Juan 14.15-17 “Si me aman, obedecerán mis mandamientos. Le pediré al Padre y les dará otro Consejero para que esté siempre con ustedes: El Consejero es el Espíritu de la Verdad…”. Amén.
Una gran recompensa del ser humano es recibir respuesta a sus
peticiones de oración presentadas al Señor. Eso demuestra relación
cercana con el Padre.
El mayor beneficio de la oración es que nos ayuda a acercarnos más a
Dios; no es necesariamente recibir lo que se le pida. Pablo pidió tres
veces que le quitaran ese “aguijón en la carne”, pero no lo logró.
Aunque logró cosas mayores.
De origen, de seguro, que Pablo se sintió decepcionado,
pero al final se dio cuenta de que la situación lo acercaba más al Señor.
Entonces pudo decir: De buena gana me gloriaré, más bien en mis debilidades,
para que repose sobre mí el poder de Cristo (2Cor.12.9).
Si llevamos orando un largo tiempo, y sentimos que no ha servido
de nada, ten presente que no has perdido el tiempo. Esas oraciones están
sustentando nuestra relación con Él.
Si te sientes tentado a rendirte, ante oraciones sin
respuestas, recuerda que el
Espíritu Santo te enseña, incluso, intercede cuando no sabes cómo
orar (Jn.14.26; Rom.8.26).
Aunque no veas la respuesta, te invito a perseverar, y a disfrutar de
tiempo hermoso de oración con el Padre celestial.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)