miércoles, 15 de julio de 2015

“El Origen de Nuestra Adversidad”

MEDITACION 15.7

Isaías 45.5-10 “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, 6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, 7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto. 8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado. 9 !!Ay del que pleitea con su Hacedor! !!el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos? 10 !!Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?!”

Cuando pasamos por tiempos de adversidades,  algunas veces nos preguntamos por qué un Dios bueno y todopoderoso permite situaciones dolorosas. Y para encontrar la respuesta, necesitamos considerar las posibles fuentes de nuestra adversidad:

Un mundo caído. Cuando el pecado se introdujo en el mundo, el sufrimiento vino con él. Dios pudo habernos protegido de sus efectos dañinos convirtiéndonos en títeres incapaces de elegir el pecado, pero eso significaría también que seríamos incapaces de elegir amarlo. Porque el amor, por su misma naturaleza, es voluntario.

Nuestras decisiones. A veces, nos metemos en problemas al tomar decisiones insensatas o pecaminosas. Si el Señor interviniera y nos salvara de cada consecuencia negativa, nunca nos convertiríamos en creyentes maduros.

Los ataques de Satanás. El diablo es nuestro enemigo, y por tanto entorpece cualquier cosa que el Señor quiera hacer en los creyentes y por medio de ellos. Su propósito es destruir nuestra vida y nuestro testimonio, debilitándonos y haciéndonos inútiles para los propósitos de Dios.

La soberanía de Dios. Finalmente, el Señor tiene el control de todas las adversidades que se nos presenten. Negar su actividad contradice su poder y su soberanía sobre la creación.

Para poder aceptar que Dios permite -o incluso envía- las aflicciones, debemos ver la adversidad desde la perspectiva de Él. ¿Tiene usted puesta su mirada en el dolor o en el Señor y su fidelidad? Como creyentes, tenemos la seguridad de que Dios no permitirá que nos vengan adversidades, a menos que sean para nuestro beneficio y con el buen propósito que Él tiene.
 (De Encontacto.org)

martes, 14 de julio de 2015

“Jesús, Nuestra Roca”

MEDITACIÓN 14.7

Malaquías 3.6 “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.”

Muchos dicen:  “Lo único constante es el cambio”. Felizmente, esto no es verdad. Hay Uno que jamás cambia: Jesucristo seguirá siendo el mismo siempre. ¡Qué verdad tan esperanzadora! Pero es difícil encontrar refugio en alguien que no conocemos bien.

Veamos las acciones de Jesús para saber más de su naturaleza.

Perdonó a otros. Mostró misericordia, no condenación, a quienes se arrepintieron. Por ejemplo, tuvo compasión de la mujer sorprendida en adulterio, e impidió que la apedrearan. En vez de condenarla, le dijo que sus pecados habían sido perdonados (Juan 8.1-11).

Consoló a los afligidos. Visitó a Marta y a María cuando lloraban la muerte de su hermano Lázaro (Juan 11.1-45).

Suplió necesidades. Después de pasar 3 días sanando toda clase de dolencias, se preocupó por una multitud de personas que no había comido. Él pudo haber enviado a las 4,000 personas a buscar su propia comida, pero prefirió proveerles  de lo que necesitaban para saciar su hambre (Marcos 8.1-9).

Intercedió por Sus discípulos. Pocas horas antes de ser crucificado, le pidió al Padre que protegiera y santificara a sus seguidores, entre ellos a usted y a mí (Juan 17.15-17, 19, 20).

Fortaleció a los creyentes y les dio poder para hacer la obra de Dios. En Hechos 1.8, el Señor envió a sus discípulos a anunciar el evangelio, asegurándoles: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.

El Señor Jesús sigue perdonando, consolando, proveyendo, intercediendo e impartiendo poder. 
(De Encontacto.org)

lunes, 13 de julio de 2015

“La Base de Una Fe Constante”

MEDITACIÓN 13.7

Hebreos 13.8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”

En nuestro mundo en constante cambio, las familias se mudan, los amigos se apartan, las lealtades cambian y la tecnología avanza. Por eso, si buscamos seguridad en las personas o en las posesiones materiales, seremos decepcionados.

Pero todos necesitamos saber adónde dirigir la mirada durante las tormentas de la vida. El ancla verdadera para nuestra alma es Jesucristo, quien nos asegura la Palabra que no cambiará. Para encontrar consuelo en el Señor, debemos aprender quién es, qué hace y cómo obra.

Veremos algunos detalles de Jesús, sobre su vida y carácter:

Juan 1.1 dice que Jesús siempre ha sido Dios. Como verdadero Dios y verdadero hombre, nació de una virgen, vivió 33 años en la tierra, fue crucificado a pesar de ser inocente, y resucitó después de 3 días. Él es el Camino, la Verdad y la Vida —el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Juan 14.6; Mateo 16.16, 17).

Al igual que nosotros, Jesús tiene sentimientos ­—lloró por las personas afligidas y se enojó cuando los líderes religiosos usaron incorrectamente el templo. Y, lo más importante, su resurrección derrotó a la muerte, y Él sigue vivo hoy.

El carácter de Dios nunca cambia. Por supuesto, las situaciones cambian, y Él actúa como corresponde a las mismas. Pero el misericordioso, compasivo y santo Jesús que conocemos en la Biblia es el mismo Mesías al cual podemos aferrarnos hoy.

¿Adónde acude usted en sus momentos de apuro? Las circunstancias difíciles son inevitables. Prepárese para ellas sabiendo quién es el Señor Jesús. Él es el único refugio verdadero y la roca que nunca cambiará. ¡Qué Salvador tan maravilloso tenemos!
(De Encontacto.org)

sábado, 11 de julio de 2015

“Hermosos los Pies que Llevan Alegres Nuevas de Salvación”

Resumen de prédica-estudio. Retiro 11.7. Mahanaim Sto. Dgo. -Ministerio de Evangelismo de los 70-

Isaías 52.7 " ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!  
   
1. Tenemos 2 Razones fundamentales para predicar: a El Amor de Cristo, amor que nos obliga   (Juan 3:16) b. El Juicio Venidero  - Porque al tribunal de Cristo todos iremos (2Cor. 5:10).

En Lucas 10.1-3 vemos cuando Jesús envía a los 70 (de 2 en 2), y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, es necesario rogarle al Señor que envíe obreros.  Jesús sabía que les envíaba como corderos en medio de lobos, pero podían hacerlo!. En 2Tim. 4.1-5 se nos ordena encarecidamente predicar a tiempo y fuera de tiempo, y hacer la obra de evangelista, de cumplir el ministerio. 
   
2. Somos colaboradores de Dios y comisionados a predicar: (1Cor.3:4-11) Hay veces que nos creemos que lo que hacemos es lo que realmente es importante, porque lo hicimos nosotros, pero en estos pasajes la Biblia nos dice: Unos dicen ser de Pablo, otros de Apolos; y en eso se muestra la carnalidad, porque la clave de ésto es que, por mas que yo sea, o haga, o predique, nunca debe ser mía la gloria, porque  el crecimiento lo da Dios. Y solamente de Él es y será siempre toda la gloria!   Delante de Dios quien planta y riega es la misma cosa, y recibirá su recompensa según su labor. Todos somos labranza de Dios. Y nunca pongamos otro fundamento, el cual es solo Cristo!

La gran comisión en Mt.28.19-20 es para todo cristiano:  Ir, hacer discípulos a todas las naciones, enseñarles que guarden todas las cosas que Jesús ha mandado.

3. Ejemplos de personas y gran comisión (en AT): Moisés (Éxodo 3-4), Gedeón (Jueces 6:1-16), Isaías (Is 6:1-8), Jeremías (Jer 1:4-10) / En NT Los 12 (Lucas 9:1-6)    3b. Tener presente que somos: Pescadores de Hombres (Juan 21:3-11), Ramas (Juan 15:1-8), Sal Y Luz (Mateo 5:13-16), Embajadores  (2 Cor.5.20) y Sembradores (Mat.13) 2c. Recordemos que compartir la palabra que Dios envió a Ninive, el pueblo escucharla y humillarse, hizo que Dios detuviera su ira para con ellos (Jonas: 3.3-6) esa es una pequeña muestra para no quedarnos callados y predicar.

4. Para predicar, evangelizar debemos: Estar fortalecidos en el Señor Siempre (Efes.6.10-18), en el poder de su fuerza. Vestidos de toda armadura de Dios. Recordar que no es lucha contra sangre y carne. Hay que ceñirse los lomos con la verdad, llevar por vestidura coraza de justicia, calzados con apresto del evangelio de paz.  No soltar el escudo de la fe, el yelmo de la salvación ni la espada del Espíritu...

5. Además estamos comisionados para Prodigios, protección y poder: En Mat.10.1,8 Jesús dijo a sus discípulos: Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibiste, dad de gracia. 

6. Habrá muchas semillas que caerán en lugares inadecuados (Parábola del Sembrador Mat.13:4-8) aún así siembra, porque aunque habrá las que caerán en terrenos junto al camino, en pedregales, entre espinos...y no fructificarán; habrá las que caigan en buena tierra, y darán frutos  a 100, a 70 y a 30 por 1. Los de buena tierra, la reciben y dan frutos.

7. Ruta de evangelización de Felipe, los 8 pasos (lean el relato completo en Hechos 8.26-39 ) También se ve en Mujer Samaritana (Juan.4.3-29) 1. Ser guiados por Dios. 2. Estar atento a los que están ya preparados. 3. Hacer amistad con ellos. 4. Tener una conversación de interés. 5. Establecer un diálogo entre los dos. 6. Basarse en Cristo.  7. Lograr paso de compromiso.  8. Llevar a la persona a tener una real relación con Cristo.  Y serán Hermosos los pies que llevan alegres nuevas de salvación.

Para finalizar, veamos a Isaías 55:10-11 "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié".

A Evangelizar hermano/a cristiano...Que para eso Dios te ha comisionado!

Dios te bendiga y te guarde!  

Wilda M.V.

viernes, 10 de julio de 2015

“Superemos Nuestros Temores”

Lucas 1.68-75 “Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto; Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.”

La Biblia hace distinción entre 2 clases de temores: El saludable y el enfermizo.

Ejemplos de temor saludable: No tocar una estufa caliente; no caminar sobre hielo quebradizo. Tener temor sano de Dios.  Esto conlleva una sensación de temor reverente por ser Él quién es —el Juez y el Rey soberano. También implica un estilo de vida de obediencia respetuosa que le honre.

El temor enfermizo: Hace sentir tensos, incómodos o amenazados. Su origen puede ser una experiencia en la niñez, o las palabras negativas reiteradas de una figura de autoridad. Este temor echa raíces en nuestro pensamiento y matiza nuestra toma de decisiones. Aun cuando ya no exista ninguna razón para sentirlo, puede seguir inhibiéndonos.

La imaginación es también fuente de temor. Podemos ser atrapados por la mentalidad del “¿y sí . . . ?”: ¿Y si algo sale mal? ¿Y si el resultado que espero no se da?”

Esta clase de agitación mental puede bloquear lo mejor que Dios tiene para nuestra vida. Sus propósitos exigen -a menudo- que dejemos atrás aquello que nos hace sentir muy cómodos. Aprender nuevas habilidades, cambiar de trabajo, o ensayar una manera diferente de ministrar a otros, pudieran ser parte de lo que Él espera. Estos retos presentan la oportunidad para confiar en el Señor y obedecerle.

El temor no proviene de Dios (2 Timoteo 1.7). Permita que el Espíritu Santo le lleve, de la intranquilidad, a la libertad que tenemos en Cristo. Allí descubrirá la habilidad de obedecer su plan sin preocupación.
(De Encontacto.org)

jueves, 9 de julio de 2015

“La Mina Terrestre del Temor”

MEDITACIÓN 9.7

Salmo 27.1-4 “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?  Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.”

El temor ha sido parte de la composición emocional del ser humano desde la caída. Cuando Adán y Eva se rebelaron contra Dios, se ocultaron de Él y tuvieron miedo (Génesis 3.10). Las cosas no han cambiado mucho. La ansiedad afecta a menudo nuestra manera de pensar, y controla nuestras acciones. Puede mantenernos prisioneros y reacios a aventurarnos en territorio desconocido.

Permita que la verdad le ayude a vencer el temor. Recuerde que Dios:

Es Todopoderoso. Gracias a la vida perfecta de nuestro Salvador y a su sacrificio en la cruz, Satanás y la muerte han sido derrotados. Jesús nos rescató de la esclavitud del pecado, y el diablo ya no tiene poder sobre nuestra vida. Además, ya no enfrentamos la separación eterna de Dios. La muerte física de Jesús se convirtió en el medio para vivir con el Padre por la eternidad.

Está siempre con nosotros. El Señor le dijo a Abraham que dejara su familia, pero le prometió que se mantendría cerca de él. En Mateo 28.20, tenemos la misma seguridad de parte del Señor Jesús. Por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, como creyentes no solo tenemos a Dios cerca, sino también en nosotros. Nada podrá separarnos jamás de Él —ni los errores del pasado, ni las circunstancias del presente o del futuro (Romanos 8.38, 39).

Está involucrado activamente. Dios nos promete su ayuda y siempre cumple su Palabra. Sabe lo que nos está sucediendo, y puede convertir las dificultades en un tiempo de crecimiento espiritual y de grandes bendiciones.

Dios mismo es la razón para que no tengamos temor. Capte la verdad de su poder, su presencia y su involucramiento, y utilícelos para desactivar la mina terrestre del temor.
(De Encontacto.org)

miércoles, 8 de julio de 2015

“Salvos Por Gracia”

MEDITACIÓN 8.7

Efesios 2.4-10 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Muchas personas creen que acumular buenas obras les ganará la aprobación divina. Pero la muerte es el único pago por el pecado que puede satisfacer a la justicia divina (Romanos 6.23). Puesto que todos pecamos, merecemos vivir eternamente sin Dios.

La gracia —la expresión del amor y de la misericordia de Dios a quienes no merecían nada— fue la solución para nuestra terrible condición. Dios envió a su Hijo Jesucristo a morir en nuestro lugar. Según Romanos 10.9, lo único que necesitamos hacer es creer. La muerte de Jesús satisfizo la justicia de Dios, y nos trajo:

Una vida nueva. Nuestro espíritu es vivificado en Cristo en el momento que reconocemos que somos pecadores, dejamos nuestra rebeldía y creemos que su muerte pagó totalmente nuestra deuda por el pecado.

Libertad. En  el momento de la salvación, el poder del pecado sobre nosotros es destruido, y somos libres de la esclavitud que nos dominaba. Jesús nos sacó del lodazal de la desobediencia y nos dio fe para creer. Ahora podemos ejercer nuestra nueva libertad y seguirle.

Seguridad. Cuando aceptamos que somos pecadores por naturaleza y aceptamos el sacrificio de nuestro Salvador como pago por nuestros pecados, somos adoptados en la familia del Padre celestial. Nuestro estatus cambia al instante: antes éramos objetos de ira, ahora somos hijos de Dios. Algún día estaremos sentados en el reino celestial con Cristo para disfrutar de la vida eterna con Él.

Dios puso a su Hijo en nuestro lugar para que recibiera el castigo que merecíamos. ¿Cómo demostrará usted su gratitud a Dios por su gracia salvadora?
(De Encontacto.org)

martes, 7 de julio de 2015

“La Necesidad de Salvación”

MEDITACIÓN 7.7

Efesios 2.1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (el diablo) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Los seguidores de Cristo entendemos la importancia de ser salvos, pero el mundo no ve esa necesidad de redención.

Quienes no tienen una relación personal con Dios por medio de su Hijo Jesucristo están:

Muertos espiritualmente. Muchos no entienden que hay 3 clases de muerte: Física
Eterna
Espiritual.

La muerte física: Cuando nuestro cuerpo vuelva al polvo; cuando parta de esta tierra; no exista más entre los hombres. 

La muerte eterna se producirá en el fin del mundo cuando todos los que rechazaron a Cristo como Salvador sean separados de Dios para siempre (Mateo. 25.41).

La muerte espiritual se produjo en el huerto del Edén. La desobediencia cortó la relación estrecha que tenían Adán y Eva con Dios, e hizo que sus descendientes fueran separados espiritualmente de Él (Romanos 5.12). Todos nacemos como personas “muertas” que necesitan una vida nueva.

Viviendo una vida de pecado. Nuestra naturaleza es rebelarnos contra Dios, y eso se llama pecado. Una y otra vez elegimos lo que nos agrada, en vez de a Él. Nuestros esfuerzos por ser libres del poder del pecado son vanos (Juan 8.34). Como esclavos del pecado, necesitamos que alguien nos libere.

Bajo la ira divina. Por la desobediencia, estamos bajo condenación de Dios, y aguardando el castigo. Todos esfuerzos por ganar su aprobación y escapar de la sentencia son insuficientes. Por eso, nuestra única esperanza de escapar es que alguien más reciba nuestro castigo.

La buena noticia es que el Señor ha provisto una manera para que todos pasemos de muerte espiritual a vida; de esclavitud de pecado a libertad; y de condenación a intimidad con Él. Jesucristo es el único camino, y Él suple todas nuestras necesidades (Juan 14.6).

(De Encontacto.org y algunos añadidos por WM)

lunes, 6 de julio de 2015

“Cómo Andar Sabiamente”

MEDITACIÓN 6.7

Proverbios 3.5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.”

Tener una vida consagrada a Cristo requiere seguir su orientación. Echemos un vistazo a las actitudes necesarias para un estilo de vida coherente centrado en Cristo:
Determinación. Andar sabiamente no es algo que sucede automáticamente. Debemos anhelar santidad sin reservas.

Enfoque. Para mantenernos en el camino de la voluntad del Señor, tenemos que fijar nuestra atención en su Palabra. Al meditar en la Biblia y absorber sus verdades, nuestra mente se alineará con la de Cristo, y nuestras decisiones estarán en sintonía con los preceptos bíblicos.

Sensibilidad al Espíritu Santo. Con la determinación de tener una vida de santidad y de una estrecha atención a las Sagradas Escrituras, nos volvemos más sensibles a la dirección del Espíritu.

Confianza. Algunas veces, la voluntad del Señor no parece sensata. Puede parecer ilógica o requerir un sacrificio. Pero es necesario confiar en su sabiduría perfecta si queremos caminar de acuerdo con su plan.

Valentía. Algunas de las cosas que Dios requiere de nosotros pueden hacer que reaccionemos con miedo. Pero a medida que nuestra confianza en Él profundiza, nuestro valor y gozo aumentan para aceptar su voluntad.

Perseverancia. Una cosa es empezar en el camino correcto, y otra cosa es mantener el rumbo durante toda la vida. Al depender de Dios, podemos perseverar y tomar decisiones sabias durante mucho tiempo.

Andar sabiamente requiere que conozcamos a Dios, confiemos en Él, le escuchemos y obedezcamos. ¿Es éste su estándar para vivir? Recuerde que toda una vida de santidad impacta las decisiones que tomamos cada día. 
(Encontacto.org)

viernes, 3 de julio de 2015

“El Poder de la Paciencia”

MEDITACIÓN 3.7

Hebreos 6.9-15 “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. 10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.”

Imagine que usted está esperando en una fila que no se ha movido por diez minutos. Muchos de nosotros nos sentiríamos frustrados, pues vivimos en una generación que espera resultados inmediatos.
Todo el mundo lucha con cierto grado de impaciencia. Nacimos con esta característica; pensemos en el bebé que quiere su leche a medianoche. Su reacción innata es llorar al primer indicio de incomodidad hasta que tenga satisfecha su necesidad. Los hábitos de nuestra vieja naturaleza carnal, como la impaciencia, hacen que esto sea una batalla continua para la mayoría de las personas, pero que bien vale la pena enfrentar.
Veamos la definición bíblica de paciencia. La palabra puede referirse tanto a ser tardo para la ira, como ser perseverante ­—es decir, a no rendirse bajo la presión. La paciencia se revela cuando estamos dispuestos a esperar sin sentirnos frustrados, aunque estemos sufriendo o experimentando un deseo poderoso. Además, paciencia significa aceptar lo que el Señor decida dar o no, y estar dispuesto a recibirlo en el tiempo de Él. Mientras tanto, debemos orar, obedecer y perseverar mientras buscamos la dirección de Dios.

El peligro de la impaciencia es que podemos perder el plan perfecto del Señor y su bendición. Pero si confiamos en la voluntad y en el tiempo de Dios, conoceremos la paz interior.
¿Cuál es la causa de su estrés? Examine bien si está tomando las cosas en sus manos, o si está dejando las circunstancias al Dios todopoderoso. Obedezca lo que dice el Salmo 37.7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”. Busque su voluntad y su tiempo. Cualquier otra cosa puede ser destructiva.
(De Encontacto.org)

jueves, 2 de julio de 2015

"Para Reconocer la Voz de Dios"

Juan 10.3-5, 14-16 “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.  14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

¿Alguna vez ha estado usted en un automóvil con alguien  que está buscando una emisora específica en la radio? Mientras afina constantemente la frecuencia, ladea su oído para escuchar cuidadosamente. Descarta una estación tras otra, hasta que escucha la voz familiar que ha estado buscando.

En nuestra vida cristiana, conocemos la importancia de reconocer la voz de Dios y descartar otras. Al tomar decisiones, necesitamos estar seguros de que escuchamos a la Persona adecuada. La Biblia nos asegura que, como creyentes, podemos distinguir la voz de Dios de todas los demás (Juan 10.27).

¿Cuáles son algunas de las condiciones para reconocer su voz?

Estar en la banda correcta. La voz del Señor se escucha en toda la Biblia. Dedique tiempo para conectarse con Dios por medio de su Palabra. Deje que el Espíritu Santo le recuerde las verdades relacionadas con su situación.

Estar sintonizado con la estación correcta. Dios siempre dice palabras que son congruentes con las Sagradas Escrituras —Él nunca las contradecirá. Compare lo que usted esté escuchando con su Palabra, y busque el consejo piadoso para asegurarse de que tiene la dirección de Dios.

Estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios. A veces, lo que Dios nos dice puede parecer ilógico según razonamiento humano. Puede ser tentador desestimar una voz que no está de acuerdo con nuestras ideas, pero los hijos de Dios necesitamos seguir sus instrucciones, cueste lo que cueste.

Nuestro Salvador le está llamando, ¿le resulta fácil reconoce su voz? Para conocer su voz mejor, dedique más tiempo a su Palabra. Hoy es un buen momento para comenzar a hacerlo.

(De Encontacto.org)


miércoles, 1 de julio de 2015

"La Doctrina Cristiana de la Salvación"

Reflexión 1.7

1 Crónicas 16:23: “Cantad a Jehová toda la tierra, Proclamad de día en día su salvación” 

Salvación a nivel natural y físico es la liberación de un peligro o un sufrimiento, es sentirse protegido y preservado.  A nivel espiritual, se refiere a una eterna liberación espiritual.

¿De qué debemos ser salvados? De la ira y del juicio de Dios sobre el pecado. Romanos 5.9 nos dice que siendo justificados (reconocidos en la justicia de Jesucristo) mediante su sangre, es que seremos salvados del castigo de Dios. Y en 1 Tesalonicenses 5.9 nos enseña que no estamos destinados a sufrir tal castigo, sino a recibir la salvación por medio de Jesucristo, y solamente por él.

La vida de pecado -que hemos heredado-, nos separa de Dios, y esa separación nos lleva a muerte espiritual.  Romanos 6.23: “La paga del pecado es muerte, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.”

Salvación bíblica se refiere a nuestra liberación de toda manifestación de pecado, o remisión de pecado. Cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para ser salvo, él se refirió al destino eterno del carcelero, esto lo podemos ver en Hechos 16:30-31). Jesús iguala el ser salvo con la maravillosa oportunidad de tener entrada al reino celestial (Mateo 19:24-25).


Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo (2 Timoteo 1.9).  No somos salvos por obras, sino por su misericordia.  Nos salva, regenera y renueva por el Espíritu Santo (Tito 3:5)

Como consecuencia del pecado, estamos condenados a muerte, y somos enemigos de Dios; pero Él no envió a su Hijo para condenarnos, sino para salvarnos. (Juan 3:17). La muerte de Jesús en la cruz, y su resurrección es lo que logró nuestra salvación (Romanos 5:10; Efesios 1:7)

¿Cómo recibimos la salvación? Por fe. Primero: Escuchando el evangelio—las buenas nuevas sobre la muerte y resurrección de Cristo (Efesios 1:13). Después: Creyendo y confiando totalmente en Él (Romanos 1:16). Esto incluye arrepentimiento, y cambio de mentalidad (Hechos 3:19); y la clave: Confesarle como Señor y Suficiente Salvador (Romanos 10:9-10).


En conclusión, Salvación es: Eterna liberación espiritual, que Dios concede a los que aceptan que son pecadores, se arrepienten y ponen su fe en el Señor Jesús. (Juan 14:6; Hechos 4:12), es depender sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad.

1 Crónicas 16:23 ...Proclamad de día en día su salvación! 



Lunes 02/11/26 Para Experimentar el Amor de Dios

Efesios 3.14, 16 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,   para que os dé, conforme a las riquezas de...