Lucas 5.1-4, 6 “Aconteció que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcas cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3 Y entrando en una de aquellas barcas, la de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”. Amén.
Obedecer a Dios es esencial para recibir sus recompensas. Pedro no podía imaginarse el impacto que, un simple viaje en barca tendría en su vida. Su obediencia abrió la puerta para que Dios lo bendijera abundantemente.
Al Señor le complace que hagamos lo que nos pide, pero sufrimos las consecuencias cuando lo desobedecemos. Obedecer a Dios abre, de par en par, nuestros corazones para que su poder se derrame.
Como creyentes, preguntemos
a Dios ¿qué quiere que hagamos, en las situaciones cotidianas? Aprendamos a
escuchar y ser sensibles a su voz. Una mente sintonizada con Dios entiende
la importancia de tomar buenas decisiones.
¿Qué te parece si haces de este año, uno de obediencia, y eliges confiar en Dios, en sus promesas y recibir sus grandes bendiciones?
Dios recompensa cada vez que elegimos obedecerlo, incluso en decisiones que parezcan insignificantes.
Feliz día. ¡Que Dios te
bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)