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Corintios 1.21, 25-27 “Dios
no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que
dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque lo
insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más
fuerte que los hombres. Consideren, hermanos, su llamamiento: No muchos de
ustedes son sabios, según los criterios humanos, ni son muchos los
poderosos, ni muchos los nobles; sino que Dios eligió lo necio del mundo,
para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo, para avergonzar a lo
fuerte”. Amén.
El
primer desafío de la fe en Dios ocurrió en el huerto del Edén. Eva miró desde una perspectiva distinta y dudó de la Palabra divina.
Su fe se debilitó al considerar lo que podía ganar si comía del fruto
prohibido (Gn.3.4-6).
Dios nos
dio la capacidad de razonar, pero esta debe quedar en segundo plano cuando Él
habla. Sus instrucciones y acciones no
siempre parecen lógicas a los ojos humanos.
Muchas
decisiones de Dios pueden parecer insensatas según los estándares del mundo (vs.18-20). Sin embargo, solo quienes reconocemos
que no podemos vencer el pecado, entendemos cuánto necesitamos a Cristo.
Desde el
Edén, el pecado y la desobediencia marcaron al ser humano. Por eso, para Dios, la sabiduría que alimente el orgullo carece de
valor. El verdadero valor y la auténtica respuesta solo pueden venir de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Feliz
día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)