Juan 15.1,2,6,8 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. *Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará* ; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. *El que en mí no permanece, será echado fuera* como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. En esto *es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto* , y seáis así mis discípulos”. Amén.
*Un vinicultor planta y cuida sus viñas* , con propósito de que produzcan buenas uvas. *Dios, como nuestro vinicultor, nos anima a dar Su fruto espiritual* . Y que nuestro *carácter muestre ser nuevas criaturas* .
Como creyentes *debemos vivir arraigados en Jesucristo, nuestra vid verdadera* .
La *vida y el ministerio de Jesucristo fueron el resultado del poder del Espíritu* . Y cuando nos convertimos en creyentes, *Dios envía al mismo Consolador a morar en nosotros* .
En el lenguaje de los viñedos, *la savia de la vid fluye hacia la rama, dándole vida y capacidad de producir* el tipo de fruto propio de esa planta. La *rama y la vid se hacen una* y, para que eso mismo ocurra en nosotros, *debemos estar “arraigados y edificados en Cristo* .
Una vez que confiamos *en el Señor Jesucristo, como Señor y Salvador, el Espíritu de Dios vive a través de nosotros* . Y Aquel, en quien estamos arraigados, es *nuestro gozo y nuestra paz* .
Feliz viernes. *¡Dios te bendiga!*
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)