Viernes 24/07/26.
Salmos 144:3-4 “Señor, ¿qué es el ser humano para que lo tengas presente? ¿Qué es el hijo del hombre para que pienses en él? 4 El ser humano es como un suspiro, su vida es como una sombra que desaparece rápidamente”. Amén.
La vida no
es como, es un soplo. Es frágil y pasajera. Podemos tener planes, sueños y proyectos, pero todo puede
desvanecerse en un simple instante.
Ejemplo reciente: Terremotos en Venezuela. 7.2 y 7.5. 39
segundos fueron mas que suficientes para una destrucción descomunal. De
vidas y bienes materiales
Esa fragilidad
nos recuerda que no podemos aferrarnos a lo temporal como si fuera eterno. Visualmente
nos puede ofrecer mucho, pero en un abrir y cerrar de ojos, se puede
convertir en nada.
Sin
Jesucristo, como Salvador, la
vida se convierte en un vacío que termina sin esperanza. Siendo Él el
centro, la fragilidad se transforma en propósito, y la certeza de la eternidad
nos da paz.
El mundo
ofrece seguridades falsas: riquezas, poder, fama. Sin embargo, ninguna de ellas es válida en el día final. Jamás servirán
de intercambio para la salvación de nuestra alma. Solo Cristo, quien
venció la muerte, asegura una vida que trasciende a lo terrenal.
Nuestra
vida es breve. ¡No lo ignores! Entrégala a
Cristo. Fuera de Él todo se desvanece. En Él, todo cobra sentido y esperanza
eterna.
Feliz día.
Dios te bendiga.
Evang. Wilda Messina