Salmos
25.5, 8-9 “Encamíname en tu verdad, y enséñame,
porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Bueno
y recto es Jehová; por tanto, Él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará
a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera”. Amén.
Mantener
una actitud humilde delante de Dios, y buscarle
de corazón, hará que Su presencia te sature, haciéndote dócil y
sensible.
Así como
una relación matrimonial puede comenzar a enfriarse, si no da los pasos
para mantenerla cálida, el corazón puede endurecerse, si no busca acercarse
a Dios.
Nosotros
debemos responder con rapidez y obediencia a todo lo que Dios nos diga
que hagamos, para que nuestro corazón siga siendo suave y receptivo.
En esa
suavidad y receptividad, al Señor le resultará fácil captar nuestra atención, y cuando nos convence de pecado, desearemos enfrentar inmediatamente
el problema.
Dios
puede estar dirigiéndote en una dirección x,
dedícale el tiempo necesario para buscar Su voluntad; ¡abre tu corazón
para escucharle!
Resistirte
a la voluntad del Señor es caminar con una
sensación de vacío. Nada puede reemplazar la voluntad de Dios, aun
cuando Su plan parezca difícil o imposible.
Poniendo
tu confianza en Dios, y con corazón dispuesto, no habrá límites
para lo que Dios puede hacer contigo.
Obedece
hoy y di: Señor, quiero hacer tu voluntad,
cueste lo que cueste.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
TPSH.22.07.15)