Jonás 4.9-11 "Dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni la hiciste crecer; que en una noche nació, y en otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de 120 mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda…?” Amén.
Jonás puso en peligro su vida, en el vientre de un pez: una gran lección tuvo. Aunque al final obedeció a Dios en lo exterior, su corazón siguió huyendo.
Jonás pagó un alto precio por huir del Señor. Cuántas consecuencias físicas, sociales y emocionales por ignorar las instrucciones de Arriba.
Y aun luego de que esos acontecimientos quedaran atrás, Jonás todavía luchaba con el costo espiritual de su huida. Vivía con ira y amargura tan fuertes que le suplicó a Dios que lo matara.
Nadie desobedece
al Señor sin pagar un precio. Quizás es un hábito, un deseo, o una acción que va
en contra de la voluntad de Dios. ¿Has considerado el costo de esa
desobediencia o desatino espiritual?
Dios, que es santo
y justo, no tolera el pecado.
El precio de seguir nuestra voluntad es muy alto; ahora bien, si obedecemos al Señor, Él nos bendecirá.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)