Salmos 23.1.4 (NBV) ”El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace descansar, y me guía junto a arroyos tranquilos. Me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia, por amor a Su nombre. Aun cuando atraviese el negro valle de la muerte, no tendré miedo, pues Tú irás siempre muy junto a mí. Tu vara de pastor y tu cayado me protegen y me dan seguridad”. Amén.
Las experiencias en el valle del dolor son momentos en los que las dificultades hacen imposible seguir adelante. Como una ola impetuosa, tales ocasiones pueden ser abrumadoras.
Hay veces en que las situaciones son consecuencias de nuestros actos. Porque si desobedecemos a Dios sufriremos. Aunque el dolor también puede venir de pérdidas, infidelidades o traiciones.
Otros momentos, el Padre tiene que meternos en el valle del dolor, a fin de que levantemos nuestra mirada a Él. Todos podemos evitar ese trago amargo y angustioso, pero cuánta gente elige no hacerlo, y se le hace indispensable pasar por valles de sombra, muerte, temor y mal.
La profundidad y duración de la prueba es determinada por la voluntad del Señor, aunque, a sus hijos, les protege y camina con ellos.
Con nuestra mirada puesta en Dios, caminaremos con paso firme, confiando en su protección y promesas.
Feliz día
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)