Habacuc 1.2, 3 " ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí; pleito y contienda se levantan”. Amén.
¿Alguna vez te has sentido atrapado en el desánimo? Te recuerdo que tienes la opción de no estar solo. ¡Jesús desea estar a tu lado!
Todos enfrentamos, en algún momento, frustraciones. Una respuesta natural, pero si la dejas persistir, puede convertirse en un desánimo que te desploma como una nube oscura y pesada.
Muchas pueden ser las circunstancias que provoquen esas emociones, pero debemos tomar una decisión. Dejar que la tristeza controle o enfrentarla con valentía.
Una frustración mal gestionada puede transformarse en desesperación, y llevarnos a tomar decisiones impulsivas, guiadas por emociones heridas.
Podemos buscar ayuda en Aquel que puede aliviarnos. En Deuteronomio 31.6 nos dice el Señor: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.
Aunque todos enfrentamos decepciones, los creyentes no debemos quedarnos anclados en ellas. Se trata de confiarle a Dios nuestras cargas, incluyendo expectativas y aflicciones. Dios sacará cosas muy buenas, de todo lo que suceda.
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)