Hechos 16.6-9 “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 7y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos”. Amén.
¿Alguna
vez has orado por algo, sintiendo seguridad de que es la voluntad de Dios, y luego ves que no sucedió, o que fue algo muy diferente?
En el
segundo viaje misionero de Pablo con Silas, vivieron una experiencia
similar. Planearon visitar iglesias ya establecidas, para llevarles el Evangelio,
pero el Espíritu Santo se lo impidió. Entonces, se dirigieron a Misia
con la intención de ir hacia el este, a Bitinia. Y una vez más, el Espíritu
Santo les cerró la puerta.
De
seguro se cuestionaron el por qué, si lo que iban era a predicar el Evangelio. Pero la respuesta vino en un sueño: Dios los redirigió a
Grecia, una región estratégica con grandes ciudades desde donde
el Evangelio podía expandirse rápidamente.
Más
tarde, Pablo llegó a Éfeso y llevó la Palabra a Asia. Para cuando Juan escribió Apocalipsis, ya había al menos siete
iglesias en ese continente.
Lo mejor
es confiar en la sabiduría de Dios,
esperar Su dirección y seguir la guía del Espíritu Santo, con obediencia y
fe.
Dios
sabe cerrar puertas para redirigirnos hacia Su voluntad y tiempo perfecto.
Feliz día.
El Señor te bendiga.
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)