Marcos 11.24-26 (PDT) “Por eso les digo que, cuando pidan algo en sus oraciones, pídanlo convencidos de que ya lo han recibido y entonces todo lo que pidan será suyo. Y cuando estén orando, perdonen lo que tengan contra alguien para que su Padre, que está en el cielo, también les perdone sus pecados”. Amén.
Los obstáculos no nos los despinta la vida. Pero hay esperanza, porque Jesús ha vencido al
mundo (Jn.16.33). Cuando los problemas parezcan abrumadores, tengan fe
en Dios y oren.
A todo el mundo le gusta que le digan que cuando piden algo en oración, le
será dado. Tengamos claro que este versículo no debe interpretarse
aisladamente, ni fuera de contexto.
Veamos dos condiciones para la promesa presentada:
1…Dios se compromete a eliminar solo los obstáculos que
estorban su voluntad. Al enfrentar la perspectiva, de Cristo morir en la cruz, como portador
del pecado de la humanidad, nos muestra su desafío: no se haga mi
voluntad, sino la tuya.
2…Asegurarnos de no ser nosotros el obstáculo. Cristo señala que la falta de perdón rompe
nuestra comunión con Dios, y bloquea nuestras oraciones.
Ante los obstáculos:
Examinémonos y preguntémosle a Dios si nuestras peticiones están
alineadas con su voluntad. También recordemos que Jesucristo oró,
diciendo: No se haga mi voluntad, sino la tuya. Y aprendamos a hacer lo
mismo.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)