2 Crónicas 20.12 (RV60) “¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros
no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no
sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”. Amén.
Nuestra idea
de quién es Dios determinará la manera de afrontar las adversidades.
Imagínense
una actividad al aire libre, donde
todos se están divirtiendo, hasta que un fuerte viento comienza a soplar.
El cielo se oscurece e inicia un torrencial aguacero; los invitados
corren a refugiarse. Algunos miran por las ventanas, fascinados por los
truenos y relámpagos; otros se abrazan o se tapan los oídos, y unos
pocos saltan con cada estruendo. Un grupo charla como si nada
pasara. ¿No son estas imágenes de cómo cada uno reacciona ante las
tormentas de la vida?
Nuestras
reacciones pueden marcar diferencias significativas a largo plazo. Algunas personas reaccionan de forma saludable y
salen fortalecidas, pero otras se ven abrumadas por los desafíos.
La diferencia en nuestras reacciones dependerá de la imagen que tengamos
de Dios.
Como
Padre amoroso: confiaremos en que tiene buen
plan para nosotros. Como un obstáculo para nuestras metas: podríamos cerrarnos las puertas para muchas
bendiciones.
Las tormentas de la vida son inevitables.
Cuando
llegue una, lo más sabio que podemos hacer es clamar al Señor y confiar en
que Él nos guiará, venga lo que venga.
Feliz
día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)