miércoles, 8 de mayo de 2013

"El Cielo: Nuestro Hogar Eterno”

Juan 14.1-4 (No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.)
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Jesús anunció a sus discípulos que se marcharía pronto. Sin embargo, también les prometió que regresaría un día para llevarlos a una casa que prepararía para ellos (Jn 14.3). Este versículo nos confirma que el cielo es un lugar real.

Según la Biblia, los cristianos tienen su ciudadanía en el cielo (Fil 3.20), nuestro tesoro está guardado allí (Mt 6.20), y ese será nuestro hogar eterno (1 Ts 4.17). Dios no está describiendo un mundo imaginario. Por el contrario, todos los creyentes pueden tener la confianza de que serán reunidos allí, en una morada tangible.

El espíritu de TODO CRISTIANO (aquel que haya puesto a Jesús como Señor y Salvador de su vida, y haya perseverado hasta el fin)  entra en la presencia de Dios inmediatamente después de la muerte física (2 Co 5.6). Una vez que el tiempo del Señor se haya cumplido para que vengan la tribulación y el juicio final, Él hará nuevas todas las cosas. Primero, nuestros cuerpos serán resucitados como inmortales, libres de dolor y con lozanía espiritual (1 Co 15.42). Después, la Tierra se transformará en un paraíso incorrupto y nosotros entraremos a la nueva Jerusalén celestial (Ap 21.10-27).

En el cielo, los hijos de Dios pasaremos la eternidad sirviéndole y adorándole. Pese a la idea equivocada de que estaremos en las nubes tocando arpas, ¡no estaremos de brazos cruzados, sin hacer nada! Sí descansaremos, pero de las tentaciones, las angustias, las pruebas y el dolor.

El paraíso está más allá de nuestra imaginación, pero sí sabemos que la vida del creyente continúa en el cielo. Como ciudadanos de ese reino, nos ocuparemos del trabajo de servir y alabar a Dios. Además, disfrutaremos de nuevas fuerzas y de la armonía perfecta con el Señor y otros cristianos.
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Comentario:
Algunos versículos bíblicos para meditar, sobre nuestra partida de esta tierra y hacia dónde sería nuestro hogar eterno:
Mateo 10.32  “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Romanos 10.9  “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

Hebreos 3.14 “Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”

Apocalipsis 3.5 “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”.

Dios te bendiga
Wilda




martes, 7 de mayo de 2013

"La Bendición de Amar a los Demás"

1 Pedro 1.22
(Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;)

Si respondiéramos solo por impulsos naturales, es probable que algunas veces tratáramos con gentileza a las personas amables, y en otras ocasiones, las tratáramos de manera hostil e iracunda.

Jesús nos enseña claramente a amar, aun cuando las personas que nos rodean parezcan difíciles de amar. Él vivió de verdad lo que enseñó: Cristo nos amó lo suficiente para morir por nosotros cuando aún éramos pecadores (Ro 5.8). Sin duda, al actuar con la fortaleza que Él da y con gratitud por lo que hizo, sus hijos podemos amar a los demás (1 Jn 3.14).

Aunque es un reto responder a la falta de amabilidad con amor, esa piadosa conducta puede llevar a una gran bendición. Primero, porque esto complace a Dios; lo cual debe dar gozo y paz a sus hijos. Segundo, los creyentes deben sentir emoción al ver cómo Dios se moverá en la relación. Por último, será evidente el trabajo del Espíritu Santo, permitiendo que el amor de Dios fluya a través de vidas rendidas a Él.

Juan 13.35 habla de otro beneficio importante. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Puesto que el amor incondicional no es común en nuestro mundo, la gente lo observará.

Tratar a los demás de la manera que queremos ser tratados, es lo que crea las relaciones gratas y profundas que todo el mundo desea. Sin relaciones significativas, la vida carece de sentido, independientemente de cuántas cosas o conocidos podamos tener. Piense, entonces, en las personas con quienes tiene contacto durante la semana. ¿Las está tratando de la manera que Jesús ejemplificó?
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Comentario:

Amor fraternal: El diccionario de la Real Academia nos dice que es el amor propio entre hermanos.
Fingido:  Algo simulado, falso o con engaño.

No permitamos que en nuestras actuaciones de cada día, exista un amor fingido.  Cuando nos demos a los demás, vamos a hacerlo de manera fraternal, y con corazón puro, como nos dice el apóstol Pedro.

Si, es verdad que hay muchas personas con las cuales se hace difícil tratar, pero si nos vamos al espejo del grande amor, con el que Cristo nos amó, tendremos razones de sobra para amarle, aún a pesar de todo.

Que si es un reto?….Uff,  bien grande…pero sí se puede!  En Corintios 13:3-7  nos dice que el perfecto amor echa fuera todo; y que si repartiera todos los bienes para dar de comer a los pobres, y no tengo amor, de nada me sirve.  También nos dice que el amor es sufrido, es benigno; no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad… y que  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Y si somos de Cristo (si le hemos entregado nuestras vidas a Él, y le hemos confesado como nuestro Señor y Salvador), ese amor es un sello que debe ser reflejado en cada uno de nosotros.

Meditemos en cómo está nuestra relación con los que nos rodean.  Será necesario incrementar mi dosis de amor hacia ellos?  Orémosle a Dios para que nos lo revele.
Amar a los demás en una gran bendición!

Dios te bendiga
Wilda

TPSH 7.5.22

lunes, 6 de mayo de 2013

Hoy es el Día

Hoy te invito a que busques a Jesús antes que sea demasiado tarde.
Hoy es el día.  Ahora es tu oportunidad.
El esta llamando a la puerta de tu corazón...
Pero es tu decisión si le abres o no.

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"  (Apocalipsis 3.20).



Dios te dirija y te bendiga!

"Qué Sucedería Si Dios..."

Instalara un contestador telefónico automático en el cielo?
Imagínate orando y escuchando el siguiente mensaje:
Gracias por llamar al Cielo.  Por favor selecciona una de estas opciones:
* Presiona 1 para peticiones.
* Presiona 2 para acciones de gracias.
* Presiona 3 para quejas.
* Presiona 4 para cualquier otro asunto.
Imagínate que Dios usara esta conocida excusa:
De momento todos nuestros ángeles están ocupados, atendiendo a otros clientes. Por favor manténgase orando en la línea, su llamada será atendida en el orden que fue recibida…
¿Te imaginas obteniendo este tipo de respuestas cuando llames a Dios en tu oración?:

Si deseas obtener respuestas a preguntas necias sobre los dinosaurios, la edad de la Tierra, donde esta el Arca de Noe, por favor espérate a llegar al Cielo.

¿Te imaginas lo siguiente en tu oración?:
Nuestra computadora señala que ya llamaste hoy. Por favor despeja la línea para otros que también quieren orar…

O bien:
Nuestras oficinas están cerradas por Semana Santa. Por favor, vuelve a llamar el Lunes.

Gracias a Dios que esto no sucede…
Gracias a Dios que le puedes llamar en oración cuantas veces necesites…Gracias a Dios que a la primera llamada, Él siempre te contesta…
Gracias a Dios porque la línea de Jesús nunca esta ocupada…
Gracias a Dios que El nos responde y nos conoce por nuestro nombre…
Gracias a Dios que El conoce nuestras necesidades antes de que se las manifestemos…
Gracias a Dios porque de nosotros depende llamarle en oración…

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
(Jeremías 33:3)

(Tomado de Daniel Sánchez, Google+)

“Cómo Amar a los Demás”

     MATEO 22.35-40Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas)
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Jesús dijo a sus discípulos: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mt 7.12). A este código de conducta se le conoce, por lo general, como la regla de oro.

En teoría, estamos de acuerdo en que es un buen precepto, sin embargo, nos resulta difícil cumplirlo. Si hiciéramos una lista de las maneras que esperaríamos ser tratados, y luego la comparáramos con nuestra propia conducta, probablemente no daríamos la talla.

Por supuesto, es fácil amar a quienes nos tratan bien. Pero ¿cómo respondemos cuando somos ofendidos? La verdad es que el Señor nos manda a amar todo el tiempo. No importa cómo seamos tratados, debemos pensar en las cualidades que valoramos —lealtad, confianza, perdón y aceptación.

Lamentablemente, nuestra sociedad estimula el egoísmo, la codicia y el orgullo, que son enemigos del amor que Jesús ordenó. Pero cuando nos preocupamos por los demás de la manera que el Señor dicta, las relaciones pueden hacerse más profundas y crecer.

Tratar a los demás con esta clase de amor no es natural ni fácil. En realidad, amar como Jesús mandó es imposible humanamente. Pero cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo nos da fuerzas (Gá 2.20).

Dedique tiempo para pensar en las maneras en que espera que los demás le traten. Ahora pregúntese: ¿Es así como yo trato a la gente? Pídale a Dios que le revele un aspecto en el que Él quiera ayudarle a poner en práctica la regla de oro.         (De encontacto.org)

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Comentario:
Mis observaciones de hoy:
De los 10 mandamientos (que en su principio fueron dictados desde la misma voluntad y dedo de Dios -Éxodo 31.18-,  como regla de vida;  por todo lo que en esos momentos estaba aconteciendo), cuando llega a nosotros Jesús, estos pasaron a ser de los 10 tan solo 2.

En estos 2 se concentran los restantes.  Quizás te preguntarás y cómo así, ya los demás no están vigentes? Sí y no.  Jesús,  hablando con los discípulos, lo cual podemos ver en Mateo 5.17 dijo”No piensen que he venido para abolir la ley (mandamientos) o los profetas; sino para cumplir”. 

Viéndolo de manera llana y sencilla, lo que Jesús hizo fue enfocarse en que quien ama realmente a Dios y se ama a sí mismo,  es incapaz de hacer algo perverso en contra de los demás; por ende  no matará, no robará, no adulterará, no codiciará , no mentirá, no tendrá dioses ajenos, etc, etc, etc.

Cumplir esos 2 (antes 10) resulta bien difícil para los seres humanos, como resultado de la tendencia pecaminosa, pero SI se puede.  Jesús y el Espíritu Santo, nos pueden guiar y enseñar a amar con ese grande amor con el cual él nos amó y por el cual nunca cometió pecado. 
Vamos a pedirle al Señor que nos de las herramientas necesarias y la convicción para poder hacer realidad en nuestras vidas esos 2 grandes mandamientos…
Amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón, con toda el alma, y con toda la mente; Y Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Y para finalizar, les dejo con Mateo 5.19 “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos, y así enseñe a los hombres, será llamado pequeño en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos!”
Dios te bendiga
Wilda

viernes, 3 de mayo de 2013

“Las Recompensas de la Paciencia”


Hebreos 6:13-15 (Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa)
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La paciencia es difícil de aprender y de practicarla. Vivimos de manera acelerada, ¡y tenemos que poner manos a la obra! Así es como la mayoría de nosotros actuamos, aunque no lo digamos con palabras.

Tal vez por eso la Biblia contiene abundantes ejemplos acerca de la paciencia y de su recompensa. Una y otra vez, vemos al Padre celestial haciendo promesas a sus hijos, para después tener ellos que esperar años, a veces décadas, para verlas cumplidas y ser bendecidos.

Pensemos en Abraham. A los 75 años, Dios le prometió que le daría un hijo. Diez años más tarde, seguía sin descendencia. Después de veinte años, todavía no tenía ese hijo. Por fin, cuando tenía 100 años, un cuarto de siglo después de que el Señor le había hecho la promesa, nació Isaac. Sin duda, Abraham debe haber tenido momentos de duda durante esa larga espera. Pero siguió confiando en Dios y esperando que Él cumpliera lo que le había prometido.

Hay muchos otros ejemplos. Cuando era joven, Jacob conoció a la chica de sus sueños, pero tuvo que trabajar durante muchos años antes de casarse con ella. A los 17 años, Dios le dijo a José en una visión que lo bendeciría, pero fue abatido por más de diez años de esclavitud y luego de prisión antes de recibir la recompensa. David fue ungido como rey de Israel siendo adolescente, pero pasó los siguientes catorce años, aproximadamente, huyendo por su vida antes de subir al trono.

Los atajos nunca llevan adonde el Señor quiere que estemos. Sin embargo, el largo camino está lleno de siervos fieles. ¿Está usted esperando hoy que Dios cumpla sus promesas? ¡Anímese, no es el único!                                         (De Encontacto.org)
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Comentario:
Pa.cien.cia… Sí, separada en sílabas: Palabra que nos hace falta cultivar en cada día de nuestra vida.  Normalmente queremos todo para “ayer” y Dios lo tiene para el futuro… a veces no muy cercano.

Esperar siempre nos traerá recompensas!  Son muchos los ejemplos que tenemos en la Santa Palabra de Dios; aquí tan solo vemos el de Abraham, Jacob, José y David…. Pero cuántos más…

Tengo una hermana que dice que la paciencia no se le pide a Dios, ya que Él lo que nos hará será ponernos al frente de situaciones que nos llevarán a cultivarla….(qué fuerte uffff )  Y creo que es muy cierto, porque nuestro carácter no se puede forjar de la noche a la mañana, sino mediante un proceso continuo.  Y nada que no esté en su punto, funcionará bien.

Pidamos al Señor que nos ayude, que cuando vengan esos momentos de prueba, que nos habrán de llevar a ser pacientes,  tengamos la fortaleza necesaria para poder esperar y seguir confiando que Él es fiel y justo,  y que nos dará mucho mas abundantemente de lo que creemos o entendemos (Efesios 3.20)   No nos dejemos llevar por nuestros propios instintos tratando de escoger atajos, cuando Dios nos da una promesa, siempre la cumplirá. 

Y para finalizar, te exhorto a que hagas tuyo este versículo: Salmos 40.1: Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor!

Dios te bendiga!
Wilda

jueves, 2 de mayo de 2013

“El Pecado de Muerte”

1 Juan 5:16 "Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida".

Es necesario entender este versículo dentro de su contexto, y en los dos versículos previos se ha referido a la oración del creyente: 1 Juan 5:14-15 "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho".  Dios nos ha enseñado en Su Palabra que todo lo que pidiéramos en oración, creyéndolo, lo recibiremos (Mateo 21:22), pero aquí en 1 Juan 5:14 nos está mostrando que esa promesa tiene una limitación, especialmente en este caso particular de intercesión por un hermano que posee vida eterna y en consecuencia es templo del Espíritu Santo, como todos los que somos hijos de Dios.

Juan está escribiendo en su epístola sobre la seguridad de la salvación que posee el creyente. 1 Juan 5:10-12" El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida". Se está dirigiendo a los que somos hijos de Dios (1 Juan 3:2) y tenemos la seguridad de poseer la vida eterna.

Sabemos que el veredicto de la Justicia divina sobre el pecado, es la muerte. "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). La etimología de la palabra muerte significa "separación", esto se aprecia claramente desde el principio de la Biblia cuando narra la advertencia que le hizo a Adán en el Jardín del Edén, "mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:17).

El relato dice que el día que Adán desobedeció y comió, fue expulsado de la presencia de Dios,  y que vivió físicamente 930 años  (Génesis 5:5). Es decir, conforme a la sentencia de Dios, Adán murió (espiritualmente) ese día que pecó: Fue separado de Su presencia y expulsado del huerto. Como el germen del pecado había entrado en él, Dios en Su misericordia no le permitió vivir eternamente en esa condición, y después de varios años se produjo su muerte física, que es la separación del alma con el cuerpo mortal, pero Adán, como en todo hijo de Dios (Lucas 3.38), su alma fue al paraíso celestial.

Esto fue posible, porque aunque en Adán entró a morar el pecado, Dios lo restauró por medio del sacrificio que el Señor realizó cuando le proveyó las vestiduras de pieles de animales que tuvieron que morir para cubrir su desnudez (Génesis 3:21). Todo descendiente de Adán nace con el pecado (a ningún niño hay que enseñarle a ser egoísta, a mentir, a pelear, etc., eso es algo que desarrollan en forma natural), y como la sentencia divina es que "la paga del pecado es muerte", todos los seres humanos debemos pasar por la muerte física.

El que no conoce a Jesús está muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2:1), muerto espiritualmente, separado de la comunión de Dios.  Al producirse la muerte física, su alma es separada de su cuerpo mortal. Ese "envoltorio" humano va al cementerio y su alma continuará en muerte eterna, separada eternamente de la presencia de Dios.

El creyente también nació en este mundo en esa condición de muerto espiritualmente, pero  "él os dio vida, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1). Recibimos vida espiritual por medio del sacrificio de Cristo, fuimos restaurados para disfrutar de la comunión con el Santo, obtuvimos vida eterna.

Cuando el creyente muere físicamente, su alma va a la presencia de Dios, y su cuerpo mortal al cementerio, hasta aquel día cuando el Señor venga y nos entregue un cuerpo de gloria donde no morará jamás el pecado (Filipenses 3:21).

El apóstol Juan dice en esta epístola (1:7) que "si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros". Pero esa comunión puede ser interrumpida a causa de un pecado que no hemos abandonado y arreglado cuentas con el Señor. Por este motivo nos exhorta a confesar nuestros pecados, con los cuales nos contaminamos cada día, en el caminar por este mundo con nuestro cuerpo de pecado (o cuerpo de humillación (Filipenses 3:21).

1 Juan 1:9-10 dice que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos, y limpiarnos de toda maldad; y que si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. En el capítulo 2 nos enseña a mantener la comunión por medio de la abogacía del Señor Jesucristo, porque abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1Juan 2:1). Este abogado intercede ante el Padre, porque la comunión del creyente con Él puede ser interrumpida a consecuencia de algún pecado.

El creyente puede pecar, pero no debe permanecer en el pecado, por este motivo aclara en 1 Juan 3:8 "El que practica el pecado es del diablo" 1 Juan 3:9 "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado" 1 Juan 5:18 "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca".

Juan establece una enorme diferencia entre pecar y practicar el pecado. Pecar es parte de nuestra humana condición, y eso lo debemos arreglar a través de la sangre de Jesucristo,  arrepintiéndonos y confesándole nuestros pecados; no para volver a salvarnos, porque ya somos salvos, sino para restaurar nuestra comunión con Él.

También te recuerdo que nos hacernos reconocer por medio de los frutos del Espíritu, y que el verdadero hijo de Dios no puede vivir en forma constante en el mismo pecado… o sea practicando el pecado una y otra vez, porque aquel que lo haga, está demostrando que nunca ha sido hijo de Dios.  Podemos decir que lo que necesita tal persona, por ejemplo, si su pecado es el alcoholismo, no es orar para que deje de beber, sino que lo que necesita tal persona es nacer de nuevo y aceptar al Señor Jesucristo en su corazón.

Solamente el Señor puede producir en esa persona un lavamiento real y verdadero, con repercusiones para toda una eternidad. El lavamiento regenerador debe comenzar desde adentro y ser obra del Espíritu Santo, no por medios y esfuerzos humanos o a través de terapias.

La primera carta del apóstol Juan es muy pequeña, y siempre será muy saludable leerla íntegramente de una sola vez para entenderla mejor. En 1Juan 1:8 afirma: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros".   Nos está asegurando que TODOS los hijos de Dios continuamos pecando, y si alguno dice que no peca, ha añadido otro más a su lista, mentir.  Asegura Pablo en Romanos 7:17-23 "De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros".

Satanás siempre quiere sacar ventajas sobre nuestra condición humana, y cada vez que pecamos, intenta convencernos que no somos hijos de Dios, poniendo dudas en nuestros pensamientos. Pero no hemos de concederle esa satisfacción, porque aunque es verdad que continuamos pecando, porque solamente somos pecadores perdonados, el mismo dolor que sentimos después de cometer nuestra falta, es una evidencia irrefutable que ahora somos hijos de Dios.  Antes de nuestra conversión podíamos cometer ese pecado, pero éramos indiferentes, en cambio ahora el Espíritu Santo nos constriñe de pecado y nos mueve al arrepentimiento.

Esa es tristemente nuestra verdadera condición, aunque seamos hijos de Dios. Cuando hayamos dejado atrás este cuerpo de humillación y recibamos el cuerpo de gloria que nos prometió el Señor, dejaremos para siempre el pecado. Pero el apóstol Juan hace una clara diferencia entre esa condición humana nuestra, con la cual aún pecamos (1 Juan 1:8), y lo que significa PRACTICAR EL PECADO (1Juan 3:8 y 9)

Dios en Su misericordia y justicia soberana ha dispuesto una disciplina también para el hijo Suyo aquí en la tierra. En Su paciencia infinita nos corrige una y otra vez, y nos exhorta a través del Espíritu Santo -que mora en nosotros para guiarnos a toda verdad- , pero cuando todos esos elementos no producen efecto en la vida del creyente, para corregirse y abandonar el pecado que en forma constante está viviendo, y no considera las advertencias que Dios le ha mandado; entonces Dios lo corta de este mundo y se lo lleva…ha cometido pecado de muerte (física) , pero igualmente el Señor se lo lleva al cielo para que no continúe desprestigiando Su iglesia acá en la tierra y acumulando más pecados en su vida.

Cuando el Espíritu Santo exhorta, por medio de Pablo, a los corintios que estaban viviendo desordenadamente, les tiene que decir: "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo" (1Corintios 11:30-32)

Ahora, ¿qué sucede cuando vemos a una persona que fue miembro de una iglesia, dijo haber aceptado al Señor, se bautizó, permaneció en la iglesia por algún tiempo, luego se fue al mundo y persistió en practicar un pecado abominable?  Simplemente nunca fue del Señor.  Aquí se cumple lo que dijo el Señor en 2 Pedro 2:22 "les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno". El que hoy da muestras evidentes de no ser un hijo de Dios, es porque nunca lo fue; jamás fue una oveja del Señor, sino que simplemente una "puerca lavada".

Aquí también se cumple lo dicho en Mateo 12:43-45 "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo haya. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero".

Este es otro caso de una persona "religiosa" que ordenó su casa, pero que nunca fue un verdadero hijo de Dios, porque permaneció desocupado. Los hijos de Dios somos templos del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo mora en nosotros (1 Corintios 3: 16).

El hijo de Dios puede pecar, pero NO DEBE PRACTICAR EL PECADO… Vivir en un pecado continuamente, dañando el testimonio de la iglesia, no acatando la disciplina y guía del Espíritu Santo, dará como resultado final que Dios se lo llevará, puesto que ha cometido pecado de muerte y el Señor lo sacará de este mundo.  En consecuencia, lo que el apóstol Juan está afirmando, es que aquel que practica el pecado, no es hijo de Dios, sino del diablo (1 Juan 3:8), y lo que necesita de nosotros, es que oremos por la salvación de su alma.

Y cuando vemos a un hermano -de los que se entiende son creyentes e hijos de Dios-  cometer pecado de muerte; que está bajo la disciplina del Señor, y que en forma reiterada ha rechazado el trato amoroso de Dios, y continua con su vida desordenada, y desprestigia el evangelio santo, se hace evidente que enfrentará la muerte física, (posiblemente a través de una enfermedad crónica como fruto de su propio pecado); aquí el Señor no nos recomienda orar por restablecimiento, ya que él se lo llevará para que no acumule más pecados en su vida.  Dios no va a permitir que un hijo suyo continúe en forma indefinida viviendo en el pecado…finalmente lo cortará.

Algunos me preguntan: "Entonces ¿por qué Dios no se lleva a tantos pastores que están dañando el testimonio de la iglesia con el comercio desvergonzado que hacen usando el nombre del Señor?" Y la respuesta es simple: Porque esos nunca han sido del Señor, estos quedan dentro de aquellos que se mencionan en Mateo 7:22-23 "MUCHOS me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Porque es necesario que el juicio de Dios comience primeramente por los que son suyos, después, cuando concluya el día de la Gracia, los no creyentes serán juzgados. 1 Pedro 4:17 "Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?"

Que el Señor nos dé más odio al pecado y más ansias de vivir santamente, para poder disfrutar más plenamente de su dulce comunión, porque Él habita en la altura de la Santidad. Isaías 57:15 "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados".

Sí Señor, ya no somos gusanos para vivir arrastrándonos en el polvo de este mundo, sino que hemos recibido alas para remontarnos a tus alturas. Somos una nueva criatura, todas las cosas viejas han pasado y todas han sido hechas nuevas. Danos fuerzas para volar diariamente hasta tu presencia y que podamos vivir vidas victoriosas, porque somos más que vencedores en Cristo Jesús, Amén, sí Señor.

(Tomado de Jack Fleming –Estudios Maranatha.com)

“Que la Cruz sea tu Gozo También en Tiempo de Persecución”

Cualquier acción de Cristo es motivo de gloria para la Iglesia universal; pero el máximo motivo de gloria es la cruz. Así lo expresa con acierto el Apóstol Pablo, que bien sabía: Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de Cristo.
 Fue, ciertamente, digno de admiración el hecho de que el ciego de nacimiento recobrara la vista en Siloé; pero, ¿en qué benefició esto a todos los ciegos del mundo?

Fue algo grande la resurrección de Lázaro, 4 días después de muerto; pero este beneficio lo afectó a él únicamente, pues, ¿en qué benefició a los que en todo el mundo estaban muertos por el pecado?

Fue cosa admirable el que cinco panes, como una fuente inextinguible, bastaran para alimentar a cinco mil hombres; pero, ¿en qué beneficio a los que en todo el mundo se hallaban atormentados por el hambre de la ignorancia?

Fue maravilloso el hecho de que fuera liberada aquella mujer a la que Satanás tenía ligada por la enfermedad desde hacía doce años; pero, ¿de qué nos sirvió a nosotros, que estábamos ligados con las cadenas de nuestros pecados?

En cambio, el triunfo de la cruz iluminó a todos los que padecían la ceguera del pecado, nos liberó a todos de las ataduras del pecado, redimió a todos los hombres. Por consiguiente, no hemos de avergonzarnos de la cruz del Salvador, sino más bien gloriarnos de ella.

Porque el mensaje de la cruz es escándalo para los judíos, necedad para los gentiles, mas para nosotros salvación. Para los que están en vías de perdición es necedad, mas para nosotros, que estamos en vías de salvación, es fuerza de Dios. Porque el que moría por nosotros no era un hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios, Dios hecho hombre.

En otro tiempo, aquel cordero sacrificado por orden de Moisés alejaba al exterminador.  Con mucha más razón, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo nos liberará del pecado. Si la sangre de una oveja irracional fue signo de salvación, ¿cuánto más salvadora no será la sangre de Unigénito? Él no perdió la vida coaccionado ni fue muerto a la fuerza, sino voluntariamente.

Él dice: Soy libre para dar mi vida y libre para volverla a tomar. Tengo poder para entregar mi vida y tengo poder para recuperarla. Fue, pues, a la pasión por su libre determinación, contento con la gran obra que iba a realizar, consciente del triunfo que iba a obtener, gozoso por la salvación de los hombres; al no rechazar la cruz, daba la salvación al mundo.

El que sufría no era un hombre vil, sino el Dios humanado, que luchaba por el premio de su obediencia.

Que la cruz sea tu gozo no sólo en tiempo de paz, que también en tiempo de persecución tengas la misma confianza.  No seas solo amigo de Jesús en tiempo de paz,  y enemigo en tiempo de guerra.

Recibe el perdón de tus pecados y la gracia que te otorga la magnificencia de tu Rey.

Cuando sobrevenga la lucha, pelea bravamente por tu Rey. Jesús, que en nada había pecado, fue crucificado por ti; y tú, ¿no te crucificarás por él, que fue clavado en la cruz por amor a ti?

Tú no le haces un favor a él, tú lo has recibido primero…lo que haces es devolverle el favor, saldando la duda que tienes con aquel que por ti fue crucificado en el Gólgota.

(Tomado de    Google+)

“Para Entender la Biblia”

Leer | 1 CORINTIOS 2.12−3.3 (12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 3  1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? )
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 “No entiendo la Biblia”, es un comentario que oigo con frecuencia, incluso de creyentes. No es ningún misterio que quienes no tienen a Cristo, sean incapaces de comprender los conceptos bíblicos, pero ¿por qué los que sí le conocen tienen problemas para entenderla? Algunas personas piensan que la respuesta es haber estudiado en un seminario, pero he conocido a pastores y maestros que no entienden realmente la Palabra de Dios. Conocen los hechos, pero carecen de interés por la Biblia o por el Señor.

La clave no es la educación sino la obediencia. Cuando nos dejamos guiar por lo que leemos, el Santo Libro cobra vida, y comenzamos a escuchar y entender la voz de Dios. Pero si no hemos obedecido lo que Dios nos ha revelado anteriormente, ¿por qué habría de darnos sus verdades más profundas? “Los secretos del SEÑOR son para los que le temen” (Sal 25.14, LBLA). ¿Quiénes son “los que le temen”? Los que obedecen sus mandamientos, a quienes se les ha prometido “buen entendimiento” (111.10).

Un estilo de vida carnal significa desobediencia ante el Señor. Esto nubla nuestros ojos, oídos y manera de pensar. A pesar de que, como creyentes, tenemos pleno acceso a la mente de Cristo, el apego a nuestras actitudes pecaminosas puede impedirnos aprovechar los ricos tesoros de la sabiduría que se encuentran en su Palabra.

Al leer la Biblia diariamente, examine lo que Dios dice. Luego, bajo la dependencia del Espíritu Santo, comprométase a hacer lo que Él le pida. Si usted escucha su voz, Él le dirá verdades más profundas, y su entendimiento crecerá.  (De Encontacto.org)
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Comentario
Sí que son grandes las  bendiciones que recibimos al leer y examinar la Biblia cada día; sin olvidar que es preciso estar bajo la dependencia del Espíritu Santo y comprometernos a hacer lo que Él nos diga.  Entonces estaremos capacitados para escuchar la voz de Dios, recibir sus  verdades más profundas y nuestro entendimiento sobre Él ensanchado! 

Es con mucha frecuencia que escuchamos a las personas decir que por más que leen la Biblia, no entienden nada… es que les hace falta el ingrediente principal…Pedirle al Espíritu Santo de Dios que esté presente en esos momentos… Solo así se verá y se entenderá con gran diferencia… Porque no es de hombres entender lo que es del Espíritu.

Luego de leerla, es fundamental: LA OBEDIENCIA; solo así ese libro no será uno más del librero o biblioteca. Recuerda que los secretos del SEÑOR son para los que le temen y obedecen sus mandamientos.

Pidamos a Dios en oración, que podamos leer su palabra, escudriñarla y obedecerla….y no olvidemos que el Espíritu Santo es imprescindible en esto!

La Biblia es el único libro en el que hay vida, nos enseña la puerta a la vida eterna…además de que su autor siempre está presente!

Dios te bendiga
Wilda

miércoles, 1 de mayo de 2013

"Siervo de Dios"

Gálatas 5:12-14 (RVR1960)   !!Ojalá se mutilasen los que os perturban!  Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Servíos por amor En un mundo que realza el poder y el egoísmo, hablar de ser siervo parece fuera de lugar. Pero Dios quiere que tú y yo seamos siervos de Él.

El siervo de Dios tiene en mente a los demás. Se olvida de sí mismo (Filipenses 2.4). Al dejar de centrarte en tus necesidades, comenzarás a darte cuenta de las necesidades que te rodean. Como verdadero siervo no tratas de usar a Dios para tus propósitos egoístas y manipuladores. Por el contrario, dejas que Dios te use para los planes de Él.

La humildad es una batalla de cada día. Otras características de un creyente pueden imitarse, pero la humildad no puede imitarse por mucho tiempo sin que sea descubierto el orgullo y la soberbia detrás de un corazón no arrepentido. Fíjate en el contenido de Mateo 5.41. Esta es una buena medida de tu condición de siervo de Dios.

El siervo de Dios reconoce que todo le pertenece a Dios. Cada segundo de tu tiempo le pertenece a Dios. Cada capacidad proviene de Él y debe ser solo para Él. Cada bien material, por grande o pequeño que sea, le pertenece por entero a Dios. Hablando de manera específica sobre el dinero, alguien ha dicho: “Si Jesucristo es tu Señor, el dinero te sirve; pero si el dinero es tu señor, te vuelves esclavo del dinero”. Lee Lucas 16.13.

El siervo de Dios está ocupado por completo en la tarea asignada por Dios. Cuando te encuentras ocupado en servir no tienes tiempo para criticar, comparar o competir con otros siervos. Tu servicio a Dios nunca es considerado una pérdida, aunque otros lo digan. Deja que Dios evalúe a cada siervo (Romanos 14.4). Deja que Dios se encargue de defenderte ante los que critican tu labor. Si sirves a Cristo, seguro que serás criticado.

El siervo de Dios no se preocupa en guardar las apariencias. Es genuino. Ya estamos cansados de rostros plásticos, sonrisas plásticas y… ministerios plásticos. No tienes que probar cuánto vales. Jesucristo les lavó los pies a sus discípulos. Esa tarea no amenazaba su propia imagen (Juan 13.3, 4), más bien la exaltó.

¿En qué basas tu valor e identidad? Si las fundamentas en tu relación con Jesucristo te sentirás libre de las expectativas que otros puedan tener (2 Corintios 10.18). Mientras más cerca estés de Dios, menos necesitarás promocionarte a ti mismo.

Reflexión: Seré un siervo de Dios en toda la amplitud de la palabra.
(Tomado de : Ministerio Provocando la BENDICION, Google+)

“Digo, Pues: Andad en el Espíritu, y no Satisfagáis los Deseos de la Carne"

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5: 16 , 17
Indiscutiblemente todos quisiéramos satisfacer los deseos de nuestra carne, es mas antes de conocer a Cristo todos andábamos conforme a las corrientes de este mundo,  satisfaciendo nuestro deseo carnal cada vez que se nos antojaba. Ahora todo es diferente, ahora ya no vivimos según la carne, mas ahora vivimos según el Espíritu y por esa razón tenemos que andar en Él.

Lastimosamente muchos no entienden estas verdades y siguen satisfaciendo su deseo carnal camuflajeandolo de debilidad espiritual. Algo que a Dios no se le escapa.  Si tú andas por el mundo conmiserándote que eres un débil y que por eso accedes al pecado, estás muy equivocado.  La Palabra del Señor dice que su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Claro está que si andas satisfaciendo tus deseos carnales difícilmente entenderás estas verdades espirituales, porque las cosas espirituales tienen que discernirse espiritualmente.

Hablo de no andar pecando deliberadamente, de no andar satisfaciendo los deseos de la carne que son pasajeros, puesto que no creo que vivas terrenalmente mas de cien años.   Si tú eres uno de los que les gusta andar revolcándose en el pecado, de esos que se conmiseran reconociendo que son pecadores, pero que aun así no quieren hacer nada por dejar a un lado el pecado, quiero preguntarte: ¿Dónde está el valor de la sangre de Cristo para ti?, ¿Cuánto vale la sangre de Cristo en tu vida?, ¿Valió la pena que Jesús muriera por ti?. 
Siendo sinceros, la respuesta no depende de ti… si valió o no la pena, puesto que para Jesús si valía la pena y por eso entregó su vida por ti en la cruz del calvario. Pero… ¿Qué estás haciendo del sacrificio que Jesús hizo por ti?, ¿Estas pisoteando su Nombre por segundos insignificantes de placer carnal?  ¿Acaso vale la pena? Tú y yo sabemos que no, pero ¿Por qué lo sigues haciendo? “Es que no puedo dejarlo” ¿Esa es tu excusa?  No mientas mas, Jesús nunca pondrá una carga sobre tu vida que no puedas soportar. Si hasta aquí no has querido restaurar tu vida, es porque no ha habido en ti una determinación verdadera, es porque no ha habido ni el mínimo arrepentimiento genuino en tu vida. No vengas a decir que no puedes, puesto que vivir una vida santa delante de Dios SI ES POSIBLE.

Amigo mío, es hora que te levantes del lodo cenagoso y del pozo de la desesperación en que has caído a causa de andar satisfaciendo los deseos de la carne.  Es hora de venir a Jesús y reconocer tu pecado, algo que tú ya has hecho, pero te falta lo más importante, y esto es: Tener un Arrepentimiento Genuino.  Y eso solo se logra teniendo en tu corazón una determinación de ya no volver a pecar, de aborrecer el pecado, de decirle NO al enemigo cuando venga y quiera tentarte.

¡Si, se puede!.  Vivir santamente es posible, siempre y cuando le des el valor merecido a la Sangre de Cristo.  ¿Le estas dando valor a la sangre de Cristo? Ya no satisfagas mas los deseos carnales, comienza a satisfacer a Jesús con un modo de vida que sea un ejemplo a los creyentes!  (Tomado de Judy Contreras, Google+)

“Descubrir la Voluntad de Dios”

Leer | COLOSENSES 1.9-12 (Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;)
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¿Diría usted que descubrir la voluntad de Dios es como tratar de atrapar una mariposa? ¿O tal vez es como salir a pescar, y esperar atrapar algo con un poco de suerte? En ambos escenarios conocer la voluntad de Dios parece poco probable. El Señor Jesús, en cambio, estaba absolutamente seguro de saber lo que su Padre había planeado (Jn 6.38, 39). En efecto, el Padre celestial da a los creyentes su Espíritu Santo a fin de revelar sus propósitos para cada uno.

La Sagrada Escritura es el medio principal de comunicación de Dios. Su contenido es completo y perfecto. Con principios que abordan todas los aspectos de la vida, la Biblia es el manual de aprendizaje del Padre celestial para enseñarnos a vivir. Nutrir la vida cristiana sin la dieta constante de la Palabra de Dios, es imposible.

La Biblia nos da directrices para la vida, y el Espíritu Santo nos ayuda a aplicar su sabiduría a nuestras decisiones diarias. Cuanto más familiarizados estemos con la Palabra de Dios, más fácil será ver la importancia de sus preceptos en nuestras vidas. No regirse por el plan del Señor dará como resultado perder la vida abundante que Cristo ha prometido. Pero mucho más importante, desviarse del camino de Dios significará no darle la gloria que Él se merece, al no seguir su plan.

Si la Palabra de Dios no tiene un lugar central en nuestras vidas, será casi imposible estar seguros de que estamos en su voluntad. Hoy es el día para cambiar todo eso. Dios está esperando encontrarse con usted en su Palabra. ¿No le gustaría conectarse con Él? No hay nada en su agenda  de actividades que pueda ser más valioso que pasar tiempo con Dios.    (De encontacto.org)
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Comentario:
Esta meditación me gusta en gran manera. Y quiero destacar algunos aspectos de ella, veamos:
El apóstol Pablo, en su carta a los cristianos de la ciudad de Colosas,  les dice que no cesen de orar para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, de sabiduría e inteligencia espiritual, y para que como consecuencia de esto, sean dignos representantes del Señor.  Luego vemos que la Biblia es el medio número uno para la comunicación de Dios hacia nosotros.  Es el medio por el cual Él nos habla, de manera bien directa y precisa. Nos indica cómo debemos actuar; qué le agrada, y qué nos puede llevar a maldición o bendición.   Cuando la leemos nos damos cuenta que ni un solo elemento se le ha escapado a Dios en ella.     La Biblia…el gran manual de la vida.  Cuán bendecidos somos, todos aquellos que así lo hemos considerado. 

Como dice aquí, y yo lo apruebo, “sin la dieta constante de la Palabra de Dios, es imposible”   A mayor conocimiento: Mayor bendición y gozo; ya que podemos vernos en el espejo y comprobar si estamos o no dentro de su voluntad.    Dios espera porque toda su creación reconozca su Manual perfecto y único, llamado La Biblia.

Ya la has adoptado como parte de tu vida?  Si aún no…Yo te invito a hacerlo.  Soy grandemente bendecida con esa decisión, pues cada día tengo la oportunidad de identificar su voluntad para mí!!!

Dios te bendiga
Wilda

17/9/26... Vivir en el Llamado de Dios

Ester 3.13, 4.4-16 que resumimos: Y fueron enviadas cartas a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a ...