Salmos 27.8-9, 11 (PDT) “Señor, de todo corazón quiero conversar contigo y aquí estoy para adorarte. No te alejes de mí, no ignores a tu servidor. Dios mío, tú eres mi Salvador. ¡No me dejes solo, no me abandones! Señor, enséñame a vivir como tú quieres. Guíame por el camino seguro; ….”. Amén.
Hoy quiero iniciar invitándote a confiar en Dios. Ahora bien, decir
que confías en Dios, estando en desobediencia y rebeldía, no te puedo asegurar
nada. Dios no opera en la rebeldía de nadie.
Es inevitable que vengan momentos en que nos equivoquemos. Si, pues somos
humanos, limitados y frágiles. Pero
mantener una vida de equivocación en equivocación, requiere una evaluación
profunda, de cara a la palabra de Dios.
Cuántos sufrimientos te pudieras evitar si honraras al Señor.
Si eres de los que gastan -en cosas innecesarias- y más allá de tus medios,
eres mal mayordomo, delante de Dios y, por más que digas confiar en Él
para ayudarte a resolver tu crisis financiera, tendrás que pagar las
consecuencias.
En cambio, administrar con sabiduría tus bienes, y de acuerdo con
los principios bíblicos, alcanzarás libertad y paz mental. Entonces,
estarás capacitado para confiar en Dios. Y ver su mano obrando
a tu favor.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina