Nuestra lucha con la culpa
Domingo 17/8/26
1 Juan 1.5, 9 RVC “Este es el mensaje que hemos oído de Él, y les anunciamos: Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Amén.
Para algunos la culpa es un compañero constante. Viven cargando errores del pasado y
temiendo fallar en el futuro. Incluso, cuando intentan avanzar, la
autocrítica les detiene.
La culpa, por romper leyes bíblicas o humanas, es real.
Cuando se transgrede, se tiene al Espíritu Santo que señala lo que está
mal y cómo corregirlo. Luego, en respuesta a nuestra confesión y
arrepentimiento, Dios nos ofrece perdón y limpieza de culpa (Sal.
32.5).
Pero algunos sentimientos de culpa son falsos. Surgen de las mentiras
y acusaciones del enemigo, que reemplazan paz con turbación y gozo con
desaliento.
El legalismo también genera culpa. Aunque la
Palabra de Dios establece cómo vivir, algunas personas o iglesias imponen
reglas extras.
Además, las experiencias de la infancia -como traumas por
hechos muy fuertes- pueden llevar a juzgarnos con gran dureza.
Sepamos echar mano de Romanos 8.1: “Ninguna condenación hay para los que están
en Cristo Jesús”.
Por medio de Jesucristo tú puedes vivir sin culpa. ¿Qué te parece si decides ser libre hoy? ¡Jesucristo es tu respuesta!
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)