miércoles, 17 de julio de 2013

“La Dificultad de Perdonar”


Efesios 4:30-32  (Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. )

Todos hemos sido heridos en algún momento u otro, y el ofensor puede haber sido alguien que amamos. A menudo tratamos de disimular el dolor con comentarios como: “Está bien”, o “No te preocupes por eso”. Sin embargo, pareciera que no podemos vernos libres de ese penetrante aguijón. ¿Por qué no somos capaces de olvidar?
Por el simple orgullo, y como resultado, la ofensa se convierte en mucho más de lo que deberíamos permitir. Se convierte en una cuestión de tipo personal, en vez de un error involuntario o de insensibilidad momentánea.
Otro factor por el que no perdonamos, es por la amargura. Nos volvemos resentidos cuando nos negamos a enfrentar nuestros sentimientos heridos, y dejamos que el asunto se vuelva una úlcera en nuestro corazón. Un sentimiento creciente de irritación se extiende por nuestro espíritu como una infección.
Se ha dicho que la amargura es como un veneno que uno prepara para otra persona, y luego se lo bebe uno mismo. Mientras la amargura destruye silenciosamente nuestra vida, la persona que nos hirió puede permanecer completamente ignorante de nuestros sentimientos.  A veces, nuestra lucha implica un malentendido en cuanto al perdón. O, podemos quedarnos sentados esperando una disculpa que nunca llega.
Si usted ha sido herido, desde hace tiempo o recientemente, pídale dirección a Dios. Es conveniente acercarse al ofensor y decirle: “Hiciste esto, y eso me hirió. Pero te perdono, y me niego a dejar que esto destruya nuestra relación”.  De Encontacto.org 

Así también dice en Colosenses 3:13: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."

Dios te bendiga y te ayude a sacar todo odio, amargura y/o rencor como consecuencia de la falta de perdón.


Wilda


lunes, 15 de julio de 2013

“El Pecado Después de la Salvación”

MEDITACION DIARIA 15.7.13

1 Juan 2:1-2  (Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.  Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. )

¿Cuántas veces ha pecado usted después de que recibió al Señor Jesús como su Salvador personal? Esta es una pregunta imposible de responder. La dura realidad es que toda persona peca —sí, incluso los cristianos.
Toda transgresión, antes o después de la salvación, surge del deseo de satisfacer nuestras necesidades prescindiendo de Dios. Siempre que tomamos los asuntos en nuestras manos y actuamos fuera de su voluntad, descendemos a un camino de tristeza y pecaminosidad.
La fe en Cristo trae una nueva relación con Dios, un nuevo espíritu, una nueva perspectiva de la vida, pero no desarraiga todo lo que queda de nuestra vieja vida. Seguimos teniendo el mismo cuerpo y la misma mente, que pueden llevarnos a las mismas dificultades.
¿Por qué pecamos aun después de la salvación? Porque se ha desatado una guerra interna entre nuestra “carne” y la vida producida por Cristo. Si no tomamos la determinación de reentrenar nuestras mentes, podemos esperar toda una vida de problemas.
La Biblia ofrece el remedio para este conflicto constante: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente” (Romanos 12.2). Es decir, debemos llenar nuestra mente con las cosas de Dios, dejando que Él reoriente nuestros pensamientos. 
¿Adónde le están llevando hoy sus pensamientos? ¿Están anclados en la Sagrada Escritura, o su forma de pensar simplemente lo conduce sin rumbo por la vida? Ese camino lleva al pecado. Comience ahora mismo a enfocar su mente en el Señor. 
De Encontacto.org


viernes, 12 de julio de 2013

“Amados, Pero Perdidos”

Juan 3:16-17 (Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.)
Muchas personas asumen que, puesto que Dios es amor, Él dará un lugar a todo el mundo en el cielo, pues no entienden las verdades básicas en cuanto a “perdidos” y “salvos”.

1. Todas las personas comienzan su vida como seres “perdidos”. Cuando Adán pecó (Génesis 3), su espíritu se volvió malo y rebelde (Romanos 5.12) al igual que los de todos los que hemos nacido después de él. Esa “naturaleza de pecado” que se transmitió de una generación a otra, hace que estemos “perdidos”.

2. La humanidad está muerta en delitos y pecados (Efesios 2.1). Cuando Adán pecó, su relación íntima con Dios murió. Nosotros, sus descendientes, hemos nacido en ese estado de muerte. Aunque físicamente estamos vivos al nacer, nuestro espíritu —la única parte de nosotros que puede relacionarse con Dios— está muerto.

3. Somos seres eternos. Porque estamos hechos a imagen de Dios, nuestra alma es eterna. Pero la Biblia nos dice que quienes rechazan a Cristo como Salvador perecerán (Juan 3.16). Esto no significa que serán aniquilados, sino que estarán separados de Dios eternamente.

4. Es necesario el nuevo nacimiento (1 Pedro 1.3). Para tener una relación con el Padre celestial, es necesario que la parte de nosotros que ha estado muerta para Dios sea ahora vivificada. Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, la vida misma de Dios nace en nosotros, y pasamos de estar espiritualmente muertos y perdidos, a estar vivos y salvos.

Nuestro Padre celestial, por amor a nosotros, proveyó lo que necesitábamos —un Salvador. ¡Comience a predicar esta verdad!

(De Encontacto.org)

Dios te bendiga!

jueves, 11 de julio de 2013

"La Prioridad Número Uno"

Lucas 10:38-42 "
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.  Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada."

Cuando se dirigía a Jerusalén, Jesús se detuvo en Betania para pasar un tiempo con unos amigos a los que amaba —Lázaro y sus dos hermanas. Mientras Marta corría de un sitio para otro ocupándose de la comida, María estaba sentada escuchando al Señor.

En aquella época, la cultura dictaba que una mujer sirviera a los hombres en la casa. Al descansar a los pies de Jesús, María estaba desafiando las normas de su sociedad. Pero ésta era una mujer a la que le interesaba más su Señor, que hacer lo que era culturalmente apropiado.

Cuando Marta se quejó, Jesús le dijo gentilmente que su hermana había tomado la decisión correcta. La prioridad número uno era pasar tiempo con Él (con Jesús).

Lo que era cierto para María y Marta, también lo es para nosotros hoy.

Todo creyente necesita apartar tiempo para pasarlo diariamente con Dios. Hacerlo demuestra lo mucho que valoramos nuestra relación con Él, ya que las personas con las que pasamos más tiempo son las que más amamos… (Pudiera esto demostrar tu amor hacia Dios?)

Muchas veces, los creyentes se disculpan diciendo que están demasiado ocupados. Nos decimos a nosotros mismos: Solo necesito terminar unas pocas cosas, y después oraré y leeré la Biblia, pero siempre parece haber una nueva tarea que reemplaza a la ya terminada. Tenemos que decidir apartar tiempo para el Señor.

Puede ser difícil alterar nuestra agenda para dar a Dios el lugar que le corresponde. Pero ninguna otra relación en la vida se iguala a lo que tenemos en el Señor cuando hacemos de Él nuestra prioridad absoluta.   (De Encontacto.org)

miércoles, 10 de julio de 2013

"La Senda de la Paz"

“La Senda de la Paz” Filipenses 4:6-7 (Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.)
Todos tenemos responsabilidades, ya sean con el trabajo, la familia, la comunidad o la iglesia, y con razón podemos sentir algo de preocupación acerca de cómo cumplir con estos compromisos. Pero cuando a nuestra preocupación natural le falta equilibrio, el resultado es la ansiedad. Aunque Pablo enfrentó pruebas extremas (2 Corintios 11.23-28), podía decir: “Por nada estéis afanosos”. Entendía que la ansiedad revela falta de fe —no es posible estar ansioso y al mismo tiempo confiar en Dios.

El desasosiego también agota las energías, divide la mente y entorpece el servicio efectivo al Señor, porque mantenemos nuestro enfoque en nosotros mismos, en vez de en Dios. Para mantener el equilibrio en cuanto a las preocupaciones, debemos presentar nuestras peticiones a Dios (Filipenses 4.6), quien está listo y dispuesto para encargarse de cualquier preocupación que le traigamos.

Hacemos esto por medio de...
 • La oración. La palabra griega implica adoración a Dios y el reconocimiento de sus atributos, no expresión de pensamientos llenos de pánico.
 • El ruego. Nuestro clamor humilde comunica nuestra total dependencia del Dios todopoderoso.
 • La acción de gracias. Debemos acercarnos a Dios, no con reproches o quejas, sino con gratitud porque Él usará finalmente la dificultad para nuestro bien, como lo ha prometido (Romanos 8.28). Filipenses 4.7 dice que si traemos nuestras peticiones a Dios, el resultado será su paz maravillosa e inefable. Siendo así, debemos aprender a ir a Él primero, y no dejarlo como el último recurso. (De Encontacto.org)

Comentario:
Ansiedad: Falta de equilibrio, como consecuencia de nuestros desasosiegos y/o nerviosismos. Es una actitud que agota nuestras energías, divide la mente y, además, entorpece nuestra relación con el Señor.
FALTA DE FE = AFAN…. Y al afán: Poca atención o ninguna (ojo: no es lo mismo que irresponsabilidad…)
Presentemos nuestras peticiones a Dios, con humildad, sin reproches ni quejas, y con gratitud… Él se encargará de todo. Que sea Dios nuestro primer recurso.

Dios te bendiga, te cuide, y te ayude a comprender que el afán solo termina con tu vida.
Wilda

martes, 9 de julio de 2013

“La Defensa de Nuestros Principios”

Apocalipsis 2:12-17 (Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. )
Todos admiramos a hombres y mujeres dispuestos a pagar un alto precio por lo que creen. Al mismo tiempo, hacemos bien en no confiar en todas las personas de convicciones firmes, pues como vemos muy a menudo en las noticias, es posible tener creencias erróneas sin base en la Palabra de Dios. Aun como cristianos debemos ser cuidadosos, o podemos fácilmente confundir las preferencias personales con las convicciones.

No debemos construir el fundamento de nuestra vida con creencias que no sean totalmente bíblicas. El apóstol Pablo nos dice que la calidad del trabajo de cada persona será probada por el fuego (1 Corintios 3.13), y eso incluye lo que creemos.

Tal prueba la experimentó una iglesia de una pequeña ciudad llamada Pérgamo, en Asia Menor. Era un lugar al que el Señor Jesús llegó a decir que el trono de Satanás estaba allí. Hombres impíos estaban difundiendo las enseñanzas de Balaam y de los nicolaítas en la iglesia local. Pero, un hombre llamado Antipas, estaba firmemente convencido de que esos hombres debían ser confrontados. Por tanto, dio un paso al frente para enfrentarlos, pagando con su vida.

Sí, Antipas fue asesinado, pero escuchemos el honor que el Señor mismo le hizo: Se refirió a este santo como “mi testigo fiel”. Y elogió a la iglesia en Pérgamo con estas palabras: “Retienes mi nombre, no has negado mi fe, ni aun en los días [de] Antipas” (Apocalipsis 2.13). Gracias a Dios que la prueba de nuestra fe, aunque probada por fuego, “[será] hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1.7). (De encontacto.org)

Comentario: El Señor conoce nuestras obras…Mucho ojo con esto. No nos engañemos, que Dios no puede ser burlado: pues todo lo que se siembre, eso se cosechará (Gálatas 6:7). Y cuántas personas con tantas palabras lindas, y teorías que convencen… pero Ay de lo que dicen; poco o nada queda cuando se pasa por el colador de la Palabra de Dios.
Yo quisiera que el Señor hablara de mí como lo hizo de Antipas…”mi testigo fiel”…. Y tú?
Rindamos nuestra vida a Dios y dejémonos guiar por su manual por excelencia…La Biblia… y entonces todo nuestro camino será de bien!

Dios te bendiga
Wilda

viernes, 5 de julio de 2013

*El Segundo Traje*

Publicado por Daniel Sánchez, Google+
Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema.

- "Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida.

El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia.

Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme:

- ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser?

Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto! ¡No entiendo qué sucedió, fue el mejor trabajo que hice en años!"

-"Vuelve a tu negocio", dijo el sabio, "descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego llévala al príncipe."

- "¡Pero obtendré el mismo atuendo que tengo ahora!", protestó el sastre.

"Además mi estado de ánimo no es el de siempre".

- "Haz lo que te indico, y Dios te ayudará", dijo el hombre.

Dos semanas después, el sastre retornó.

- "¡Usted ha salvado mi vida! Cuando le presenté nuevamente el ropaje, el rostro del noble se iluminó: ¡Hermoso!, exclamó. ¡Este es el más hermoso y delicado traje que haya visto!

Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos.

Pero, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre la primer prenda y la segunda?"

- "El primer traje", explicó, "fue cosido con arrogancia y orgullo".

"El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en cada uno que la veía".

¿Y tú cómo haces tu trabajo profesional, familiar, personal, etc.. con arrogancia y orgullo, o con humildad en el corazón?

1ª Pedro 5:5 "y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes."

"Convicción de Pecado o Condenación”


Romanos 8:1-2  (Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.)

A veces, es fácil aun para los creyentes ser confundidos, porque las emociones pueden ser engañosas. Por esta razón, no es prudente confiar en los sentimientos o basar nuestras decisiones en ellos.
Pero ¿qué de los momentos cuando usted se siente inseguro? Probablemente puede recordar períodos cuando estuvo sintiendo la convicción del Espíritu Santo, pero se preguntaba si eso podía ser más bien una condenación proveniente del enemigo.

Hay una diferencia entre la emoción y la verdadera convicción o conciencia de haber pecado (Juan 16.7-8). El Espíritu Santo provoca la convicción de pecado como una expresión de su amor, porque Él quiere mantenerle a usted en el camino correcto. Una manera segura de saber si se trata de una convicción del Espíritu Santo, es que Él siempre identificará algo específico (Salmos 51.3-4; Lucas 22.60-62). Dios no dudará en poner su dedo en cualquier cosa que esté fuera de su voluntad.

Por el contrario, Satanás tratará de inspirar sentimientos de culpa y condenación, susurrándole: “¿Y te llamas cristiano? ”. El enemigo quiere agobiarlo de tal manera, que se vuelva inútil para el Señor. Cuando los creyentes deciden escuchar esa voz engañosa, pueden llegar  a sentirse incapaces por las falsedades del padre de mentiras.

El Espíritu Santo utiliza la convicción de una manera positiva, para prevenir contra el peligro al creyente que se ha descarriado, para hacerlo volver al camino que el Señor ha dispuesto para él. Afortunadamente, este es uno de los incesantes actos de amor de Dios.  (De Encontacto.org)
……………………………………..
Sintetizando:
No hay condenación para los que estamos en Cristo (los que le hemos confesado públicamente como nuestro Señor y Salvador, y nos mantenemos en Su camino)
Mediante Su Espíritu, somos libertados de los pecados cometidos (y de los que, arrepentidos, le confesemos en  nuestro día a día)
No nos dejemos llevar por las emociones de nuestros sentimientos, sino por una verdadera convicción en todo lo relativo a pecado (que no es más que la desviación de la voluntad de Dios).
Mantenernos en el camino correcto tan solo es posible mediante la dirección acertada del Espíritu Santo de Dios en nosotros.
Si nos debemos a Él, su mano siempre habrá de ir a nuestro favor y protección.
Dios te bendiga
Wilda

miércoles, 3 de julio de 2013

"El Sentimiento de la Insatisfacción”

Isaías 55:1-2   (A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.  ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.)

¿Alguna vez se ha parado frente al refrigerador, tratando de encontrar algo para satisfacer una vaga sensación de vacío? No está buscando nada específico, pero sabe que necesita algo. Probablemente, nada de lo que haga servirá, porque el espacio vacío no está en su estómago sino en su alma.

Ya sea que busque comida, prestigio, posesiones o compañía, nuestras almas están tratando de encontrar satisfacción continuamente. Pero nada en este mundo va a llenar ese vacío, ya que fuimos creados para relacionarnos con Dios, Él puso en lo más profundo de nosotros el anhelo de buscarlo. Aunque es posible que no identifiquemos ese vacío como tal, todos conocemos el sentimiento de insatisfacción que a veces se filtra en nuestras almas. Cada vez que buscamos satisfacción en cosas del mundo, terminamos con desengaño y desilusión.

Hay dos posibles menús de donde podemos elegir para llenar nuestro vacío. El menú de Satanás es grande y lleno de cosas atractivas que parecen prometer satisfacción y placer: dinero, amistades, notoriedad, aceptación o reconocimiento. Todo lo que Satanás ofrece parece la clase de vida que traerá satisfacción, pero es un engaño. En cambio, el menú de Dios es bastante pequeño. De hecho, solo tiene un “plato”: Jesús. Él es el único capaz de llenar el vacío.

¿Ha encontrado usted la satisfacción que busca, o tiene una vaga sensación de descontento en su alma? Haga del Señor Jesús su máxima prioridad, y dedique tiempo para pasarlo tranquilo y enfocado en Él. El Señor le va a satisfacer como nada más puede hacerlo.   (De Encontacto.org)
…………………………………………………………….
Comentario:   Una meditación a pedir de boca! 
Precisamente en nuestra célula-reunión de almuerzo de este día, leíamos y meditábamos en 1 Samuel 12:21 donde nos habla de que no nos acerquemos en pos de vanidades, las cuales no aprovechan ni libran, porque son vanidades.  Y ahora nos encontramos con que el profeta Isaías nos habla de por qué gastamos nuestro dinero en lo que no es necesario, y que lo más importante es deleitarnos en las cosas de Dios.

Nos habla de que existen espacios vacíos en nosotros que por más que nos esforcemos, nunca serán llenados; pues estamos encaminando nuestros esfuerzos por rumbos equivocados, y hacemos tantas cosas insensatas tratando de satisfacer lo que entendemos nos llenará, lo cual solo es considerado en nuestras mentes y corazones desviados.  Y que al buscar la satisfacción en esas cosas,  terminamos desilusionados y con mayor carga.

Pero que maravilloso que, aunque nos habla en esa primera parte de los tumbos a ciega que damos, nos resalta el tema de los “2 menús” … Uno con platos bien variados y apetitosos, y otro con uno único y que satisface todo paladar y necesidad…Jesús!

Que Jesús sea ese alimento, ese bien, esa necesidad que supla cada día nuestras vidas… Ningún manjar mas deleitoso que ese único plato… Jesús!

Te invito a que analices esas necesidades por las cuales luchas  tanto, y en la próxima que surja  tengas presente que tienes una única opción para todas y cada una de ellas… Jesús… El Rey de Reyes, y Señor de Señores!.
Dios te bendiga!
Wilda

martes, 2 de julio de 2013

"El Yo Secreto"

Por Charles F. Stanley

¿Quién es usted cuando nadie le está viendo? Dios quiere que sea la misma persona en todo momento, y eso significa optar por una vida de integridad —incluso cuando sea doloroso.
No se necesita mucho para darse cuenta de que la honestidad no es valorada en nuestra sociedad. Por supuesto, la gente habla de la necesidad de que haya transparencia en el gobierno y en los negocios. Pero en la vida cotidiana, un gran número de personas sigue viviendo como si el engaño fuera una parte necesaria de la condición humana. Piense en su propia experiencia: ¿cuántas veces ha justificado usted alterar la verdad? Quizás quería evitar ofender a un amigo o colega. O tal vez trató de encubrir una mala decisión. Pero, no es así como Dios quiere que vivamos. Él nos ha dado una manera mejor.
El apóstol Juan escribió: “Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1.7). Mantener nuestros pies en este camino iluminado significa vivir honestamente en cada aspecto de la vida. Desde la manera como nos ocupamos de los conflictos, hasta la forma como manejamos las responsabilidades en nuestro trabajo, lo que hacemos —y cómo lo hacemos— le importa a Dios. Aunque podemos engañar a las personas, Dios nunca puede ser engañado. Él ve la realidad de nuestros corazones con la máxima claridad.
Tome un momento para examinar todas las bendiciones que el Padre celestial le ha dado —todo aquello por lo cual usted se esfuerza tanto por construir y proteger. La falta de integridad destruye estas cosas, y si usted no cambia mientras viva en este mundo, en la vida venidera tendrá que dar cuentas al Señor por sus decisiones.
Entonces, ¿es usted una persona íntegra? Cuando nadie está a su alrededor, ¿es la misma persona que se presenta a los demás? Usted no puede permitirse ignorar estas preguntas, porque sencillamente hay demasiado en riesgo.
¿Qué es la integridad?
A los ojos de Dios, vivir con honestidad es muy importante. Él quiere que los creyentes se caractericen por la integridad en su trabajo, relaciones, finanzas y todos los demás aspectos de la vida. Por consiguiente, necesitamos entender lo que significa tener esta cualidad. En el Salmo 15, David nos da una imagen de lo que es ser una persona íntegra, y describe los beneficios.
Primero que todo, la integridad es esencial para relacionarnos con Dios (vv. 1, 2). Puesto que la deshonestidad y la hipocresía crean una barrera en nuestra comunión con el Señor, solo aquellos que tienen un corazón honesto y una conducta recta pueden estar cerca de Él.
La integridad comienza en el corazón (v. 2). Aunque David la describe como andar en la verdad y hacer lo que es correcto, ésta tiene que ver también con nuestro corazón. Antes de que podamos ser honestos e íntegros externamente, tenemos que ser auténticos internamente.
La integridad influye en la manera como nos relacionamos con los demás (vv. 3-5). Los cristianos debieran ser conocidos como buenos vecinos y amigos confiables, que no chismean, divulgan calumnias, guardan rencor ni buscan venganza. Hasta donde seamos capaces, debemos cumplir con nuestros compromisos, tratar con justicia a los demás, y no aprovecharnos de nadie. También debemos escoger bien las personas o las cosas con que nos asociamos, sabiendo que un estilo de vida pecaminoso nos destruye. Y además, necesitamos tener amigos que conozcan y honren al Señor.
La integridad da estabilidad a la vida (v. 5). Cuando vivimos con honestidad, no tememos “ser descubiertos”, porque seremos auténticos por dentro y por fuera, sin ninguna hipocresía o encubrimiento. Aunque suframos por decir la verdad, no seremos turbados, porque estaremos de pie en el terreno sólido de la obediencia a Dios. ¿Se asemeja su vida a la persona descrita en el Salmo 15? Aunque Dios no espera que usted sea perfecto, sí quiere que se esfuerce por convertirse en la persona que Él ha planeado que usted sea —una persona íntegra.
¿Por qué renunciamos a nuestra integridad?
Tal vez la respuesta más simple sea que nos falta confianza en Dios. La Biblia nos da una idea clara de cómo debemos vivir, pero cuando nos concentramos en nuestros temores y deseos egoístas, podemos llegar a utilizar el engaño para conseguir lo que queremos o para evitar lo que no queremos.
Satanás siempre está buscando la manera de impedirnos ver el engaño en nuestras vidas, y es rápido para proporcionarnos excusas: Esto no le hará daño a nadie. Nadie lo sabrá jamás. Nadie es perfecto. Sin embargo, si realmente queremos integridad, tenemos que estar dispuestos a examinar nuestras vidas para ver si hay algunas formas sutiles de engaño ocultas allí.
El tiempo para tomar la decisión en cuanto a si usted mentirá o dirá la verdad, no es en el momento de la tentación. Utilizar la Palabra de Dios como guía, ayuda a determinar de antemano cómo desea usted relacionarse con los demás, cómo debe hacer su trabajo, y cómo manejar sus finanzas. Entonces, cuando surjan situaciones que lo tienten a mentir, estará arraigado firmemente en sus convicciones.
La integridad debe buscarse y mantenerse.
La única manera para andar en integridad, es obedecer a Cristo en vez de hacer las cosas a nuestra manera. La única manera de garantizar un buen resultado, es obedecer al Señor y confiar en que Él obrará en todo. Aunque la honestidad causa pérdidas o perjuicios en el momento, ella da como resultado un carácter íntegro invalorable.
Después de leer este artículo, ¿le reveló el Espíritu Santo algún engaño oculto en su vida? Si es así, el primero paso es eliminarlo y reconocer que es un pecado. Dios quiere que usted se ocupe de esto y cambie de dirección. Su propósito no es condenarle, sino llevarle a las bendiciones que produce la obediencia. Después de confesar el pecado del engaño, dé los pasos necesarios para asegurarse de que se mantendrá en ese camino de integridad.
Tipos de engaños
Insinuaciones: El chisme y la calumnia comienzan con comentarios indirectos acerca de otra persona, que dan la impresión de que cometió una falta.
Falsas impresiones: Cuando se manipula una situación para que los demás lo vean a uno con buenos ojos, se adorna la verdad, u omite parte de ella para condicionar la percepción de la otra persona.
Mentiras blancas: Estamos acostumbrados a catalogar a las mentiras que no parecen importantes y no acarrean repercusiones serias, como “mentiritas blancas”. Sin embargo, el Señor no les asigna colores, porque todas las mentiras son iguales ante sus ojos.
Verdades a medias: Cuando decimos la verdad, pero omitimos algunos hechos importantes para obtener ventaja o protegernos a nosotros mismos, estamos pecando. Por ejemplo, si usted está tratando de vender su automóvil, pero no dice que tiene un carburador que no trabaja apropiadamente, ha engañado al comprador. Claro, no fue una mentira absoluta, pero no revelar esa información importantísima pudiera beneficiarlo a usted, pero causar un daño a la otra persona.

"El Poder Divino del Creyente”


Juan 16:5-15 (Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. )

En Mateo 13.11, el Señor Jesús dijo a sus discípulos: “A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. Como seguidores de Cristo, nosotros, también, tenemos el privilegio de conocer todas las verdades que Dios ha querido revelar en las Sagradas Escrituras.
Pero ¿siente algunas veces que otros creyentes han logrado resolver el misterio de cómo regocijarse en medio del sufrimiento, vencer el pecado, perdonar lo imperdonable o vivir una vida de amor de maneras que usted todavía no ha descubierto?

Si esa es su situación, entonces le tengo buenas noticias: el secreto para vivir la vida cristiana es llegar a ser un buen amigo del Espíritu Santo. Él tiene todas las cualidades para ese rol, y no le defraudará. La Biblia nos enseña que el Espíritu Santo es alguien en quien podemos apoyarnos, quien nos ayuda a tomar las decisiones correctas, y con quien podemos compartir nuestros sentimientos más profundos (Juan 14.17; 16.13; 2 Corintios 13.14).

Pero el Espíritu Santo ofrece a los creyentes mucho más. Él nos ama, nos protege y nos ayuda cuando oramos. También actúa en y a través de nosotros con poder divino, y nos ayuda a ser como Jesús.

El Espíritu de Dios es una persona con quien podemos tener una relación personal, y que desea lo mejor para nosotros. Pídale que se haga evidente en su vida por medio de las Sagradas Escrituras, y esté preparado para tener a un amigo como ningún otro en la Tierra —uno que está con usted todo el tiempo, susurrándole la misericordia del Padre celestial y el amor del Salvador para con usted.
(De Encontacto.org)
………………………………………………………………
Comentario:
Quiero resaltar que el Espíritu Santo de Dios, cuando se hace presente y mora en nuestras vidas, nos guía a toda verdad, convence de pecado, de la justicia  de Dios y del juicio venidero.

Como seguidores de Cristo, somos privilegiados por tener la oportunidad de Sus revelaciones,  a través de las Sagradas Escrituras.  Y aunque no logramos resolver todos los misterios, nos acercamos más en la medida en que seamos mejores amigos del Espíritu Santo.  Quien nos apoya, guía en las decisiones correctas, ofrece Su amor, Su  protección  y Su ayuda.

Creamos firmemente que con el Espíritu Santo de de Dios nos podemos relacionar directamente.

Dios te bendiga
Wilda

lunes, 1 de julio de 2013

Tu Depósito Espiritual


La fe es estar agradecido antes de que la oración sea contestada. Es estar convencido que Dios siempre está presente y nos ayuda. Sin embargo, a veces estamos demasiado pendientes en lo que tenemos o necesitamos y nos olvidamos de ser de bendición a otros. O queremos ayudar sin antes ir a buscar a Dios para que nos llene de su amor. En la Palabra de hoy, Pedro y Juan nos enseñan una gran lección de nuestras verdaderas posesiones.

No podemos dar de lo que no tenemos. Tal vez hoy nos podemos encontrar con hijos que no reciben el amor que necesitan. Y esta situación se da, quizás no porque sus padres sean malos, sino porque de niños pueden no haber recibido tampoco el amor que necesitaron y al momento de ejercer la paternidad, sencillamente no saben hacerlo.

En la vida, tenemos un depósito de cariño, de paciencia y de amor. Este es el regalo más valioso: el amor. El cual no se demuestra con palabras bonitas, sino con tiempo y acciones. Sin embargo, el nerviosismo, el stress y las muchas preocupaciones pueden distraernos de demostrar amor a quienes más amamos. Y le dedicamos más tiempo a los amigos, a los compañeros de trabajo, etc.. Pero luego al llegar a nuestra casa, lo que más necesitamos es el amor que no estamos dando.

No podemos dar amor, si no lo tenemos. No podemos dar palabras de fe si previamente no las utilizamos en nuestra vida. ¿De qué estamos llenando nuestro depósito espiritual? ¿Del amor de Dios, de la Palabra o de información variada que nada tiene que ver con lo espiritual?
Debemos cuidarnos de lo que alimenta nuestra mente y espíritu. Tal vez estamos todo el día chequeando los correos electrónicos, los mensajes del celular y las noticias, pero recién cuando ya estamos a punto de quedarnos dormidos, decidimos leer con poco ánimo la Palabra de Dios. Esto no llena nuestro depósito espiritual. Si no tenemos comunión con nuestro Padre Celestial, entonces actuaremos basándonos en nuestras fuerzas. Estaremos dando de nuestro amor limitado y no de lo que el Señor tiene para nosotros.

Lo más importante para ti
El amor es más que palabras. El amor se ve representado por las acciones. Es una demostración de lo que es más importante. Pero ¿qué es lo más importante para ti?

Uno puede decir la familia, el trabajo, la carrera, el deporte. Sin embargo, deberíamos preguntarnos qué es lo más importante para Dios. Porque si decimos que somos cristianos, es porque seguimos a Jesús; por lo tanto lo más importante para Él debiera ser lo más importante para nosotros también.

1 Corintios 13:13 nos enseña lo que verdaderamente permanece por la eternidad. Y justamente, no es lo material o lo que podamos conseguir con nuestra fuerza, sino el amor recibido por Dios y el que decidimos dar. Esto es lo que nos llevamos de esta vida.

En una ocasión, un hombre le preguntó a Jesús que era lo más importante (Mt 22:36-49). Y Él respondió que lo más valioso en esta vida es amar a Dios con todo el corazón, alma y mente y luego amar a quienes tenemos al lado. Porque ¿Cómo es posible no soportar a alguien que vemos y decir que amamos a Dios, que no lo podemos ver?

Uno puede esforzarse por conseguir el mejor departamento, la mejor ubicación, las expensas más bajas… pero si no ama a su esposa, es lo mismo que nada. El hogar no es el espacio físico, sino el ambiente que uno tiene cuando llega a su casa. Esto no se consigue con dinero. La vida cristiana no es entrar a la iglesia, sino conocer a Jesús, amarlo con todo el corazón y estar dispuesto a rendirse a Él.
¿De qué vale decir que amamos a Dios si no estamos dispuestos a pasar tiempo con Él? ¿Si preferimos llenarnos de otras cosas que no sea su Palabra y consejos? ¿Amamos su obra y deseamos servirle? Es un buen punto para reflexionar y poder tomar decisiones que nos ayuden a mejorar el alimento espiritual que está llenando nuestro depósito.

¿Qué tenían Pedro y Juan para dar?
En Hechos 3:1-6 Pedro y Juan estaban por ingresar al templo. Cuando un hombre necesitado les pidió una limosna. ¿Qué tenían ellos? Ellos venían de estar llenos de temor e inseguridades por la gran presión de la persecución por ser seguidores de Jesús, sin embargo, en el Pentecostés, se mantuvieron unidos y expectantes y fueron llenos del poder del Espíritu Santo. Allí comenzaron a experimentar un encuentro personal con Dios. Eso es justamente lo que tenían para dar: la presencia, el amor y el poder de Dios.

Cuando buscamos más de Dios, Él nos llena de un amor que no mengua sino que va aumentando cada día. Cuando damos de ese amor en nuestra casa y a quienes nos conocen, entonces en lugar de cansarnos de hacer el bien, cada día somos más renovados y vivimos con paz y esperanza.

Una persona tocada por Dios, lo que anhela hacer es llevar ese amor a todos los que la rodean. Nadie puede darte el amor que solo Jesús puede brindar.

Entonces hoy aprendimos una gran lección, donde podemos ver que a través de esta palabra Dios nos recuerda lo siguiente:
1) Lo más importante para Dios, debe ser lo más importante para cada uno de nosotros: el amor. Es lo único que nos vamos a llevar de esta vida: cuánto amé a Dios y a la gente. No es lo material.
2) Tienes un depósito de amor que tiene que llenarse cada día de Dios. No alcanza con tener buenas intenciones, sino que es necesario depender del Señor y buscar su presencia y Palabra.
3) Lo que recibes es para darlo. Esto es consejo, ánimo para que tu vida pueda ser un canal de bendición. No solo esperar que los demás se ocupen de lo que necesitamos, sino también aprender a ser solidario y amar a quienes nos rodean.
4) Aunque no hayas recibido amor en el pasado, es tiempo de recibir hoy todo de Dios. Puede que te hayan quedado heridas por la soledad o el maltrato, puede que hayas vivido situaciones donde en lugar de amor has sentido rechazo, sin embargo, hoy tu vida puede cambiar si dejas que el Espíritu Santo te llene de un amor que sobrepasa todo entendimiento. El amor de Dios cubre multitud de pecados, puede restaurarte y colmarte de bendición.
Por tanto, es tiempo de abrir el corazón y darle prioridad al Espíritu Santo. Si comenzamos a alimentarnos espiritualmente de la Palabra de Dios, entonces viviremos con más esperanza y paz. Pedro y Juan no tenían limosna para ese hombre necesitado, pero lo que le dieron, fue mucho más poderoso porque le cambió su vida para siempre. Lo que verdaderamente más necesitamos es el amor de Dios. No llenes tu depósito espiritual de materialismo y ansiedades, sino busca llenarlo de la presencia de Dios!
Claudio Freidzon -Avanzapormas.com

Esos momentos de debilidad Domingo 02/08/26 Jueces 16.20-21 “ Entonces le gritó (Dalila): ¡Sansón, los filisteos te van a atacar! Y cuand...