Hechos
6.1-3 “Como creciera el número de discípulos,
hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de
aquellos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces
los 12 convocaron a la multitud de discípulos, y dijeron: No es justo
que dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad,
hermanos de entre vosotros, a 7 varones de buen testimonio, llenos
del Espíritu Santo y sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo”.
Amén.
Cada llamado
es una oportunidad maravillosa para ver a Dios obrar. Ejemplo podemos
mencionar en Moisés, quien escuchó su voz desde una zarza ardiente (Ex.3).
Para muchos, el llamado de Dios es un jalón en el corazón o un susurro
en su espíritu.
Las
personas pueden intentar ignorarlo, pero el llamado persistirá; la
voluntad de Dios está decidida y su plan es firme. La vida de
Jonás sirve como ejemplo de cómo se intenta huir, pero sin poder escapar (Jon.1.1;
3.1).
El camino
de la obediencia está caracterizado por problemas. Sin embargo, las recompensas
son mayores que las dificultades. Cristo le aseguró a Pedro un
rendimiento cien veces mayor (Mr. 10.28-30).
Llevar
el Evangelio es una gran oportunidad para servir a Dios. Si el Señor te llama, obedece y observa la gran obra de
transformación a través de ti.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)