. ¿No es la vida más que el a...