jueves, 14 de mayo de 2015

“La Guerra Real”

Lectura bíblica en 2 Corintios 10.3-5Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”

La estrategia principal del enemigo contra el creyente es el engaño. Sabemos por 2 Corintios 11.14 que Satanás “se disfraza como ángel de luz”. De hecho, Jesús lo llamó “padre de mentira” (Juan 8.44). Por tanto, nuestra mejor arma es la verdad, que nos libra de la esclavitud del engaño (Juan 8.32).

Es difícil evitar el engaño cuando no se está consciente de los planes del adversario (2 Corintios 2.11). Uno de sus engaños más antiguos, que se remonta al tiempo de Adán y Eva, es la tentación para hacernos dudar de lo que el Señor ha dicho. Hacerlo significa dudar del amor y del carácter de Dios, lo cual nos hace como el soldado que depone su arma cuando se acerca el enemigo —desconfiar de Dios es lo que hace que el creyente sea abatido una y otra vez por el enemigo. Si usted escucha esta voz de duda, le da un punto de apoyo a Satanás. Eso le debilitará, y entonces, él podrá traer más daño a su vida.

Otro ardid del diablo es distraer al creyente. Una distracción es cualquier cosa que le haga desviar la atención de lo que es más importante en ese momento para que se enfrasque en otra cosa, perdiendo así el enfoque. Satanás no utiliza de manera clara cosas pecaminosas o superficiales para desviarnos de nuestra permanencia en Cristo; utilizará incluso cosas buenas para levantar sutilmente un muro de “ruido” en torno a usted para que poco a poco deje de escuchar la voz del Señor.

Ore para que Dios le ayude a identificar cualquier aspecto de su vida donde usted puede ser susceptible al engaño. Él le dará poder para aferrarse a la verdad y caminar en libertad.


(De Encontacto.org)

miércoles, 13 de mayo de 2015

"¿Qué es la Transustanciación?"

Enunciado: “Puesto que Cristo nuestro Redentor dijo que era verdaderamente su sangre y su cuerpo que se ofrecían bajo las especies de pan y vino; por la consagración del pan y el vino, se efectúa un cambio de toda la sustancia. Del pan en la sustancia del cuerpo de Cristo; del vino en la sustancia de su sangre. A este cambio, le llaman la transustanciación.”

Se ha enseñado que una vez que un sacerdote, bendice el pan en la Cena del Señor, éste se transforma en la misma carne de Cristo; y cuando bendice el vino, éste es transformado en la misma sangre de Cristo.  Esta es una teoría aceptada por Roma, como un dogma (1215), en un intento de explicar las declaraciones de Cristo: "Este es mi cuerpo" y "Esta es mi sangre" (Marcos 14:22-24).

¿Es bíblico este concepto? Hay algunas Escrituras, que si se interpretan estrictamente en su forma literal, indicarían que la presencia de Cristo “está realmente” en el pan y el vino. Como ejemplo tenemos Juan 6:32-58; Mateo 26:26; Lucas 22:17-23; y 1 Corintios 11:24-25. El pasaje que se señala más frecuentemente es el de Juan 6:32-58, especialmente los versos 53-57, “Jesús les dijo: De cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”

Esta Escritura lleva a muchos a interpretación literal, y lo aplican a la Cena del Señor. Pero estas palabras de Jesús son figurativas o simbólicas.

¿Cómo saber la interpretación correcta? Jesús hizo muy obvio lo que quiso decir. En Juan 6:63 declara, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Jesús establece que Sus palabras son “espíritu”. Jesús estaba usando conceptos físicos, como el comer y el beber, para enseñar una verdad espiritual. De la misma manera que el consumir físicamente comida y bebida mantiene nuestros cuerpos físicos, de igual manera nuestras vidas espirituales son salvadas y construidas al recibir a Jesucristo por gracia a través de la fe. El comer la carne de Jesús y beber Su sangre son los símbolos de haberle recibido total y completamente en nuestras vidas.

Las Escrituras declaran que la Cena del Señor es un memorial del cuerpo y la sangre de Cristo (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:24-25), y no Su sangre y ni Su cuerpo físico. Cuando Jesús estaba hablando en Juan capítulo 6, aún no había tenido lugar la Última Cena con Sus discípulos, en la que Él instituyó la Cena del Señor.

La razón principal por la que la transustanciación debe ser rechazada es porque se ve como un “re-sacrificio” de Jesucristo por nuestros pecados, o como una “re-ofrenda / re-presentación” de Su sacrificio. Esto está directamente en contradicción a lo que dice la Escritura; Jesús murió “una sola vez” y no necesita ser sacrificado nuevamente (Hebreos 10:10; 1 Pedro 3:18). Hebreos 7:27 declara, “que no tiene necesidad cada día como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo (Jesús) UNA VEZ para siempre, ofreciéndose a Sí mismo.”

La transustanciación es doctrina totalmente anti bíblica, o sin fundamento escritural. Es un concepto filosófico y dogmático, usado por primera vez en la carta Cum Marthae Circadel -Papa Inocencio III- de 29 de noviembre de 1202. Recogido por el Concilio de Trento en el Decreto sobre el sacramento de la Eucaristía, en la 13ª sesión de 11 de octubre de 1551. El Concilio Vaticano II (1962-1965) la reafirmó.

Es imposible que el cuerpo de Cristo se convierta en pan y nosotros lo mastiquemos; ni tampoco que su sangre se convierta en vino, para nosotros tragarla.  Jesús hizo y sigue haciendo milagros, pero ese “milagro” ni ocurre ni ocurrirá.

Cualquier dogma que intenta colocar, en un sentido literal, la “presencia real” de la carne y la sangre de Cristo es el resultado de malentender el lenguaje de la Escritura.  Existe una figura llamada metáfora, la cual es una imagen dramática, que compara una cosa con otra, siendo representada figuradamente como la misma cosa; y el Salvador empleó muchos simbolismos como este.

El hecho que Jesús instruyera a Sus discípulos a participar de la Cena del Señor “en memoria” de Él (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:24) implica que Él no estaría presente físicamente en la celebración de la comunión.

Gran cantidad de evidencia muestra la verdad. En conclusión, la transustanciación –en la cena del Señor- es un ritual sin fundamento bíblico.

 Aun hay tiempo para recibir una enseñanza nueva y verdadera!

Dios te bendiga!

WMV 13.5.15


(P.D: Es una recopilación de varios conceptos y trabajos leídos en la red)

“El Enemigo Real”

Lectura bíblica en 2 Timoteo 2.3 “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.”

Hay una guerra espiritual que se libra en todo el mundo. Nosotros, como creyentes, debemos reconocer que nuestro enemigo es muy real, pero por medio de Cristo, tenemos el poder para luchar con efectividad.

Las Sagradas Escrituras declaran que Satanás y todo un imperio de espíritus malignos se oponen a Dios y a su reino. Sin embargo, los enemigos son ángeles caídos; aunque no debemos subestimar sus capacidades, no debemos dejarnos engañar creyendo que su poder es más de lo que realmente es. Los ángeles caídos no pueden rivalizar con Dios. Cuando el Señor reprendía a las fuerzas demoníacas que atormentaban a las personas, se veían obligadas a obedecer. 

Jesús dio a sus discípulos autoridad sobre estos espíritus  (Lucas 10.17-20), y Él da la misma autoridad a sus seguidores hoy. 1 de Juan 4.4 dice que, por medio del Espíritu Santo, ya hemos vencido al enemigo, “porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. Sin embargo, si no tomamos la posición que tenemos en Cristo, nos sentiremos agobiados y derrotados.

Satanás no puede apoderarse de nuestras almas, pero tratará de hacernos inefectivos

Cuando cedemos a la tentación, él puede decir: “Eres un débil e indigno pecador que nunca serás capaz de servir realmente a Dios”. Si creemos tales acusaciones, corremos el doble riesgo de dejar de escuchar la voz de la Verdad y de olvidar nuestra verdadera identidad en Cristo.

En vez de eso, podemos resistir al diablo (Santiago 4.7), y decirle: “¡Rechazo tus mentiras y te reprendo en el nombre del Señor Jesús! Más aun, llevo cautivo ese pensamiento a Cristo” (2 Corintios 10. 5). ¡Tenemos esa autoridad!


(De Encontacto.org)

martes, 12 de mayo de 2015

“La Victoria Sobre la Soledad”

Lectura bíblica en Salmo 25.15-22 “Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red. Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen. Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado. Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.”

Sé lo que es el dolor de la soledad. Fui el único hijo de una madre viuda que tenía que trabajar muchas horas para que pudiéramos vivir. También mi vida adulta se ha caracterizado por períodos de aislamiento emocional. Pero Dios nunca me ha dejado solo en medio de tales sentimientos.

El Señor desea que todas las personas se sientan conectadas a Él, y unas con otras. De hecho, podemos ser consolados rápidamente cuando respondemos de manera sabia a la soledad.

El primer paso es establecer una relación personal con Cristo. No es suficiente con creer que existe. El Señor nos creo con la necesitad de compañerismo; por eso es que relacionarnos con Él nos da sensación de unidad.

Segundo, tenemos que reconocer el hecho de que nos sentimos solos. Algunos cristianos creen incorrectamente que no deben ser susceptibles a los sentimientos humanos normales. Pero la Biblia no dice que no sufriremos de aislamiento emocional. No solamente hombres como David y Pablo, sino incluso el mismo Señor, supieron lo que era el dolor de sentirse abandonados (Salmos 25.16; 2 Timoteo 4.16; Mateo 26.40; 27.46).

Por último, debemos tener amigos fieles a Cristo, hermanos que reirán, llorarán y se identificaran con nosotros. Pero, sobre todo, necesitamos amigos que nos encaminen siempre a Dios y que oren por nosotros.

No podemos negar los sentimientos de soledad, ni podemos huir de ellos. Una persona que busca maneras de escapar de tales sentimientos solo aumenta la brecha entre el Señor y ella. Solo hay una manera de cerrar la brecha y vencer la soledad, y es acercándonos al Señor. (De Encontacto.org)

lunes, 11 de mayo de 2015

“Cuando Nos Sintamos Solos”

Meditación 11.5

Lectura bíblica en  Hebreos 13.1-5 “Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.”

Dios nos creó para tener compañerismo con Él y de unos con otros. Él no desea que vivamos solos. Es por eso que su Palabra contiene promesas de su presencia constante, así como instrucciones para evitar la soledad entre miembros de la iglesia.

El Señor hizo hincapié en su presencia incesante, porque Él conoce nuestra necesidad de seguridad, especialmente cuando nos sentimos abandonados o aislados. Esta reconfortante promesa fue hecha a Josué, a los israelitas, y a los discípulos que estaban a punto de presenciar la ascensión de Jesús (Josué 1.5; Mateo 28.20). Algunos santos de la Biblia recogieron el tema en sus escritos, también. David buscaba a menudo la consolación de Dios (Salmos 25.16). Y Pablo predicó que nada podía compararse con tener a Cristo (Filipenses 3.8). Dios quiere que cada creyente confíe en que Él está absolutamente cerca.

La iglesia está concebida para satisfacer nuestra necesidad de conectarnos con otras personas. Un cuerpo espiritual funciona de manera parecida a un cuerpo humano ­—sus partes son independientes, pero a la vez dependientes, y cada una necesita de las demás para poder funcionar bien. Necesitamos el apoyo de nuestros hermanos en Cristo. Sabiendo esto, Pablo amonestó a los creyentes a aceptarse unos a otros (Romanos 15.7), a sobrellevar las cargas de los otros (Gálatas 6.2), y a no juzgar (Romanos 14.13).

La soledad puede paralizar a una persona emocional y espiritualmente. Los seres humanos no fuimos creados para andar por este mundo solos. Estamos hechos para las relaciones, las cuales Dios facilita gozosamente. Y para que no olvidemos que el Señor está cerca, Él ha dado en la Biblia esta afirmación constante: te amo y estoy contigo para siempre.

(De Encontacto.org)

viernes, 8 de mayo de 2015

“¿Cómo está tu compromiso de Santidad?”

 
Para meditar .... 

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7.1)

El hecho de no ser perfectos no significa licencia para pecar, pues muchos se excusan en que nadie es perfecto y por eso permiten que el pecado haga presa de ellos……

Si bien es cierto ninguno de nosotros somos perfectos, eso NO quiere decir que debamos recibir al pecado con los brazos abiertos, por el simple hecho de que somos imperfectos y fallamos. Una cosa es fallar y otra cosa es acostumbrarse a fallar continuamente, poniendo como excusas la debilidad humana o cualquier otra semejante.

Jesús vino a la tierra a mostrarnos que se puede vivir en santidad, que se puede ser tentado en todo, mas no pecar, es el ejemplo vivo en el cual no podemos refutar nada, El vino a mostrarnos el camino por el cual debíamos andar, a enseñarnos a base de ejemplo la forma adecuada de vivir agradando a Dios, pese a ser humano y sentir lo mismo que nosotros sentimos, el decidió firmemente hacer un pacto con Dios de vivir en santidad y lo cumplió hasta el final.

Sí, yo sé que ningún de nosotros somos Jesús, pero nos hacemos llamar “cristianos”, lo cual significa que nuestro modelo es Cristo Jesús, lo que tendría que traducirse en imitar su pasos, su andar, su testimonio, pero…… ¿Estaremos imitándolo?...…. ¿La imagen de Cristo está reflejada en mi vida?.....
….¿Soy digno de llamarme cristiano?....son preguntas que lejos de desanimarnos, nos deberían de llevar a la reflexión que como resultado, de una cambio radical en nuestra manera de vivir….

Cuando venimos a Cristo decidimos ponerle fin a la vida desordenada que llevábamos, esa vida llena de pecado, la cual nos estaba alejando de la vida eterna, pero desde el momento que le entregamos nuestra vida al Señor decidimos comenzar a seguirlo, comenzar a imitar sus pasos, a ser guiados por el Espíritu Santo y a utilizar su Palabra como una lumbrera para nuestro camino. A la vez renunciamos al pecado y decidimos hacer un compromiso con Dios de vivir en santidad.

Por circunstancias de la vida ese compromiso se querrá romper, ya que nos enfrentaremos con situaciones que querrán manchar nuestro caminar, pero que lindo seria que en esos momentos de conflicto interior en donde está la elección de fallar o mantenerte en santidad, puedas recordar que un día dijiste….NO AL PECADO y si a la…. VIDA QUE CRISTO TE OFRECÍA.

Es momento de reflexionar cómo esta nuestro compromiso con Dios? ¿Realmente estamos cumpliendo sus expectativas?, o…. ¿Estamos dejando mucho que desear?.....

No se trata de desanimarnos en el camino, ni mucho menos rendirnos al hecho de querer ser fieles y vivir en santidad, se trata de recordar que TODO lo podemos en Cristo que nos fortalece, se trata de recordar que jamás seré tentado más de lo que pueda soportar, se trata de recordar que Dios nunca pondrá una carga que no puedas llevar, se trata de recordar que un día pedimos perdón por nuestros pecado y por ende decidimos comenzar a vivir una vida de santidad.

Santidad es apartados del pecado y consagrados para Dios, no que te vayas a poner detrás de un vidrio y no salir de ahí porque ahora eres santo, no, se trata de que cada día de mi existir sea motivo de recordar el compromiso que tengo de vivir santa y piadosamente como Dios anhela que lo haga.

No permitas que el pecado manche el galardón que está preparado para ti, el día de tu graduación en el cielo, no permitas que momentos de placer arruinen tu corona…..nada en este mundo vale la pena como para obviar la vida eterna preparada para aquellos que perseveren hasta el fin……..(Mateo 10:22).

¿Cómo está tu compromiso de santidad con el Señor?....

Es momento de meditar...

(plus.google.com/u/0/+RicardoAlvarez14/posts)

“Cuando Los Padres Oran”

Meditación 8.5

Lectura bíblica en 1 Samuel 2.1-10 “Y Ana oró y dijo:  Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. 10 Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido.”

(Como vimos ayer) Ana experimentó una gran aflicción antes de que naciera su hijo Samuel. Sin embargo, en medio de ese tiempo difícil, demostró gran amor a Dios y dependencia de Él mediante la oración.
Samuel tuvo una madre que amaba al Señor profundamente. De hecho, se veía a sí misma como una sierva de Dios, cuya vida estaba a su servicio (1Samuel 1.11). Incluso, cuando su aflicción era abrumadora, reconoció lo importante que Él era para ella.

Tenemos el mandamiento de amar al Señor con todo nuestro ser (Marcos 12.30), y de darle el primer lugar en nuestra vida (Deuteronomio 5.7). Si amamos a Dios, nos aseguraremos de que nuestros hijos lo conozcan y entiendan la importancia de tener una relación con Él por medio de Cristo. Nuestra vida, aun llena de defectos, revelará el poder transformador del Espíritu Santo.

Samuel fue bendecido porque Ana era una mujer de oración. Su primera petición registrada provino de su aflicción, mientras que la segunda vino de un corazón que se regocijaba por la respuesta del Señor a su clamor. Una madre que ora da una alta prioridad a presentar al Señor los asuntos de sus hijos. Recuerdo que mi madre se arrodillada conmigo junto a mi cama para orar. Todavía puedo recordar las frases que utilizaba y las cosas de que hablaba con Dios.
Los hijos necesitan padres dedicados que:  1. Demuestren amor tanto a ellos como a Dios.   2. Que les ayuden a experimentar el poder y el gozo de la oración (Santiago 5.16). Incluso, uno solo de los padres puede marcar una gran diferencia cuando Cristo es el centro del hogar. Lo sé, porque mi madre lo hizo. (De Encontacto.org)

jueves, 7 de mayo de 2015

“El Ejemplo de Ana”

Meditación 7.5



Lectura bíblica en 1 Samuel 1.1-20 En resumen: Hubo un varón que se llamaba Elcana, tenía 2 mujeres; Ana y Penina. Penina tenía hijos, Ana no. Cada año Elcana ofrecía sacrificio de adoración a Jehová -como era costumbre-.  Cuando iba a adorar al Señor daba a Penina, a Ana y a todos sus hijos su parte.  Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, a pesar de no tener hijos.   Penina irritaba a Ana, enojándola y entristeciéndola, porque no tenía hijos. Ana lloraba, y no comía.  Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que 10 hijos? Un día Ana, con amargura oró a Jehová, y lloró abundantemente. Hizo voto  diciendo: Jehová, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y dieres a tu sierva un hijo varón, lo dedicaré a ti todos los días de su vida.  Mientras ella oraba,  Elí -el sacerdote- la observaba.  De Ana solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; por lo cual Elí la tuvo por ebria.  Elí le dijo: ¿Hasta cuándo estarás ebria?  Y Ana le respondió: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.  No me tengas por mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Elí respondió: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue Ana, y no estuvo más triste.  Al otro día Elcana se llegó a Ana, Jehová se acordó de ella, y concibió un hijo, y le puso por nombre Samuel, Por cuanto lo pedí a Jehová.

En el pasaje de hoy, el profeta Samuel se refiere a sus piadosos padres, y al difícil tiempo que pasaron antes de que él naciera. Al observar la vida de su madre Ana, podemos aprender algunos principios importantes por los cuales vivir. Aunque su situación involucraba la maternidad, las lecciones se aplican tanto a hombres como a mujeres.

Mantenerse fiel a la familia. Una de las mujeres en la vida de Ana la atormentaba sin misericordia. Aunque el peligro físico no era el problema, había una perturbación emocional constante porque ella no podía evitar a esta persona. ¡Qué tentador debió haber sido tratar de encontrar una salida! Sin embargo, Ana se quedó en la casa, oraba al Señor, y hacía lo que podía para lidiar con la situación. Demostró una fidelidad a su familia que se antepuso a su propia necesidad de alivio.

Comunicar amor y aceptación. Ana consideraba a su hijo Samuel un regalo del Señor. La imagino diciéndole día tras día: “Eres un regalo que Dios me dio. Te amo, y espero con ansias saber lo que Él ha planeado para ti”. Tenemos el poder de edificar a nuestros hijos y a nuestros cónyuges —o de destruirlos. Por medio de nuestras oraciones, abrazos, besos y palabras de aprecio, demostramos cuánto les valoramos. Demostrar un amor verdadero alienta a las personas más valiosas para nosotros.


Algunos vivimos con personas que nos hacen la vida difícil. A veces, somos afectados por las decisiones que toman. Pero Dios entiende nuestra situación, así como entendió la de Ana. Acérquese al Señor, y experimente su amor y su fidelidad, y luego, dele de ese mismo amor a los demás.
(De Encontacto.org) 

miércoles, 6 de mayo de 2015

“Amor Supremo”

Lectura bíblica en 1 Corintios 13.1-3 “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”

No hay valor o expresión humana más importante que el amor. El incomparable tratado de Pablo sobre este tema en 1 Corintios 13 se encuentra intercalado entre 2 capítulos que tratan de los dones espirituales. Los corintios se enfocaban demasiado en lucir estos dones, por lo que el apóstol les mostró el “camino aun más excelente” del amor (12.31). Curiosamente, Pablo no hizo ningún intento de definir el amor, sino que describió su importancia y su expresión.

El tipo de amor del que habla Pablo no es de origen humano, sino divino. Es un amor abnegado y sacrificial que actúa en favor de otra persona. Puesto que el Señor quiere transformar nuestro carácter conforme a la imagen de su Hijo, esta prioridad es del todo razonable. En realidad, cada vez que demostramos tal amor por los demás, es cuando somos más como Cristo.

Los 3 primeros versículos de este capítulo nos hacen una advertencia. Sin la motivación del amor, todas nuestras buenas obras —incluso el servicio al Señor— no nos sirven de nada. A los ojos de Dios, un espíritu amoroso es más importante que nuestras palabras y que nuestro conocimiento, fe, generosidad y abnegación.

Cuando estemos delante de Cristo, y seamos juzgados por nuestras buenas obras, las hechas por razones egoístas no serán dignas de recompensa. 
(De Encontacto.org).

“Procura, con diligencia, presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad
2 Timoteo 2:15

martes, 5 de mayo de 2015

“Los Retos de Perdonarnos”

Meditación 5.5

Lectura bíblica en Salmos 32.1-2  “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.”

Ayer considerábamos las razones por las que a algunas personas les resulta difícil perdonarse. Demos hoy un vistazo a siete preguntas que debemos hacernos cuando tengamos problemas con la autocondenación.


1. ¿Por qué debo seguir condenándome si el Señor ya me ha perdonado?
2. ¿Está mi autocondenación acercándome a Dios, o me está alejando de Él?
3. ¿Qué bien estoy haciendo al dejar de perdonarme?
4. ¿Estoy dañando mis relaciones con otras personas al condenarme?
5. ¿Mi negativa a perdonarme le causa admiración a Dios? ¿Me considera más consagrado por mi sentimiento de culpa y mi vergüenza?
6. ¿Hay alguna base bíblica para no perdonarme?
7. ¿Por cuánto tiempo tengo la intención de condenarme? ¿Cuál será el resultado final?


Lógicamente, las respuestas a estas preguntas son evidentes. Sin embargo, si se está autocondenando, la verdad puede parecerle poco clara.

Por lo general, la única manera de superar su remordimiento es centrarse en la esencia de quién es Dios y en lo que Él quiere para su vida. Si usted está luchando con la incapacidad de perdonarse, considere sinceramente las siete preguntas anteriores. Léalas en voz alta, y permita que le hablen a su espíritu. 

Una buena sugerencia es que inicie un diario o escriba en una hoja de papel sus ideas cuando el Señor le hable. Con toda seguridad enfrentará cierta lucha intensa en su corazón al considerar estos puntos —y a medida que Dios reordene los pensamientos que usted tiene de sí.

(De Encontacto.org)

domingo, 3 de mayo de 2015

La Importancia de la Oración

Meditación 
Lectura bíblica en 1 Tesalonicenses 5.17, 18 "Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
La oración es el alma de una relación estrecha con nuestro Padre celestial. Sin embargo, con frecuencia, dudamos de su poder y eficacia. De manera que, no vacilemos en llevar nuestras dudas al Señor, escudriñar la Biblia en busca de respuestas y buscar el consejo de un mentor espiritual. La oración es demasiado importante para ser descuidada.
¿Los planes de Dios dejarán de cumplirse si no oro? No. Dios no depende de nuestras oraciones. El tiempo que invertimos hablando con Él nos involucra en la obra que está haciendo en nosotros y en el mundo, pero Él seguirá adelante con o sin nosotros.
¿Mi oración (o la falta de ella) influye en el trabajo de Dios? Pienso que la Biblia enseña que la respuesta a esta pregunta es sí y no, dependiendo de la situación. Hay veces cuando el propósito de Dios está establecido. Él tiene el control y ha determinado el mejor plan de acción. En el Antiguo Testamento, el Señor muchas veces profetizaba lo que iba a hacer, y luego hacía que esos hechos sucedieran.
En otros casos, dejamos de ser bendecidos pues no pedimos (Santiago 4.2). Hay algunas cosas buenas que Él no da hasta que extendamos nuestras manos en oración para recibirlas. Pero, gracias a que Dios es un Padre misericordioso, también derrama bendiciones que no se nos ocurriría pedir.
¿Entiende usted el maravilloso privilegio que es arrodillarse ante el Padre todopoderoso, y saber que Él le escucha y que responderá a sus oraciones? A Dios le encanta ser bondadoso con sus hijos, y conceder el deseo de sus corazones.  (De Encontacto.org)

viernes, 1 de mayo de 2015

¿Por Qué Razón Oran los Creyentes?

Lectura bíblica en Salmos 103.19-22 “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos. 20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto. 21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad. 22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.”

El reconocimiento de que Dios es soberano provoca algunas preguntas sobre la naturaleza de la oración. Concretamente, muchas personas me han preguntado: “Si el Señor tiene el control, ¿por qué espera que oremos?”

La oración nos lleva a cooperar con lo que Dios ha resuelto llevar a cabo. Él desea involucrar a los creyentes en el trabajo que está haciendo, tanto en el mundo como en sus vidas. Pero la palabra “trabajo” es engañosa cuando se trata de nuestra fe. A diferencia del afán que vemos en el mundo, lo que Dios desea es que confiemos en Él (Juan 6.29), le entreguemos nuestras cargas, madure nuestra relación con Él, y le permitamos que obre a través de nosotros.

En Juan 17.11, Jesús le pidió a Dios que protegiera a los discípulos por el poder de su nombre. ¿Pensaba Él que podían perder su salvación o apartarse de su compromiso? Claro que no. Jesús era Dios en carne humana. Él sabía exactamente lo que iba a suceder, y cómo esos hombres darían a conocer el evangelio y permanecerían fieles hasta la muerte. Pero Jesús estaba involucrándose en el plan del Padre al interceder por ellos.

Dios, por supuesto, puede construir su reino sin nuestra ayuda. Pero orar y trabajar junto a nuestro Señor robustece nuestra fe en su poder.

Hablar con el Dios todopoderoso es un privilegio. El Señor le ha creado a usted para que lo ame, y para ser amado por Él. La oración es la manera como esa conexión se nutre y se desarrolla. Nuestro Padre nos llama a comunicarnos con Él para poder atraernos más cerca de su corazón, e involucrarnos en la edificación del reino.
(De Encontacto.org)


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