Mateo 11.29 “Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas”. Amén.
Antes de
accionar por momentos difíciles, mantengamos la calma y confiemos en Dios.
Nadie está
libre de tentaciones, pruebas y sufrimientos; nadie es inmune. Pero, los creyentes en Jesucristo, tenemos el
poder del Espíritu Santo para soportar. Sabemos estar quietos, porque
conocemos quién es Dios.
¡Es extraordinario
saber que, como hijos de Dios, tenemos una línea abierta y directa de
comunicación con Él!
Nunca
será necesario responder con ira, depresión o tristeza. Ni arreglarlo todo con nuestras fuerzas. En la medida en que dejemos
de luchar nosotros, aprenderemos a confiar en Dios mucho más.
En Él, las
dificultades no solo forman nuestro carácter, también lo revelan.
Una de
las respuestas más comunes, a los momentos difíciles, es la ira. Tomando el
riesgo de tomar decisiones impulsivas que pudieran repercutir el resto de la
vida.
Aprendamos
a no dejarnos llevar de la ira, depresión, tristeza, u otra emoción. Se trata de mantener la calma, y confiar en Aquel que
controla todo aspecto de la vida.
Siempre
habrá problemas (Juan 16.33). La diferencia
es en quién tienes la confianza. ¡Si es en Dios, todo estará bien!
Feliz día, inicio de semana, de verano…
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)