Genesis 3.4-6 “Entonces,
la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que
el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios,
sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para
comer, y agradable a los ojos, árbol codiciable para alcanzar la sabiduría;
y tomó de su fruto, comió; y dio también a su marido, el cual comió, así
como ella”. Amén.
Cuando
seas tentado, recuerda que todo pecado conduce a sufrimiento, mientras
que confiar en Dios, a bendición.
Vivir
en este mundo caído desafía la fe.
Ese dolor y sufrimiento, resultantes del pecado de Adán y Eva, nublan
la comprensión del hombre acerca de Dios.
Cuando Eva
escuchó las mentiras de la serpiente, comenzó a dudar. Se haría la
pregunta: ¿por qué nos privaría Dios de la sabiduría y disfrute de un
alimento tan apetecible?
Nuestros
pensamientos son similares a los de Eva, cuando no estamos de acuerdo con lo
que nuestro Padre celestial dice
ser lo mejor para nosotros.
Humanamente
“bueno” se refiere a agradable o provechoso. Pero el estándar de Dios es mucho más alto. Siempre Él
trabaja para cultivar un carácter semejante al de Cristo.
Detrás
de cada restricción o mandato del Padre está el cuidado por sus hijos. Él conoce las consecuencias del pecado y quiere
protegernos. Dios es quien sabe qué es lo mejor. Y lo mejor para
nosotros es escucharle y obedecerle. ¡Vamos a intentarlo!
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia:
En.Contacto)