Isaías 55.8-9 PDT “El Señor dice: Mis pensamientos no son como los de ustedes, ni tampoco mi manera de obrar. Porque así como el cielo está tan arriba de la tierra, de igual manera mi manera de obrar es tan diferente a la de ustedes. Mis pensamientos son más altos que los suyos”. Amén.
Es Jesucristo nuestro
puente hacia Dios. Es bueno recordar qué fue lo que creó la brecha
entre nosotros y el Padre celestial… El pecado, en el huerto de Edén.
Cuando el Dios Altísimo;
el Alto y Sublime, nos declara que, son más altos Sus caminos que los nuestros,
nos está dando a conocer que no existe solo distancia física, sino una infinita
diferencia entre Su perfecta santidad y nuestra naturaleza pecaminosa.
Moisés
lo vivió en la zarza ardiente, cuando Dios le
advirtió que no se acercara demasiado (Ex.3.5).
Es que una humanidad
pecadora no puede acercarse a un Dios santo y sobrevivir. La Biblia incluso
lo describe como “fuego consumidor” (Dt.4.24).
¿Por
qué vino Cristo? Porque solo el Hijo de
Dios, perfecto y sin pecado, podía acercarse al Padre y permanecer en su
presencia. ¡Él rompió el abismo!
Cuando estamos en
Cristo, podemos experimentar esa intimidad; no por nuestra propia santidad,
sino porque Él nos revistió con su justicia y nos condujo, de manera
segura, hacia Dios.
Revestidos
de la justicia de Cristo, podemos presentarnos delante del Dios santo, y Él inclinar Su oído para escucharnos.
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)