jueves, 13 de junio de 2013

"Razones Para Confiar en Dios"


 



Hebreos 10:19-23  (Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. 23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. )

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En nuestro mundo aquejado de problemas, las injusticias, los crímenes y la falsedad es lo que abunda en las noticias.

Sin embargo, tenemos un Dios cuyas acciones son perfectas y que es fiel a toda promesa que ha hecho. Él es el mismo “ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13.8). Podemos tener absoluta confianza en el Señor, porque Él es:

Omnisciente. Nuestro Padre celestial sabe lo que le está sucediendo a cada persona en todo momento (Lucas 12.2, 3).  Su conocimiento es total; no hay ninguna circunstancia que le sea desconocida, ni pensamiento que Él no discierna.

Omnipotente. Dios tiene poder absoluto sobre todas las cosas; nada está fuera de su control. Él usa su poder para hacer su voluntad perfecta. Ninguna autoridad en el cielo o en la tierra puede frustrar sus propósitos (Job 42.2; Mateo 19.26).

Omnipresente. La totalidad del espacio y del tiempo están al alcance de su mirada (Salmos 139.7-12). 

Veraz. Dios no puede mentir; Él dice siempre la verdad. Podemos confiar plenamente en su Palabra y en sus respuestas a nuestras oraciones.

Amoroso. Podemos también tener confianza en las intenciones del Señor, porque su carácter es el amor absoluto (Romanos 8.28; 1 Juan 4.8).

La naturaleza de Dios no es afectada por el tiempo, el lugar, las personas o las circunstancias. Él nunca se equivoca en lo que dice o hace, porque su conocimiento es perfecto. Su soberanía es total, y todo está al alcance de su mirada. Cada promesa está garantizada en Jesucristo (2 Corintios 1.20). Él es Aquel en quien podemos contar cada día de nuestra vida. ¡Aleluya!
(De Encontacto.org)
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Comentario
Solamente en Cristo hay libertad, como resultado del derramamiento de TODA su sangre en la cruz del calvario -por cada uno de nosotros.  Esa sangre preciosa con la cual fue pagado el precio del pecado tuyo y mío.

Vayamos sin temor a Sus manos, a Su camino, a Su verdad;  dejémonos transformar, y pongamos nuestra absoluta confianza en Él, recordando que todo lo podremos en Cristo que nos fortalece! (Filipenses 4.13).

Hay un único Dios cuyas acciones son perfectas y que es fiel a toda promesa. Razones más que suficiente para entregarnos a Él.  Entra en ese gozo y confianza! 

Si quieres recibir a Jesús hoy, aprender a confiar,  y formar parte de la familia de los santos, tan solo di de todo corazón:  Señor, hoy reconozco que soy pecador, quiero que tú me perdones, entres en mi vida y tomes el control total y absoluto de mi; te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Dios te bendiga
Wilda.

miércoles, 12 de junio de 2013

Qué Implica Obedecer a Dios?

Lectura en Juan 14:15 (Si me amáis, guardad mis mandamientos)
Obedecer al Señor requiere adoptar su perspectiva de nuestra vida. Eso significa ser renovados en nuestro entendimiento (Romanos 12.2) para que nuestras actitudes y acciones le honren. Significa también recordar quiénes somos sin Él, y quiénes somos con Él (Juan 15.5; Filipenses 4.13).

Una vez que adoptemos su perspectiva, lo cual puede exigir valentía para obedecer y renunciar a cosas que nos gustan, haremos lo que nos pida. Estaremos resueltos a obedecerle, aunque eso pueda acarrear resultados poco gratos. Todo ello, puede requerir que reajustemos nuestro estilo de vida, para que amemos a quienes no nos resultan agradables; y para que perdonemos a quienes nos parecen imperdonables. Pero la valentía no es algo que tenemos que desarrollar por nosotros mismos; nace de una fe cada vez más profunda en el Señor.

A medida que llegamos a conocer mejor al Padre celestial, nuestra confianza en Él crece, y la obediencia se vuelve más fácil. Al conocer al Dios que estableció los mandamientos, podremos confiar en que sus planes son para nuestro bien y para su gloria. Nos fiaremos del Espíritu Santo, quien nos ayuda a entender y a obedecer los mandamientos divinos. Con los ojos puestos en Jesús en vez de nuestras circunstancias, seguiremos adelante con osadía. No temeremos las consecuencias, sino que aguardaremos las bendiciones que Dios desea concedernos.

La obediencia implica conocer los mandamientos de Dios, tomar la decisión de obedecerlos, tener confianza en el Señor y aceptar las consecuencias como enviadas por Dios. Pídale al Señor que la obediencia a Él caracterice su vida.  (De Encontacto.org)
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Comentario:
Obedecer requiere hacer nuestros los mandatos de Dios, lo cual -como recompensa- nos hará vivir de una manera diferente a como se dirige la gran parte de la humanidad, y nos llevará a honrarle en todo lo que vayamos a hacer, puesto que nos dará entendimiento de que podemos caminar unánimes con Él.   Nos lleva a actuar con valentía, puesto que viviendo en fe somos fortalecidos, y aprendemos a confiar que todo cuanto acontecerá será de bendición.

Vamos a no desmayar en nuestra petición al Padre, para que podamos obedecerle de manera implícita y constante… Dios te bendiga y te enseñe a obedecerle SIN FLAQUEAR.
Tendremos recompensa eterna!

Wilda

martes, 11 de junio de 2013

"Tiempo Es..."

"Porque en el  Evangelio la justicia de Dios se revela por FE y para  FE,
como está escrito: Mas el justo por la FE vivirá."
Romanos 1:17
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina! Isaías 52.7

Hoy día, las congregaciones se han convertido en clubes sociales. Las ¨sociedades¨ de damas, caballeros, jóvenes, etc., solo buscan realizar cultos y actividades  ¨diferentes¨ porque los miembros están saturados de lo mismo, porque se aburren y el templo no se llena los días de culto. Se organizan momentos para compartir, pasadías, viajes a lugares donde no se van a estudiar la palabra y a adorar a Dios, etc., pero no se nos está enseñando y motivando a hacer evangelismo; ¨crecemos¨ en un evangelio fácil, donde no nos ¨metemos¨ con nadie; un evangelio egoísta, donde solo nos vamos a edificar para nosotros mismos en los cultos, y solo ahí mostramos ¨libertad¨, solo ahí hablamos lenguas, solo ahí somos espirituales, mas cuando salimos, toda esa ¨libertad¨ se queda encerrada en el templo, y en nuestros lugares de trabajo, o donde nos movemos no le decimos a nadie siquiera un ¡Dios te bendiga!; hablamos de Cristo solo en nuestro circulo, mientras poco a poco las almas se dirigen al infierno  por no predicarles a tiempo y más aun, fuera de tiempo.
Cristo debe ser el centro de nuestras conversaciones, de nuestra vida. El viene, está a la puerta, y no es tiempo de compartir solo entre hermanos la palabra y el ¨amor¨ de Cristo, pero no les dejamos ver y SENTIR ese amor a los que aun no son hermanos pero que lo serán (Hebreos 1.11 / Romanos 4.17 / 2 Corintios 5.7).
Juan 10.16: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor….
Juan 10.26: pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Juan 10.27: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

En esos versos dice el Señor Jesús, que hay ovejas descarriadas, pero que aun así, son ovejas, y que esas escucharán el mensaje cuando se les predique, pero ¿cómo lo escucharan si los que decimos tener la palabra de verdad y la verdad no lo hacemos?  Cuando escuchen se estremecerán, sus oídos se les abrirán, reconocerán su voz, entonces la creerán y la seguirán y serán salvos de la hora de ira que ha de venir sobre la tierra.

Recordemos: Aun dentro del pueblo de Dios no están todos los que han de ser pueblo; ni tampoco los que se dicen ser pueblo son pueblo (Selah)…. (Aun nosotros podemos estar dentro del pueblo y no ser pueblo en verdad, o, ahora ser pueblo y más adelante dejar de serlo por descuido y desapego a la palabra de Dios plena, pura, sin añadiduras, sin que le falte).

¡Gloria a Dios! Es tiempo de evangelizar, no de sociabilizar… tiempo de hablar de Cristo no de callar.

CRISTO VIENE! CRISTO VIENE! CRISTO VIENE! EL REY YA VIENE!!!!!!!!

AMEN! SI VEN SEÑOR JESUS, QUE EL ESPIRITU Y LA NOVIA DICEN VEN!!!!

Escrito por: Cindy De León C., Rep. Dominicana
Junio 11, 2013

¿Qué es la obediencia?

Lectura de hoy en Hechos 5:29-32 (Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. )

Obediencia se define como subordinación al plan; conformidad con la norma; cumplimiento de las reglas; y sumisión a la voluntad de otro. La obediencia es lo primordial en la vida cristiana. Por ello, antes de tomar cualquier decisión, debemos saber lo que dice la Biblia en cuanto al asunto, qué acción quiere Dios que tomemos, qué actitud nuestra le agrada, y qué pasos hay que dar.

Obedecer significa hacer lo que Dios dice, en el tiempo y de la manera que dice que lo hagamos. Tenemos, entonces, que conocer sus instrucciones, porque no podemos cumplir con algo que no sabemos. El Espíritu Santo nos ayuda a relacionar nuestra situación con las instrucciones divinas, y a decidir cuál es la forma de proceder más prudente.

Sin embargo, una vez que decidimos obedecer y transitar por ese camino, podemos esperar oposición del enemigo. Éste puede utilizar las distracciones para desviar nuestra atención o tentarnos para debilitarnos poco a poco por medio de pequeños pasos de desobediencia. Pero, aunque Satanás quiere que desobedezcamos, podemos resistirlo renovando nuestra resolución de obedecer al Padre, así como lo hacía Jesús. Una obediencia como la de Cristo requiere el conocimiento de la Palabra (Mt 4.1-10), una acción obediente, y la determinación y la disposición de sufrir todas las consecuencias que se deriven de nuestra sujeción.

Cada vez que usted es tentado a desobedecer al Señor, su fidelidad y su lealtad a Cristo están en juego. Hágase estas preguntas: ¿Está aumentando mi comprensión de la Biblia? ¿Qué tan decidido estoy a obedecer al Señor?              (De Encontacto.org)
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Comentario:
Obediencia y sumisión a Dios, valores que no deben faltar en nuestras vidas… y quien hace estas cosas está en paz con Dios y con los demás.

Hacer lo que Dios nos manda, someternos a su voluntad,  siempre trae recompensas positivas  -aunque en un momento dado no lo parezca.

Para vivir  dentro de esa voluntad que nos ordena el Padre, es IMPRESCINDIBLE conocer cuál es …y en la Biblia está la respuesta única, prudente y precisa.

Mediante conocer su Palabra, nos estaremos dando cuenta de todo eso que es esencial para nuestra vida; y que por otros medios JAMAS  es posible.

Obedecer es querer agradar a Dios…Tan solo eso.   Tomar la decisión de obedecer nos acercará mucho más a Él y nos retribuirá con bendiciones maravillosas y purificará nuestras almas.

Es tiempo de dejar de prestar atención a tantas cosas vanas y frívolas, y QUERER  ANDAR EN LA VOLUNTAD Y OBEDIENCIA A DIOS.

Jesús y el Espíritu Santo, estarán presentes para ayudarnos a poder cumplir con ese deseo nuestro, tan pronto decidamos ponerlo en acción.

En 1 Pedro 1:22 nos dice que habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdadnos amamos unos a otros entrañablemente, y con corazón puro.

Dios te bendiga
Wilda

miércoles, 5 de junio de 2013

Cuál es mi Llamado?

Muchos recién convertidos, y otros no tan recientes, se preguntan cuál es su llamado? Otros dicen: quiero predicar, enseñar, profetizar, entre otros llamados…mucho cuidado, la palabra de Dios no se debe tomar a la ligera.
Muchos quieren tener posición para tener seguidores y sentirse importantes, incluso hasta se proclaman ellos mismos, sin Dios haberlos llamado para un área en particular del ministerio.
Examine su corazón y revise el motivo por el cual quiere trabajar en la obra. Si no lo hace por amor a Dios y a las almas, Dios responderá a su debido tiempo.
No se apresure en cosas de Dios;  hay procesos por lo cual todos debemos de pasar antes de pasar a ayudar a los demás. Uno de estos proceso es el quebrantamiento, en el cual veremos nuestra propia condición espiritual; también hay muchos que necesitamos sanidad del alma, liberación, santificación, así como aprender a perdonar antes de ir a ayudar y a ministrar a los demás.
Mucha gente -que anda ministrando-, en vez de ayudar hace daño a los que pretenden ayudar; ya que ellos mismo no están preparados ni equipados espiritualmente para hacerlo.
Si usted cree y siente que su llamado es enseñar, debe de prepararse y estudiar la Palabra diligentemente.  No quiera enseñar sin haber leído su Biblia por completo (o casi).  Recuerde lo que dice Santiago 3:1 “Hermanos míos, que no se hagan maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibiremos un juicio más severo (mayor condenación).
Mucho cuidado, pida por sabiduría, estudie, ayune, ore, entre en el proceso de santificación antes de decidir enseñar, predicar o ejercer cualquier otro ministerio.
Cuando usted tiene un llamado: será confirmado por Dios, usted fluirá y otras personas se lo confirmaran.
Muchas personas cuando están empeñadas en un llamado, se creen que no tienen áreas en las cuales Dios tiene que obrar, pero es preciso mantener el corazón abierto a la corrección; y si Dios nos manda a sentar por un tiempo hagámoslo.  Será un tiempo para mostrarnos todo lo que hay que reparar en nuestras vidas.
Otra área, por la cual muchos son apurados es por las profecías que les hicieran. Se creen que cuando reciben una, ésta va a ocurrir de la noche a la mañana y se enfocan en hacerla realidad, aun cuando no se está preparado espiritualmente.
Esto es un proceso que se toma su tiempo.  No hay cristiano o ministerios microonda; usted no se convierte hoy a Cristo y ya mañana está preparado para el ministerio.   Cuántas profecías nos profetizaron cuando nos convertimos… y después de muchos años es que las vemos hacerse realidad, o estamos a la espera de su cumplimiento.
Cualquiera que sea tu llamado o propósito se cumplirá en esta vida.  No te apresures,  deja que Dios obre en ti,  te limpie y te pula para que puedas verdaderamente ayudar a los demás.  No te apresures.  No quieras volar antes de caminar, ten paciencia.  Satúrate de la presencia de Dios, aprende y cuando estés listo Dios empezará a abrirte las puertas para que puedas ser usado en tu llamado.

Dios te bendiga siempre
(Judy Contreras, Google+)

“El Precio de la Falta de Oración”

Mateo 11:28-30  ( Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. )
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La oración era una prioridad en la vida del Salvador —el Señor Jesús se mantenía en comunión constante con su Padre. Igualmente, orar es esencial hoy para cualquiera que quiera ser utilizado por Dios de una manera poderosa. En otras palabras, si usted desea andar en el Espíritu y tener una vida santa, el tiempo que pase con el Señor tiene que ser parte de su cotidianidad.

Si permitimos que nuestro tiempo a solas con el Señor deje de ser una prioridad, quedaremos desprotegidos contra el desánimo, la duda y la frustración. Si nos alejamos del Padre celestial y dejamos de tener comunión con Él, comenzaremos a sentir la influencia espiritual, emocional y física de nuestras circunstancias terrenales.

La oración levanta nuestras cargas, de modo que no tengamos que soportar el peso de ellas. Ya sea que nos las dé el Señor para enseñarnos, o nos las impongamos nosotros mismos como resultado de las decisiones que tomemos, Dios nos dice que echemos nuestras cargas sobre Él (1 P 5.7). Llevar una carga que no esperábamos puede afectarnos espiritual, física y emocionalmente.

Los creyentes débiles son blancos excelentes para los ataques del enemigo. Primero, nos ataca con el desánimo. Después, cuando perdemos la esperanza, estamos listos para ser victimas de la duda. El diablo sabe que un cristiano lleno de dudas puede fácilmente ser desanimado. Por eso, le susurra cosas como: “¿Dónde está Dios?” y “¡La vida cristiana no sirve!”

Recuerde que la oración es vital para nuestra supervivencia. Al igual que el Señor Jesús, debemos depender de la oración para obtener dirección.
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Comentarios:

Aquí, tan solo nos queda hacer una síntesis de lo expuesto por Ministerios en Contacto:
1.       Orar es primordial, esencial e imprescindible para que un cristiano se mantenga  en pie  (…el mismo Jesús oraba… nuestro ejemplo número 1).
2.       Si queremos que Dios haga cosas maravillosos con nosotros es necesario estar -como decimos los cristianos- bien orados.
3.       Andar en el espíritu -estar en comunión con Dios- nos permitirá vivir en vida santa (apartados de pecados)
4.       Sin oración, estaremos desprotegidos, y a disposición para que cualquier dardo del enemigo (el diablo) nos toque fácilmente.
5.       La falta de oración nos llevará a ver con los ojos de la cara y no con los del espíritu.
6.       Vida de oración nos hace vivir despojados de cargas (preocupaciones y aflicciones), porque cuando vamos al Padre, tenemos la oportunidad de depositarlas en Él.

Pidamos a Dios que nos ayude a venir confiados ente Su trono de gracia, y podamos sacar un tiempo -de nuestro tan afanado día- para orar y entrar en comunión con Él.

Orar no es más que hablar con Dios… !

Bendiciones.
Wilda

lunes, 3 de junio de 2013

"Cuando nos Sintamos Frustrados”

FILIPENSES 4.10-13 (En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. )
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Comúnmente achacamos a circunstancias externas nuestros sentimientos de frustración. Pero las circunstancias, por lo general, sacan a la luz lo que hay dentro de nosotros. Por eso, cuando nos ponemos de mal genio o nos inquietamos fácilmente, debemos examinar nuestro corazón.

Para ello, debemos estar conscientes de dos fuerzas contrarias: los deseos de nuestra carne y la libertad que acompaña a la mano de Dios. Los límites que Él nos ha fijado pueden compararse con la libertad, porque no tienen el propósito de coartarnos. Por el contrario, la instrucción del Señor nos proporciona paz y dirección. Pero nuestra propensión innata a ejercer nuestra voluntad, puede llevarnos a tomar decisiones imprudentes, y causarnos dificultades y fracasos.

A medida que crezcamos en madurez espiritual, y entendamos que Dios puede eliminar la frustración de nuestras vidas, aprenderemos a valorar su dirección. Es evidente que el apóstol Pablo captó este concepto, porque escribió: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil 4.11). El hecho de que Pablo tuvo que aprender a tener contentamiento, da a entender que tuvo lugar un proceso que llevó tiempo.

Nuestro mundo no garantiza contentamiento constante. Por tanto, tenemos que aprender a desarrollar fe en el Señor, a fiarnos de su poder, y a tener confianza en su divina voluntad para nuestras vidas. La frustración se esfuma solamente a la luz de su plan para nuestro futuro (Jer 29.11). Eso fue lo que le permitió a Pablo arreglárselas en cualquier situación —es decir, que podemos hacerlo “todo” por medio de Cristo, que nos fortalece (Fil 4.13).  (De Encontacto.org)
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Comentario
Dios renueva nuestro cuidado en cada momento, y nos enseña a que, aún en medio de las adversidades, podemos seguir de pie y gozosos. 

Nos enseña -a través de su palabra- que es necesario vivir con humildad  (léase en obediencia, sumisión, respeto, disciplina, etc…)

Tener gran abundancia de cosas materiales, no necesariamente nos dará felicidad… eso lo podemos ver con gran frecuencia…. Quienes más tienen -muchas veces-  terminan sus vidas en las peores circunstancias.  Y los que menos, se contentan y son felices como si fueran los dueños de todo!

Los del segundo grupo, han aprendido -como dice Pablo- a contentarse cualquiera sea la situación.  Y ante cualquier cosa que ocurra, siempre es mostrado lo que se siente y se tiene por dentro.  

Vayamos con mayor confianza ante nuestro Dios y Padre Celestial,  Él nos guiará por senderos de paz, aún en medio de la adversidad.

En estos días mi pastor predicaba sobre este tema, y parafraseando nos decía que es bueno imitar a los patos…Ellos nadan, caminan y vuelan…  Y si nuestra adversidad es de agua: nademos;  si es de tierra: caminemos; y si es de aire: volemos.

Y ante cualquier frustración:   Tener presente que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
Dios te bendiga
Wilda

viernes, 31 de mayo de 2013

“Cuando Nuestra Fe Vacila”


SANTIAGO 1.1-8  (Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.)
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La Biblia nos alerta en contra de una fe vacilante. Esta es la actitud de alguien que pasa de sentirse seguro de que Dios responderá una oración, a la simple esperanza de que pudiera ser que lo haga (o llegar al convencimiento de que no lo hará).

Por supuesto, como somos humanos, todos experimentamos períodos de duda. Pero lo que la Biblia nos advierte es que no tengamos un estilo de vida de vacilación espiritual.

La vacilación puede tener muchas causas. Por ejemplo, no ver actuando al Señor en una situación. O sentirse intranquilo pensando que confiar en Jesús va en contra del razonamiento humano. O enfocarse en las circunstancias en vez de Dios.

Una persona que es “arrastrada por el viento” (Stg 1.6) puede perder la confianza en el Señor y descubrir que su crecimiento espiritual se ha atrofiado. Tal creyente puede convertirse en alguien de “doble ánimo” (v. 8), porque mientras ora tiende a adelantarse al tiempo del Señor para manipular una situación y lograr el resultado deseado.

Si un cristiano presta atención a sus dudas de esta manera, por lo regular tomará decisiones equivocadas. Y luego, después de todas las maniobras, terminará cada vez más insatisfecho con los resultados y sin paz. Y lo que es peor, su fe podrá disminuir.


La vacilación es peligrosa, por lo que los creyentes debemos desarrollar la confianza en el Señor. Jesús dice en Marcos 11.24: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Lo más cerca que podemos llegar a la fe perfecta en este mundo, es la capacidad de confiar en que lo que pedimos dentro de la voluntad de Dios es como si ya lo hubiéramos recibido.
(De Encontacto.org)

jueves, 30 de mayo de 2013

Solo Confía... Yazmin Ventura.

 
Llénate de bendición con mi hermanita,  sierva y adoradora del Señor Yazmin...


“Cómo Avanzar Ante la Adversidad”


Leer | ROMANOS 8.16-18  (El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.)

Cuando surgen las dificultades, ¿cómo puede usted estar seguro de que está respondiendo de la manera que agrada al Señor? Aquí tiene un acróstico de la palabra adversidad, que le dice los pasos que debe seguir:

Acepte los acontecimientos de su vida como parte de la preparación de Dios.
Decida seguir el modo como Jesús respondía a las pruebas.
Virar a la derecha o a la izquierda no ayudará en nada, sino mantenerse en el camino de la obediencia.
Espere que el Espíritu Santo le ayude a crecer por medio de las dificultades.
Recuerde cómo el Señor le ha ayudado en el pasado.
Su rostro debe ser como un pedernal (Is 50.7) para soportar las pruebas sin desfallecer.
Invierta más tiempo con Dios.
Deposite su confianza en el Señor, especialmente cuando no entienda.
Anhele estar listo para el regreso de nuestro Salvador.
Dedique tiempo para orar.

La adversidad, o bien nos fortalece, o bien nos debilita. Algunas personas endurecen su corazón y se rebelan contra Dios en tiempos de adversidad, pero las que saben cómo responder son ablandadas por los problemas, y quebrantadas.

Cuando viene del Señor, el quebrantamiento es algo positivo que nos prepara, equipa, energiza y fortalece como hijos del Rey. Llegaremos a conocer la comunión de los sufrimientos de Jesús y proclamar como Pablo: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co 4.17).    (De Encontacto.org)
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Comentario:
Una adversidad, es siempre una oportunidad para renovar nuestros pensamientos, acciones, y actitudes!
Dios te bendiga
Wilda
30.5.13

miércoles, 29 de mayo de 2013

“La Condena”

Romanos 2:1 “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.”

Es increíble como muchas personas toman la posición de jueces, y hasta deliberan la sentencia que deberían recibir los otros por sus delitos.
 
Existe un programa, llamado Court TV, sobre casos criminales. Recientemente presentaron el de una mujer, que asesinó a su novio de 24 puñaladas, 1 balazo en la cabeza y le cortó el cuello.  Ante esa muerte tan cruel, el estado (Arizona) busca la pena de muerte.

Conversaba del caso con unas compañeras de trabajo; 2 de ellas dijeron: se merece que la electrocuten (una de ellas confiesa ser cristiana). Yo di mi opinión asintiendo que lo hecho fue horrible, pero no estoy de acuerdo con pena de muerte, estoy segura que el sistema jurídico tiene otras manera de castigarla. Que sea Dios quien decida y  juzgue.

Mi pregunta es: Cuántos de nosotros estamos conscientes de que los pecados que hemos cometido, por inocente que parezcan y comparado con lo que hizo esta joven… también merecen pena de muerte?  O sea, eternidad en el infierno...pena de muerte eterna, para el que no se arrepiente de sus pecados.

Si usted y yo nos presentáramos delante de Dios, sin habernos arrepentido, y aceptado a Jesús como nuestro Salvador,  cuál -cree usted- sería la sentencia? … La misma muerte.  Lo único que nos salva, a quienes creemos y vivimos el evangelio, es el sacrificio que hizo Jesús en la cruz del calvario.  Y el día del juicio,  nustro abogado dirá: Señor juez mi cliente ya ha sido perdonada (o) de sus culpas y delitos, YO he pagado!

Que no se olvide que la paga del pecado es muerte, y que todo pecado -por sencillo que parezca- será pasado por la misma balanza,  y la sentencia la misma…muerte.  Yo temo, y no deseo la muerte a nadie, aun haya cometido un crimen horrendo, porque yo se que sin Jesús,  yo también merecería ese castigo.

Pensemos antes de hablar.  Si hemos nacido de nuevo, dejemos de sentenciar a los demás, y decirles que merecen la muerte o el infierno. Oremos para que esas personas se arrepientan por sus pecados.  Y aunque tengan que pagar las consecuencias de sus acciones, sepan que Dios es fiel a Su palabra.

La ley terrenal se encargará de darles el castigo que ameritan sus crímenes.  Pero recordemos  que todos hemos pecado, sin Cristo estamos destituidos de la gracia de Dios, y merecemos la muerte.  
Pudiera ser que uno de los asesinos más notorios aquí en la tierra…sea el vecino mas cercado allá en el cielo.

Gracias al sacrificio de Jesús en la cruz, hoy podemos ser justificados delante del Padre.  
Dios les bendiga!

(Tomado de Judy Contreras, Google+)

“Oraciones Rechazadas”

Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen. Proverbios 28:9

“Su gran deseo debe ser conocer su voluntad. Su gran deleite será hacer esa voluntad. Su gran peligro es negarse a hacer esa voluntad”  Adrian Rogers

En algunas ocasiones sentimos como que nuestras oraciones rebotaran del techo, pareciera que se ha caído la conexión satelital con el cielo, o se ha acabado el saldo para realizar esa llamada divina que tanto necesitamos.  A veces es el enemigo que pone esos pensamientos en nuestra mente: Dios está muy ocupado para oírte. Pero algunas veces lamentablemente Dios NO está oyendo, no porque no pueda oír sino porque no quiere oír esas oraciones. Pareciera duro esto, ¿Un Dios tan amoroso y bondadoso como el nuestro no va a oír las oraciones de una persona en angustia o con un gran problema? pero así sucede con esas oraciones que son hechas por personas que no obedecen a Dios. Imagino que Dios debe tener en sus registros celestiales un número no pequeño de este tipo de oraciones, oraciones abominables, oraciones detestables, oraciones insoportables, oraciones rechazadas.

Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen.

Más clara que la forma en que lo dice esta versión no puede decirse. Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen. No podemos negarlo, ni acomodarlo ni siquiera suavizarlo. Así lo estableció Dios y así se queda. Cuando una persona no vive según lo que Dios establece ¿Por qué Dios habría de responder sus oraciones? Si una persona ha decidido llevar una vida independiente de Dios ¿Por qué Dios tendría que ayudarle?

Creo firmemente en que el problema está en las personas que "creen" que pueden engañar a Dios. “Se hacen una mente” (en Venezuela esta expresión quiere decir que la persona se adhiere a una forma de pensar por lo general errada) creyendo que por asistir a las reuniones dominicales podrán gozar de TODAS las bendiciones de Dios, y eso no es cierto. Uno de los salmos más conocidos, aprendidos, estudiados, predicados y MAL USADOS que encontramos en la Biblia es el Salmo 91. El primer versículo me lo dice todo: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. 

Habitar NO es visitar. Que visites la Casa Del Señor los domingos o entre semana, no implica que estés bajo el cuidado del Omnipotente. Insisto habitar no es visitar. Una persona que habita al abrigo del Altísimo es una persona que vive cada día de su vida haciendo su mejor esfuerzo por agradar a Dios y obedecer sus preceptos. Habitar, vivir, permanecer en Dios, tener una relación significativa y real con Él es lo que marca la diferencia entre oraciones rechazadas y oraciones contestadas.

Si pudiéramos predicar esto en nuestras congregaciones muchas personas dejarían de decepcionarse de Dios. Cometemos el error de enseñar a pedir y no obedecer. Muchos “saben” orar pero no tiene una relación verdadera con Dios, y si no tienen esta relación con Dios no tienen NADA. Sucede que comienzan a pedir, pedir y pedir y no tienen ninguna relación con Dios, y se decpecionan pensando que Dios no es tan eficiente, real o amoroso como pensaban desconociendo que Dios rechaza las roaciones de los que no están bajo su gracia. 

Algunos se creen más inteligentes que Dios, buscan a un hermano que si está bien con Dios, y le dan sus peticiones de oración creyendo que Dios si va a escuchar a ese hermano. ¿Respondería Dios esa oración? Dios es soberano, pero personalmente no creo porque Dios estaría premiando la vagancia. ¿En que puede resultar esto? Oraciones rechazadas que afectarían no solo al “Cristiano inteligente” sino también al hermano que de buen corazón sigue orando por esa petición que sencillamente no dará fruto.

¿Qué se puede hacer al respecto?   ¿Qué tengo que hacer para que Dios oiga mis oraciones?

Hay una oración que Dios si va a oír aunque venga de cualquier desobediente, y esa sería una oración de arrepentimiento y perdón de pecados. Dios nos ama muchísimo más que lo que cualquier otra persona sobre la tierra nos podría amar. David oró en el Salmo 51 después de haber cometido una de sus grandes metidas de pata y dijo: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17 Si estás arrepentido de corazón, Dios no despreciará esa oración. Los desobedientes también tienen arreglo. En este mismo capítulo de Proverbios 28, en el versículo 13 se nos dice una gran noticia:

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Esconder los pecados no funciona ni aquí ni en China. Si queremos que Dios oiga nuestras oraciones, lo primero que tenemos que hacer es recapacitar, cambiar nuestra actitud, arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y nuestras fallas. La misericordia está a nuestro alcance, está a una oración de distancia y un corazón verdaderamente arrepentido. Atención a esto: No estoy diciendo que todas nuestras oraciones serán contestadas. Recuerda que a veces pedimos cosas que no nos harán bien y Dios nos ama demasiado para responder semejantes peticiones.

Nos guste o no: Dios rechaza algunas oraciones. Arrepintámonos sinceramente del mal que hemos hecho o estamos haciendo. Dios nos ama con un amor inagotable. 
El quiere ayudarnos pero quiere también que vivamos para él. Ayudemos a esos hermanos que tratan de engañar a Dios, y enseñémosle como tener una relación con Dios. 
Dejemos ya de visitar de vez en cuando a Dios, y comencemos a vivir con Él, por Él y para Él ¿Quieres otro punto a  punto a favor de la obediencia? Dios oye tus oraciones.
Dios oye a los obedientes, a los desobedientes solo cuando se arrepienten.

19/9/26... Enemigos del Contentamiento Espiritual

Mateo 6.25-27, 30 “ No se afanen por su vida , qué han de comer o beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir. ¿No es la vida más que el a...