Hebreos 12.2 “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Amén.
Nuestra capacidad de escuchar al Señor está relacionada con
nuestra relación con Él. Es deseo de Dios que fortalezcamos nuestra fe
acercándonos siempre a Él.
Al orar, debemos estar claros, que no lo hacemos a una
deidad distante, vacía ni fría. Sino que conversamos con el Dios Todopoderoso, que
nos ama, nos escucha, perdona, sostiene y nos moldea cada día.
Con ese trato tan especial del Padre, somos hechos a la
imagen de su Hijo, aprendiendo a entender el “lenguaje” de Dios, así como a hablarlo,
con mayor fluidez.
Cuando nada estorba nuestra comunión con el Padre,
podemos oírlo con claridad. Cuánto más nos acercamos a Él, más crecerá nuestro discernimiento
espiritual.
Solo mediante el Señor Jesús, es posible tener intimidad y claridad en
nuestra comunicación con el Dios Todopoderoso.
1 Pedro 3.12: Los ojos del Señor están sobre los justos,
y sus oídos atentos a sus oraciones.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina