Hebreos 3.7-11 “Como dice el Espíritu Santo: si oyen hoy Su voz, no endurezcan sus corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron sus padres; me probaron, y vieron mis obras 40 años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo”. Amén.
El
pueblo hebreo salido de Egipto fue testigo del poder de Dios: las plagas, el mar dividido, la columna de fuego… Sin embargo, al momento
de tomar la tierra prometida, se negaron a creer que Dios les daría la victoria.
Pese a las súplicas de Josué y Caleb, el pueblo se rebeló, buscando
justificaciones para su incredulidad.
Y la
respuesta del Señor fue que esa generación no entraría en la tierra que
Él había preparado para ellos. Su incredulidad trajo sus consecuencias.
Y Dios también lo mencionó en el Nuevo Testamento, porque no quería que
nadie repitiera un error tan costoso.
¿Cómo se
endurece un corazón? Es un
proceso gradual. Comienza al escuchar la Palabra de Dios, pero no aceptándola
total. Viene un manejo de vida sin contar con guía del Señor. Luego,
se ignora la conciencia, o se justifican decisiones contrarias a la
Biblia. El corazón se vuelve tan duro que silencia la voz del Espíritu.
Si sientes
que tu corazón se está endureciendo, hay esperanza. Confiésaselo al
Señor, y pídele que restaure tu sensibilidad espiritual. Pídele ayuda.
Feliz
día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referenc.
En.Contacto)