Mateo 3.13-15 “Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó”. Amén.
Nuestro Señor Jesucristo comenzó su ministerio público con el bautismo. En aquel momento, Juan el Bautista llamaba a la gente a confesar sus pecados y a demostrar arrepentimiento, mediante la inmersión en el río. Entonces, ¿por qué el Señor Jesús, único sin pecado, pidió ser bautizado?
Al principio, Juan se negó. Sabía que era el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn.1.29). Pero Jesús se estaba identificando sacrificialmente con nosotros, además demostraba obediencia total a Dios.
Como cristianos, estamos llamados a seguir el ejemplo de Cristo, y el bautismo es una parte esencial de ese compromiso.
Así, como Jesús se identificó con nosotros, nosotros también nos identificamos públicamente con Él, al bautizarnos. Es una declaración de fe: “creemos en su muerte y resurrección, mostramos nuestro deseo de vivir según su voluntad y seguirlo cada día”.
El bautismo demuestra nuestra conexión con el Señor, y con nuestros hermanos en la fe. Somos parte de un solo cuerpo, con nueva vida, dada por el mismo Señor Jesucristo.
Feliz día. ¡Que Dios te
bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)