martes, 11 de noviembre de 2014

“Estamos Siendo Perfeccionados”

El perfeccionismo será nuestro mayor problema hasta tanto reconozcamos que tal perfección se logra cuando caminamos de la mano de Dios.

Veamos 7 elementos importantes que ayudarán a comprender la visión que tiene Dios de ser perfectos y cómo podemos encajar en esa concepción.

1. Delante de Dios somos justos Con el cúmulo de pecados que hemos cometido, jamás podríamos siquiera estar delante de la presencia de un Dios Santo como aquél en quien hemos creído. Deseo ilustrarlo con un incidente ocurrido cuando estaba en la fila de migración en el Aeropuerto de Panamá. El funcionario tras la casilla comprobó el Pasaporte de un ejecutivo. Lo miró para corroborar que era el mismo de la fotografía, le pidió que esperara unos segundos, hizo una breve llamada telefónica y en menos de un minuto dos agentes le pidieron al hombre acompañarles a una oficina contigua. Resultó que tenía un amplio prontuario por “lavado de dólares”, cuidadosamente detallado en el sistema y que abría puertas a su captura donde quiera que le hallara.

Igual con nosotros: si viéramos en detalle los pecados cometidos en el pasado, admitiríamos que resultaba literalmente imposible presentarnos delante del Señor y menos aún, ser salvos.

No obstante, gracias a la obra redentora del Señor Jesús, nuestro Padre celestial no solo perdonó nuestros pecados sino que nos abrió las puertas a una nueva vida, como describe el apóstol Pablo:

“Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús. .”(Romanos 3.22-26, NVI)

Gracias a la obra redentora, todo su pasado de pecado y continuos errores, que le impedían no solo cambiar sino crecer en las dimensiones personal y espiritual, quedó literalmente borrado y ahora, Él –nuestro amado Señor—le ofrece una nueva oportunidad.   Dios mismo nos ayuda a ser perfectos.

2. Dios nos lleva a reconocer los errores Sólo en la medida en que reconocemos que los errores están siempre ahí, y que en nuestras fuerzas no podemos superarlas sino bajo la fortaleza de Dios, logramos avanzar en el proceso de crecimiento personal y espiritual.

El apóstol Pablo, el gran batallador de Cristo en el siglo primero, describió en los siguientes términos la lucha que libraba consigo mismo: “Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. 3 veces rogué al Señor que me la quitara...”(2 Corintios 12:7-8, NVI)

Cada vez que el orgullo procuraba anidar en su corazón, Pablo enfrentaba una pared y debía admitir que no era en sus fuerzas sino en las de Dios como lograría el cambio y crecimiento. Igual con nosotros hoy. El perfeccionismo será nuestro mayor problema hasta tanto reconozcamos que tal perfección se logra cuando caminamos de la mano de Dios y le permitimos obrar en nuestro ser.

3. Dios nos llamó a ser vencedores en Cristo Ir de la mano de Dios, nos asegura la victoria siempre. Él dejó en manos de Su amado Hijo Jesús, a la iglesia que somos usted y yo y nos ayuda a vencer cuando creemos que las debilidades son más fuertes que nuestra capacidad. El escritor sagrado resalta que en Cristo somos vencedores: “El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”(1 Corintios 15:56-57, NVI)

Cuando sienta que no pude más, que está luchando contra la corriente, reconozca que lo más probable es que está batallando en sus fuerzas y esas fuerzas siempre se agotarán; sin embargo, si tiene la mirada puesta en Jesucristo, va a Su presencia en oración, y le pide fortaleza, podrá sobreponerse cualquier obstáculo, incluso a los más complejos de superar, que son aquellos que provienen de nuestra naturaleza humana.

4. Dios nos llama a elegir apropiadamente Todos tenemos la oportunidad de elegir. El asunto está en qué tipo de decisiones tomamos. Piense por un instante el sinnúmero de ocasiones en la que fue a un centro comercial a comprar un electrodoméstico. Infinidad de marcas y múltiples opciones. Hay instantes en que no sabe qué comprar, pero termina negociando uno en particular. Tiempo después comprueba que no fue una buena elección. Piensa: “Si quizá hubiese tomado más tiempo antes de inclinarme por este televisor…”.

Igual con las decisiones que tomamos a diario, y que en criterio de los especialistas son alrededor de 2.500 –desde pequeñas hasta grandes decisiones—en una jornada de 16 horas.

Pablo optó por someter su cuerpo a Dios. Sabía que la inclinación de su naturaleza humana era bien distinta de la que el Padre celestial esperaba, pero él –aunque le pareciera complejo—ponía bajo el dominio del Señor su naturaleza humana: “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.”(1 Corintios 9:26-27, NVI)

Pecar es una opción que siempre estará a la puerta, pero la decisión de pecar o no, siempre será nuestra. Nadie toma una determinación de llevarnos a pecar, somos usted y yo quienes nos inclinamos hacia uno u otro extremo.

5. Dios valora los pequeños cambios La mayor frustración que experimentamos cuando avanzamos hacia el cambio y crecimiento, personal y espiritual, es que esperamos resultados rápidos. No obstante, nuestro amado Dios valora los pequeños avances que experimentamos a diario. Él conoce nuestras decisiones y sabe en qué dirección nos encaminamos.

El apóstol Pablo, a quien hemos invitado hoy para que nos ayude a despejar el concepto que tiene Dios de la perfección y de qué manera difiere de nuestra perspectiva, escribe: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.”(Gálatas 6:7-10, NVI)

Cambiar y crecer es un proceso que nos permite siempre dar nuevos pasos, tomados de la mano de Dios. Él sabe de nuestras luchas y está dispuesto a colaborarnos para que superemos los obstáculos que emergen al paso. Recuerde que la vida cristiana no es una telenovela, por el contrario, está firmada por retos. Vencemos en la medida que marchamos con el poder de Dios!

6. Avanzamos al cambio y crecimiento, pero firmes… Al dirigir una carta a los creyentes de Filipos, el apóstol Pablo utiliza un planteamiento que comparto con usted y que resulta clave: “Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor.”(Filipenses 4:1, NVI)

La instrucción era clave: mantenerse firmes en el Señor Jesús. Es probable que nuestra naturaleza humana sea proclive a fallar. Eso si avanzamos en nuestras fuerzas, pero si permanecemos firmes en Cristo, dependiendo de Él, tenemos asegurada la victoria.

7. Perseveramos en Dios, para cambiar y crecer La perseverancia es fundamental en todos los escenarios que nos desenvolvamos. Todo cuanto pensemos y hagamos, las metas que nos fijemos y las acciones que emprendamos, deben estar rodeadas de perseverancia. Igual en la vida cristiana.

Es probable que las tentaciones salgan al paso cuando buscamos vivir a Cristo; sin duda, enfrentaremos dificultades y oposición, en nuestro diario vivir o quizá, haya quienes se burlen, critiquen o ataquen por nuestras convicciones de fe. En todos los casos, y como lo enseña el apóstol Pablo, lo que debemos hacer es perseverar: “No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.”(Filipenses 4:12-14, NVI)

No podemos vivir de las viejas glorias, ni tampoco, desanimarnos por los obstáculos. Nuestra condición de cristianos nos obliga a seguir adelante, de la mano del Señor Jesucristo.

Aun cuando fallemos, Dios nos ve perfectos. No desde una perspectiva como la nuestra que no concibe un error. No. Él conoce nuestro corazón, sabe lo que nos duele cometer errores, y en ese proceso de superar los traspiés, quiere ayudarnos.

De Avanzapormás.com  Pr. Fernando A. Jiménez (algunas modificaciones WMV)

lunes, 10 de noviembre de 2014

Las Necesidades No Satisfechas

Meditación 10.11
Lectura en Salmo 84.11-12 "Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía."
Si Dios ha prometido satisfacer nuestras necesidades, y tiene el poder para hacerlo, entonces, ¿por qué no las atiende siempre de inmediato?
Notemos que en el pasaje de hoy, la promesa de Dios tiene una condición (v. 11). Por tanto, si Dios no está satisfaciendo nuestras necesidades como creemos que debería, es porque tiene un plan diferente, o porque algo en nuestra vida lo está impidiendo.
• El pecado. El pecado es una de las razones por la que es posible que nuestras oraciones no sean respondidas. Si Dios ignorara la desobediencia y nos concediera lo que le pedimos, estaría aprobando un estilo de vida pecaminoso.
• La holgazanería. Aunque el Señor es la fuente final de todo lo que tenemos, Él nos ha dado la responsabilidad de trabajar para satisfacer nuestras necesidades básicas (2 Tesalonic. 3:10-11). Si usted es una persona capaz de trabajar, pero no está dispuesto a hacerlo, Dios no reforzará su desidia.
• Los deseos. Es posible que el Señor no le haya dado lo que usted esperaba, porque sus “necesidades” son, en realidad, deseos. Si Dios ve que sus deseos serán un impedimento para cumplir lo que quiere para usted, es posible que le diga “no”, porque tiene un “sí” que es mucho mejor.
Para evitar sentirse decepcionado, recuerde que las acciones y la identidad de Dios siempre coinciden. Él no premiará el pecado; y sus respuestas a la oración tendrán el propósito de conformarnos a la imagen de Cristo. Por eso, si Él no le ha dado lo que considera indispensable, es porque está preparando una bendición mucho mejor para usted. (Ministerios En Contacto)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La Búsqueda de Santidad

Lectura en  1 Pedro 1.15-21 "Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios"
Los hijos de Dios estamos llamados a vivir en reverencia a Él. Una fuerte motivación para una vida recta es la cruz de Cristo y lo que ella representa.
Primero, la cruz es un recordatorio de nuestra condición original por causa del pecado. Segundo, apunta a nuestra necesidad de un Salvador. La justicia divina decreta que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6.23). Pero el único pago aceptable es un sacrificio de sangre de una vida perfecta (Levítico 17.11Deuteronomio 17.1). Puesto que todos somos culpables, no podemos pagar por nuestros propios pecados. Tercero, fue en la cruz que Jesús tomó nuestro lugar y sufrió la ira de Dios para que pudiéramos ser perdonados. Cuarto, la crucifixión marca el momento en que la justicia de Dios fue satisfecha y Él demostró su misericordia. Por último, señala la manera de reconciliarse con el Padre y ser adoptados en su familia. Solo por la fe en Jesucristo podemos ser salvos (Juan 14. 6).
Lamentablemente, muchos han olvidado el requisito de Dios en cuanto a la santidad. En vez de acatar sus normas en cuanto a comportamiento y actitud, tienden a adoptar valores mundanos que les resultan más convenientes. Después, el placer y las riquezas materiales, tienden a reemplazar a la obediencia y al servicio humilde. Tales cosas son estimuladas por la sociedad, que tiene poco temor de Dios y que, por lo general, ignora sus advertencias y sus mandamientos.
Para contrarrestar la influencia de la sociedad, mantenga el significado de la cruz frente a usted. Entonces se sentirá motivado a buscar la santidad, en honor de Aquel que dio su vida para salvarle. (De En Contacto.org)

lunes, 3 de noviembre de 2014

“La Fe Que Prevalece”

Reflexión 03.11
Si crees que Dios existe, y que Él te ha comprobado su amor y poder… es tiempo de confiar!

El espíritu de Dios es el que da vida; la carne no aprovecha; las palabras habladas por Jesús son espíritu y vida. (Juan 6:63) y la fe viene por estar en contacto...por oír Palabra de Dios (Romanos 10:17)

Cuando Dios se revela a nuestra vida, y abre los ojos espirituales, estamos en capacidad de ver realidad espiritual; esa que contiene vida, unción y poder. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14.6); a todos los que hemos recibido esa revelación, sabemos que es una verdad invariable.

Algunas personas -apartadas del camino de Jesús-, dicen no sentirse mal cuando pecan, pero que en su soledad, hay remordimiento. ¿Por qué pasa esto? Porque, luego de haber recibido la luz de Cristo, existe una marca imborrable! Esa de haber estado en contacto con la santa, pura y gloriosa vida espiritual eterna de Dios. Jesús dijo: “Yo sol la luz del mundo el que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8.12).

Cuando no existe fe en nuestro corazón, no vemos a Dios con claridad. Pero si se deja la puerta abierta a Dios, Él entrará. Una vez que aceptamos al Señor, tendremos su luz disponible, y el Espíritu de Verdad viene a morar y a estar en nosotros. (Juan 14:17).

Pero, también hay que decir, que si la fe no es alimentada se adormece, debilita y apaga lentamente. Hay que alimentarse -cada día- de la presencia y la Palabra de Dios. Y si nuestra fe es como un grano de mostaza, pero firme y pura, Dios actuará…Usemos esa medida! Pero sigamos insistiendo en su crecimiento!!

Reflexiones de Fe:

• En Dios están las respuestas a todas tus necesidades. Él es “la sabiduría” no es que “tiene” sabiduría, sino que Él es.

• Dios es la luz que te da real claridad, y Jesús –su Hijo- la salvación para nuestros pecados.

• El es la paz que lleva nuestra alma al perdón, y quien nos libera de cargas y preocupaciones.

• El es el gran Yo Soy, el que ha de venir a buscarnos en su pronta Segunda Venida.

• Fe es aceptar la verdad revelada por Dios.

• Soberbia y orgullo apagan la fe. Un corazón soberbio cierra su puerta a la fe; y se hace necio.

• Con Fe se cree que Dios no miente.

• Fe es garantía de que Dios actuará por nosotros.

• La Fe se desea, se busca, se medita, se recibe y se ejecuta.

• La Fe sabe que para Dios no hay nada imposible y que la respuesta está a punto de llegar.

Usa la fe que tienes ahora, pero busca su crecimiento en cada día. Cree que Dios es sobrenatural, grande y poderoso. Proponte ser una persona de Fe. Enójate con la incredulidad, con la duda y con el temor. ¡Echa fuera el temor! Dios te ayudará. El temor es una carta de presentación del diablo en tus manos… de ti depende quedarte con ella o rechazarla… para eso se necesita Fe.

¡Créele a Dios No al temor! Cuando rechazas el temor, derrotas al enemigo de inmediato. Pon a prueba la fe que Dios ha depositado en ti. ¡Resiste al diablo y huirá!

Por Esteban Correa. http://avanzapormas.com (Modificado WMV)

viernes, 31 de octubre de 2014

“Transformados Para brillar”

Reflexión  31.10

A nadie le gusta pasar por momentos malos, ni la idea de que las cosas nos salgan mal, pero es parte de nuestro desarrollo emocional y espiritual.

Para levantar una construcción se necesita ladrillo, cal, cemento y arena. ¿Qué pasaría si se trata de unir los ladrillos solo con arena? ¿O solo con cal? Todo caería en segundos. Lo lógico sería preparar todas las medidas correctas, para una buena y fuerte construcción… así es nuestro andar en la vida. Vienen momentos de alegría, otros de tristezas, pero esperamos que todo sea color de rosas y sin espinas. Te recuerdo que nuestro crecimiento y madurez se debe a experimentar golpes, lágrimas, fracasos y pérdidas. Si todo fuera fácil, o nos guardáramos dentro de una cajita de cristal -para que nadie nos lastime-, y no supiéramos lo que significa dolor, seriamos personas sin sentimientos, por no saber experimentar las faltas.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2.10) Vamos en aumento como la luz de la aurora. Si solo recibimos golpes, maltratos, ningún tipo de contacto físico ni palabras de afecto, eso sería atroz. Se ha comprobado que en niños que fueron abandonados y criados en orfanatos, donde solo se le asistía para darle de comer e higienizarlos -sin contacto físico, ni abrazos, ni caricias-, estos sufren de una enfermedad llamado marasmo (apatía profunda); y cuando son adultos no saben dar ningún tipo de afecto... No se puede dar lo que no se tiene.

Quizás te preguntes: ¿Dios quiere esto para mi vida? Claro que no! Pero por causa de nuestra naturaleza pecaminosa es necesario que pasemos por situaciones difíciles, porque tenemos que entender y aprender a tomar lo bueno y desechar lo malo, porque es parte del proceso de cambio para ir camino a la santidad, ya que en Su Palabra dice: "Sin santidad nadie verá al Señor" (Hebreos 12.14).

También Dios nos dice, que todas las cosas negativas, nos ayudan a bien (Romanos 8:28). Así vamos creciendo, madurando, y sale lo mejor de nosotros. Es como ver una oruga en su crisálida, que se transforma lentamente y llega a su máximo esplendor, convirtiéndose en hermosa mariposa para tomar el vuelo. Nuestra vida está escondida en Cristo y se revela -día a día- en la medida en que lo buscamos. Ante la aflicción, la mejor respuesta es dar adoración a Dios -aunque resulte difícil.

En el colegio te dan una lección y luego te toman prueba, la vida te da pruebas y por cada prueba una lección. En los momentos de angustia contamos una y otra vez el mismo problema, a personas que no son aptas para darnos salidas; a quienes son como el equipo contrario de un campeonato de ping-pong, tú le lanzas la pelotita (tu problema), y te la devuelven con más fuerza; y tú la vuelves a tirar …así te pasas la vida. No encuentras respuestas, porque eliges tener una charla horizontal con alguien y no una vertical con Dios.

Si en la primera aparición de un problema te enfocas hacia arriba, donde está Dios… puede que el problema vuelva a ti, pero en ti habrá una transformación que te permitirá verlo totalmente diferente. La recomendación es: Nunca juegues al ping-pong con tu problema, arrójaselo a Jesús. Ante todo aquello que no te deja avanzar, te hace retroceder, y no te deja tomar impulso: Recuerda que Jesús está con sus brazos abiertos, esperando pacientemente cada paso que des hacia Él.

Como se ríe en la vida, también se llora… En todo momento dale gracias a Dios, porque detrás de tus lágrimas hay una gran victoria; habrás aprendido algo nuevo, habrás aprendido a ponerte en el lugar de aquellos que sufren… serás sensible al necesitado. La sensibilidad viene luego de haber sido confrontados y sanados. Solo así seremos de bendición a los demás; sabremos reír con los que ríen y llorar con los que lloran. Tus lágrimas no caen al vacío, Dios las recoge y las cambia en alegría y baile (Salmos 30.11).

Hoy la luz de Cristo quiere iluminar tu vida. Levántate y resplandece (Isaías 60:1). Jesús te dice: Yo deseo caminar contigo…sostenerte de tus manos. Si hoy estás pasando una situación difícil: Quiero restaurarte, libertarte, sanarte y entregarte en tus manos la victoria!

Por Silvia Razongles. Avanzapormas.com (modificado WMV)

jueves, 30 de octubre de 2014

“Conocer al Señor y Confiar en Él”

Meditacion 30.10
Salmos 9.7-10 “Pero Jehová permanecerá para siempre; Ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.  Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia.  En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron".
¿Qué tanto confía en Dios? Antes de responder, reflexione en cuanto a lo siguiente: ¿Realmente confía en el Señor cuando todo parece ir mal? ¿Le ha pedido Dios alguna vez que haga algo que parece demasiado ilógico y arriesgado? Cuando se prolongan las circunstancias dolorosas, ¿se pregunta usted si al Señor realmente le importa el dolor por el que está pasando?
Todos tenemos momentos de duda cuando nuestra confianza en Dios se ve frustrada por la realidad de nuestra situación.
David revela que la clave está en conocer al Señor. Nuestro distanciamiento de Dios resulta en falta de fe; pero a quienes mantienen una relación estrecha con Cristo, les es más fácil confiar en Él de todo corazón.
Cada vez que usted sea tentado a dudar, recuerde estas verdades esenciales en cuanto al Señor:
• Él es absolutamente soberano (Salmos 103.19). Dios tiene el control de todo, aunque no lo notemos.
• Él es infinitamente sabio (Romanos 11.33-36). Dios conoce cada lado de la situación (por dentro y por fuera), y todo hecho (pasado, presente y futuro).
• Él ama perfectamente (Éxodo 34.6). Sin excepción, Él siempre elige lo mejor para nosotros, aunque no sea fácil.
Crecemos en la fe, no esforzándonos para creer, sino buscando al Señor. Esto implica hacer todo lo que podamos para llegar a conocerlo; particularmente, dedicando tiempo a su Palabra, y en oración. Nuestra confianza cada vez es mayor, a medida que aprendemos que Él nunca abandona a quienes le buscan. 
(De Encontacto.org)

TPSH 19.02.23

miércoles, 29 de octubre de 2014

“Ganémosle al Cansancio”

Buena para meditar...

Cuando nos cansamos, debemos renovar nuestras fuerzas en la presencia de Dios, e interceder unos por otros; así podremos alcanzar el éxito!
Terminar lo que empezamos
El cansancio puede ser emocional, físico o mental. Pero hay que tener en cuenta que: Cansancio y éxito no son amigos. Debemos renovar nuestras fuerzas para poder terminar. Una carrera sin corredores, es nada. Y aunque haya ocasiones en que no queramos seguir; ya sea por decepciones, tropiezos, o cansancio…hay que seguir corriendo.

Todos nos cansamos. Sólo el que no corre, no se cansa; tampoco obtendrá premio. No importa cuánto nos cansemos en la vida, si nos agotamos al máximo, pero no terminamos, no obtenemos el premio. ¡Debemos terminar para ganar!

Si a un deportista se le acaba el aire y se para de repente, se acalambra. Parar no funciona para el cansancio físico; tampoco para el emocional ni mental. No pongamos pausa a nuestra vida. No paremos. Busquemos el segundo aire...no es la solución, pero podremos continuar hasta finalizar. La Palabra de Dios es la que mejor nos inspira, para poder terminar cualquier acción que emprendamos.

Esto se puede comparar con el hecho, de que hay ocasiones en que nos cansamos de hacer el bien, y bajamos o detenemos el paso, pero la Palabra de Dios nos hacer recordar que los esfuerzos extraordinarios nos llevarán a premios extraordinarios. Algunos optan por cambiar de carrera -quizás no sea la solución-, pues no terminan ni una ni otra; por consiguiente…no obtienen ningún premio… sí obtendrán frustración y cansancio.

Nuestro éxito bendice a otros
Hebreos 12:3 nos recuerda que consideremos a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Esto nos lleva a recordar que su éxito puede bendecir a otros; entonces hay motivación para seguir adelante; Dios puede dar su segundo aire.

Correr con Jesús es más fácil. Un 2do. esfuerzo es la oportunidad para alcanzar la meta. El éxito de Jesús nos dio oportunidad para que lo tengamos en nuestro corazón. Lo que alcances podrá ser de bendición a la gente a tu alrededor. 2 Corintios 4:1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. ¡No desfallezcamos, Dios está con nosotros!

Filipenses 3:12-15 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

No te detengas
No pares sólo porque estás cansado; el problema o enemigo no para; sino que aprovecha la oportunidad para ganarte. Correr la carrera con Jesús no te permite desmayar. Pablo estuvo en la cárcel por predicar el evangelio, y estando ahí, empezó a escribir cartas para motivar a la gente de afuera. Debemos interceder unos por otros para no perder el ánimo. Orando e intercediendo encontrarás tu segundo ánimo.

2 Tesalonicenses 3:13 Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

Gálatas 6:7-10 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. Dios no puede ser burlado. Si usted ha sembrado lo bueno, ha estado en santidad, va a cambiar de corrupción a vida.

Mateo 11:28-29 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

No hay nada más fuerte para el cansancio emocional o mental que sufrir por hacer el bien. Si se siente cansado, lo primero que tiene que hacer es aceptar que no es el único y que necesita de las fuerzas del Señor. Luego preséntese delante de Dios, pidiendo un descanso, un segundo aire. ¡Debemos presentarnos con una buena actitud ante el Señor, para que El renueve nuestras fuerzas!

(De Avanzapormás modificada)

“Puertas Abiertas por Dios”

Meditación 29.10

2 Corintios 5.20,21 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. “

La redención del hombre ha sido siempre lo más importante para Dios. Pero, por causa de nuestro pecado, la justicia divina tenía que ser satisfecha; es decir, el castigo por el pecado tenía que ser pagado. Además, había que extender el perdón a toda persona culpable de haber pecado contra el Señor. La solución era costosa: Para redimir a la humanidad, el Padre sacrificó a su único Hijo, quien murió en nuestro lugar. Toda persona que cree en la obra redentora de Jesucristo, ha recibido bendiciones incalculables. Ha sido reconciliada con el Señor, hecha parte de su familia, y recibido la vida eterna.

Dios ha dado a los creyentes la responsabilidad de anunciar la buena noticia de salvación a todo el mundo, y de hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28.19). Cuando Él abre las puertas de servicio para nosotros, podemos atravesarlas con confianza. Tenemos su Espíritu que mora en nosotros, para fortalecernos, guiarnos y equiparnos. Seremos capaces de realizar nuestra tarea gracias a su grandioso poder (Romanos 8.11; Efesios 3.16).

Por tanto, ¿por qué somos renuentes a hacer lo que Dios nos pide? Muchas veces, porque nuestra perspectiva es miope: Tal vez no podemos imaginar cómo añadir una tarea más a nuestra agenda, o permitimos que la inseguridad por las críticas, el fracaso, o las finanzas, gobiernen nuestras decisiones.

Pero ninguna de estas cosas es un obstáculo para el Señor.  Dios está esperando que sus hijos acepten el supremo llamado de servirle como embajadores de Jesucristo. ¿Cuál será tu respuesta? (De Encontacto)

martes, 28 de octubre de 2014

"El Modelo Financiero del Señor "

Meditación 27.10

Malaquías 3.8-12 “¿Robar el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.“

El paso más fundamental en un plan financiero inteligente es ofrendar como enseña la Biblia. Si usted da a la iglesia una cantidad de dinero que le hace sentir bien, pero que no corresponde a lo que el Señor quiere que dé, le está robando a Dios. El diezmo del Antiguo Testamento, que sigue vigente, fue instituido para:

1. Sostener. Nuestros diezmos ayudan a avanzar al Reino. Sin el apoyo económico regular, los programas de ayuda y de evangelización disminuyen, la iglesia cierra sus puertas indefinidamente, y el personal a tiempo completo debe buscar otro empleo.

2. Probar. Dios invita a los creyentes a poner a prueba su fidelidad. Por medio del diezmo descubrimos un principio importante de la fe: El Señor puede hacer que nuestro 90% nos rinda más que el 100% con que nos quedemos. Las ofrendas que representan menos del 10% son evidencia de que no tenemos confianza de que Dios proveerá para nuestras necesidades.

3. Honrar. Al diezmar, los creyentes honran al Señor como la fuente de todo lo que poseen. Lo que tenemos, ya sea poco o mucho, nos llega por medio de Él. Si un funcionario importante viniera a cenar en nuestra casa, no nos atreveríamos a servirle las sobras del día anterior; pero eso es precisamente lo que hacemos con Dios al limitar lo que le damos.

Los hijos de Dios deben desear agradar al Padre, actuando por fe en Él. Cuando damos bíblicamente al Señor, Él promete cuidar de cada una de nuestras necesidades, y también bendecirnos.
(De encontacto.org)

 

"Ante la Puerta Abierta"

Meditación 28-10


Lectura en 1 Corintios 16.5-9 "Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios."

Lo que ocupa el primer lugar en la mente de Dios es la salvación del hombre. Él espera que sus hijos tengamos esa misma mentalidad. Se nos ha encargado compartir el evangelio y discipular a otros. De manera que, debemos enfocarnos en su plan, no en nuestras preocupaciones terrenales (2 Timoteo 2.4).

Para llevar a cabo su plan, Dios abrirá puertas de servicio para cada uno de nosotros –—en la iglesia local, la comunidad, el lugar de trabajo, o el extranjero. Nuestra parte es estar atentos a las oportunidades, y dispuestos a tener un papel activo. La preparación espiritual incluye oración y un tiempo devocional diario, además de un buen testimonio a la vista de otros creyentes. Ya sea que Dios nos asigne tareas grandes o pequeñas, tenemos que estar en condiciones de aceptarlas.

Cuando respondemos su llamado, descubrimos que Él nos ha equipado con todo lo que necesitamos (2 Pedro 1.3).

La tarea más importante en el mundo que vivimos es colaborar con el plan redentor del Padre celestial: Él está rescatando personas del poder del pecado, adoptándolas en su familia, y convirtiendo a quienes fueron antes seres rebeldes y egocéntricos, en un reflejo de su hijo Jesucristo. Quienes somos beneficiarios de la obra salvadora de Dios tenemos la obligación de ayudar en su plan de rescatar a otros. Tenemos la responsabilidad de prepararnos y de obedecer sus instrucciones.

Dios ha preparado trabajo para cada uno de nosotros (Efesios 2.10). ¿Cómo le está pidiendo el Señor que utilice sus dones espirituales y sus habilidades para llevar a cabo tales planes?  (De En Contacto)

martes, 14 de octubre de 2014

“Los Problemas y la Oración”

Meditación 14.10

2 Crónicas 20.4-15 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. 10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; 11 he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. 12 !!Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. 13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos. 14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; 15 y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”
Cuando el rey de Judá proclamó un ayuno nacional para buscar la ayuda de Dios, personas de todas las poblaciones se reunieron para orar. Las acciones y las palabras de Josafat nos enseñan verdades importantes en cuanto a la solución de problemas mediante la oración.
• Dios es más grande que nuestros problemas. El rey dijo que Dios era el gobernante todopoderoso de las naciones, contra quien nadie podía resistir. Muchos problemas están más allá de nuestra capacidad de solución, pero nada es imposible para Él (Jeremías 32.17Mateo 19.26). Si oramos mientras nos concentramos en su grandeza, nuestros problemas se reducirán a la proporción adecuada.
• Dios quiere que otros se unan a nosotros en las oraciones que hacemos. Familias enteras de Judá respondieron al llamado del rey, y se reunieron delante de Dios. La oración tuvo también un papel central en la vida de la iglesia primitiva (Hechos 2.42).
• Por medio de la oración, el Señor nos dará la solución al problema. Su respuesta puede ser precisamente lo que le pedimos, o algo totalmente inesperado; Él puede decirnos que esperemos en vez de actuar, o puede dirigirnos a involucrarnos en algo nuevo. En cualquier caso, la dirección de Dios será de acuerdo con su voluntad perfecta. Además, Él puede pedirnos que demos un paso de fe.
No sabemos cuánto tiempo esperó el pueblo una respuesta, pero no actuaron hasta tenerla de parte de Dios. Él les dijo que no temieran ni se desanimaran, sino que confiaran en Él. De igual modo, la oración nos lleva a la presencia de Dios para que podamos recibir fuerzas y dirección. (De En Contacto.org)

jueves, 9 de octubre de 2014

“Cómo Entender la Salvación”

Meditación 9 octubre

Ezequiel 18.4  “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá”Hechos 2.21 “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”
Muchas personas tienen una idea poco bíblica de lo que significa la salvación, a pesar de que es de vital importancia para entender el cristianismo. Podemos definirla como el regalo de gracia, bondad, amor y misericordia que recibimos cuando Dios perdona nuestros pecados.
La Biblia dice que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6.23). Todos somos pecadores que merecemos la muerte (Isaías 53.6), pero por su amor y su misericordia, Dios hizo provisión para nuestro perdón: Permitió que se hiciera expiación por medio del derramamiento de sangre (Levítico 17.11).
Todos los sacrificios del Antiguo Testamento prefiguraban lo que vendría, apuntando a la muerte, hecha una sola vez y para siempre, del inmaculado Hijo de Dios en la cruz. El Señor Jesús tomó nuestro lugar, recibiendo el castigo que nos correspondía a nosotros. En efecto, la redención de la humanidad fue el propósito por el cual Cristo vino al mundo (Lucas 19.10). Por tanto, la salvación está relacionada estrictamente con la persona de Jesucristo. Esa fue la razón por la cual Juan el Bautista proclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1.29).
Nada es aceptable delante de Dios todopoderoso —no hay ninguna manera de venir a Él para ser salvos— que no sea mediante Jesucristo (Juan 14.6). A lo largo de la Biblia, vemos que la salvación es un regalo que tiene su origen en una relación personal con Jesucristo, y no el resultado de buenas obras. ¿Ha decidido usted aceptar el regalo de Dios? (De Ministerios en Contacto)
PD:
Alma: Parte espiritual e inmortal del hombre, apta para entender, querer y sentir; y junto al cuerpo, constituye la esencia humana
Pecado:  Transgresión a la ley de Dios (1 Juan 3.4) Rebelión contra Dios (Deuteronomio 9.7, Josue 1.18).  Pecados:  Cada una de las manifestaciones derivadas por la transgresión.
Castigo:  Consecuencia por nuestras rebeliones.
Salvación: Regalo de gracia, bondad, amor y misericordia que recibimos cuando Dios perdona nuestros pecados.  Y solo es a través de Jesucristo.
Relación personal con Cristo… NO ES RELIGIÓN…Es dar el paso para que el alma no se pierda para siempre!

19/9/26... Enemigos del Contentamiento Espiritual

Mateo 6.25-27, 30 “ No se afanen por su vida , qué han de comer o beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir. ¿No es la vida más que el a...