2 Corintios 9.6, 10 “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. El que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia”. Amén.
Compartir nuestras bendiciones con otros trae más y más bendiciones, nunca carencia.
Todo lo que recibimos de Dios no está destinado a terminar en nosotros;
Él desea que llegue a los demás. Esto incluye todas las áreas de la
vida, incluso las finanzas. ¿Sabías que nuestro Padre celestial tiene
planes para nuestro dinero?
El Señor nos provee generosamente para suplir nuestras necesidades e incluso algunos
deseos, pero también espera que usemos nuestros recursos para cumplir sus
propósitos, especialmente compartiéndolos con otros.
Como nos recuerda 2 Corintios 9.8: Poderoso es Dios para hacer
que abunde toda gracia, a fin de que, teniendo siempre todo lo suficiente,
abundemos para toda buena obra. Compartir jamás nos llevará a carencia.
De hecho, Dios promete aumentar la cosecha de nuestra justicia y enriquecernos
en respuesta a nuestra generosidad.
Lucas 6.38 nos dice: Dad, y se os dará; medida buena,
apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo. Jamás podremos superar a Dios en generosidad.
Las bendiciones acumuladas nunca se disfrutan tanto como las compartidas.
Ser canal de bendición para suplir la necesidad de alguien más glorifica al
Señor.
No dejes que tus provisiones se detengan en ti; compártelas y descubre el gozo de bendecir sin
cesar.
Feliz domingo.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)