Filipenses 4.4-6 (PDT) "Alégrense siempre en el Señor. 5 Lo digo de nuevo: ¡Alégrense! Que todos sepan que ustedes son amables y gentiles. El Señor está cerca. 6 No se preocupen por nada, más bien pídanle al Señor lo que necesiten, y agradézcanle siempre”. Amén.
El apóstol Pablo es una persona excelente para ayudarnos a entender el valor del contentamiento. Después de todo, él escribió sobre el tema mientras estaba preso.
Pablo nos enseña que, ante la ansiedad, la oración protege el corazón del creyente, y no hay oración más grande que la que Cristo mismo nos enseñó. El Padrenuestro (Mt 6.9-13) enfatiza la adoración al Padre, y minimiza el enfoque en uno mismo. Concentrarse en la grandeza de Dios nos hace descansar en su fuerza.
Consideremos también la oración del Señor Jesucristo en Getsemaní (Mt.26.36-46). Aun clamando por alivio, se sometió a la voluntad del Padre (Mt.26.39). Y una paz sobrenatural fortaleció al Salvador, en frente de sus verdugos.
Un plan de paz es: Alabar al Señor en la persecución; darle gracias ante las pruebas; y orar. Cada oración fortalecerá contra la ansiedad. Es un sólido consejo de un hombre que practicaba lo que predicaba. Pablo.
Si te ataca la ansiedad, ora y pídele a Dios que derrame sobre ti, su especial paz.
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)