jueves, 2 de mayo de 2013

“Que la Cruz sea tu Gozo También en Tiempo de Persecución”

Cualquier acción de Cristo es motivo de gloria para la Iglesia universal; pero el máximo motivo de gloria es la cruz. Así lo expresa con acierto el Apóstol Pablo, que bien sabía: Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de Cristo.
 Fue, ciertamente, digno de admiración el hecho de que el ciego de nacimiento recobrara la vista en Siloé; pero, ¿en qué benefició esto a todos los ciegos del mundo?

Fue algo grande la resurrección de Lázaro, 4 días después de muerto; pero este beneficio lo afectó a él únicamente, pues, ¿en qué benefició a los que en todo el mundo estaban muertos por el pecado?

Fue cosa admirable el que cinco panes, como una fuente inextinguible, bastaran para alimentar a cinco mil hombres; pero, ¿en qué beneficio a los que en todo el mundo se hallaban atormentados por el hambre de la ignorancia?

Fue maravilloso el hecho de que fuera liberada aquella mujer a la que Satanás tenía ligada por la enfermedad desde hacía doce años; pero, ¿de qué nos sirvió a nosotros, que estábamos ligados con las cadenas de nuestros pecados?

En cambio, el triunfo de la cruz iluminó a todos los que padecían la ceguera del pecado, nos liberó a todos de las ataduras del pecado, redimió a todos los hombres. Por consiguiente, no hemos de avergonzarnos de la cruz del Salvador, sino más bien gloriarnos de ella.

Porque el mensaje de la cruz es escándalo para los judíos, necedad para los gentiles, mas para nosotros salvación. Para los que están en vías de perdición es necedad, mas para nosotros, que estamos en vías de salvación, es fuerza de Dios. Porque el que moría por nosotros no era un hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios, Dios hecho hombre.

En otro tiempo, aquel cordero sacrificado por orden de Moisés alejaba al exterminador.  Con mucha más razón, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo nos liberará del pecado. Si la sangre de una oveja irracional fue signo de salvación, ¿cuánto más salvadora no será la sangre de Unigénito? Él no perdió la vida coaccionado ni fue muerto a la fuerza, sino voluntariamente.

Él dice: Soy libre para dar mi vida y libre para volverla a tomar. Tengo poder para entregar mi vida y tengo poder para recuperarla. Fue, pues, a la pasión por su libre determinación, contento con la gran obra que iba a realizar, consciente del triunfo que iba a obtener, gozoso por la salvación de los hombres; al no rechazar la cruz, daba la salvación al mundo.

El que sufría no era un hombre vil, sino el Dios humanado, que luchaba por el premio de su obediencia.

Que la cruz sea tu gozo no sólo en tiempo de paz, que también en tiempo de persecución tengas la misma confianza.  No seas solo amigo de Jesús en tiempo de paz,  y enemigo en tiempo de guerra.

Recibe el perdón de tus pecados y la gracia que te otorga la magnificencia de tu Rey.

Cuando sobrevenga la lucha, pelea bravamente por tu Rey. Jesús, que en nada había pecado, fue crucificado por ti; y tú, ¿no te crucificarás por él, que fue clavado en la cruz por amor a ti?

Tú no le haces un favor a él, tú lo has recibido primero…lo que haces es devolverle el favor, saldando la duda que tienes con aquel que por ti fue crucificado en el Gólgota.

(Tomado de    Google+)

“Para Entender la Biblia”

Leer | 1 CORINTIOS 2.12−3.3 (12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 3  1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? )
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 “No entiendo la Biblia”, es un comentario que oigo con frecuencia, incluso de creyentes. No es ningún misterio que quienes no tienen a Cristo, sean incapaces de comprender los conceptos bíblicos, pero ¿por qué los que sí le conocen tienen problemas para entenderla? Algunas personas piensan que la respuesta es haber estudiado en un seminario, pero he conocido a pastores y maestros que no entienden realmente la Palabra de Dios. Conocen los hechos, pero carecen de interés por la Biblia o por el Señor.

La clave no es la educación sino la obediencia. Cuando nos dejamos guiar por lo que leemos, el Santo Libro cobra vida, y comenzamos a escuchar y entender la voz de Dios. Pero si no hemos obedecido lo que Dios nos ha revelado anteriormente, ¿por qué habría de darnos sus verdades más profundas? “Los secretos del SEÑOR son para los que le temen” (Sal 25.14, LBLA). ¿Quiénes son “los que le temen”? Los que obedecen sus mandamientos, a quienes se les ha prometido “buen entendimiento” (111.10).

Un estilo de vida carnal significa desobediencia ante el Señor. Esto nubla nuestros ojos, oídos y manera de pensar. A pesar de que, como creyentes, tenemos pleno acceso a la mente de Cristo, el apego a nuestras actitudes pecaminosas puede impedirnos aprovechar los ricos tesoros de la sabiduría que se encuentran en su Palabra.

Al leer la Biblia diariamente, examine lo que Dios dice. Luego, bajo la dependencia del Espíritu Santo, comprométase a hacer lo que Él le pida. Si usted escucha su voz, Él le dirá verdades más profundas, y su entendimiento crecerá.  (De Encontacto.org)
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Comentario
Sí que son grandes las  bendiciones que recibimos al leer y examinar la Biblia cada día; sin olvidar que es preciso estar bajo la dependencia del Espíritu Santo y comprometernos a hacer lo que Él nos diga.  Entonces estaremos capacitados para escuchar la voz de Dios, recibir sus  verdades más profundas y nuestro entendimiento sobre Él ensanchado! 

Es con mucha frecuencia que escuchamos a las personas decir que por más que leen la Biblia, no entienden nada… es que les hace falta el ingrediente principal…Pedirle al Espíritu Santo de Dios que esté presente en esos momentos… Solo así se verá y se entenderá con gran diferencia… Porque no es de hombres entender lo que es del Espíritu.

Luego de leerla, es fundamental: LA OBEDIENCIA; solo así ese libro no será uno más del librero o biblioteca. Recuerda que los secretos del SEÑOR son para los que le temen y obedecen sus mandamientos.

Pidamos a Dios en oración, que podamos leer su palabra, escudriñarla y obedecerla….y no olvidemos que el Espíritu Santo es imprescindible en esto!

La Biblia es el único libro en el que hay vida, nos enseña la puerta a la vida eterna…además de que su autor siempre está presente!

Dios te bendiga
Wilda

miércoles, 1 de mayo de 2013

"Siervo de Dios"

Gálatas 5:12-14 (RVR1960)   !!Ojalá se mutilasen los que os perturban!  Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Servíos por amor En un mundo que realza el poder y el egoísmo, hablar de ser siervo parece fuera de lugar. Pero Dios quiere que tú y yo seamos siervos de Él.

El siervo de Dios tiene en mente a los demás. Se olvida de sí mismo (Filipenses 2.4). Al dejar de centrarte en tus necesidades, comenzarás a darte cuenta de las necesidades que te rodean. Como verdadero siervo no tratas de usar a Dios para tus propósitos egoístas y manipuladores. Por el contrario, dejas que Dios te use para los planes de Él.

La humildad es una batalla de cada día. Otras características de un creyente pueden imitarse, pero la humildad no puede imitarse por mucho tiempo sin que sea descubierto el orgullo y la soberbia detrás de un corazón no arrepentido. Fíjate en el contenido de Mateo 5.41. Esta es una buena medida de tu condición de siervo de Dios.

El siervo de Dios reconoce que todo le pertenece a Dios. Cada segundo de tu tiempo le pertenece a Dios. Cada capacidad proviene de Él y debe ser solo para Él. Cada bien material, por grande o pequeño que sea, le pertenece por entero a Dios. Hablando de manera específica sobre el dinero, alguien ha dicho: “Si Jesucristo es tu Señor, el dinero te sirve; pero si el dinero es tu señor, te vuelves esclavo del dinero”. Lee Lucas 16.13.

El siervo de Dios está ocupado por completo en la tarea asignada por Dios. Cuando te encuentras ocupado en servir no tienes tiempo para criticar, comparar o competir con otros siervos. Tu servicio a Dios nunca es considerado una pérdida, aunque otros lo digan. Deja que Dios evalúe a cada siervo (Romanos 14.4). Deja que Dios se encargue de defenderte ante los que critican tu labor. Si sirves a Cristo, seguro que serás criticado.

El siervo de Dios no se preocupa en guardar las apariencias. Es genuino. Ya estamos cansados de rostros plásticos, sonrisas plásticas y… ministerios plásticos. No tienes que probar cuánto vales. Jesucristo les lavó los pies a sus discípulos. Esa tarea no amenazaba su propia imagen (Juan 13.3, 4), más bien la exaltó.

¿En qué basas tu valor e identidad? Si las fundamentas en tu relación con Jesucristo te sentirás libre de las expectativas que otros puedan tener (2 Corintios 10.18). Mientras más cerca estés de Dios, menos necesitarás promocionarte a ti mismo.

Reflexión: Seré un siervo de Dios en toda la amplitud de la palabra.
(Tomado de : Ministerio Provocando la BENDICION, Google+)

“Digo, Pues: Andad en el Espíritu, y no Satisfagáis los Deseos de la Carne"

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5: 16 , 17
Indiscutiblemente todos quisiéramos satisfacer los deseos de nuestra carne, es mas antes de conocer a Cristo todos andábamos conforme a las corrientes de este mundo,  satisfaciendo nuestro deseo carnal cada vez que se nos antojaba. Ahora todo es diferente, ahora ya no vivimos según la carne, mas ahora vivimos según el Espíritu y por esa razón tenemos que andar en Él.

Lastimosamente muchos no entienden estas verdades y siguen satisfaciendo su deseo carnal camuflajeandolo de debilidad espiritual. Algo que a Dios no se le escapa.  Si tú andas por el mundo conmiserándote que eres un débil y que por eso accedes al pecado, estás muy equivocado.  La Palabra del Señor dice que su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Claro está que si andas satisfaciendo tus deseos carnales difícilmente entenderás estas verdades espirituales, porque las cosas espirituales tienen que discernirse espiritualmente.

Hablo de no andar pecando deliberadamente, de no andar satisfaciendo los deseos de la carne que son pasajeros, puesto que no creo que vivas terrenalmente mas de cien años.   Si tú eres uno de los que les gusta andar revolcándose en el pecado, de esos que se conmiseran reconociendo que son pecadores, pero que aun así no quieren hacer nada por dejar a un lado el pecado, quiero preguntarte: ¿Dónde está el valor de la sangre de Cristo para ti?, ¿Cuánto vale la sangre de Cristo en tu vida?, ¿Valió la pena que Jesús muriera por ti?. 
Siendo sinceros, la respuesta no depende de ti… si valió o no la pena, puesto que para Jesús si valía la pena y por eso entregó su vida por ti en la cruz del calvario. Pero… ¿Qué estás haciendo del sacrificio que Jesús hizo por ti?, ¿Estas pisoteando su Nombre por segundos insignificantes de placer carnal?  ¿Acaso vale la pena? Tú y yo sabemos que no, pero ¿Por qué lo sigues haciendo? “Es que no puedo dejarlo” ¿Esa es tu excusa?  No mientas mas, Jesús nunca pondrá una carga sobre tu vida que no puedas soportar. Si hasta aquí no has querido restaurar tu vida, es porque no ha habido en ti una determinación verdadera, es porque no ha habido ni el mínimo arrepentimiento genuino en tu vida. No vengas a decir que no puedes, puesto que vivir una vida santa delante de Dios SI ES POSIBLE.

Amigo mío, es hora que te levantes del lodo cenagoso y del pozo de la desesperación en que has caído a causa de andar satisfaciendo los deseos de la carne.  Es hora de venir a Jesús y reconocer tu pecado, algo que tú ya has hecho, pero te falta lo más importante, y esto es: Tener un Arrepentimiento Genuino.  Y eso solo se logra teniendo en tu corazón una determinación de ya no volver a pecar, de aborrecer el pecado, de decirle NO al enemigo cuando venga y quiera tentarte.

¡Si, se puede!.  Vivir santamente es posible, siempre y cuando le des el valor merecido a la Sangre de Cristo.  ¿Le estas dando valor a la sangre de Cristo? Ya no satisfagas mas los deseos carnales, comienza a satisfacer a Jesús con un modo de vida que sea un ejemplo a los creyentes!  (Tomado de Judy Contreras, Google+)

“Descubrir la Voluntad de Dios”

Leer | COLOSENSES 1.9-12 (Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;)
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¿Diría usted que descubrir la voluntad de Dios es como tratar de atrapar una mariposa? ¿O tal vez es como salir a pescar, y esperar atrapar algo con un poco de suerte? En ambos escenarios conocer la voluntad de Dios parece poco probable. El Señor Jesús, en cambio, estaba absolutamente seguro de saber lo que su Padre había planeado (Jn 6.38, 39). En efecto, el Padre celestial da a los creyentes su Espíritu Santo a fin de revelar sus propósitos para cada uno.

La Sagrada Escritura es el medio principal de comunicación de Dios. Su contenido es completo y perfecto. Con principios que abordan todas los aspectos de la vida, la Biblia es el manual de aprendizaje del Padre celestial para enseñarnos a vivir. Nutrir la vida cristiana sin la dieta constante de la Palabra de Dios, es imposible.

La Biblia nos da directrices para la vida, y el Espíritu Santo nos ayuda a aplicar su sabiduría a nuestras decisiones diarias. Cuanto más familiarizados estemos con la Palabra de Dios, más fácil será ver la importancia de sus preceptos en nuestras vidas. No regirse por el plan del Señor dará como resultado perder la vida abundante que Cristo ha prometido. Pero mucho más importante, desviarse del camino de Dios significará no darle la gloria que Él se merece, al no seguir su plan.

Si la Palabra de Dios no tiene un lugar central en nuestras vidas, será casi imposible estar seguros de que estamos en su voluntad. Hoy es el día para cambiar todo eso. Dios está esperando encontrarse con usted en su Palabra. ¿No le gustaría conectarse con Él? No hay nada en su agenda  de actividades que pueda ser más valioso que pasar tiempo con Dios.    (De encontacto.org)
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Comentario:
Esta meditación me gusta en gran manera. Y quiero destacar algunos aspectos de ella, veamos:
El apóstol Pablo, en su carta a los cristianos de la ciudad de Colosas,  les dice que no cesen de orar para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, de sabiduría e inteligencia espiritual, y para que como consecuencia de esto, sean dignos representantes del Señor.  Luego vemos que la Biblia es el medio número uno para la comunicación de Dios hacia nosotros.  Es el medio por el cual Él nos habla, de manera bien directa y precisa. Nos indica cómo debemos actuar; qué le agrada, y qué nos puede llevar a maldición o bendición.   Cuando la leemos nos damos cuenta que ni un solo elemento se le ha escapado a Dios en ella.     La Biblia…el gran manual de la vida.  Cuán bendecidos somos, todos aquellos que así lo hemos considerado. 

Como dice aquí, y yo lo apruebo, “sin la dieta constante de la Palabra de Dios, es imposible”   A mayor conocimiento: Mayor bendición y gozo; ya que podemos vernos en el espejo y comprobar si estamos o no dentro de su voluntad.    Dios espera porque toda su creación reconozca su Manual perfecto y único, llamado La Biblia.

Ya la has adoptado como parte de tu vida?  Si aún no…Yo te invito a hacerlo.  Soy grandemente bendecida con esa decisión, pues cada día tengo la oportunidad de identificar su voluntad para mí!!!

Dios te bendiga
Wilda

martes, 30 de abril de 2013

Tus Decisiones, son Tuyas...

Amigo amado, Dios no tiene la culpa de tus decisiones, Él te ha dado un libre albedrío y respeta tu decisión, ya sea esta para bien o para mal.  Dios se entristece cuando decides lo contrario a su palabra, pues Él sabe muy bien que el resultado de dicha decisión te llevará a la derrota.

Ya no es tiempo de estar culpando a Dios por nuestros errores, somos nosotros los que decidimos alejarnos de Él; somos nosotros los que nos dejamos llevar por nuestra naturaleza carnal,  olvidándonos de sus preceptos. Somos nosotros los que aún consientes del error, seguimos ese camino que nos llevará a la derrota.

Es momento de reflexionar y darnos cuenta que Dios jamás nos llevara al pecado, por el contrario, Él quiere que cada día que pase sea un día más,  en donde hayamos obedecido a su Palabra,  y por ende hayamos andado en santidad delante de Él.  Dios quiere personas comprometidas a ser fieles a Él,  y no personas que al cometer errores le echen la culpa de algo que Él jamás propicio.

Dios no tiene la culpa de los resultados de tus decisiones, pues Él ha sido claro a través de su Palabra.  Te ha dado preceptos a seguir para alcanzar la bendición.  Ay de ti si no quieres obedecer Su Palabra,  sino mas bien hacer tu voluntad.

La excusa no es: “la mujer que me diste..”, sino mas bien “la decisión que tome”.
(De Judy Contreras, Google+)

“Decir las Cosas Como Son”

Leer | JUAN 9.13-25 (Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14 Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.  15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. 16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. 17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.  18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? 20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;  21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. 22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.  23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.  24 Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.  25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo)
El ciego estuvo dispuesto a responder las preguntas acerca de su sanidad, sin importar quién se lo estuviera preguntando. Las reacciones en cuanto a su testimonio variaban. Quienes lo conocían discutían en cuanto a la autenticidad de su historia, y exigían saber cómo había llegado a ver. El hombre les dijo lo que había pasado: había conocido a un hombre llamado Jesús, quien le dio ciertas instrucciones. Cuando obedeció, fue sanado. Aunque esas personas no podían negar lo que había sucedido, tuvieron problemas para aceptar el relato, porque no podían entenderlo. Las personas en el mundo siguen haciendo lo mismo todavía, tratan de negar lo que no son capaces de explicarse.
Los fariseos también le preguntaron cómo había recibido la vista. El hombre dijo otra vez: “Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo” (Jn 9.15). Estos líderes se negaron a creerle, porque no querían aceptar a Aquel que había sido responsable del milagro. Cuando le preguntaron por segunda vez, el hombre se limitó a repetir su testimonio. “Habiendo yo sido ciego, ahora veo” (v. 25). Rechazaron otra vez sus palabras, porque se negaron a cambiar sus creencias. Muchas personas rechazan la verdad de Dios, y se aferran a su propia interpretación de los hechos.
Una tercera respuesta se ve en los padres del hombre, a quien los fariseos interrogaron para confirmar el testimonio. Pero se negaron a hacerlo porque tenían temor a las autoridades. El miedo a la reacción de alguien puede impedirnos hablar de nuestra vida transformada.
La próxima vez que tenga la oportunidad de hablar del Señor, comparta algo que ha cambiado en usted desde que lo conoció. Diga. “Yo era ___, y ahora soy ___, gracias a Jesús”.

viernes, 26 de abril de 2013

“La Santificación del Creyente”

Lectura en ROMANOS 6.17-22 ( Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. )
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El Señor tiene un plan grandioso para la vida de cada persona, que puede resumirse en una sola palabra: santificación. Si usted se está rascando la cabeza pensando en lo que significa ese término, no es el único. Muchas personas, incluso algunos cristianos, no conocen su definición. Sin embargo, los creyentes deben procurar adquirir ese conocimiento, porque es una palabra importante que los define a ellos.

En su forma verbal —santificar— la palabra quiere decir “hacer santo” o “separar”. Por tanto, cuando algo es santificado, es separado del uso común a uno sagrado. En el Antiguo Testamento, se nos dice que el Señor santificó algunas cosas: hizo santo el día séptimo, apartó a la tribu de los levitas como sacerdotes, e incluso consagró lugares como el Lugar Santísimo en el tabernáculo (Gn 2.3; Nm 3).

El Señor sigue santificando a las personas hoy. Antes de que alguien reciba la salvación, está muerto espiritualmente (Ef 2.1-3). Además, Romanos 5.10 nos dice que antes de llegar a la fe, somos, en realidad, enemigos de Dios. Pero en el momento que alguien pone su fe en Jesús como su Salvador personal, sus pecados son borrados y es adoptado en la familia del Señor. Esa persona es luego apartada como un hijo de Dios para un propósito sagrado. Esto significa que los creyentes no estamos aquí simplemente para buscar su beneficio personal. Más bien, estamos para servir a Dios y glorificarlo.

Como miembros de la familia de Dios estamos llamados a reflejar su gloria, a los creyentes se les conoce como “santos”. Esta palabra tiene la misma raíz de santificación. Se nos conoce de esta manera, no porque vivimos vidas intachables, sino porque vivimos una vida consecuente con Aquel a quien representamos.
(De Encontacto.org)
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Comentario:
Que bello que existe un Dios, que aunque nosotros andemos por el camino equivocado, si nos detenemos, reconocemos que hemos faltado y decidimos que sea Él quien guíe nuestros pasos, nos hace libertos del pecado;  y nos da potestad de ser llamados sus hijos!

Con esa libertad llegamos a ser siervos de la única justicia que es real y es verdadera...la de Dios.

Vivir en pecado, lo que nos lleva es a engendrar frutos de verguenza y de muerte. No solo de muerte física, sino también espiritual. Pero con libertad en Cristo, nuestros frutos habrán de ser de los mejores.  Y además nos espera la vida eterna en gloria!

Luego de habernos apartado de nuestra vida de pecado, pidamos a Dios que nos ayude en el proceso de santificación constante...porque sin santidad, nadie verá al Señor.

Dios te bendiga!

Wilda

jueves, 25 de abril de 2013

“La Santidad Personal"

Leer | HEBREOS 9.11-14  (Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? )
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Si usted se dirigiera al azar a cualquier persona en la calle y le preguntara si irá al cielo, muy probablemente le diría que sí. Si le pregunta por qué, lo más probable es que le mencione las cosas buenas que ha hecho. A los no creyentes, y algunos creyentes también, se les hace difícil entender por qué sus obras no son suficientes para la salvación. En realidad, muchas personas no reconocen en absoluto su necesidad de ser salvas.

Suponen que ser un buen esposo o un padre dedicado que no engaña a nadie y hace bien su trabajo, es suficiente para ganar la vida eterna. No se ven a sí mismos como pecadores, ni comprenden que el pecado los ha separado del Dios santo. Creen que pueden ganar un lugar en el cielo por medio de su conducta.

La trampa para las personas que piensan de esta manera, es que son incapaces de reconocer que el Señor es el único que puede hacer algo en cuanto a la condición pecaminosa del ser humano. La mayoría de nosotros nos vemos muy bien a nuestros propios ojos porque, al utilizar a otros como un patrón para hacer la comparación, siempre podemos encontrar a alguien cuyo estilo de vida o sus malas acciones nos hacen lucir mejor. Pero cuando nos comparamos con la santidad perfecta de Dios, ninguno de nosotros da la talla.

El Salvador murió por los pecados de la humanidad y resucitó para que cada persona pudiera ser santa, así como Dios es santo. Juan explicó cómo es lavado el pecado del creyente: “La sangre de Jesucristo su Hijo [de Dios] nos limpia de todo pecado” (1 Jn 1.7). Las buenas obras no significan nada, a menos que sean el resultado de un espíritu limpio. Podemos tener santidad personal solamente recibiendo al Señor Jesucristo y su regalo de la salvación.     (De encontacto.org)

miércoles, 24 de abril de 2013

“Cómo Salir de la Oscuridad”

Cuentan que los discípulos de un rabino muy sabio, perturbados por la existencia de tanta maldad en el mundo, le preguntaron a su maestro cómo podían acabar con el oscurantismo.—Bajen al sótano —les dijo el rabino— y traten de barrer la oscuridad con una escoba.Extrañados, los discípulos obedecieron, pero todo siguió oscuro. Así que el rabino les dijo:

—Consigan palos y úsenlos como armas para ahuyentar a la oscuridad.Los jóvenes, sumisos, siguieron otra vez el consejo de su maestro, pero ese método tampoco les dio resultado. Entonces el rabino sugirió:—Si así no sale la oscuridad, griten y traten de espantarla dando alaridos.Pero con eso tampoco lograron nada. Por último el rabino les aconsejó:

—¿Por qué no enciende cada uno una vela, y entra con ella en el sótano a ver qué pasa?Tan pronto como el primero de ellos entró en el sótano con su vela encendida, comenzó a disiparse la oscuridad. No podía competir con la luz, por más pequeña que fuera.
Así como aquellos discípulos del sabio rabino, algunos tratan de barrer la oscuridad de su vida con las escobas de los buenos deseos y de las buenas obras. Tienen las mejores intenciones, pero no obtienen los resultados deseados.

Otros, a fin de ahuyentar la oscuridad, usan como armas los palos de las penitencias, martirizándose en busca de alivio. Pero eso no los deja más que frustrados y maltratados.Y aun otros dan alaridos, protestando constantemente contra el mal. Con eso se desahogan un poco, pero no les trae sino una satisfacción momentánea.

Es que las tinieblas del pecado de este mundo malvado se disipan de una sola manera: abriendo de par en par las puertas del corazón para que entre a raudales la radiante luz de Jesucristo. Por eso dijo Jesús: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».

La buena noticia que nos da Jesucristo es que si nos hacemos seguidores suyos, de ahí en adelante no tendremos que volver jamás a andar a tientas en la oscuridad de nuestra vida pecaminosa. Porque Cristo, una vez que le demos la oportunidad de comenzar a alumbrar nuestra vida, hará que desaparezca por completo toda sombra de pecado. (1 Juan 8.12)    (Escrito por Carlos Rey, de Un Mensaje a la Conciencia)

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Comentario:
Es triste ver -con tanta frecuencia- a esos que tratan de barrer la oscuridad de sus vidas con las escobas de buenos deseos y obras, o como armas los palos de las expiaciones y confesiones a carnales como ellos mismos, y martirizándose en busca de alivio.
Qué hermoso es saber que Cristo es el que nos saca de las tinieblas,  y de la sombra de la muerte, además de que es quien rompe nuestras prisiones. (Salmos 107:14) .
Dios bendiga y permita que si aún no hemos encontrado esa luz, lo podamos hacer antes de que partamos de esta tierra.

Wilda M.V.


martes, 23 de abril de 2013

“Las Mentiras”


Col 3:9-10 (No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno)
Uno de los hábitos más dañinos que pueda tener un cristiano es mentir. La Biblia nos invita a hablar la verdad; a que nuestro sí sea si y nuestro no sea no. Una de las cualidades que debe distinguir a un cristiano es la honestidad y la sinceridad.
Es triste ver a un cristiano mintiendo. Todos hemos escuchado las famosas fábulas sobre las mentiras piadosas o mentiras blancas; lo cual es realmente fábula; puesto que una mentira es una mentira. Todos debemos dirigir nuestras mentes hacia hablar la verdad, independientemente de que todos somos capaces de mentir, ya sea por miedo o por no lastimar a los demás.
El problema de la mentira es que hace más daño que bien.  Y lo correcto siempre es decir la verdad, aunque sea doloroso.
Ser mentiroso no es tarea fácil, ya que es preciso recordar constantemente lo que se dijo.  Cuando se dice la verdad no hay que hacer esfuerzos adicionales… tan solo se repite lo que ocurrió y punto.
Cuántas vidas y corazones han sido destruidos por causa de la mentirá?  Usted sabe de dónde proviene la mentira? Veamos Juan 8:44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”
Cuando mentimos, estamos tomando una de las cualidades de Satanás, quien fue y es un mentiroso. Cuando seamos tentados a mentir, hagamos el esfuerzo y hablemos la verdad, no ensuciemos nuestro testimonio; no permitamos ser identificados como mentirosos, ni que las personas dejen de creer en nosotros… mucho menos si somos cristianos.
Si estás batallando con el gigante de la mentira, es preciso decidirte a entrar en el proceso de Dios para santificación; es preciso que el Señor limpie tu lengua de toda falsedad y engaño; y que puedas entrar en el proceso de siempre hablar la verdad.  No hay una cosa más fea que un cristiano mentiroso y deshonesto.
Es preciso confiar en que el poder del Espíritu Santo estará presenté para ayudarnos a ganar esta batalla.    Dios te bendiga y santifique tu cuerpo, alma y espíritu.
(Tomado de Judy Contreras,  Google+)

“Cómo ser Alentados”

Lectura en SALMOS 139.7-10 (¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra)
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La mayoría de nosotros anhela tener una sensación de confianza y seguridad en esta vida. Vea si el siguiente escenario le describe a usted:    Al final de su día o de semana, se siente agotado. Sus nervios ya no aguantan más; parece estar en una temporada de pruebas, caminando pesadamente a través de valles, de aguas y de fuegos. Sabe que la Biblia dice que el Señor es omnisciente y que usa todas las cosas para bien, pero los sentimientos de aislamiento y desánimo le dejan con la duda si Él está consciente de la situación.  
Si esto le suena familiar, entonces necesita recordar que usted no está transitando por esta vida solo. Nuestro amoroso Padre celestial está y ha estado con cada creyente todos y cada uno de sus días.  Él viaja con nosotros lado a lado, tomando nuestra mano. Estamos caminando en la presencia del Dios viviente, cuyo Espíritu mora con y en nosotros (Jn 14.16, 17).
No importa en qué temporada de la vida se encuentre usted, y no importa cuán larga, corta, dolorosa o fácil pueda ser esa temporada, Dios quiere que sepa que nunca está solo. Él está con usted siempre (Mt 28.20). Deje que esta verdad le sirva de aliento.   David reflexionó en cuanto a esta seguridad en Salmos 139; comprendió que no importa dónde podamos ir, el Señor está allí con nosotros.

Nunca estamos más allá del alcance de un Dios que está lleno de misericordia, benignidad y consuelo (1 Cr 16.34; 2 Co 1.3).    Recuerde que Dios es fiel y omnipresente. Usted tiene un compañero en esta vida, un amigo que es más fiel que un hermano (Pr 18.24), y Él nunca le dejará ni desamparará. Disfrute hoy un tiempo maravilloso en compañía de Él.                       (De encontacto.org)
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Comentario:
Doy gracias a Dios por estas palabras, porque han llegado en momento bien preciso. 
Me recuerdan que:
No hay lugar donde pueda escapar de su presencia, ni más allá de su alcance
Por agotado que sea mi día,  Dios está presente para renovarme las fuerzas para la próxima tarea
Aunque me crea que estoy sola en la pelea,  siempre está a mi lado…No me desampara.  Él sostendrá mi mano
Dios es siempre fiel, y como compañero y aliado es el mejor que pueda existir
Gracias Señor por recordarnos cuán grande es Tu amor!

Dios les  siga bendiciendo!
Wilda

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