Romanos 5.12, 17 “El pecado llegó al mundo por lo que hizo un hombre. Con el pecado llegó también la muerte. Todos tendrán que morir porque todos han pecado. 17 La muerte reinó porque un hombre pecó. Pero los que han recibido en abundancia el generoso amor de Dios, con mucha más razón ahora, tendrán vida y reinarán. Ellos recibieron su aprobación mediante un solo hombre, Jesucristo”. Amén.
Jesucristo te ama tanto, que dio su vida para poderse relacionar contigo. Desde el huerto del Edén, estamos cargando el peso del pecado. Adán y Eva (que se pasaron de contentos) comieron del fruto prohibido (Génesis 3.6), y a todos nos tocaron las consecuencias. De ahí que, por nosotros mismos, somos incapaces de tener una verdadera comunión con Dios.
Ahora bien, como Dios es conocedor de todo, y nos amó tanto, se
humanó en esta tierra. Cristo fue esa encarnación tan especial.
Aunque Cristo merece toda gloria, honor y alabanza, tomó nuestro
lugar en una cruz, para morir y libertarnos de las consecuencias del horrible
pecado.
Es que aceptemos que Él se entregó para redimirnos y aliviar nuestras cargas
pecaminosas. Experimentaremos verdadera vida y libertad.
¿Ya has recibido el regalo de la salvación de Dios, en
Cristo? Cuando creas exactamente
quién es Él, y aceptes su muerte por tu pecado, serás perdonado
de toda iniquidad, y podrás ser parte de la familia celestial. Por
demás, tener ¡vida eterna en gloria!
Feliz día.
¡Que Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)