Salmos 102:11-12, 27-28 “Mis días son como sombra que se va, y me he secado como la hierba. Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación. Pero Tú eres el mismo, y Tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti”. Amén.
C. S. Lewis escribió: “Casi, con toda certeza, Dios no está en el tiempo. Su vida no consiste en momentos consecutivos. Para Dios siempre es presente”. Pero, para nosotros, los períodos de espera pudieran parecer interminables. Cuando aprendamos a confiar en Dios, aceptaremos que estamos seguros y oportunos en Sus manos.
El salmista aquí se lamenta porque sus días son efímeros, mientras que el Señor permanece para siempre (vs.11-12). Aunque la creación perezca, el Señor sigue siendo el mismo, y por la eternidad.
Pudiera ocurrir que cuando la espera se prolongue, queremos acusar a Dios, de llegar tarde o de no responder, pero lo que nos toca es aprender a no impacientarnos ni frustrarnos. ¡Él ha seleccionado cada detalle de nuestro plan de vida!
Dios no nos dejará pelear ni que nos defendamos solos; ¡Él siempre ejecutará la parte más difícil! Vivamos por fe en su presencia. Dejémonos enseñar por Dios. Aprendamos a no preocuparnos por el mañana, y a recibir Su paz en el presente. ¡Alcanzaremos Su misericordia, gracia y oportuno socorro!
¡Que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: TPSH290220)