lunes, 21 de abril de 2014

“Dar Gracias”

Lectura bíblica en Lucas 17:11-18 (Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?)

Una madre solía orar en las noches con una hija pequeña, de unos seis años, al acostarla. Una noche la madre le dijo: - Hoy vamos a pedir a Dios un poco más para que sane a la tía Marta.

Oraron por la tía Marta, cada noche, durante un par de semanas. Después, la madre no dijo nada y dejaron de pedir. A la tercera o cuarta noche sin hacerlo, la niña preguntó:

- Mamá, ¿por qué no oramos por la tía Marta? - Es que Dios ya la puso buena, respondió la madre. - Y si la puso buena, -replicó la niña- ¿no deberíamos orar para darle las gracias?.
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Somos más dados a pedir que a agradecer. Lo de aquellos diez leprosos curados y de los que solo uno vuelve a dar las gracias a Jesús (Lucas 17.12-19 ), se repite en nuestra vida a diario.
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De cada diez veces que pedimos, quizás, no damos gracias ni una. La gratitud del que pide abre la mano del que da: el agradecimiento facilita la generosidad. ¡Y tenemos tanto que agradecer a Dios!.
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Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos (1 Crónicas 16:8). Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al SEÑOR, y asimismo por la noche (1 Crónicas 23:30)

Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado (Mateo 23:12).

Salmos 1:3….Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.

(De Renuevo de Plenitud)

jueves, 17 de abril de 2014

“Oración en la Hora de la Desesperación”

Lectura bíblica en Mateo 26.36-46 (Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.)

El sufrimiento de Jesús no comenzó con los latigazos que recibió o con su lenta y agonizante marcha al Calvario. La Biblia nos dice que el Señor sufrió durante sus oscuras horas en Getsemaní, el lugar en donde “comenzó a entristecerse y a angustiarse” (Mt 26.37). Sabiendo que pronto se entregaría a sí mismo al inmenso horror de la cruz, Jesús aceptó el asfixiante peso de todo lo que vendría. Las palabras que dijo a Pedro, Jacobo y Juan revelan su agudo dolor: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (v. 38). Este hecho todavía nos deja estupefactos: Jesús, el Hijo de Dios, experimentó la desesperación profunda —conoció cada temor humano, cada ansiedad. No hay ninguna tentación o temor humanos que Jesús no experimentara.

El evangelio de Juan resalta que Getsemaní era un huerto (18.1), y su narración está llena de imágenes de la creación desde las primeras frases hasta las escenas de la resurrección. El escritor, al parecer, quiere que conectemos al Getsemaní con otro huerto, donde una serpiente abordó a Adán y Eva. Juan quiere estar seguro de que entendamos que, aunque ellos sucumbieron a la tentación, Jesús no lo haría. Donde fallaron el primer hombre y la primera mujer, el Hijo del Hombre triunfaría. Aunque nosotros sucumbimos bajo el peso del temor o de la seducción del pecado, Jesús triunfa.

Pero antes de la victoria hubo muerte, separación y fracaso aparente. Antes de la resurrección, hubo un largo período donde parecía que la esperanza se había disipado, donde uno se preguntaba si el amor había fracasado.

En el huerto, mientras se acercaban las horas del mal, el corazón de Jesús se derramaba. Nuestro Señor, en su desesperación, hizo lo que su alma sabía hacer: Jesús oró, diciendo: “Padre mío, si es posible, pasa de mí esta copa...” (Mt 26.39). Jesús no se limitó a practicar su disciplina espiritual o a darnos un ejemplo a imitar. En vez de eso, su alma había quedado al desnudo, y fue al Único que puede estar con nosotros en tales profundidades. Jesús fue al Padre celestial.

A veces tendemos a pensar que la oración es solo un tiempo de calma e introspección. Pero la oración nace a menudo de una simple necesidad. Cuando oramos, buscamos dirección, y simplemente gritamos: “¡Socorro!” (DeEncontacto.org)




 

miércoles, 16 de abril de 2014

“Un Amor Extravagante”

Lectura bíblica en Mateo 26:6-13: “Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”

Esa mujer fue la única que creyó en Él. Siempre que Jesús hablaba de su propia muerte, los demás se encogían de hombros o dudaban, pero María creyó porque Él hablaba con la misma firmeza con que le habló la vez que ella dudo de Él. Ella había cuestionado el amor de Jesús por su familia cuando no llegó a tiempo por la muerte de Lázaro (Juan 11:1-46), ella le dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Pero ella vio que Jesús lloró con ella. Y Él pronunció después las palabras: “¡Lázaro, ven fuera!” Y después de estar cuatro días en una tumba sellada por una piedra, Lázaro salió.

Mientras María besaba las manos, ahora cálidas de su hermano que había muerto hacía poco, se volvió y vio a Jesús. Él estaba sonriendo. Ella nunca volvería a dudar de sus palabras. Así que, cuando Él hablaba de su muerte, ella lo creyó.

María llevó el voluminoso frasco de perfume de su casa a la de Simón. No fue un gesto improvisado, pero sí extravagante. El perfume costaba el salario de un año. Tal vez era la única cosa de valor que ella tenía.
No era lógico lo que hacía, pero ¿desde cuándo ha sido guiado el amor por la lógica? El sentido común no habría llorado ante la tumba de Lázaro, pero el amor sí. Era un amor extravagante y arriesgado que aprovechó la oportunidad.

Alguien tenía que mostrar lo mismo al Dador de tal amor, por eso fue que María lo hizo. Se acercó a Jesús y derramó el frasco, sobre su cabeza, sus hombros y su espalda. Ella se habría derramado a sí misma por Él, de haber podido.

La fragancia del dulce ungüento se esparció rápidamente por toda la habitación. “Respira el aroma y recuerda a quien te ama”, decía ese gesto. “Cuando te sientas abandonado, recuerda que eres amado”.

Los discípulos se burlaron de su extravagante gesto, pero recordemos la manera en que Jesús defendió a María. “¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra”. Esta no era tampoco la primera vez que la había defendido. Cuando su hermana, Marta, exigió que María la ayudara con las tareas de la casa en vez de estar sentada a sus pies, Jesús dijo: “Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto” (Lucas 10.42).

El mensaje de Jesús es tan poderoso hoy como lo fue entonces: Hay un tiempo para el amor arriesgado. Hay un tiempo para sentarse a los pies de Aquel que usted ama, de derramar su amor sobre Él, y que debe aprovechar cuando llega. (De Encontacto.org)

“Mire mas Allá”

Cierta vez un hombre se acercó a una construcción y observó a tres individuos que sacaban paladas de tierra de una larga zanja. Le preguntó al primer hombre: Qué haces? Este se enderezó y respondió (lo que para él era evidente) Estoy cavando una zanja.

Se acercó al segundo obrero y le preguntó lo mismo. La respuesta fue apenas un poco más amable: Trabajo para vivir, solo eso... Para alimentar a mi esposa e hijos.

Cuando le preguntó qué hacía al tercer hombre, este respondió con énfasis y una actitud positiva: Vea señor, estoy construyendo parte de una serie de canales de irrigación que convertirán este árido valle en una rica zona cultivable que producirá alimentos para combatir el hambre en el mundo.

Le invitamos a mirar más allá de las tareas aparentemente insignificantes, así como de los errores mínimos de hoy, y concéntrese en lo que finalmente sirve a los demás. Hallará mayor satisfacción en el yugo diario si se considera un creador de joyas para la corona del Señor en vez de un simple pulidor de rocas.

Uno debe tener objetivos a largo plazo para evitar la frustración de los errores a corto plazo.

“Aunque la visión tarde en cumplirse, se cumplirá a su tiempo…no fallará; aunque tarde, espérela, porque sin duda vendrá, no tardará (Habacuc 2:3)

De Renuevo de Plenitud

lunes, 14 de abril de 2014

“Tradición: Cuaresma-Semana Santa - y La Biblia”


Para un grupo, la semana santa es la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo, (pero bajo capa de cristiandad con gran conjunto de simbolismos); para otros: Es un tiempo para  vacacionar (playas, bebidas y comidas)…y hasta  desenfrenos.

Para los del primer concepto: Aunque es cierto que Jesús murió y resucito en una fecha estimada en que celebramos esa actividad, les recordamos que ya Cristo murió y resucito por nosotros y lo que debemos es reverenciar, y respetar lo que eso significa… y  no rodearnos de costumbres, simbolismos y rituales que no son más que prácticas sin fundamento bíblico.


Bíblicamente hablando, en Filipenses 3:9 nos habla de que lo esencial es ser hallados en Cristo, no teniendo una propia justicia, sino teniendo en cuenta que la justicia es de Dios y es por fe.


Vivir atados a tradiciones, y “convencidos” de que en 40 días,  o en una semana dizque santa, es  suficiente  para  enmendar todo un año de pecados, no es más que un error.  ¿No será mejor vivir una vida santa todo el año?


En el sermón 42, del papa Leo,  se habla de que entren a los días santos, y que se preparen  para  ganar la misericordia de Dios por sus propias obras; pero y en qué parte de la Biblia nos dice que por medio de nuestras obras forzamos a Dios; y que por eso nos ganamos su misericordia?  No anula eso el sacrificio de Cristo?


No se estarán olvidando que lo más importante de todo es el amor y la fe; ya que nos dice Santiago 2:26 “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.  Nunca Dios traerá bendición como resultado de obligación o compromiso, sino tan solo por su gracia y su misericordia.


Pablo corrigió y regañó a los de Galacia por prestarse a oír falsas enseñanzas de los judaizantes, quienes decían ser apóstoles de Cristo, pero enseñaban un mensaje contrario.   Esos falsos maestros enseñaban que  para  ser justificados ante Dios, debían observar la Ley de Moisés; y Pablo frustrado con esas imposiciones les exhortaba a no seguirlas, ya que toda la revelación divina demuestra que la justificación no es por obras, sino por la fe en Jesucristo. (Gálatas 2:16)


Ya que en semana santa tenemos un poco más de tiempo libre, lo podemos utilizar  para muchas cosas; como por ejemplo:  Meditar en la vida y pasión de Cristo, buscarle; ir a retiros espirituales reales, descansar; pero nunca para prácticas idolátricas, donde –con velo de falsedad- se honra a dioses falsos, y esto disfrazado de cristianismo.


Una tradición es algo mecánico. Lo que Dios busca es nuestra fidelidad y obediencia –TODO EL AÑO- no un proceso de rituales.   Aquí podemos mencionar a Mateo 15:7-9, donde la actitud de Jesús hacía tal cosa, lo lleva a citar “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra;  Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.”
Los verdaderos creyentes y seguidores de Cristo, tenemos que estar seguros con lo que está revelado en la Biblia; y consientes que es imposible ganar méritos con nuestras obras.    Ahora bien, obedecer, ser fieles, orar y ayunar nos conviene todo el año, no solo por 40 días o por una semana.



No guardar la Palabra de Dios, eso sí que nos hará estar en problemas. Todos los días pongamos nuestra mirada en Jesús, puesto que él dijo que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt.28.20).   Dios hizo los días, y todos los días son santos.  Dios no se busca por temporadas, de Dios se hace un estilo de vida!


Encadenarse a tradiciones (las que sean) nos lleva a pensar cuando Jesús le dijo a los Saduceos y fariseos: Invalidan la palabra de Dios con vuestras tradiciones, y cosas semejantes a esas.  (Marcos 7:13).  Y en Mateo 24.11 dice: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”.


Más importante es guardar el corazón de las contaminaciones de este mundo. La Biblia dice que “Lo que contamina al hombre no es lo que entra, si no lo que sale de él (Mateo 15.11)


La comunión con Dios es a través de un cumplimiento real de las Sagradas Escrituras. Y lo importante es guardar nuestra mente, alma y corazón de lo que no conviene.


Ejemplo de lo que nunca conviene, demos un vistazo a Gálatas 5.19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”


Al grupo que entiende que es tiempo de esparcimiento y desenfreno, les sería bueno que buscaran el reino de Dios y su justicia.  Porque el mismo Jesús dijo: que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. (Juan.8.34), y que solo Jesús es la luz que ha venido al mundo, y lo demás es tinieblas. (Juan 12.46)


Un resumen de Isaías 58:1-11 sobre el ayuno y lo que Dios realmente pide: Anunciar a su pueblo la rebelión, y el pecado, a ese pueblo que quiere saber sus caminos, que le pide juicios justos, y quiere acercarse a él. A ese pueblo que dice que ayuna y Dios no le hace caso; a ese pueblo Dios le pide: Humillar sus almas, que no sigan buscando sus propios gustos, que no sigan oprimiendo a sus trabajadores; que para contiendas y debates ayunan, que no ayunen para que su voz sea oída en lo alto.  Ya que  el ayuno que Dios escogió fue el de desatar ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar libre a los quebrantados, saciar el alma afligida, romper los yugos;  compartir el pan con el hambriento, albergarlos, vestirlos y no esconderse de ellos.


Y si así se hiciere: Nacerá la luz como el alba, y la salvación se dejará; e irá la justicia delante, y la gloria de Dios será la retaguardia.  Entonces al invocar nos oirán, y Dios dirá: Heme aquí.  En las tinieblas nacerá luz, y la oscuridad será como el mediodía.  Jehová nos pastoreará siempre, en la sequía saciará nuestra alma, dará vigor a nuestros huesos; y seremos como huerto de riego, y como manantial de aguas.


Vimos dos grupos de gran contraste: 1 lleno de rituales, otro que se jacta en actividades puramente carnales. Pero hay un 3er. grupo, que no invalida la Palabra de Dios guardando tradiciones,  ni viviendo en desenfrenos; uno que decide vivir cada día el verdadero significado de lo que otros llaman cuaresma o semana santa.  Un pueblo que reconoce su libertad cristiana comprada a precio de sangre, que practica sin temor el amar, el compartir, el ayudar; y que anhela vivir una vida integra, santa, sin ataduras, y con mucha paz, los 365 días. Un pueblo que sabe -por conciencia bíblica- que Dios es el único que merece nuestra obediencia, sacrificio, honra, gloria, alabanza y honor.


Si el objetivo es renovarnos espiritualmente y fortalecer nuestra fe: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2.8).

Dios te bendiga!

Wilda Messina Ventura

Abril 2014

martes, 8 de abril de 2014

“El camino de la Independencia Espiritual”

Lectura bíblica en Lucas 15:11-24  (También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.)

Independencia espiritual significa vivir fuera de la voluntad de Dios, y elegir agradarnos a nosotros mismos.

Lamentablemente, los deseos pueden cegarnos. O bien queremos lo que no tenemos, o bien no estamos satisfechos con lo que sí tenemos. Nos exasperamos ante la invitación a negarnos a nosotros mismos para obedecer a Dios (Lucas 9.23). La satisfacción personal se convierte en una prioridad, exponiéndonos al engaño. El enemigo pinta un cuadro hermoso, pero falso, de cómo serán las cosas si simplemente se produce un cambio en nuestras circunstancias. Empezamos a creer la mentira de que la gratificación puede encontrarse en otra parte, y a olvidar la verdad de que nuestra vida está completa en Cristo (Efesios 1.3).

Cuando esta mentira nos influencia, es crucial que tomemos decisiones centradas en Cristo. A menos que filtremos nuestros deseos a la luz de la voluntad de Dios y nos aferremos a la verdad de que su gracia es suficiente (2 Corintios 12.9), tomaremos decisiones que parecerán buenas y que aparentarán ser inofensivas, pero nos apartaremos de la buena y perfecta voluntad de Dios. Durante un tiempo podemos encontrar placer en caminar fuera de su plan. Hacer lo que queremos en vez de lo que Dios quiere produce placer temporal, pero luego viene la desesperación y, muchas veces, el desastre.

No importa cuán lejos haya usted vagado espiritualmente, vuelva al Señor. Al igual que el padre en la historia del hijo pródigo, Dios espera darle una calurosa bienvenida. En Él, usted encontrará todo lo que necesita (Efesios 3.18, 19). (En Contacto.org)



lunes, 7 de abril de 2014

“Nuestro Hogar Celestial”

Lectura bíblica en Filipenses 3:20-21 (Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.)

Como creyentes, tenemos garantizado un lugar en el cielo, y anhelamos tener una idea de cómo será. Aunque todas nuestras preguntas no serán contestadas antes de que lleguemos allá, la Biblia sí ofrece información en cuanto a la vida futura del cristiano.

¿Quiénes estarán allí? La verdad más maravillosa que sabemos es que estaremos en la presencia de nuestro Dios trino: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Además de miles y miles de ángeles (Apocalipsis 5.11), allí estarán los santos del Antiguo Testamento y todos los creyentes.

¿Cómo seremos diferentes físicamente? Tendremos cuerpos glorificados, y la Biblia ofrece pistas en cuanto a lo que esto significará. Después de la resurrección, Jesús tuvo una forma material visible, por lo que sabemos que nosotros, también, tendremos un cuerpo físico. Nuestra forma será incorruptible, y tendrá una imagen celestial (1 Corintios 15.42, 49). Aunque la Biblia no describe el proceso de glorificación, sabemos que nuestros cuerpos transformados estarán adaptados perfectamente a nuestro nuevo ambiente.

¿Nos reconoceremos unos a otros? Aunque diferentes, nuestros cuerpos serán identificables. María, aunque estuvo confundida al comienzo, reconoció al Jesús resucitado (Juan 20.14-16). Porque seremos como Él, seremos reconocidos en nuestra forma resucitada, y reconoceremos a los demás.

Trate de imaginar cómo será estar en su cuerpo glorificado, con creyentes de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas (Apocalipsis 7.9). La vida en el cielo superará sus más grandes sueños y expectativas. (EnContacto.org)

Y para llegar a tener nuestros cuerpos glorificados, tengamos presente que:

No reine el pecado en nosotros, de modo que no le obedezcamos (Rom.6.12)
No andemos como los que no conocen a Dios, en la vanidad de la mente.  Vistámonos de nuevas personas, en justicia y santidad, en verdad. Desechemos la mentira para con nuestro prójimo. Aunque nos enojemos, no pequemos; no dejemos que el sol se vaya y aun permanezca nuestro enojo, para que no le demos lugar al diablo. Que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, sino las que sean buenas y de edificación, a fin de dar gracia y valor a los que nos escuchen. Soltemos las amarguras, el enojo, la ira, la gritería, las maldiciones, y toda malicia. (Efesios 4).
Seamos perfeccionados en el amor, para que tengamos confianza en el día del juicio. Amemos a Cristo, porque él nos amó primero. Y en el amor perfecto no hay temor, porque el perfecto amor echa fuera el temor. (1 Juan 4.17-19)

Identifiquémonos en todo con Cristo; que nuestro cuerpo de pecado sea destruido, a fin de que no le sirvamos más al pecado. (Rom. 6.6) Y entontes nuestros cuerpos podrán ser glorificados en aquel día grande del Señor!

viernes, 4 de abril de 2014

Una Vida Santa

"Nueva Criatura en Cristo...4/4/2009"

Sobre el Bautismo…

El apóstol Pablo le hablaba a los Romanos en el cap. 6, vs.4 sobre el bautismo; de que por ese acontecimiento somos sepultados juntamente con Cristo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andaremos en vida nueva.

También en carta a la iglesia en Éfeso, nos dice que existe un Señor, una fe, un bautismo. (Efesios 4.5). Y que así como Juan el Bautista fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el Bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados (Lucas 3.3), Lucas también nos hablaba de que Jesús decía que de un bautismo tenemos que ser bautizados (12.50) , incluso nos hablaba de que debemos desear que eso se cumpla!

En el libro de los Hechos se habla de que Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, y que le decía al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo (Hechos 19.4).

Por lo tanto: Vivamos con gozo el anhelo de ser sepultados con Cristo en el bautismo, en el cual somos también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos (Colosenses 2.12)

Hoy estoy de celebración…un día como hoy, en el 2009, fui sumergida en las aguas del bautismo!, y sigo dando gloria a Dios por su inmenso amor y misericordia!

Sigo reconfirmando: MI CORAZON, MI VIDA Y TODO LO QUE SOY LE PERTENECE A CRISTO JESUS!

Wilda Messina Ventura, nueva criatura en Cristo desde 4 abril 2009!  Alabado sea mi Señor que me llamó y me redimió con Su Sangre Preciosa!

miércoles, 2 de abril de 2014

“Ocuparnos de Nuestra Salvación”


Lectura bíblica en Filipenses 2:12-13 (Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.)

¿Qué quiere decir “ocuparnos de nuestra salvación”? Muchas personas piensan erróneamente que Pablo nos estaba diciendo que trabajáramos para lograr nuestra salvación. Pero el apóstol estaba diciendo algo completamente diferente: su experiencia de la salvación no es el final de su peregrinación espiritual; es el catalizador que activa su “modo de operación”.

Por eso, después de haber puesto su fe en Jesús como Salvador, usted puede comenzar a vivir la vida abundante que Dios le tiene preparada. Si usted le ha entregado su corazón al Señor, el Espíritu Santo habita en usted para siempre. Es el Espíritu de Dios actuando en y a través de usted, permitiéndole poner en práctica su salvación. El grado hasta el cual se rinda al Espíritu Santo afectará la obra que Él llevará a cabo por medio de usted, y los cambios que Él hará en su vida. A medida que su fe y su relación con Dios se desarrollen, comenzará a notar que Él se mueve en su vida.

Cuando comparta su fe y sus bendiciones con los demás, se dará cuenta de que Dios está trabajando de más maneras. Manténgase sirviendo al Señor, y las semillas que Dios ha sembrado en usted florecerán (Isaías 55.10, 11). Por eso, cuando la Biblia habla de ocuparnos de nuestra salvación, quiere decir que hemos sido llamados a vivir con reverencia lo que ya nos ha sido dado, y permitir que la vida de Cristo en nosotros dé fruto.

Su salvación debe ser un reflejo de Jesús dondequiera que usted vaya. Al vivirla en medio de amigos, familiares e incluso de extraños. (En Contacto.org)

martes, 1 de abril de 2014

“La Disciplina y el Amor”

Por: Wilda Messina, Rep. Dominicana
        Como cuerpo de Cristo, personas lavadas con Su preciosa Sangre! debemos tener presente que amarnos, apoyarnos y velar los unos por los otros es un mandato de Dios, el cual debemos cumplir y vivir cada día. Ahora bien, tomando como base nuestra simiente pecaminosa, por la cual nos dejamos seducir, tentar, y caemos; se pueden presentar situaciones por las cuales pudiera haber rechazo de los demás hermanos.

Hoy les quiero compartir lo que dice la Biblia sobre esas situaciones que nos pueden ocurrir a todos; pero también te quiero llevar a meditar que si alguna medida se ha de tomar, es con la finalidad de que nuestros hechos y corazones sean revisados y restaurados.

Si vamos a 1 Corintios 5, aunque se dan referencias puntuales (fornicación, avaricia, robo, maldicientes, borrachos, e idólatras), pudieran ser otras; ya que las obras de la carne (el pecado) es muy amplia y variada.

Pablo inicia hablando de que se oye ("...se murmura”) de esas cosas entre el pueblo de Dios, y que en vez de hablar del tema, lo que debemos hacer es lamentarnos de que hechos como esos acontezcan entre nosotros.

Si parafraseamos los versos 3 al 5, podemos decir: El juicio terrenal es importante, pero -para el cristiano- el juicio en el espíritu, con el poder de Jesucristo, es de mayor relevancia, ya que ese nos lleva a aplicarlo con la intención de que quien ha caído tengo la oportunidad de ser salvo en el día del Señor.

Ahora bien, por qué debe ser juzgado quien actúe en grave falta? Vayamos al verso 6…es que un poco de levadura puede leudar toda la masa. Un poquito de pecado, del cual nos hagamos de la vista larga, puede traer una cadena de muchos más; por lo que es necesario que nos limpiemos; pero con sinceridad y verdad.

Si nos vamos ahora a 2 Corintios 2: 7-8,11, Pablo nos ruega confirmar el amor para con el que cae, perdonarle y consolarle, para que no sea consumido en la tristeza (no se hunda aún mas); y así impedir que Satanás gane ventaja, y termine con destruir esa alma.

Apoyándonos en Gálatas 6; vemos razones más que suficientes para perdonar y consolar a aquellos que han caído. Como el hecho de que si andamos en el espíritu lo que procede es restaurarles con mansedumbre, considerándonos a nosotros mismos, no sea que también el maligno nos tiente, y también caigamos.

Una recomendación que vemos en el verso 4, es que nos sometamos a prueba, como quien dice: El que esté libre de pecado, arroje la primera piedra…

No nos engañemos; Dios no puede ser burlado: todo lo que sembremos, cosecharemos (vs. 7). Nunca nos cansemos de hacer el bien. Y mucho más a los de la familia de la fe. Y lo que hagamos, que no sea para gloriarnos nosotros, sino en la cruz de Cristo; ya que fuera de Él, cualquier cosa que se haga de nada vale.

Finalizando, en Gálatas 6.16, hay una hermosa recompensa: Y a todos los que anden conforme a esta regla, tengan paz y misericordia!

Dios te bendiga!

WMV
01.04.2014



“La Importancia del Bautismo”

Lectura bíblica en Mateo 3:13-17 (Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.)

Cuando admiramos a alguien, es natural que tratemos de identificarnos con esa persona. Esto lo vemos en los niños que disfrutan imitar la manera de hablar, de vestir y de actuar de sus superhéroes. A los adultos también les gusta adoptar las características de los modelos que han escogido; y, nosotros, como creyentes, estamos llamados a imitar al Señor Jesucristo.

Nuestro Salvador nos ha mandado a seguir su ejemplo en todas las cosas, incluyendo al bautismo (Mateo 28.19). Al comienzo de su ministerio público, Jesús decidió bautizarse. Juan el Bautista estaba llamando al pueblo judío a confesar sus pecados y demostrar arrepentimiento por medio de la inmersión en el río Jordán. Jesús, el único que no conoció pecado, se unió a la muchedumbre en el río, y le pidió a Juan que lo bautizara. Al seguir su ejemplo en las aguas del bautismo, estamos confesando públicamente nuestra fe en el Salvador, e identificándonos con Él.

Por medio del bautismo proclamamos nuestra relación con Jesús, y también con otros creyentes, bajo la autoridad del mismo Señor. Pero recuerde que ni el bautismo ni ninguna otra obra son necesarios para la salvación; somos salvos solo por la gracia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo (Efesios 2.8, 9). No obstante, Dios ha mandado que nos bauticemos después de nuestra redención, por lo que este paso es un asunto de obediencia.

La fe en Jesús no es para ser escondida como una luz que se pone debajo de un almud (Lucas 11.33). Por el contrario, debe expresarse en palabras y acciones. ¿Ha demostrado usted su fe por medio del acto del bautismo? (Encontacto.org)

P.D.
El bautismo solo es un acto para ser realizado luego de haber sido discipulado (enseñado en la Palabra de Dios), de haber reconocido que somos pecadores, y haber confesado a Jesús como nuestro Señor y Salvador.    Antes de ese momento no tiene ningún fundamento bíblico.

Dios te bendiga y su Espíritu Santo te llene.

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