Efesios 5.15-17 “Miren con diligencia cómo andan, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”. Amén.
Dios quiere que sus hijos sean llenos del Espíritu, pero no todos saben lo que eso significa. Todo
creyente tiene al Espíritu Santo habitando en su interior, pero el
alcance de su impacto se ve afectado por la disposición a obedecer.
Rendir la vida al Espíritu Santo es una decisión
consciente de vivir bajo su guía. Esta entrega se refleja en el carácter personal.
Quienes seguimos su liderazgo somos transformados diariamente
a la imagen de Cristo (2Cor.3.18). El grado de entrega marca el nivel de transformación.
Aunque buenas obras y servicio fiel resultan de llenura del Espíritu
Santo, por sí solos no representan vida rendida a Dios. El Señor da prioridad
al carácter sobre las acciones.
En 1 Samuel 16.7 nos dice: No mires a su parecer,
ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; Jehová no mira lo que
mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová
mira el corazón.
Cuando el Espíritu está al mando, obra mediante nosotros para lograr lo que no podemos hacer por nosotros
mismos. El carácter piadoso y la plenitud del Espíritu esperan a quienes
eligen a Dios por encima de sí mismos.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)