20/07/2026
Hebreos
4.13 PDT “No hay nada creado en el mundo
que se pueda esconder de Dios; todo está desnudo y expuesto a su vista. Es
a Él a quien tendremos que rendirle cuenta de nuestra vida”. Amén.
Nuestro Señor
y Dios conoce esos deseos profundos que tenemos, también entiende las verdaderas necesidades, incluso cuando ni
siquiera nosotros mismos las entendemos.
Sabemos terrenalmente
qué cosas nos gustan, atraen y satisfacen, pero ¿son suficientes cuando las obtenemos? ¿nos llenan
completamente? ¿Estaremos en la capacidad de identificar qué es lo que
nos puede dar la satisfacción eterna?
Mucha
gente pasa tiempo tratando de obtener algo, solo para descubrir luego que no era lo que realmente quería ni le
satisfacía. Es que, por nuestra cuenta, quizá no sepamos qué realmente es
lo que buscamos.
Pero, qué
bueno es saber que contamos con alguien que nos extiende Su trono de Gracia
a nuestro favor. Frente a los ojos de quien todas las cosas están desnudas
y abiertas, y a quien daremos cuenta.
Solo nuestro
Señor sabe lo que necesitamos o queremos. Si nos alineamos con Él, vamos a identificarlo también nosotros. Vamos a acercarnos a Su Trono, buscar Su
misericordia, y abrazar Su oportuno socorro.
Tengamos
la seguridad de que, el Señor Jesucristo, el que sí conoce los verdaderos
deseos de nuestro corazón, nos da la clave. Es entregarle el timón de
nuestra vida, y confiar en sus maravillosas promesas.
Feliz día.
Dios te bendiga.
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)