jueves, 5 de mayo de 2016

Una explicación de Proverbios 27.14...

"El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana, por maldición se le contará".
Aquí podemos ver que quien quiere sobresalir en algo (quiere ser visto y oído), y trata de que públicamente se sepa lo que hace, es alguien que busca ser aprobado y elogiado por los demás… busca la gloria humana.
Delante de Dios, está en afrenta (en deshonra y desgracia), su acción para nada es grata, y por tanto se le contará por maldición… por altanero y vanaglorioso.
Es bueno recordar que a Dios no se le compra con ese tipo de acciones. Lo que hace tu mano derecha, que no lo sepa la izquierda… de lo contrario es hipocresía, es vano.  Hacer algo como eso, en lugar de ser de edificación, es piedra de tropiezo para el que lo hace.
Algo que también sería parecido es que: Hay alguien enfermo, vamos a orar por él; vamos de madrugada, le gritamos la oración -para que todos sepan que fuimos a orar por esa persona-... Yo creo que hasta los perros nos echarían.

Recuerda... lo que hagas con la derecha, no tiene que saberlo la izquierda.

Actúa con prudencia y sabiduría, incluso cuando lo que vas a hacer sea con las mejores intenciones.
Dios te dirija, bendiga y guarde de tales acciones.
WMV
  

martes, 3 de mayo de 2016

"¿Preocupado? ¡Intente alabar a Dios!"

Meditación 03.05

Salmos 34 es la lectura para este hermoso día. Te invito a que lo leas en tu Biblia.  Entre algunas cosas dice: Bendeciré a Jehová en todo tiempo. Su alabanza debe estar siempre en tu boca. Si le buscamos nos oirá.  Seremos alumbrados, y no avergonzados. Su angel acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Nada falta a los que le temen. Sus ojos están sobre los justos. Les libra de toda angustia. Él  está cercano a los quebrantados de corazón. Guarda todos sus huesos. Redime el alma de sus siervos, y no condenará a los que en él confían…

Muchas emociones negativas acompañan las dificultades: frustración, desesperación, temores y dudas. Las personas dominadas por esos sentimientos suelen tomar malas decisiones. Es por eso que recomiendo que elijamos enfrentar los momentos de dificultad de la misma manera que lo hizo el pueblo de Israel: con alabanza. Aun en las horas más oscuras, adorar a Dios llena de gozo el corazón, y de paz la mente. Un creyente lleno de esa manera puede mantener su promesa de obedecer al Señor, pase lo que pase.
Adorar al Señor ensancha nuestra visión. Al hacerlo, comenzamos a ver su actividad en el mundo de maneras nuevas. Más concretamente, vemos lo que Dios está haciendo en nuestra situación, y notamos las áreas donde Él exige nuestra obediencia. Nuestra tendencia humana es buscar siempre la solución más fácil, pero al conformarnos con ello dejamos de crecer espiritualmente; perdemos bendiciones por no seguir el plan del Señor.
Hacer una pausa para alabar al Señor puede apartar nuestra mente del camino fácil, y dirigirnos al camino correcto; es decir, al camino de la voluntad de Dios. Dar un paso adelante por fe puede ser aterrador, pero los creyentes podemos arriesgar confiadamente nuestro futuro a la fidelidad del Señor. ¡Él nunca ha defraudado a nadie!
Es difícil desesperarnos mientras alabamos al Señor por su amor y su poder. Podemos disipar las dudas recordando su fidelidad en el pasado y aliviar nuestra frustración encomendando en sus manos nuestros planes para el futuro. La alabanza no es la reacción obvia a las dificultades, sino la respuesta más acertada. (De Encontacto.org)

viernes, 29 de abril de 2016

"Un propósito especial"

Meditación 29.04

Salmos 150 "Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabadle a son de bocina; alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya".

El Señor nos ha hecho un pueblo especial para que podamos cumplir con una misión especial. Isaías 43.21 dice: “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará”. Una parte integral de la adoración al Señor es proclamar su grandeza.

Alabar a nuestro Padre celestial es aplaudirlo por ser Él quién es, y por lo que ha hecho. Esto implica la liberación de nuestras emociones para expresar la adoración abierta y confiada al Señor. Cuando alguien ama a otra persona, la respuesta más natural es elogiarla. De la misma manera, quienes aman a Cristo descubren que la alabanza viene con facilidad a sus labios.

Alabar al Señor es bueno para nosotros. En nuestra sociedad egoísta, las personas están interesadas básicamente en satisfacer sus necesidades. Por desgracia, esta misma actitud se ha infiltrado en algunas iglesias. Pero Dios no quiere que pensemos solo en nosotros. La alabanza levanta nuestros ojos a Cristo, y llena nuestro corazón con la satisfacción que no tenemos cuando nos centramos exclusivamente en nuestros problemas y necesidades.

Aunque la alabanza y la adoración están asociadas, por lo general, con los servicios de la iglesia, ellas deben caracterizarnos en dondequiera que estemos. Algunas de las experiencias más íntimas y preciosas de la adoración pueden ocurrir en los momentos pasados a solas con Dios.

Si usted se da cuenta de que su alabanza carece de vitalidad, exprese su deseo sincero al Señor de aprender a alabarle con todo el corazón. Enfocarse en la adoración es la clave. Recuerde las maneras en que Dios ha cuidado de usted, y dígale lo grande que es Él.
(De Encontacto.org)

TPSH 21052022

jueves, 28 de abril de 2016

"Un pueblo especial"

Meditación 28.04

1 Pedro 2.9-10 " Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia".

Cada vez que los sentimientos de baja autoestima nos amenacen con el desaliento, necesitamos confiar en la verdad de la Palabra de Dios, no en nuestras emociones.

Examinemos 4 frases que describen cómo el Señor ve a cada creyente. Lo ve como:
1. Linaje escogido. Dios nos escogió para ser parte de su reino y de su familia, porque así lo quiso. Nadie que haya sido elegido por el Todopoderoso es insignificante.

2. Real sacerdocio. Como creyentes, somos hijos de Dios y, por tanto, parte de una familia real. En otras palabras, somos “herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8.17). Así como Jesús cumplió los papeles de rey y sacerdote, Dios también nos ha confiado las responsabilidades sacerdotales de adoración e intercesión por los demás.

3. Nación santa. La iglesia, o cuerpo de Cristo, es un grupo de personas santas, que significa “apartadas” para los propósitos de Dios. Nuestra vida nunca carece de sentido, porque vivir para el Señor es la misión más grande que podemos tener.

4. Pueblo adquirido por Dios. Usted y yo somos posesión de Dios (Deut. 14.2; Tito 2.14; 1Pedro 2.9). Él nos valora tanto que envió a su Hijo a morir en nuestro lugar para que pudiéramos ser suyos.


Cada una de estas descripciones muestra el alto valor que Dios le da a usted. Satanás puede susurrar crítica y condenación, pero no puede cambiar lo que usted es realmente. Comience el día de hoy analisando su verdadera identidad, y viva el llamamiento supremo del Señor
(De Encontacto.org)

miércoles, 27 de abril de 2016

"Cuando la duda está en acción"

Meditación 27.04

Exodo 4.10-13 "Entonces dijo Moisés a Jehová: !!Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: !!Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar".

La duda es destructiva. Nos llena de incertidumbre, nos vuelve indecisos y afecta nuestra capacidad de conectarnos con Dios y recibir su dirección. Sabemos que la duda está en acción cuando nos resulta difícil creer las siguientes verdades:

Dios nos ama todo el tiempo. La mayoría de nosotros cree que el Señor nos ama mucho cuando somos “buenos”, no cuando somos desobedientes. Pero su amor por nosotros no fluctúa con nuestro comportamiento. Podemos estar seguros de esto porque “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5.8). Esta es gracia asombrosa —Dios nos ama a pesar de que nos rebelamos contra Él.

Dios tiene un plan para perdonarnos por nuestra desobediencia. Sabemos que el Padre promete perdonarnos cuando confesamos nuestros pecados, pero muchas veces tenemos problemas para creer que hemos sido perdonados. No debemos determinar la verdad según lo que nos dicen nuestros sentimientos. La Palabra de Dios afirma: “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmos 103.12). Esa es una descripción del perdón pleno.

Dios nos ha llamado a servirle. Nuestro Padre a menudo nos invita a unirnos a Él en su obra —enseñando una clase de la escuela dominical, ayudando a una familia necesitada o hablando del Señor Jesús a otra persona. La presencia de la duda puede hacer que, al igual que Moisés, demos excusas de por qué no podemos obedecer. Pero Dios promete equiparnos con todo lo que necesitemos para hacer el trabajo que ha escogido para nosotros (Efesios 2.10).

Lo contrario a duda es fe. ¿Qué palabra describe mejor lo que usted piensa?   (De Encontacto.org)

martes, 26 de abril de 2016

"El poder de Cristo"

Meditación 26.04

Efesios 3.13-19 "Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios".

El apóstol Pablo escribió con frecuencia sobre la necesidad de confiar en el poder de Cristo. Transmitió a sus lectores una promesa que le había dado el Señor: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12.9). Pablo fue un gran líder de la fe cristiana, pero a los ojos de Dios no era más merecedor de la gracia que cualquier otro creyente. Usted y yo podemos tener la misma confianza en el poder del Señor que tuvo este valiente misionero del primer siglo.

Cuando Pablo recibió al Señor Jesús como su Salvador, fue adoptado como hijo de Dios. Por tanto, tenía todos los privilegios que acompañan a un hijo nacido de nuevo: sus pecados fueron perdonados (Hechos 2.38), fue apartado para el servicio del Señor (Gálatas 1.15), y recibió al Espíritu Santo (Juan 14.17). Pablo fue un siervo efectivo, porque el Espíritu derramaba su poder sobre él cada vez que Dios le daba una misión a cumplir.

Pensemos en el tiempo que Pablo estuvo preso. El Espíritu Santo le dio el vigor físico y mental para soportar los rigores de la cárcel. Al mismo tiempo, puso en el corazón de los otros creyentes la carga de proveer para sus necesidades materiales (Filipenses 4.18). Pero lo más importante fue que el Espíritu Santo ensanchó el ministerio de Pablo al darle el valor para testificar de Jesús a sus carceleros romanos (Filipenses 1.13).

Pablo confiaba en el Señor para tener fortaleza, y por eso nunca renunció a su fe. Servimos al mismo Dios Todopoderoso, lo que significa que no tenemos ninguna excusa para huir de su plan para nuestra vida. El Espíritu Santo mora en nosotros, y está listo para darnos su poder si obedecemos el llamado del Señor.

(De Encontacto.org)

lunes, 25 de abril de 2016

"Cuando nos sintamos impotentes"

Meditación 25.04

Salmos 50.15 "E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás".

En las películas de aventuras, a menudo vemos personas atrapadas e impotentes, buscando frenéticamente una manera de escapar. Podemos, a veces, sentir que la vida real es así, y cuando comenzamos a buscar una salida, nuestras oraciones se llenan de ruegos de auxilio —por salud física, cambio de circunstancias, ayuda para cubrir nuestras necesidades.

¿Ha pensado usted alguna vez que más importante que el socorro físico es la liberación espiritual? (Vea Efesios 6.12). Ante todo, Jesucristo le ha liberado del poder y del castigo del pecado. Como su Salvador, Él conoce su impotencia continua frente a hábitos pecaminosos, emociones descontroladas y malos pensamientos. Él quiere liberarle de esos pecados. Por tanto, procure su promesa de socorro espiritual cada día, ya sea que una crisis física amenace o no su vida.

Siga el ejemplo del salmista, quien clamó a Dios por liberación (Salmos 50.15). Comience por reconocer delante de Dios su impotencia. Confiese cualquier temor, incredulidad o autosuficiencia que pueda detectar en su vida. Renuncie a todos sus intentos por cambiar, que dejen de lado al Padre celestial. Vuelva a Él su mirada. Piense en su relación con Él, en quién es y en lo que desea. Deje que el Espíritu Santo llene su espíritu con la verdad de la Palabra de Dios. Medite en ella.

Comprométase a seguir la voluntad del Señor. Confíe en Él, y espere el cambio que hará en su vida. Llegará el día cuando el sentimiento de impotencia se marchará al ser reemplazado por el gozo de ser libre. Cuando eso suceda, dele la gloria a Dios.

(De Encontacto.org)

viernes, 22 de abril de 2016

"Requisitos de la santidad"

Meditación 22.04

1 Corintios 1.3-9 "Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor".

Muchas personas tienen un concepto errado de la santidad. Su idea de un santo es una persona que ha llevado una vida tan ejemplar, que es venerado por la iglesia, aunque la Palabra de Dios presenta un cuadro bastante diferente. La iglesia en Corinto tenía todo tipo de problemas de conducta, pero Pablo describe a los creyentes como “los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos” (1 Corintios 1.2).

Santificar significa apartar del uso común para el uso sagrado. A lo largo de la Biblia, el Señor ha santificado días (tales como el día de reposo), lugares (el tabernáculo), cosas (el arca del pacto) y personas. Un santo es simplemente una persona que Dios ha escogido para sus propósitos. Esto significa que todo creyente es santo.

Antes de que usted fuera (o sea) salvo, su posición en relación con Dios era (es) de enemistad (Romanos 5.10). Pero en el momento que confió (confíe) en Cristo como su Salvador personal, el Señor cambió (cambiará) su posición y le apartó (apartará) para Él. Nació de nuevo y ahora es su hijo. Le perdonó sus pecados y le declaró justo. Un santo no es una persona perfecta, sino alguien que está en una relación correcta con Dios. Aunque nuestra posición de santificación no se basa en la buena conducta, el Señor espera que vivamos de una manera que le honre.

Dios le apartó a usted para un propósito santo. Eso significa que está en este mundo, no para vivir como quiera, sino para glorificar a Dios. El Señor nos llama a vivir de acuerdo a nuestra nueva posición en Cristo. Rechazar esta responsabilidad de la santidad es un claro acto de ingratitud que entristece el corazón de Dios.
(De Encontacto.org)

jueves, 21 de abril de 2016

"Nada puede separarnos"

Meditación 21.04

Romanos 8.32-39 "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".

Hemos estado aprendiendo sobre el asombroso plan del Señor para salvarnos por toda la eternidad. Un argumento convincente para creer en la seguridad eterna se encuentra en dos de las preguntas del escritor en Romanos 8.

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? La respuesta es sencilla: nadie puede acusar a los creyentes y condenarlos. Satanás trata de hacerlo, desde luego, pero Dios nos ha justificado por medio de su Hijo Jesucristo; Él ha declarado que ya no somos culpables.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? Sin duda, hay muchas experiencias que ponen a prueba nuestra fe, pero somos salvos por la gracia de Dios. Jesús entiende nuestras pruebas y dudas, y no está interesado en desecharnos al primer paso en falso que demos. Dios ha sabido siempre que cometeríamos miles de errores después de recibir a Cristo, pero Él no nos dejará.

Cuánto más conocemos a Jesús, y su amor por nosotros, más le amamos y más queremos agradarle, por siempre.  

miércoles, 20 de abril de 2016

"La certeza de la seguridad eterna"

Meditación 20.04

Hebreos 7.24-25  "Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos".

Pasamos mucho tiempo preocupándonos por nuestras necesidades materiales —casa, auto, comida, finanzas y salud. Todas esas cosas son importantes para nuestra vida, pero hay una garantía por encima de todas. Dios desea que vivamos confiados en Él y en su gracia salvadora. Y nos da varias razones para tener la certeza de nuestra seguridad eterna.
  • Jesús hace una promesa a todos los creyentes: “Nadie los arrebatará de mi mano” (Juan 10.28); y Él no hace ninguna promesa que no tenga la intención de cumplir. Pensar que podemos tomar una acción que nos separará del Señor una vez que hemos sido salvos, lo convertiría en un mentiroso.
  • La mano de Dios se usa en la Biblia como símbolo de su poder. Después de que hemos recibido a Cristo, estamos a salvo en su palma, y ninguna fuerza o acción podrá sacarnos de ella. Si Satanás pudiera arrebatarnos, ya sea tentándonos a pecar o mediante su poder, significaría que es más fuerte que Dios. Sabemos que no es así, pues Dios es omnipotente  (2 Crónicas 20.6).
  • Jesús es nuestro abogado ante un Dios santo que no puede mirar el pecado. En efecto, Hebreos 7.25 nos dice que Cristo “salva perpetuamente”, porque Él está dispuesto a interceder ante el Padre a favor nuestro. En términos humanos, Jesús está a la diestra de Dios como un recordatorio tangible de que nuestra deuda de pecado fue pagada por completo.

Mediante su Hijo Jesucristo, Dios nos ha ofrecido más que salvación, nos ha ofrecido salvación eterna, sin salvedades o interrogantes. ¡Usted puede tener esta seguridad!  (De Encontacto.org)

martes, 19 de abril de 2016

"La vida reflexiva"

Meditación 19.04
SalmoS 25:8-15 "Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red".

¿Tienes una vida reflexiva y con propósito, o estás viviendo de manera descuidada? Es muy fácil levantarnos cada mañana, hacer nuestro trabajo, disfrutar de entretenimiento e irnos a la cama cada noche sin pensar para nada en la intervención de Dios en nuestra vida diaria. Pero ignorar la manera en que nos ha bendecido, guiado y protegido es una manera insensata de vivir. Pensemos en los beneficios de mantener nuestros ojos y oídos espirituales abiertos durante todo el día.
Cuando estamos conscientes de la presencia del Señor en nuestras actividades cotidianas, disfrutamos de la paz de saber que Él siempre está en control y trabajando para llevar a cabo sus buenos propósitos. Las experiencias de cada día con Él nos enseñan a conocerle y amarle más.
Si aprendemos a ver las huellas de Dios a lo largo de cada semana, estaremos conscientes del alcance de su intervención en la vida de sus hijos. Quizás nos fortaleció para una tarea, o nos abrió una puerta de oportunidad. Tal vez guió nuestras decisiones y nos ayudó a responder de buena manera a una persona descortés, ante una situación difícil.
Si nuestros oídos están atentos a las advertencias e instrucciones del Señor, no repetiremos los mismos errores una y otra vez. Pero si permanecemos sordos a su voz, corremos el riesgo de seguir con patrones de pensamiento perjudiciales, de emociones negativas y de respuestas poco sabias.
Cada noche, tome algún tiempo para reflexionar sobre las actividades del día. El Padre celestial está constantemente con usted, guardando y guiando su camino. Él quiere que usted le vea en todo y que entienda la vida desde su perspectiva, confiando en su dirección y en su poder ante cualquier dificultad.
(De Encontacto)

lunes, 18 de abril de 2016

"David: Un modelo de servicio"

Meditación 18.4
2 Samuel 7:8-17 "Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos.
Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.
Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. David sirvió a Dios en muchos roles, desde un sencillo pastor de ovejas, hasta un gobernante valeroso. Al observar las distintas etapas de su vida, podemos ver claramente cómo su devoción al Señor permitió que fuera usado poderosamente por Él".

David fue ungido rey mucho antes de dirigir algo que no fueran ovejas (1Samuel 16.1-13). Proteger las ovejas era un trabajo que tomaba en serio. Durante ese tiempo, aprendió a ser fuerte y valiente, y a cuidar de seres más débiles que él. Una vida temprana de obediencia al padre terrenal le enseñó la humildad que necesitaría más tarde para depender de Dios.
Los escritos de David (el salmista) revelan su anhelo de Dios. Habla acerca de temas como temor, depresión, fracaso, soledad y tristeza. Al hablar de sus valles de sombras, y de su comunión con el Padre celestial en las vigilias de la noche, David nos dio atisbos íntimos del Dios que él conocía tan bien.
Por su relación sexual con Betsabé, la vida del rey estuvo plagada de congoja, dolor, sufrimiento y conflictos. David había pecado enormemente, pero Dios lo perdonó y siguió usándolo. Gobernó Israel durante 40 años, y su pueblo llamó a Jerusalén la “Ciudad de David”. Su restauración nos enseña sobre las consecuencias del pecado y la gracia infinita de Dios.
David cumplió el propósito de Dios mientras vivió, y su impacto sigue presente siglos después; cada seguidor de Cristo ha sido bendecido por la obediencia, el servicio y las dotes literarias de David. Él es un gran ejemplo de lo que Dios puede hacer por medio de nosotros si rendimos nuestra vida a Él.
(De Encontacto.org)


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