viernes, 28 de marzo de 2014

“Para Mantener un Espíritu Tranquilo”

Lectura bíblica: Proverbios 26.4 (Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él.)

Cuando surge el conflicto, con frecuencia queremos defender nuestra posición. Tal vez, incluso, nos sintamos con el derecho de culpar a otros. Sin embargo, Santiago 1.19 da un consejo diferente para manejar la tensión y las controversias: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.

En otras palabras, se puede lograr más con una actitud calmada. Además, la Biblia nos dice que debemos…

• Orar. Primero, debemos pedir al Señor que guarde nuestra boca, y nos dé las palabras adecuadas al hablar (Lucas 12.12). También, debemos pedir discernimiento en cuanto a la raíz del problema, incluyendo la posibilidad de que la falta puede haber sido nuestra.

• Tratar de ver con la perspectiva divina. Nuestro soberano Dios hace que todas las situaciones obren a favor del creyente (Romanos 8.28). Él no solo utiliza las dificultades para enseñarnos, sino que también nos permite demostrar la vida de Cristo en nosotros por la manera como respondemos.

• Perdonar. Aunque otra persona nos haya herido, debemos perdonar. Jesús murió para perdonar todos nuestros pecados, y nosotros, por nuestra parte, debemos perdonar a los demás. De hecho, si no lo hacemos, nuestra vida se verá agobiada por el resentimiento.

• Responder. Si hemos hecho algo que no está bien, debemos pedir perdón. Pero si la culpa no es nuestra, podemos aun así manifestar aprecio a la otra persona y decirle que daremos atención cuidadosa a sus comentarios.

¿Cómo responde usted a los conflictos? Pídale a Dios que le dé la entereza para mantener la calma y hacer lo correcto.(En Contacto.org)

Que Dios nos enseñe a perdonar. Mas gozo hay en dar que en recibir; y esto se aplica también al perdón.

Dios les bendiga!

jueves, 27 de marzo de 2014

“Cómo Responder al Conflicto”


Lectura bíblica en Mateo 18:21-35  (Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.)
El conflicto es parte de la vida. Puede originarse por malentendidos, una diferencia de opinión o convicciones profundas. Pero, con frecuencia, el desacuerdo se debe a la envidia, el orgullo o a la ambición de poder.

Nadie puede controlar la respuesta de la otra persona al conflicto; somos responsables solo de nuestra reacción. Pero lamentablemente, muchas personas responden de manera equivocada frente al conflicto. Algunos ignoran el problema o fingen que no existe. Otros echan la culpa a otros para defenderse a sí mismos.

Estas respuestas indican, a menudo, algunos problemas.
Primero, heridas del pasado que pueden haber dejado a la persona insegura e incapaz de manejar las críticas.

Segundo, perfeccionismo que puede hacer que la persona se fije estándares tan elevados que le resulte imposible estar a la altura de ellos, y por tanto no pueda ver sus errores.

Por último, orgullo que le impida reconocer cuándo se equivoca y/o cuando pedir perdón.
A menos que respondamos correctamente al conflicto, limitaremos nuestro potencial para crecer, porque no estamos aprendiendo lo que el Señor enseña.

Pero hay una manera positiva de manejar el conflicto. Lucas revela cómo respondió nuestro Salvador cuando fue acusado y juzgado injustamente, y llevado a la muerte por algo que Él no había cometido. El Señor Jesús oró, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23.34).

¿Cómo maneja usted las acusaciones y las críticas? El perdón es la única respuesta que evitará que se convierta en víctima del resentimiento. (En Contacto.org)

P.D : En el evangelio de Lucas nos dice: “Y si 7 veces al día pecare contra ti, y 7 veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lucas 17:4). Por lo tanto Lucas nos da una mayor cobertura para que nos perdonemos.

miércoles, 26 de marzo de 2014

“Cómo Manejar el Sentimiento de Culpa”

Lectura en Efesios 2:1-10 (Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Lucifer), entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas)


La culpa puede ser como un veneno que trabaja en nuestro interior para crear caos en nuestros pensamientos y emociones. El antídoto es entender la razón por la que nos sentimos culpables, y saber cómo aplicar las enseñanzas bíblicas en cuanto a este asunto.

Malentender la gracia produce sentimientos de culpa que nos hacen pensar que, para ser un “buen” cristiano, uno tiene que reformar por sí mismo su conducta. Cuando en realidad, el Señor Jesús pagó en la cruz nuestra deuda de pecado y nos declaró justos delante de Él.

Otra cosa que puede hacer que nos sintamos culpables es la confusión acerca de la confesión y el perdón. Algunos creyentes se preocupan por pecados ocultos que todavía desconocen, mientras que a otros les preocupa no estar seguros de si han confesado lo suficiente para ser perdonados. Es cierto que 1 Juan 1.9 nos dice que debemos confesar nuestros pecados, pero hacer esto no es lo que nos da el perdón. Es lo que hizo Jesús en el Calvario, lo que perdona todos nuestros pecados.

Negarse a deshacerse del pasado también puede producir sentimientos de culpa, por sentirnos indignos del perdón. Pero Jesucristo murió en la cruz para que todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— pudieran ser perdonados. Esto es parte del milagro de la gracia.

La verdad de la Palabra de Dios nos libera de la prisión de la culpa falsa, y nos permite vivir de la manera en que el Señor quiere. ¿Está usted andando en libertad? (En Contacto.org)

martes, 25 de marzo de 2014

“Cuando Nos Sentimos Culpables”

Lectura en Isaías 43.10, 11, 25 (Ustedes son mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcan y crean, y entiendan que yo mismo soy; antes de mi no fue formado dios, ni lo será después de mi. Yo, yo Jehová, fuera de mi no hay quien salve. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me acordaré de tus pecados.)

Muchos maestros consideran que las preguntas de “Verdadero” o “Falso” son una herramienta útil para determinar lo que saben los estudiantes. Algunas personas parecen ser capaces de discernir de inmediato lo que es verdadero. Otros piensan en la pregunta con todo detalle, y se dan cuenta de que, simplemente, no están seguros de qué es verdadero. ¿Cómo respondería usted lo siguiente?

¿Verdadero o Falso? La responsabilidad del Espíritu Santo es convencernos de pecado. La respuesta es VERDADERO (Juan 16.8). Si hemos pecado, el Espíritu de Dios hará que tengamos sentimientos de culpa que nos condenen por el mal que hemos hecho. Hace esto para que pidamos perdón a Dios y seamos restaurados a una relación correcta con Él.

¿Verdadero o Falso? Todos los sentimientos de culpa son producto de un pecado. La respuesta es FALSO. Podemos experimentar sentimiento de culpa por razones distintas sin haber pecado; por ejemplo, cuando nos imaginamos al Señor apuntándonos con su dedo y condenándonos por cada error.

Romanos 8.1 proclama la verdad de que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. La Biblia también enseña que la vida llena del Espíritu está llena de gozo y de paz.

Dedique tiempo esta semana para llegar a conocer mejor a Dios por medio de lo que revela la Biblia. Contemple el amor y la compasión que tuvo Jesús a las multitudes (Mateo 14.14), a la viuda (Lucas 7.13), al leproso (Marcos 1.40−42), y al publicano (Mateo 9.9−12). Acepte la verdad de que Dios le ama, y permita que todo sentimiento falso de culpa desaparezca. (Encotacto.org)

viernes, 21 de marzo de 2014

"AQUÍ ESTOY SEÑOR"

 Por: Yacilis Marquez, Mensajera de Jesús
De verdad que si no nos mantenemos firmes, fácilmente nos dejamos engañar del enemigo; el cual nos hacer ver que el Señor nos ha abandonado.

Tengamos la seguridad que es lo contrario… el Señor está con nosotros, nunca se ha ido, está ahí a nuestro lado; en cada amanecer, respirar, en cada criatura que nace, Él está ahí.

Si vemos al pasado, en esos momentos en que el panorama parecía estar derrumbado, perdido; y que de repente todo fue solucionado es porque ahí estuvo el Señor.

El Señor está siempre con nosotros; por el contrario, es el ser humano quien impide con sus acciones y posturas, ver su rostro en cada acción y en cada elemento de la creación.

Adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás. No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte. (Jeremias 1: 7–8).

MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Mis amados: no sé si sea tu caso de que aun no tienes a Jesús como el centro de tu vida, o quizás solo lo busques en momentos de dificultad… algo muy común entre los seres humanos.

Pero déjame darte una gran noticia: Jesús es tan bueno, que en su infinita misericordia, entiende tu temor a dar ese paso, ya que él sabe que estás pensando en que tu vida te cambiará, y que ya no serás igual.

Pero, sabes algo? Si habrá cambio. Ya no serás esa persona triste, negativa, pesimista, solitaria y con miedo a tomar decisiones; pues tendrás en tu corazón y en tu vida a alguien que no se apartará de ti ni un solo momento...ya no estarás solo (a) nunca más.

Hazlo hoy...da ese paso! Abre la puerta de tu corazón y dile a Cristo: "Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad, aquí estoy Señor para que me perdones, me limpies de mis pecados y me ayudes a poner a tu servicio esos dones que me has regalado, y que probablemente nada hago con ellos (quizás cantar, predicar, enseñar, orar por otros….)

Mis amados todos, quiero con esta breve reflexión, que te animes a poner a Jesús como el centro de tu vida, y de tu familia; y que puedas ver cuántas bendiciones caerán del cielo para ti y los suyos.

Quiero animarte a que se atrevan a trabajar para Cristo, a ponerse a su servicio sin peros. A poder hablar de Él sin sentir vergüenza.

Y si tu caso es que ya has reconocido a Jesús como parte de ti, como tu amigo, tu sostén, tu refugio....sigue hacia delante; aun tienes mucho que dar. Tienes unas manos, unos pies, unos ojos y una voz que puedes poner al servicio del Señor....De ese Señor que fue capaz de morir en la cruz por ti y por mí, "el Amado", "el Maestro", “el Admirable”, “El Dios eterno”…ese es JESÚS, tu amigo incondicional.

Y todo lo que hagas, hazlo con amor, con entrega, con humildad, con alegría! En el nombre de Jesus!!!!...Amen

“Un Hombre Digno de Nuestra Esperanza”

Lectura | 1 Pedro 1.3-5

La resurrección de Cristo no está abierta para el debate teológico. Hay quienes piensan que es suficiente creer que Jesús vivió y murió.

Sin embargo, la restauración del Salvador a la vida es vital para lo que Él decía acerca de su identidad, y para al cristianismo como fe.

Retomando nuestra pregunta del devocional de ayer, debemos preguntarnos: ¿Qué hombre es éste, que se levantó de los muertos?

La respuesta es que Jesucristo es el Hijo de Dios que murió por nuestros pecados y resucitó, porque la muerte no tenía ningún poder sobre Él.

La resurrección validó todo el ministerio de Jesús. Desde el principio, Él dijo e hizo cosas para revelar que era el Señor. Cuando el Cordero de Dios venció la muerte, confirmó su identidad.

También podríamos responder a la pregunta diciendo que ese hombre que regresó de los muertos es digno de nuestra esperanza. Puesto que Jesucristo confirmó el poder de Dios para dar la vida eterna a sus seguidores, la existencia terrenal de éstos no está destinada a tener un final, sino que es el primer capítulo de una relación hermosa e infinita con Dios.

El apóstol Pablo dijo que al morir, los cristianos están ausentes del cuerpo y presentes al Señor (2 Corintios 5.8). ¡Así que, lo mejor está por venir!

Sin la resurrección de Jesús no hay ninguna esperanza. Las personas que buscan su propia versión de la inmortalidad no tienen seguridad de la vida después de la muerte, porque no hay ninguna.

Pero los creyentes enfrentan al final de la vida terrenal con la confianza de que nada puede separarlos del amor de Dios.

La muerte en Cristo es apenas un breve viaje al hogar celestial.
(De Encontacto.org)

martes, 11 de febrero de 2014

“Al Ser Víctimas de Abusos”

Lucas 6:26-28 (!!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas. Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.)

Es prudente conocer algunas recomendaciones básicas para enfrentar el abuso. El problema está tan extendido que, incluso si usted no lo ha padecido, alguien cercano, probablemente sí. De haber recibido este consejo mucho antes, tal vez yo hubiera podido responder mejor a los diferentes abuso recibidos.

Busque la dirección de Dios. No existe una única manera de enfrentar el abuso, porque cada situación es diferente. Van desde el irritante acoso en la escuela, hasta la amenazante violencia doméstica. Las soluciones también varían; condiciones extremas pueden requerir escapar de la situación. De manera que no haga lo que otros dicen que harían. En vez de eso, pregúntele al Señor: “¿Qué quieres que haga?” Acuda primero a la Palabra de Dios. Él nunca le dirá algo que contradiga la Sagrada Escritura.

Ore por la persona abusiva. Por más difícil que parezca, estamos llamados a orar, incluso por nuestros enemigos. Pídale al Señor que su amor transforme la vida de su opresor; que éste pueda ver la maldad del abuso, y que sea libre de esa conducta tan lesiva. Pídale a Dios que le dé a usted discernimiento para entender la motivación del agresor, y pueda así ayudarle a manejar mejor la situación.

Hay personas que fueron víctimas de abuso, que testifican que el Señor no “desaprovechó” su sufrimiento —y hubo consecuencias positivas como resultado de esa experiencia (Romanos 8.28).
(De Encontacto.org)

Les agrego algunos versos bíblicos que nos hablan de las grandes bendiciones que recibimos por obedecer la Palabra de Dios…

Bienaventurado / feliz / dichoso / recompensado…:
El pueblo que sabe aclamar a Jehová; Andará a la luz de Su rostro. Salmos 89:15
Los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. Salmos 119:1
El hombre que pone en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. Salmos 40:4
Los que guardan mis caminos. Proverbios 8:32
El hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón caerá en el mal. Proverbios 28:14
Los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5:7
El que lee, y oye las palabras de esta profecía, y guarda las cosas en ella escrita; porque el tiempo está cerca. Apocalipsis 1:3
Los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Apocalipsis 22:14

He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.  Apocalipsis 16:15

lunes, 10 de febrero de 2014

“La Carrera de la Vida”

Hebreos 12:1-3 (Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.)

La vida cristiana es descrita muchas veces como una carrera diseñada por Dios. En ella, somos llamados a cumplir sus planes para nosotros. En otras palabras, ser conformados a la semejanza de Cristo y glorificar al Señor.

Para correr la carrera, tenemos que conocer la ruta. La Biblia nos sirve de mapa, brújula y guía. Es un manual infalible para mantenernos apartados del pecado en nuestra sociedad.

Para terminar la carrera necesitamos inspiración y corrección, y la Sagrada Escritura ofrece ambas mediante sus relatos verídicos. Algunos de nosotros somos como el rey Saúl, que respondió al llamado de Dios y comenzó la carrera muy bien (1 Samuel 10.9-11); pero la corrección es posible si perdemos nuestro enfoque del plan de Dios y nos sumergimos en las cosas del mundo. Otros son como el apóstol Pablo, quien fue cruel por años antes de ser salvo. Su vida nos inspira a perseverar y a aceptar el plan de Dios con más pasión.

En la carrera encontraremos obstáculos contra los que debemos perseverar. Algunos de ellos pueden ser: críticas por parte de creyentes y no creyentes; intolerancia a nuestro amor por Cristo; y períodos de soledad e incertidumbre cuando el camino no sea claro. El Espíritu Santo nos fortalece cuando estudiamos el carácter inmutable de Dios y sus promesas eternas.

¿Está usted corriendo bien la carrera? ¿Cómo está respondiendo a las presiones a lo largo del camino? Recuerde que Cristo, que es nuestra vida misma, siempre corre con nosotros. (De Encontacto.org)

Y yo vuelvo y te pregunto: ¿Será tiempo para meditar si estamos corriendo bien la carrera?
!Dios está para ayudarnos a enderezar nuestras sendas!

Dios te bendiga y te dirija en tu carrera!

jueves, 6 de febrero de 2014

"Para Transformar Nuestra Manera de Pensar"

“Para Transformar Nuestra Manera de Pensar”
Colosenses 3:1-2 (Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra)

Ayer vimos que Romanos 12 nos exhorta a no pensar como el mundo, sino a ser transformados mediante la renovación de nuestra mente. Eso puede parecer difícil, pero es posible por medio de Cristo (Filipenses 4.13). He aquí algunos consejos prácticos:

• Reconozca su capacidad de tener pensamientos buenos (1 Corintios 2.16). Si usted puso su fe en Cristo como su Salvador, el Espíritu Santo vive dentro de usted. Por tanto, Él que es santo y puro, le ayuda a tener pensamientos santos y puros.

• Busque las cosas espirituales Cuando se ejercita un músculo, éste se vuelve más fuerte. Asimismo, leer la Biblia proporciona sustento a su mente, de manera que si después ejercita lo leído, mediante el estudio y la meditación, su manera de pensar se volverá más cristocéntrica.

• Examine cuidadosamente sus pensamientos por medio de la Palabra y la voluntad de Dios (2 Corintios 10.5). Muchas veces actuamos de manera impulsiva sin tomar en cuenta las enseñanzas del Señor o sus propósitos. La lectura y obediencia a la Palabra de Dios, y la confianza en la guía del Espíritu Santo, nos ayuda a evitar muchas aflicciones.

• Decida rechazar ciertos pensamientos (Salmos 101.2, 3). Los pensamientos nocivos están entre los “dardos de fuego del maligno” (Efesios 6.16). Puede que no seamos responsables de que esos pensamientos aparezcan de repente en nuestra cabeza, pero sí de nuestra respuesta a ellos. Si en algún momento usted se detiene a recrearse con ideas malsanas, pídale a Dios que redirija sus pensamientos. Luego, dele gracias porque Jesucristo compró su perdón en el Calvario. (De Encontacto.org)

Es por eso que Dios nos dice: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4.8).

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5.39)

miércoles, 5 de febrero de 2014

“Nuestros Pensamientos”

Romanos 12:1-2 (Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.)

Nuestros pensamientos influyen en gran medida, no solo en nuestros éxitos, fracasos y decisiones, sino también en nuestra relación con el Señor y con los demás. La santidad proviene de pensar de la manera que lo hace Dios.

Sin embargo, hay varios problemas que pueden afectar negativamente lo que uno piensa. Uno de los más persistentes es la influencia de nuestro pasado. Cuando usted acepto a Cristo, Dios le dio un nuevo espíritu y una nueva vida. Pero, al permitirle empezar de nuevo, no borró el pasado de su mente. El Padre celestial quiere que usted sea capaz de utilizar sus buenas y sus malas experiencias cuando ayude a los demás. También quiere que valore la gracia y sepa que es importante que recuerde de qué le rescató.

Otro problema son las malas influencias. Aunque podamos pensar que somos inmunes a ellas, lo que permitimos que entre en nuestra mente afecta en gran medida nuestra manera de pensar. Las cosas malas crean la tolerancia y el deseo de las cosas del mundo, y pueden hacer que nuestros buenos pensamientos entren en conflicto con nuestros malos deseos, lo cual genera sentimientos de tensión y culpabilidad. Cuando comenzamos a sacar a Dios de nuestras vidas, permitimos que Satanás tome ventaja.

Es por eso que Dios nos dice: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4.8).

El Señor sabe que prepararnos mentalmente puede protegernos de las trampas del diablo. (De Encontacto.org)

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5.39)

martes, 4 de febrero de 2014

“El Espíritu Santo, Nuestro Maestro”

Juan 16.12-15 (Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.)
Dios envía al Espíritu Santo para instruirnos personalmente en sus caminos. Este es un regalo maravilloso del Padre celestial para toda persona que decida seguirlo. El Espíritu Santo está indudablemente calificado para ser nuestro Maestro divino: como miembro de la Trinidad, Él es omnisciente, al igual que las otras dos personas de la Deidad. Y porque conoce toda la verdad, puede dirigirnos (Juan 16.13).

Entonces, ¿cómo podemos sacar provecho de la enseñanza del Espíritu Santo? Primero, debemos creer en Jesucristo y recibirle como Señor y Salvador. Todo creyente recibe el Espíritu sin reservas, pero Él no está presente en las vidas de quienes no se han rendido a Cristo. Por esta razón, la fe en Jesús es el primer paso esencial.

Segundo, debemos creer que la Biblia es la Palabra de Dios. En ella, el Señor nos muestra su verdad, con el propósito de acercarnos más a Él. La Sagrada Escritura es la revelación de Dios al hombre, y aunque todos sus 66 libros fueron escritos por autores humanos, cada versículo de ella es totalmente divino.

Tercero, en vez de apoyarnos en nuestra capacidad intelectual, debemos depender del Espíritu Santo para que nos enseñe. Los más admirados pensadores humanos no pueden ni remotamente llegar a comprender la mente del Señor. Para el mundo, el evangelio es locura, pero en realidad es poder de Dios (1 Corintios 1.18-25).

Las maravillas del Señor son gratuitas y están al alcance de todos lo que invoquen su nombre. Pídale al Señor, en el poder del Espíritu Santo, que bendiga su estudio de su santa Palabra. (De Encontacto.org)

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Rom. 8.14)
“En él (en Jesús) también nosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. (Efesios 1. 13)

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5.39)

lunes, 3 de febrero de 2014

“Dirección Divina”

Juan 14.26 (Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho)

Dios sabía que nunca podríamos entender toda su grandeza con nuestras mentes finitas. Es por esto que nos dio al Maestro divino —el Espíritu Santo.

El propósito del estudio de la Biblia no es que adquiramos información sino que seamos transformados. Si lo que leemos no cambia nuestras vidas, entonces no estamos experimentando el poder del evangelio. El Espíritu Santo tiene un propósito importante al enseñarnos la Palabra de Dios: transformarnos según la imagen de Cristo (Romanos 8.29). Y lo hace en tres áreas:

1. En la evangelización. Antes de llegar a tener fe en Jesucristo, fue el Espíritu de Dios quien obró para hacernos conscientes de nuestra necesidad de un Salvador. Este fue el primer paso hacia nuestra semejanza a Cristo.

2. El discipulado. Después que ponemos nuestra fe en Cristo, el Espíritu Santo comienza el proceso del discipulado, que se refiere al crecimiento espiritual continuo y a un conocimiento cada vez mayor de las Sagradas Escrituras.

3. Las misiones. Dios quiere que sus seguidores vayan al mundo para anunciar las buenas nuevas de Jesucristo. Los creyentes tienen el privilegio de expresar su gracia a todas las personas.

La transformación es la clave para llegar a parecernos al Señor Jesucristo. Aunque nunca alcanzaremos la perfección en esta vida, la peregrinación hacia la semejanza a Cristo es importante; pues es la manera como nos convertimos en cristianos maduros y activos.

El Espíritu Santo es nuestro guía. Dé gracias hoy a Dios por su bondad al darle el Maestro perfecto para que le dirija en esta apasionante peregrinación de fe. (De Encontacto.org)

¿ Sabías que el Espíritu Santo llega a nuestras vidas cuando le decimos sí a Cristo, nos arrepentimos de nuestros pecados y le confesamos como Señor y Salvador? (Heb.2.38)

Y que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios?  (Rom. 8.14)

En Efesios 1.13 nos dice:  "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,"


“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5.39)

Lunes 02/11/26 Para Experimentar el Amor de Dios

Efesios 3.14, 16 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,   para que os dé, conforme a las riquezas de...