viernes, 10 de julio de 2015

“Superemos Nuestros Temores”

Lucas 1.68-75 “Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto; Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.”

La Biblia hace distinción entre 2 clases de temores: El saludable y el enfermizo.

Ejemplos de temor saludable: No tocar una estufa caliente; no caminar sobre hielo quebradizo. Tener temor sano de Dios.  Esto conlleva una sensación de temor reverente por ser Él quién es —el Juez y el Rey soberano. También implica un estilo de vida de obediencia respetuosa que le honre.

El temor enfermizo: Hace sentir tensos, incómodos o amenazados. Su origen puede ser una experiencia en la niñez, o las palabras negativas reiteradas de una figura de autoridad. Este temor echa raíces en nuestro pensamiento y matiza nuestra toma de decisiones. Aun cuando ya no exista ninguna razón para sentirlo, puede seguir inhibiéndonos.

La imaginación es también fuente de temor. Podemos ser atrapados por la mentalidad del “¿y sí . . . ?”: ¿Y si algo sale mal? ¿Y si el resultado que espero no se da?”

Esta clase de agitación mental puede bloquear lo mejor que Dios tiene para nuestra vida. Sus propósitos exigen -a menudo- que dejemos atrás aquello que nos hace sentir muy cómodos. Aprender nuevas habilidades, cambiar de trabajo, o ensayar una manera diferente de ministrar a otros, pudieran ser parte de lo que Él espera. Estos retos presentan la oportunidad para confiar en el Señor y obedecerle.

El temor no proviene de Dios (2 Timoteo 1.7). Permita que el Espíritu Santo le lleve, de la intranquilidad, a la libertad que tenemos en Cristo. Allí descubrirá la habilidad de obedecer su plan sin preocupación.
(De Encontacto.org)

jueves, 9 de julio de 2015

“La Mina Terrestre del Temor”

MEDITACIÓN 9.7

Salmo 27.1-4 “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?  Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.”

El temor ha sido parte de la composición emocional del ser humano desde la caída. Cuando Adán y Eva se rebelaron contra Dios, se ocultaron de Él y tuvieron miedo (Génesis 3.10). Las cosas no han cambiado mucho. La ansiedad afecta a menudo nuestra manera de pensar, y controla nuestras acciones. Puede mantenernos prisioneros y reacios a aventurarnos en territorio desconocido.

Permita que la verdad le ayude a vencer el temor. Recuerde que Dios:

Es Todopoderoso. Gracias a la vida perfecta de nuestro Salvador y a su sacrificio en la cruz, Satanás y la muerte han sido derrotados. Jesús nos rescató de la esclavitud del pecado, y el diablo ya no tiene poder sobre nuestra vida. Además, ya no enfrentamos la separación eterna de Dios. La muerte física de Jesús se convirtió en el medio para vivir con el Padre por la eternidad.

Está siempre con nosotros. El Señor le dijo a Abraham que dejara su familia, pero le prometió que se mantendría cerca de él. En Mateo 28.20, tenemos la misma seguridad de parte del Señor Jesús. Por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, como creyentes no solo tenemos a Dios cerca, sino también en nosotros. Nada podrá separarnos jamás de Él —ni los errores del pasado, ni las circunstancias del presente o del futuro (Romanos 8.38, 39).

Está involucrado activamente. Dios nos promete su ayuda y siempre cumple su Palabra. Sabe lo que nos está sucediendo, y puede convertir las dificultades en un tiempo de crecimiento espiritual y de grandes bendiciones.

Dios mismo es la razón para que no tengamos temor. Capte la verdad de su poder, su presencia y su involucramiento, y utilícelos para desactivar la mina terrestre del temor.
(De Encontacto.org)

miércoles, 8 de julio de 2015

“Salvos Por Gracia”

MEDITACIÓN 8.7

Efesios 2.4-10 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Muchas personas creen que acumular buenas obras les ganará la aprobación divina. Pero la muerte es el único pago por el pecado que puede satisfacer a la justicia divina (Romanos 6.23). Puesto que todos pecamos, merecemos vivir eternamente sin Dios.

La gracia —la expresión del amor y de la misericordia de Dios a quienes no merecían nada— fue la solución para nuestra terrible condición. Dios envió a su Hijo Jesucristo a morir en nuestro lugar. Según Romanos 10.9, lo único que necesitamos hacer es creer. La muerte de Jesús satisfizo la justicia de Dios, y nos trajo:

Una vida nueva. Nuestro espíritu es vivificado en Cristo en el momento que reconocemos que somos pecadores, dejamos nuestra rebeldía y creemos que su muerte pagó totalmente nuestra deuda por el pecado.

Libertad. En  el momento de la salvación, el poder del pecado sobre nosotros es destruido, y somos libres de la esclavitud que nos dominaba. Jesús nos sacó del lodazal de la desobediencia y nos dio fe para creer. Ahora podemos ejercer nuestra nueva libertad y seguirle.

Seguridad. Cuando aceptamos que somos pecadores por naturaleza y aceptamos el sacrificio de nuestro Salvador como pago por nuestros pecados, somos adoptados en la familia del Padre celestial. Nuestro estatus cambia al instante: antes éramos objetos de ira, ahora somos hijos de Dios. Algún día estaremos sentados en el reino celestial con Cristo para disfrutar de la vida eterna con Él.

Dios puso a su Hijo en nuestro lugar para que recibiera el castigo que merecíamos. ¿Cómo demostrará usted su gratitud a Dios por su gracia salvadora?
(De Encontacto.org)

martes, 7 de julio de 2015

“La Necesidad de Salvación”

MEDITACIÓN 7.7

Efesios 2.1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (el diablo) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Los seguidores de Cristo entendemos la importancia de ser salvos, pero el mundo no ve esa necesidad de redención.

Quienes no tienen una relación personal con Dios por medio de su Hijo Jesucristo están:

Muertos espiritualmente. Muchos no entienden que hay 3 clases de muerte: Física
Eterna
Espiritual.

La muerte física: Cuando nuestro cuerpo vuelva al polvo; cuando parta de esta tierra; no exista más entre los hombres. 

La muerte eterna se producirá en el fin del mundo cuando todos los que rechazaron a Cristo como Salvador sean separados de Dios para siempre (Mateo. 25.41).

La muerte espiritual se produjo en el huerto del Edén. La desobediencia cortó la relación estrecha que tenían Adán y Eva con Dios, e hizo que sus descendientes fueran separados espiritualmente de Él (Romanos 5.12). Todos nacemos como personas “muertas” que necesitan una vida nueva.

Viviendo una vida de pecado. Nuestra naturaleza es rebelarnos contra Dios, y eso se llama pecado. Una y otra vez elegimos lo que nos agrada, en vez de a Él. Nuestros esfuerzos por ser libres del poder del pecado son vanos (Juan 8.34). Como esclavos del pecado, necesitamos que alguien nos libere.

Bajo la ira divina. Por la desobediencia, estamos bajo condenación de Dios, y aguardando el castigo. Todos esfuerzos por ganar su aprobación y escapar de la sentencia son insuficientes. Por eso, nuestra única esperanza de escapar es que alguien más reciba nuestro castigo.

La buena noticia es que el Señor ha provisto una manera para que todos pasemos de muerte espiritual a vida; de esclavitud de pecado a libertad; y de condenación a intimidad con Él. Jesucristo es el único camino, y Él suple todas nuestras necesidades (Juan 14.6).

(De Encontacto.org y algunos añadidos por WM)

lunes, 6 de julio de 2015

“Cómo Andar Sabiamente”

MEDITACIÓN 6.7

Proverbios 3.5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.”

Tener una vida consagrada a Cristo requiere seguir su orientación. Echemos un vistazo a las actitudes necesarias para un estilo de vida coherente centrado en Cristo:
Determinación. Andar sabiamente no es algo que sucede automáticamente. Debemos anhelar santidad sin reservas.

Enfoque. Para mantenernos en el camino de la voluntad del Señor, tenemos que fijar nuestra atención en su Palabra. Al meditar en la Biblia y absorber sus verdades, nuestra mente se alineará con la de Cristo, y nuestras decisiones estarán en sintonía con los preceptos bíblicos.

Sensibilidad al Espíritu Santo. Con la determinación de tener una vida de santidad y de una estrecha atención a las Sagradas Escrituras, nos volvemos más sensibles a la dirección del Espíritu.

Confianza. Algunas veces, la voluntad del Señor no parece sensata. Puede parecer ilógica o requerir un sacrificio. Pero es necesario confiar en su sabiduría perfecta si queremos caminar de acuerdo con su plan.

Valentía. Algunas de las cosas que Dios requiere de nosotros pueden hacer que reaccionemos con miedo. Pero a medida que nuestra confianza en Él profundiza, nuestro valor y gozo aumentan para aceptar su voluntad.

Perseverancia. Una cosa es empezar en el camino correcto, y otra cosa es mantener el rumbo durante toda la vida. Al depender de Dios, podemos perseverar y tomar decisiones sabias durante mucho tiempo.

Andar sabiamente requiere que conozcamos a Dios, confiemos en Él, le escuchemos y obedezcamos. ¿Es éste su estándar para vivir? Recuerde que toda una vida de santidad impacta las decisiones que tomamos cada día. 
(Encontacto.org)

viernes, 3 de julio de 2015

“El Poder de la Paciencia”

MEDITACIÓN 3.7

Hebreos 6.9-15 “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. 10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.”

Imagine que usted está esperando en una fila que no se ha movido por diez minutos. Muchos de nosotros nos sentiríamos frustrados, pues vivimos en una generación que espera resultados inmediatos.
Todo el mundo lucha con cierto grado de impaciencia. Nacimos con esta característica; pensemos en el bebé que quiere su leche a medianoche. Su reacción innata es llorar al primer indicio de incomodidad hasta que tenga satisfecha su necesidad. Los hábitos de nuestra vieja naturaleza carnal, como la impaciencia, hacen que esto sea una batalla continua para la mayoría de las personas, pero que bien vale la pena enfrentar.
Veamos la definición bíblica de paciencia. La palabra puede referirse tanto a ser tardo para la ira, como ser perseverante ­—es decir, a no rendirse bajo la presión. La paciencia se revela cuando estamos dispuestos a esperar sin sentirnos frustrados, aunque estemos sufriendo o experimentando un deseo poderoso. Además, paciencia significa aceptar lo que el Señor decida dar o no, y estar dispuesto a recibirlo en el tiempo de Él. Mientras tanto, debemos orar, obedecer y perseverar mientras buscamos la dirección de Dios.

El peligro de la impaciencia es que podemos perder el plan perfecto del Señor y su bendición. Pero si confiamos en la voluntad y en el tiempo de Dios, conoceremos la paz interior.
¿Cuál es la causa de su estrés? Examine bien si está tomando las cosas en sus manos, o si está dejando las circunstancias al Dios todopoderoso. Obedezca lo que dice el Salmo 37.7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”. Busque su voluntad y su tiempo. Cualquier otra cosa puede ser destructiva.
(De Encontacto.org)

jueves, 2 de julio de 2015

"Para Reconocer la Voz de Dios"

Juan 10.3-5, 14-16 “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.  14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

¿Alguna vez ha estado usted en un automóvil con alguien  que está buscando una emisora específica en la radio? Mientras afina constantemente la frecuencia, ladea su oído para escuchar cuidadosamente. Descarta una estación tras otra, hasta que escucha la voz familiar que ha estado buscando.

En nuestra vida cristiana, conocemos la importancia de reconocer la voz de Dios y descartar otras. Al tomar decisiones, necesitamos estar seguros de que escuchamos a la Persona adecuada. La Biblia nos asegura que, como creyentes, podemos distinguir la voz de Dios de todas los demás (Juan 10.27).

¿Cuáles son algunas de las condiciones para reconocer su voz?

Estar en la banda correcta. La voz del Señor se escucha en toda la Biblia. Dedique tiempo para conectarse con Dios por medio de su Palabra. Deje que el Espíritu Santo le recuerde las verdades relacionadas con su situación.

Estar sintonizado con la estación correcta. Dios siempre dice palabras que son congruentes con las Sagradas Escrituras —Él nunca las contradecirá. Compare lo que usted esté escuchando con su Palabra, y busque el consejo piadoso para asegurarse de que tiene la dirección de Dios.

Estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios. A veces, lo que Dios nos dice puede parecer ilógico según razonamiento humano. Puede ser tentador desestimar una voz que no está de acuerdo con nuestras ideas, pero los hijos de Dios necesitamos seguir sus instrucciones, cueste lo que cueste.

Nuestro Salvador le está llamando, ¿le resulta fácil reconoce su voz? Para conocer su voz mejor, dedique más tiempo a su Palabra. Hoy es un buen momento para comenzar a hacerlo.

(De Encontacto.org)


miércoles, 1 de julio de 2015

"La Doctrina Cristiana de la Salvación"

Reflexión 1.7

1 Crónicas 16:23: “Cantad a Jehová toda la tierra, Proclamad de día en día su salvación” 

Salvación a nivel natural y físico es la liberación de un peligro o un sufrimiento, es sentirse protegido y preservado.  A nivel espiritual, se refiere a una eterna liberación espiritual.

¿De qué debemos ser salvados? De la ira y del juicio de Dios sobre el pecado. Romanos 5.9 nos dice que siendo justificados (reconocidos en la justicia de Jesucristo) mediante su sangre, es que seremos salvados del castigo de Dios. Y en 1 Tesalonicenses 5.9 nos enseña que no estamos destinados a sufrir tal castigo, sino a recibir la salvación por medio de Jesucristo, y solamente por él.

La vida de pecado -que hemos heredado-, nos separa de Dios, y esa separación nos lleva a muerte espiritual.  Romanos 6.23: “La paga del pecado es muerte, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.”

Salvación bíblica se refiere a nuestra liberación de toda manifestación de pecado, o remisión de pecado. Cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para ser salvo, él se refirió al destino eterno del carcelero, esto lo podemos ver en Hechos 16:30-31). Jesús iguala el ser salvo con la maravillosa oportunidad de tener entrada al reino celestial (Mateo 19:24-25).


Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo (2 Timoteo 1.9).  No somos salvos por obras, sino por su misericordia.  Nos salva, regenera y renueva por el Espíritu Santo (Tito 3:5)

Como consecuencia del pecado, estamos condenados a muerte, y somos enemigos de Dios; pero Él no envió a su Hijo para condenarnos, sino para salvarnos. (Juan 3:17). La muerte de Jesús en la cruz, y su resurrección es lo que logró nuestra salvación (Romanos 5:10; Efesios 1:7)

¿Cómo recibimos la salvación? Por fe. Primero: Escuchando el evangelio—las buenas nuevas sobre la muerte y resurrección de Cristo (Efesios 1:13). Después: Creyendo y confiando totalmente en Él (Romanos 1:16). Esto incluye arrepentimiento, y cambio de mentalidad (Hechos 3:19); y la clave: Confesarle como Señor y Suficiente Salvador (Romanos 10:9-10).


En conclusión, Salvación es: Eterna liberación espiritual, que Dios concede a los que aceptan que son pecadores, se arrepienten y ponen su fe en el Señor Jesús. (Juan 14:6; Hechos 4:12), es depender sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad.

1 Crónicas 16:23 ...Proclamad de día en día su salvación! 



martes, 30 de junio de 2015

"¿Quién Estará / Vivirá en el Reino Milenial?"

Habrá dos diferentes grupos que estarán en la Tierra durante el Reino Milenial – aquellos con cuerpos glorificados, y aquellos con cuerpos terrenales que vivieron a través de la Tribulación y pasaron al Reino Milenial. Los de cuerpos glorificados serán de los que forman la Iglesia, quienes recibieron cuerpos glorificados en el Arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:13-18; 1 Corintios 15:21-23,51-53), y los que hayan resucitado después del regreso de Cristo a la Tierra (Apocalipsis 20:4-6). Aquellos con cuerpos terrenales pueden ser subdivididos en dos grupos - los creyentes gentiles y los creyentes judíos (Israel).

En Apocalipsis 19:11-16, encontramos el regreso de Jesucristo a la Tierra, conocido como Su Segunda Venida. El Arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:13-18;1 Corintios 15:51-53) describe la aparición de Cristo en el aire, no Su Segunda Venida. Menciono esto para hacer una distinción entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo. No hay ninguna mención en Apocalipsis 19-20 sobre el evento del Arrebatamiento.

La implicación es que los santos que se encuentren en la Tierra cuando Cristo regrese, permanecerán en la Tierra para entrar al Reino Milenial con sus cuerpos terrenales. Si el Arrebatamiento o cualquier clase de evento donde los creyentes vivos reciban un cuerpo glorificado fuera incluido en la Segunda Venida de Cristo al mundo, uno esperaría encontrar una referencia sobre un evento tan importante en Apocalipsis 19. Pero no existe tal referencia. El único evento que resulta en la transformación de los creyentes recibiendo cuerpos glorificados, está en Apocalipsis 20:4-6, donde aquellos que se volvieron creyentes durante la Tribulación y fueron muertos por su fe, son resucitados. También se cree que al mismo tiempo, los santos del Antiguo Testamento serán resucitados, recibiendo también cuerpos glorificados (ver Daniel 12:2).

Mateo 25:31-46 es otro pasaje que debe considerarse. Este pasaje es llamado comúnmente la separación o el juicio de las ovejas y los cabritos. Las ovejas y los cabritos se refieren a los gentiles justos e injustos. Cristo juzgará a los gentiles injustos (cabritos), y ellos serán echados al lago de fuego para su castigo eterno (Mateo 25:46). Por tanto, ningún gentil incrédulo sobrevivirá para entrar en el Reino Milenial. Los gentiles justos, u ovejas, vivirán para entrar en el Reino Milenial. Ellos tendrán hijos y poblarán la Tierra. Sin embargo, estos no son los únicos que tendrán hijos durante el Reino Milenial.

Parece ser que cuando Cristo regrese, todo Israel creerá en Él (Zacarías 12:10). Ellos no recibirán cuerpos glorificados (como los de aquellos que fueron llevados en el Arrebatamiento anterior a la Tribulación, y los que fueron resucitados posteriormente). Ellos también tendrán hijos durante el Reino Milenial.

Así que los creyentes gentiles, Israel, y los creyentes resucitados y del Arrebatamiento (todos los cuales tendrán cuerpos glorificados) estarán en la Tierra. Sin embargo debe notarse que los creyentes con cuerpos glorificados no se reproducirán, ya que el matrimonio no existirá después de esta vida (Mateo 22:30).

Los hijos nacidos durante el Reino Milenial tendrán la responsabilidad de poner su fe en Cristo, así como lo hizo toda la gente de eras pasadas (la fe en Cristo desde Su venida; la fe de siempre en Dios –Génesis 15:2-6; Habacuc 2:4; Romanos 3:20). Desafortunadamente, no todos los hijos nacidos durante el Reino Milenial vendrán a la fe en Cristo. Aquellos que no lo hagan serán arrastrados por Satanás a una rebelión contra Dios al final del Reino Milenial, cuando Satanás sea soltado por un poco de tiempo (Apocalipsis 20:7-10).

Para una visión más extensa sobre este tema (sobre quiénes vivirán en el Reino Milenial), revisar también los pasajes: Isaías 2:2-4; Zacarías 14:8-21; Ezequiel 34:17-24; Daniel 7:13-14; Miqueas 4:1-5.

lunes, 29 de junio de 2015

“La Dependencia de la Fuente”

Jeremías 2.13 “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.”

Para quienes creemos en Jesús, el contentamiento debe estar presidido por una actitud interior y por las decisiones que tomemos, no por las circunstancias externas. Pablo lo había aprendido, y por eso era capaz de tener gozo y paz en cualquier tipo de situación —tanto si estaba rodeado de amigos o aislado en una prisión romana; tanto en abundancia como en gran necesidad.
El apóstol entendía lo que significaba vivir en Cristo, y tener a Cristo viviendo en él (Juan 15.1-9; Gálatas 5.22-23). Había tomado la sencilla pero profunda decisión de hacer depender su vida del Señor; como resultado, tenía la tranquila seguridad de que lo que poseía en su interior nunca podría serle robado. Estaba confiado en su identidad como hijo de Dios, con pleno acceso a la vida abundante que Jesús ofrece.

Quiero invitarte esta semana ­—cuando algo amenace con robarte tu contentamiento— que elijas depender de Dios; decidas dejar de depender de otras fuentes y de tratar de tener el control. Cuando te dés cuenta de que algo te está poniendo nervioso, ansioso o enojado, di: “Señor, tú eres mi fuente, y dependo de ti para ser amable. Dependo de ti para que me des el perdón que necesito brindar en este momento. Dependo de ti para el amor que necesito expresar”. Esta decisión es un asunto de sencilla confianza.
Observe cómo Dios aquietará tu espíritu y te dará confianza cuando dependas de Él solamente. Te sorprenderás de tu propia actitud; cuando tu respuesta sea interna —no superficial— el Señor Jesús te dará la capacidad para responder como Él lo haría.
(De Encontacto.org)
(TPSH 270922)

viernes, 26 de junio de 2015

“Servir a Dios con un Corazón Dócil”

Meditación 26.6

Jonás 4 Les resumo el capítulo, pero léanlo, por favor: Jonás se apesadumbró y enojó en extremo, oró a Jehová reclamando porque -en su clemencia y misericordia- había perdonado a Nínive, porque sabiendo él esos atributos de Dios, es que rechazó irles a llevar el mensaje, por lo que huyó a Tarsis. También le pedía que le quitara la vida; le era mejor morir.   Jehová le preguntó si hacía bien en enojarse tanto.  Jonás, al salir de la ciudad, acampa en un lugar, sentándose a la sombra de una enramada, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Dios preparó una calabacera, la cual creció sobre Jonás, le hizo sombra, y le libró de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.

Pero al venir el día, Dios preparó un gusano que secó la calabacera. Luego de salido el sol, preparó un recio viento, el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba...deseaba morir.  Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió que mucho, hasta la muerte. Y dijo Jehová a Jonás: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni la hiciste crecer; y que en una noche pereció,  ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, donde hay más de 120 mil personas que no saben discernir entre su mano derecha e izquierda, y muchos animales?

Lo que la mayoría de las personas saben acerca de Jonás,  es que fue tragado por un gran pez, al tratar de huir de Dios. Pero en el vientre del animal se comprometió a obedecer la voluntad del Señor.

Después que el profeta obedeció, hubo un inesperado giro de los acontecimientos. Atravesó la ciudad, alertando a la gente sobre la ira divina —y las personas de Nínive se apartaron del pecado. La respuesta de los ninivitas debía haber dejado encantado a Jonás. Pero en vez de eso, se lamentó de que se arrepintieran y de que Dios tuviera misericordia de ellos, ya que Nínive e Israel eran enemigos desde hacía mucho tiempo. De hecho, dijo con enojo que había huido a Tarsis precisamente para evitar tal escenario de arrepentimiento y perdón.

Jonás se disgustó porque su corazón estaba tan duro como cuando había huido a Tarsis. Al estar atrapado dentro del pez, cambió de opinión y decidió obedecer la orden del Señor. Expresó su voluntad de hacer todo lo que Dios quisiera, pero en su corazón todavía deseaba la destrucción de los ninivitas. A pesar de haber hecho lo correcto, su resentimiento era evidente.

Dios no puede ser engañado por la obediencia que surja de un corazón endurecido. Aunque obedecerle con un espíritu renuente pueda lograr el propósito de Dios, también puede hacernos perder el gozo de nuestra recompensa.

Tal vez el Señor le ha llamado a usted a servirle en algo que le resulta difícil; de manera que ore pidiendo un corazón dócil para obedecer. Encontrará paz y bendición al hacer el trabajo, si obedece al Señor sin vacilar.
(De Encontacto.org)

jueves, 25 de junio de 2015

¿Cómo Reaccionas al Enfrentar una Crisis?

El primer elemento es:  Tener presente que todo lo que ocurre, Dios lo usa para nuestro crecimiento y bien.  La clave es: Una reacción correcta.

Dios quiere fortalecernos mediante la crisis... Se escucha raro, verdad? Pudiera ser que Dios nos ha estado advirtiendo, pero no le hemos puesto la atención debida; y entonces es necesario atraernos mediante Su mano o métodos fuertes.  

Dice Romanos 8.28  “...a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Destaco el hecho de que los que aman a Dios son sus hijos legítimos, porque obedecen a Su Palabra); y como todo ayuda a bien, hay que ver -aún la más dolorosa crisis- con los ojos y el corazón puestos en Dios; y analizar no el por qué ha ocurrido, sino con que propósito Dios lo ha permitido; tomando en cuenta que cada crisis llevará a descubrir -o dará pistas- lo que Dios está haciendo en tí.
Ah, algo bien importante es lo que dice en Salmos 103.19 “...su reino domina sobre todos“. Nada se escapa a su dominio.   Él está en control de todo lo que ocurre, pero si no lo crees así, razones tienes para sentir temor.  No siempre comprenderás el por qué Dios actúa en la forma que lo hace, ahora bien, en Isaías 55.8 nos recuerda que sus pensamientos no son los nuestros; ni nuestros caminos, sus caminos.

Si nos enfocamos en el por qué nos ocurren las cosas, nos perdemos la oportunidad de ver el objetivo de Dios; y peor aún, nos convertimos en jueces para con Él.  Juzgar a Dios, nunca debe ser una actitud en nosotros  -aunque si podemos decirle lo mal que nos sentimos; pues tenemos derecho a enojarnos, pero no a olvidar que es Él el que tiene el control y "domina sobre todos".  Aprendamos a poner nuestra confianza en Dios, y no en la crisis que estemos pasando.

Enfócate en el Padre, para no desviarte de su plan trazado para ti.  Todo lo que Él nos hace o permite, está envuelto por su amor incondicional y más grande que todo el que tú hayas conocido.

Que las crisis te desenfocan, confunden y atribulan en gran manera: Hace falta más tiempo y comunión con el Padre, más oración e incremento de tu fe.... Es preciso revisar esas acciones en tu vida.

Haz una mirada retrospectiva, piensa en las tantas cosas que Dios ha hecho por ti en tu pasado; de cuantas crisis anteriores te ha sacado...Haz memoria de cómo Dios actuó, y de cuál fue tu visión... De cómo Dios lo hizo!

Dios te prepara constantemente para lo que habrá de venir, moldea tu carácter para que seas cada vez más parecido/a a su Hijo.

Aprovecha cada adversidad para seguir creciendo en tu andar cristiano.  Sométete a toda circunstancia...Todo obra para bien.
Demuestra confianza y agradecimiento al Padre... Aún en la crisis se puede!

Dios te bendiga!

WMV
25.6

Lunes 02/11/26 Para Experimentar el Amor de Dios

Efesios 3.14, 16 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,   para que os dé, conforme a las riquezas de...