Salmos 100.1-4 (PDT) “Canten alegres al Señor….2 Adoren con alegría al Señor;… 3 Reconozcan que el Señor es Dios;… 4 Entren por sus puertas con canciones de agradecimiento,… Porque el Señor es bueno; su fiel amor es para siempre, de generación en generación”. Amén.
Se puede tener corazones agradecidos, porque las bendiciones que podemos obtener, por
medio del Señor Jesucristo, superan con creces las dificultades de la vida.
La Biblia nos enseña a darle gracias a Dios en todo (1Tes.5.18). Fueron instrucciones del apóstol
Pablo, cuya lealtad a Cristo le valió una severa persecución.
Puede parecer fácil cuando la vida va bien. Pero si va mal,
expresar gratitud pudiera ser algo difícil. Pero debemos intentarlo.
Pablo sabía que sus riquezas en Cristo superaban con creces cualquier
maldad.
Una de las grandes bendiciones que podemos obtener -y a disposición de toda
persona-, es que se puede relacionar directamente con el único Dios
verdadero.
Otra es, que el Padre celestial nos ama y demuestra su amor eterno e
incondicional. Qué amor tan grande fue ese, que envió a su Hijo a morir,
como pago por tu pecado y mi pecado. Con promesa de pasar la eternidad
junto a Él. Dios nos adopta como sus hijos.
La lista es inmensa. Dios nos ha
dado promesas para satisfacer cada necesidad nuestra, y con sus recursos
ilimitados (Fil.4.19).
¡Con mucha razón, Pablo estuvo agradecido!
¿Lo estás tú? ¡Yo lo estoy!
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)