miércoles, 17 de febrero de 2016

"El Llamado Misionero"

MEDITACIÓN 17.2

Mateo 4.18-22 "Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron."
He escuchado todas las excusas que usted puede imaginar para evitar el servicio misionero. “No he estudiado en el seminario”. “No sé predicar”. “Mi familia no me apoyará”. “Soy muy viejo”. La lista es interminable. Déjeme decirle que hay miles de misioneros activos que también pensaron que Dios no podría usarlos. Muchas veces he tenido el privilegio de escuchar sus historias de cómo el Señor convirtió su resistencia en entusiasmo.
Podemos tener un montón de excusas de por qué Dios no debe llamarnos a llevar el evangelio. Pero su llamado no es para que lo discutamos; Él espera una respuesta de obediencia y entrega.
Nuestra única responsabilidad es aceptar el llamado de Dios. La responsabilidad del Señor es equiparnos para la obra que nos ha asignado. A la vida de cada cristiano le ha sido trazado un plan personal, y Dios provee la personalidad y el temperamento adecuados. Luego añade las aptitudes que pueden ser desarrolladas y los dones espirituales necesarios para realizar la misión dada por Él.
Dios hace su llamado con sabiduría y discernimiento. Él sabe por qué le creó y lo que usted puede hacer por medio de Él (Efesios 2.10). Rechazar la invitación de Dios es una insensatez, pues servir al Señor trae bendición y gozo.
El trabajo misionero puede hacerse cerca o lejos. Usted puede servir: desde su casa, escribiendo a los encarcelados; en la calle, sirviendo comida en un albergue; al otro lado del país, dando ayuda en caso de inundaciones; o en un país extranjero traduciendo el evangelio. En resumen, un llamado misionero es cualquier cosa que Dios le diga que haga
(De Encontacto.org)

martes, 16 de febrero de 2016

"La Pregunta Misionera"

MEDITACIÓN 16.2

Romanos 10.11-15 "Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"

Dígale, cada día, a Dios: “Estoy a tu disposición, Señor. Iré a otras tierras si me lo pides”. Pero hasta que Él me diga que haga las maletas, seguiré apoyando a otros para que trabajen entre los no creyentes en los lugares más remotos.

El apóstol Pablo hace una serie de preguntas retóricas, que puede resumirse así: ¿Cómo escuchará el mundo de Cristo si uno no hace nada? Dios nos usa para que difundamos el mensaje de que su plan de salvación está disponible para todos. Él nos puso en familias, comunidades y naciones para que nos mezclemos y compartamos lo que sabemos. Pero algunos creyentes son llamados a llevar el evangelio más lejos que otros. Quienes se quedan atrás deben orar por quienes viajan, y apoyarlos con sus recursos.

Si usted piensa, “mi corazón no está en el trabajo misionero”, sepa que cada creyente está llamado a hacer labor misionera, ya sea yendo o enviando. Ese llamado viene de una manera dramática a algunos; pero, para la mayoría de nosotros es simplemente un precepto bíblico que hay que obedecer (Mateo 28.19). Lo que les falta, a quienes no tienen un “corazón” para esta labor, es pasión. Los cristianos que comparten, van y envían, son aquellos a quienes les entusiasma que el mensaje de Dios llegue a los no creyentes.

Le reto a preguntarle a Dios: “¿Estoy dispuesto a ir donde me envíes?” Nuestras raíces en una comunidad deben tener solo la profundidad que el Señor quiera que tengan. Si usted no tiene el llamado de ir, elija entonces ser alguien que envía a otros. Ore, ofrende y haga lo que sea necesario para poner a otros en el campo misionero.     (De Encontacto.org)

lunes, 15 de febrero de 2016

"Nuestra Tarea Misionera"

MEDITACIÓN 15.2
Hechos 13.1-4  "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.  Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.  Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre."
Pablo y Bernabé fijaron el patrón para el trabajo misionero de la iglesia cuando obedecieron el llamado de Dios de lanzarse a la tarea. El cuerpo local de creyentes —los que se quedaron para predicar de Cristo a sus vecinos y amigos— equiparon a estos hombres para su viaje. Lo hicieron por las mismas razones que se aplican hoy día:
La condición espiritual de la humanidad. En Romanos 1.21-32 se describe a este mundo pecador. El pecado conduce a las personas a una pendiente resbaladiza que los lleva a tener una conciencia depravada y, al final, una mente incapaz de discernir lo correcto.
La provisión espiritual de Dios. El Padre celestial respondió a la condición de la humanidad con su gracia al enviar a su único Hijo para salvarnos. Cristo llevó en la cruz el pecado de todos nosotros: los vivos, los que ya no viven y los que nacerán. La oferta de salvación es para todos; la gracia de Dios no tiene en cuenta raza, religión y color (Romanos 10.12). Quienes creen en Cristo han sido perdonados de su pecado, y pasarán la eternidad con Él.
La comisión dada por Jesucristo. Hechos 1.8 dice que recibimos el Espíritu Santo para dar testimonio eficaz a quienes necesitan salvación. Notemos que no debemos ir solo al lugar donde vivimos y trabajamos, sino a todo el mundo, donde hay personas esperando escuchar las buenas nuevas.
El propósito de la iglesia es adorar y testificar. Algunos irán, y otros enviarán, pero todos estamos llamados a la tarea de difundir el evangelio. No se trata de una sugerencia; es una orden (Mateo 28:19). Los creyentes debemos involucrarnos en la tarea misionera. (De Encontacto.org)

#CristoelMisioneroPerfecto

viernes, 12 de febrero de 2016

"El Llamado a Servir"

MEDITACIÓN 12.2

Filipenses 2.7-9 "sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre"
Cuando se trata de servir en la iglesia, las personas rara vez piden cargos donde pasarán desapercibidos. Generalmente, piden que los involucren en posiciones de liderazgo. No tiene nada de malo presidir un comité, pero Dios nos llama a tener el corazón de un siervo: desea que nuestra motivación sea glorificarlo.
A lo largo de los años, he tenido muchas conversaciones con jóvenes que estudian teología. Innumerables veces me han expresado el deseo de estar al frente de una iglesia grande. Y quienes son llamados por una congregación pequeña luchan con frecuencia con el sentimiento de que no son importantes.
Mi palabra de ánimo para ellos es la siguiente: Dios nos pone donde Él quiere que sirvamos pues nos ama; y en cada tarea que realicemos debemos darnos por completo, ya sea una sola persona o una multitud la que nos escuche. En última instancia servimos a Jesús, y a Él no le preocupa el reconocimiento que recibamos. Él desea nuestra obediencia y nuestro mejor esfuerzo. Y esto es cierto no solo para los pastores, sino también para todos los creyentes.
Son muchas las razones por las que el Señor nos llama a servir. Primero, nos libra de la soberbia y la egolatría para que nos enfoquemos en Él. Segundo, proclamamos nuestro amor a Cristo por medio de nuestro interés por los demás. Tercero, Dios prueba y purifica nuestros corazones por medio del servicio.
¿Cómo define usted el éxito? Una respuesta común es “el logro de objetivos predeterminados”. Pero la definición de la Biblia es diferente. El Señor desea que descubramos su plan, le obedezcamos y lleguemos a ser todo lo que Él se ha propuesto que seamos.
(De Encontacto.org)

jueves, 11 de febrero de 2016

"Un Verdadero Siervo"

MEDITACIÓN 11.2

Juan 13.1-15 "Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, 3. sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4. se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7. Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 10. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13. Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis."

"¿Equipara usted el éxito con riqueza, prestigio y poder? Si lo hace, entonces Jesús, quien fue rechazado y que ni siquiera tuvo casa propia, sería un fracasado. Pero, por supuesto, sabemos que ese no fue el caso. De manera que Dios debe usar algo distinto para definir el éxito. En efecto, la Biblia es precisa cuando dice que Jesucristo es nuestro ejemplo; debemos esforzarnos por ser como Él.

Entonces, ¿cuál fue exactamente la misión de nuestro Salvador? En el pasaje de hoy, vemos la respuesta por sus acciones: Él vino a servir. Los discípulos, que querían tener reconocimiento y recompensas, discutían sobre quién sería el más grande en el cielo. En cambio, Jesús se quitó su manto e hizo el trabajo del siervo más humilde: lavó los pies sucios de sus seguidores. Al día siguiente, el Dios Todopoderoso fue crucificado por su propia creación. Al permitir esto, ofreció la salvación a todos, incluso a quienes lo clavaron en una cruz.

Jesús merecía la gloria, pero eligió el sacrificio y el dolor. Y nos pide que sigamos su ejemplo de servicio. Con la excepción de Judas, todos sus discípulos obedecieron. De hecho, todos enfrentaron grandes dificultades y la mayoría de ellos sufrió una muerte brutal por su fe. Pero aceptaron gustosamente la senda de la humildad por lo que el Señor les había enseñado: “Los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Mateo 20.16).

¿Cómo invierte usted sus recursos y su tiempo? ¿Qué temas dominan sus pensamientos y su conversación? Estos son indicadores de sus objetivos. Es posible que anhele el reconocimiento del mundo, pero Dios tiene un llamado superior para sus hijos. Pídale que le dé una actitud de siervo en su corazón. (DeEncontacto.org)

miércoles, 10 de febrero de 2016

"El Impacto de la Oración"

MEDITACIÓN 10.2

Mateo 7.7-11 "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?"
Quienes pidan, recibirán. Quienes busquen, encontrarán; y quienes toquen puertas, se les abrirá. De modo que hay que pedir, buscar y tocar.
El Señor quiere que oremos, no solo porque eso le honra, sino también porque nos ayuda a crecer más profundamente en nuestra relación con Él. Además, la oración nos permite participar de su obra en el mundo. En todo momento podemos orar por alguien en cualquier lugar del mundo, y confiar en que el Señor de todo el universo nos escuchará y responderá de la manera más efectiva.
Por esta razón: La oración es una de las mejores maneras de involucrarse en el trabajo de Dios. ¡Es maravilloso privilegio poder participar en la expansión del reino de Dios, pidiendo al Señor que ayude a sus hijos a influir poderosamente en su creación!
Otra razón por la que el Señor nos enseña a orar: Para edificar nuestra fe en Él. Aun el hombre pecador da regalos a sus hijos. ¡Cuánto más nuestro Dios santo se goza en dar cosas buenas a quienes le pidan! Él se complace en ayudarnos a crecer en la fe, a medida que aprendemos de su Palabra, estamos conscientes de su presencia y permitimos que sus pensamientos y caminos sean los nuestros. El Señor se deleita en responder nuestras oraciones.
La Palabra de Dios nos dice que Él es fiel, no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2.13). Dedique tiempo -de cada día- para hablar con el Señor, escucharle, y aprender de Su verdad.
(De Encontacto.org)

lunes, 8 de febrero de 2016

"El Costo de Nuestra Salvación"

MEDITACIÓN 8.2

Filipenses 2.5 y 8  "Haya, pues, en ustedes este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

En nuestro mundo actual (banca electrónica, tarjetas de crédito...) es fácil ignorar lo que cuestan las cosas. Igual sucede con el pecado. Nuestra cultura disfruta de los placeres temporales, sin tener en cuenta el costo del pecado (Romanos 6.23).

La Biblia SI nos dice lo que tuvo que pagar Jesucristo por nuestro pecado... 

Sufrió:
Dolor físico: En las horas previas a su crucifixión, Jesús fue ridiculizado, golpeado y humillado. En su debilitado estado, fue obligado a llevar la cruz. Después fue clavado en ella y levantado para sufrir una muerte atroz.

Pecado del hombre: Jesús vivió una vida libre de pecado, no conoció vergüenza o remordimiento. Pero en la cruz, el Padre puso todos los pecados de la humanidad en el Salvador (2 Corintios 5.21). Allí, Cristo experimentó la plenitud de nuestras transgresiones, y de nuestra culpa y vergüenza.

Abandono: En sus horas finales, Jesús fue separado de su Padre (Marcos 15.34); la comunión que habían tenido desde la eternidad fue rota por 1era y única vez. Nuestro pecado se convirtió en la barrera que nos había mantenido separados de Dios, hasta que Cristo consumó su obra expiatoria (Juan 19.30).

Castigo divino: La ira de Dios se derramó sobre Cristo a causa del pecado del hombre. Cristo experimentó la condena que nosotros merecíamos (Isaías 53.5-6; Romanos 5.9).

Nuestro Salvador sufrió en extremo por nosotros. Dio su vida para que pudiéramos ser parte de la familia de Dios (Juan 1.12).

(De Encontacto.org)

#Cristo.Solo.Él.Salva.tu.Alma



viernes, 5 de febrero de 2016

"La Clave Para Sobrevivir en los Tiempos Difíciles"

MEDITACIÓN 5.2
Hebreos 11.23-29 "Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por 3 meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados."
En el pasaje de hoy, leemos cómo Moisés soportó tiempos difíciles: por medio de la fe. Todo creyente enfrentará tiempos de dificultades. Lo que hay que recordar es que los tiempos difíciles son ...
Inevitables. “El hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba” (Job 5.7). Todos experimentaremos tiempos difíciles. Tendremos presiones económicas, problemas familiares y de salud, dificultades laborales, oposiciones —la lista es interminable. Aprendamos a reaccionar de la manera que Dios desea.
Capaces de destruirnos o de hacernos crecer. ¿Alguna vez ha notado usted cómo algunas personas reaccionan de manera diferente frente a las mismas situaciones? Algunas se vuelven más reflexivas, mientras que otras se desmoronan o incluso son destruidas por la prueba. Nuestra reacción dependerá de la perspectiva que tengamos.
Superables. La clave está en aprender a caminar conscientes de la presencia de Dios. Moisés fue una demostración de esto al buscar liberar al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia. Había aprendido a “ver” al Dios invisible caminando a su lado, y a estar consciente de su presencia. Moisés no puso su atención en los egipcios, en el poder de Faraón, ni en los hijos de Israel. Su atención estuvo puesta en Dios.
¿Qué tan consciente está usted de la presencia del Señor? ¿Cree en su protección y suficiencia? Moisés no siempre tuvo tal conciencia; tuvo que desarrollarla. Nosotros, también, la tendremos si buscamos al Señor. (EnContacto.org) 
#Cristo.Solución.en.Dificultades

jueves, 4 de febrero de 2016

"Eficacia de la Voluntad de Dios"

MEDITACIÓN 4.2
Éxodo 3.1-22 Tómese un poquito de tiempo, use su Biblia, lea este capítulo 3... le será de gran bendición y edificación.   Trata sobre Moisés, la zarza ardiente, su llamado, su envío a sacar al pueblo de Israel desde Egipto, su respuesta ante Dios (se consideró no acto para la encomienda),  las instrucciones de Dios para lo que haría, su promesa de estar con él...
Ayer vimos el fracaso de Moisés al tratar de liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto, pero hoy vemos que le fue dada una segunda oportunidad para hacer las cosas a la manera de Dios. Si podemos aprender las lecciones que aprendió Moisés en cuanto al peligro de confiar en uno mismo, y la importancia de depender del Señor, nos ahorraremos muchas dificultades.
Si decidimos someternos al plan de Dios, Él hará cosas grandiosas en y por medio de nosotros. A pesar del fracaso de Moisés, el Señor lo usó para llevar a cabo su plan divino, pero solo después de librarlo de su autosuficiencia.
Observe lo que Dios logró cuando Moisés le obedeció:
1. Le mostró las grandes cosas que podía hacer por medio de una persona que depende de Él.
2. Hizo más cosas en menos tiempo, y con menos recursos, sin necesidad de ninguna insurrección ni guerra prolongada.
3. Demostró su superioridad en cuanto a la manera de hacer las cosas, librando a más de dos millones de personas sin la pérdida de una sola vida hebrea.
4. Los esclavos se marcharon libres y con las riquezas de sus captores (Éxodo 3.21- 22).
5. Demostró tanto a israelitas como a egipcios que solo Él es el Dios de los cielos y de la tierra.
Nuestros fracasos en el pasado nunca son un obstáculo para que Dios quiera o pueda usarnos. De hecho, nuestra debilidad es una gran oportunidad para que Él muestre su gloria.
(De Encontacto.org)

#Cristo.Camino.Verdad.Vida

miércoles, 3 de febrero de 2016

"A Nuestra Manera, o a la Manera de Dios"

MEDITACIÓN 3.2

Éxodo 2.11-25 "En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.  Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.  Al día siguiente salió y vio a 2 hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?  Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.  Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.
Y estando sentado junto al pozo, 7 hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.  Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.  Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?  Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.  Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.  Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés.
Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.  Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.  Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.  Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios."
Cada vez que se presentan problemas, tenemos 2 maneras diferentes de actuar: a la manera de Dios, o a la nuestra. Moisés es ejemplo de un hombre que, en ocasiones, probó ambas opciones. En el pasaje de hoy, vemos lo que sucedió cuando tomó un asunto en sus manos. Aunque su deseo era aliviar el sufrimiento de su pueblo, utilizó las vías incorrectas.
Moisés cometió tres errores:
1. Se centró en la dificultad, no en el Señor. ¿Cuántas veces hemos hecho lo mismo? La injusticia o dolor de una situación se apodera de nuestra atención, y en la búsqueda de solución nos olvidamos de nuestro Dios todopoderoso.
2. Confió en sus propias fuerzas y entendimiento. Cuando surge un problema, la reacción más natural es hacer lo que esté en nuestro poder para solucionarlo.
3. Actuó impulsivamente en vez de esperar en el Señor. Si una situación nos parece urgente, es probable que nuestra prioridad sea solucionar el problema lo más rápido posible.
La manera nuestra puede parecer lógica en el momento, pero pensemos en qué tan eficiente fue Moisés en el logro de su objetivo. Un egipcio fue asesinado, pero el pueblo hebreo no reaccionó favorablemente. Cuando Faraón se enteró de lo sucedido, lo buscó para matarlo, y Moisés tuvo que huir de Egipto.
Todos hemos seguido el ejemplo de Moisés en algún momento, y sufrido las consecuencias. Sin embargo, Dios no rechazó a Moisés ni anuló los planes que tenía para él. En vez de eso, depuró su carácter por medio de pruebas, y le dio otra oportunidad. ¿Acaso no hará Dios lo mismo con nosotros?
(De Encontacto.org)
#Cristo.Camino.Verdad.Vida

martes, 2 de febrero de 2016

"El Llamado a Tener Valentía"

MEDITACIÓN 2.2

Josué 3.1-17 Tome un tiempito y léanlo completo; aquí les hago un breve resumen:
Josué y todos los hijos de Israel partieron de Sitim hasta el Jordán.  Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.  Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo. Tú mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto.  Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios. En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
Tomad 12 hombres de las tribus de Israel, Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.
Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,  cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua, las aguas que venían de arriba se detuvieron y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco...
¿Qué diría usted si Dios le pidiera que liderara a muchas personas, como le pidió a Josué? ¿Comunicar sus palabras a líderes prominentes, como le dijo a Daniel? ¿Convertirse en un misionero como Pablo? Dios quiere que respondamos con valentía cuando nos llama a hacer frente a algo.
Nuestro primer paso para tener valentía es meditar en la Palabra de Dios; debemos escudriñar el significado de las Sagradas Escrituras como si estuviéramos buscando un tesoro. Con la ayuda del Espíritu Santo, entenderemos la Biblia y aprenderemos cómo aplicar su sabiduría.
Lo siguiente es la obediencia a la Palabra. Meditar en las verdades de Dios influye en nuestras acciones. La Biblia tiene el propósito de moldear nuestros pensamientos y hacer que sigamos los principios bíblicos. Cuanto más pensemos a la manera de Dios, más lo seguiremos.
Confiar en las promesas de Dios es lo tercero para desarrollar valentía. Josué cruzó el río Jordán hacia Jericó porque creyó lo que Dios le dijo.
El cuarto paso para superar el temor es recordar las victorias del pasado. El joven pastor David, hizo esto de manera efectiva. Recordar la protección de Dios en el pasado le dio valor para luchar contra el gigante filisteo Goliat. (1 Samuel 17). Poner en práctica estos pasos nos dará poder para perder el miedo, centrarnos en la victoria en vez de la derrota y obedecer a Dios.
Dios desea que demos testimonio de Él en un mundo incrédulo y hostil. ¿Proclamará usted la verdad de la resurrección de Jesucristo, de su poder salvador del pecado, y de su prometido regreso? El Señor está llamando su nombre. ¿Cuál será su respuesta?   (De Encontacto.org)

#Cristo.Camino.Verdad.Vida

lunes, 1 de febrero de 2016

"Acércate a Jesús"

Mateo. 9:27-30  “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos,  diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos”.

En el pasaje de hoy, en primer lugar hay un mensaje de Dios:  “No renuncies a tu esperanza, aunque tu condición sea difícil”.

Eran ciegos, y ya eso era difícil. Se encontraban en un nivel social extremadamente bajo, se dedicaban a mendigar, y además les era prohibido -por la ley- entrar al templo. Su condición era considerada un juicio de Dios. Estaban en gran escases -no podían trabajar; además, qué mujer se casaría con un hombre en éstas condiciones? Pero ellos clamaban a Jesús, y esto nos enseña que en su corazón había esperanza. 

No renuncies, aunque aparezcan obstáculos. Observamos que tuvieron que seguir a Jesús hasta su casa; quizás tropezaron con muchas cosas, quizás pidieron ayuda a otros; tal vez en el camino apareció la duda, el menosprecio por sí mismos, la incertidumbre… 

No sabemos qué obstáculos has tenido que enfrentar, pero estos ciegos -a pesar de su condición- siguieron a Jesús. No fue un camino fácil, pero la meta es Jesús, y eso lo vale todo…

Jesucristo es el salvador enviado, y ellos reconocieron que en Jesucristo estaba su respuesta. La solución no era el fariseísmo, no eran los escribas, no eran los líderes religiosos de la época, no era la filosofía griega, ellos buscaron a Jesús, él era su respuesta. 

Encontramos hoy movimientos religiosos que promueven la adoración de los restos de sus líderes hallados en sus sepulcros, pero cuando los discípulos de Jesús fueron a su tumba, estaba vacía... nuestro Señor y Salvador Jesucristo, murió y resucitó, venció la muerte, y está sentado a la diestra del Padre y volverá por su iglesia.

Confía en Jesús, él puede hacerlo! Cristo venció la muerte, venció los poderes del infierno, por eso puede salvarte…

Cristo es creador de todo, él puede sanarte, puede hacerte libre y transformar tu corazón. Un toque de Jesús transforma toda la vida. Jesús tocó los ojos de los ciegos, vivían en tinieblas ¿con qué podemos asociar las tinieblas? Con temores, incertidumbre, vacíos, golpes y accidentes, y una gran inseguridad hacia el futuro. 

Pero en éste encuentro con Jesús, sus vidas fueron totalmente transformadas… ya no tenían que mendigar, podían entrar al templo a adorar, podían disfrutar su familia, incluso constituir una. 

Reflexión final: Se acercaron a Jesús y vieron la luz, Jesús lo dijo: “Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).  Él quiere guiarte, y llevarte al lugar de Su propósito. Adelante, confía en él, nunca te fallará.

(Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y Sermones Para Predicar).

#Cristo.Camino.Verdad.Vida


Esos momentos de debilidad Domingo 02/08/26 Jueces 16.20-21 “ Entonces le gritó (Dalila): ¡Sansón, los filisteos te van a atacar! Y cuand...