lunes, 7 de julio de 2014

¿Y tú, qué dirías?


De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.  Los oficiales se dirigían hacia él y en el camino le hacían la misma pregunta a cada uno de los soldados en la fila:   -"¿Eres cristiano?" "No", fue la respuesta. Entonces se acercaron al próximo: "¿Eres cristiano?" "No", contestó.

Los jóvenes reclutas permanecían parados en atención, con la mirada fija hacia delante. Los interrogadores se acercaron un poco más al joven estonio de dieciocho años de edad, que había sido reclutado por el Ejército Rojo durante la ocupación de su país por los soviéticos.

Taavi era creyente desde hacía varios años. Aunque en su país solo se les permitía ir a la iglesia a los mayores de edad, la abuela de Taavi había compartido el evangelio con su joven nieto. Él había aceptado al Señor como su Salvador, y aunque no le era permitido asistir al templo, su abuela le enseñaba lo que iba aprendiendo durante a semana.

Los interrogadores se acercaron. Taavi nunca dudó de cuál sería su respuesta.  Cuando los oficiales llegaron a su lugar en la fila, le preguntaron: "¿Eres cristiano?" Sin vacilar, Taavi dijo con voz clara, "Sí".
"Entonces ven con nosotros", fue la orden del oficial a cargo. Taavi los siguió al instante. Subieron a un vehículo y se dirigieron hacia el edificio donde estaba la cocina y el comedor. Taavi no tenía la más mínima idea de lo que estaba por suceder, pero obedeció las órdenes.

Los oficiales le dijeron: "Te vamos a sacar del entrenamiento de combate. Eres cristiano y sabemos que no vas a robar, por lo tanto te vamos a colocar en la cocina". En la cocina se gestaba la mayor operación de mercado negro del Ejército Rojo. En ella se llevaba a cabo el contrabando y la venta ilegal de alimentos para los hambrientos soldados. Ellos sabían que la presencia de Taavi reduciría el robo.

Cuando seas retado por causa de tu fe, levántate y proclama con audacia la verdad. Dios estará contigo y Él te recompensará tu fidelidad.

Mateo 5:13,14   Vosotros sois la sal de la tierra...  Vosotros sois la luz del mundo.
(De Renuevo de Plenitud)

“La Gracia para Vencer”

Lectura bíblica 2 Corintios 12:7-10 (Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual 3 veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.)

El Señor afirma que su gracia es suficiente para cada situación dolorosa que afrontemos. Por su abundante bondad, amor y misericordia, no tenemos que dejarnos vencer por el desaliento, renunciar a la esperanza, o alejarnos de su plan. Sabemos que la gracia de Dios está obrando en nosotros cuando...

Tenemos fuerzas para perseverar. Por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, Dios libera su poder sobrenatural en nuestra vida para que podamos seguir sin rendirnos (Hechos 1.8).

Un espíritu de confianza en Él se enciende en nuestros corazones. La gracia nos ayuda a creer que Dios sacará algún bien de nuestros problemas (Romanos 8.28).

Sentimos su presencia y nos concientizamos de su auxilio constante. Mantenemos nuestro enfoque en el Señor. La gracia nos ayuda a desviar la atención de nuestra situación y ver la suficiencia de Dios.

Confiamos que Dios nos dará la victoria. No simplemente para sacarnos a flote, sino para que nuestra fe crezca.

Estamos seguros de la soberanía de Dios. El Señor conoce nuestras debilidades. Por eso ha prometido poner un límite a nuestras pruebas —a lo que nuestras debilidades, fortalecidas por su poder, pueden soportar (1 Corintios 10.13).

El apóstol Pablo había sufrido naufragios, cárceles y golpizas, dificultades mucho peores a las que la mayoría de nosotros enfrentamos. Sin embargo, no se dio por vencido porque se acogía a la gracia de Dios que encontraba suficiente para cada circunstancia. ¿Dónde necesita usted una infusión de gracia para no darse por rendido? (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar labores: Proverbios 10:2-12
Los tesoros de maldad no serán de provecho; Mas la justicia libra de muerte. Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza. Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos. La memoria del justo será bendita; Mas el nombre de los impíos se pudrirá. El sabio de corazón recibirá los mandamientos; Mas el necio de labios caerá. El que camina en integridad anda confiado; Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado. El que guiña el ojo acarrea tristeza; Y el necio de labios será castigado. Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos. El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.

jueves, 3 de julio de 2014

“Nuestro Concepto Despreocupado del Pecado”

Romanos 6:1-7 (¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.)
Los creyentes reconocen la depravación del pecado, pero siguen teniendo actitud indiferente frente al mismo. Hay quienes dicen: “Todo el mundo peca de vez en cuando, así que cuando peco me confieso, y ya”.

Pero, en realidad, sabemos que la cuestión no es tan sencilla. Dios es efectivamente fiel para perdonar (1 Juan 1.9), pero su misericordia no está diseñada como una licencia para pecar. Sus mandamientos son para protegernos de la esclavitud del pecado. Cada decisión de violar las normas de Dios añaden otro eslabón a nuestra cadena de esclavitud, que con el tiempo llega a ser lo suficientemente larga para envolver nuestro corazón. Cuando esto sucede, nos vemos impedidos de disfrutar de las bendiciones del Señor.

Cualquier pecado, no importa lo insignificante que parezca, es desobediencia. Creemos que una mentira pesa apenas un poco, mientras que robar sí pesa mucho; vemos el adulterio como bastante pesado, pero menos grave que el homicidio. Pero el sentir de Dios difiere de este concepto de fabricación humana. El Señor Jesús tuvo de todas maneras que morir en la cruz para perdonar aun una mentira. Aunque pecados diferentes causan diferentes de calamidades, hace falta el mismo sacrificio para pagar el castigo por un robo, que el que se necesita para perdonar un asesinato.

Somos privilegiados por tener un Padre que nos libera de las cadenas humanas. Pero no hemos sido liberados para poder desobedecer; por el contrario, Dios nos brinda la libertad de la atadura al pecado. (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar las labores: Salmos 101
1. Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová.  2. Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.  3. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.  4. Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado. 5. Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso. 6. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. 7. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.  8. De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

miércoles, 2 de julio de 2014

“Cuando no Escuchamos a Dios”


Meditacion Diaria

               2 Timoteo 4:1-4 (Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.)

En su 2da. carta a Timoteo, Pablo le encarga la tarea de predicar la Palabra de Dios, y de amonestar y reprender con mucha paciencia. Es poco probable que un pastor pueda tener un trabajo más difícil que éste, ya que pocas personas responden bien a la corrección. Lo que usted hace cuando es criticado es un buen indicador de la madurez de su fe. La Biblia nos dice que “el que tiene en poco la disciplina se desprecia a sí mismo”, mientras que “el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento” y “morará entre los sabios” (Proverbios 15.31-32)

Cada vez que enfrentamos la crítica podemos aceptar la corrección y crecer, o rechazarla y comenzar a descender por la resbaladiza pendiente descrita en 2 Timoteo 4. En este pasaje, Pablo habla de la conducta de quienes se cansan de la corrección. Dice que rechazarán la sana doctrina y que, en vez de eso, buscaran maestros que les digan lo que quieran escuchar. Esto significa que tratarán de buscar iglesias o maestros de religión que no pongan en práctica todas las amonestaciones de Dios y su Palabra. Entonces “apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”  

No podemos permitirnos “apartar nuestros oídos”, ni siquiera de críticos que sean inmaduros, ignorantes o mal intencionados. Recuerde que, si Dios habló por medio de la asna de Balaam (Números 22.28), Él puede hablar por medio de cualquiera. Esté, entonces, atento para mantener los oídos abiertos a la voz de Dios, sin importar la forma en que ella pueda venir. (De Encontacto.org)

martes, 1 de julio de 2014

"Que la Espera no Agote tu Fe"

En ocasiones podemos llegar al punto en donde la espera para ver concretada aquella promesa que recibimos de parte de Dios se hace muy larga.

Todos aquellos que hemos recibido alguna promesa de parte de Dios podemos decir que el esperar a que se concrete no es fácil, más aun cuando vemos que el tiempo pasa y aquella respuesta que esperamos no llega y lejos de verse venir la vemos cada día mas lejos de cumplir.

Y es que la desesperación por ver concretada dicha promesa puede llevarnos a desesperarnos, a cansarnos o a simplemente renunciar a esa espera y olvidarnos de lo prometido.

Nuestra actitud frente a la espera muchas veces no es la correcta. Y es que la mayoría de nosotros quisiéramos ver respuestas instantáneas, rápidas, pero la realidad es que Dios trabaja en un tiempo perfecto suyo y no mío.

Cuando Dios te hace una promesa, Él la cumplirá, lo único que necesita de nosotros es que sigamos creyendo, pero el cansancio por la espera nos puede llevar a desistir o renunciar a recibir aquello que tanto anhelábamos.

La Biblia dice sobre Dios: “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23:19 (Reina-Valera 1960). En pocas palabras Dios cumple lo que promete.

Este mismo versículo en otra versión de la Biblia dice: “»¡Dios no es como nosotros! No dice mentira alguna ni cambia de parecer. Dios cumple lo que promete.” Números 23:19 (Traducción en lenguaje actual).

No dejes que el cansancio de la espera agote tu fe, no permitas que el tiempo que pase te haga creer que Dios ya no cumplirá lo prometido. Al contrario, sigue creyendo, aférrate a su Palabra y a la promesa de que él cumple lo que promete.

No importa cuanto tiempo pase, porque lo que si tienes que estar seguro es que Dios cumplirá en un tiempo el cual es perfecto como Él mismo.

Dios tiene los tiempos medidos, a Él no se le escapa detalle alguno y aunque muchas veces pensemos que se ha olvidado o a cambiado de parecer sobre una promesa en concreto, debes recapacitar y recordar que su memoria es perfecta y sus promesas se cumplirán tal y como las declaro.

¡Que la espera no agote tu fe! ¡Fortalece tu fe en su presencia! ¡Ve y búscalo!
Autor: Enrique Monterroza /  Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

“Dios y los Períodos de Espera”

Génesis 16:1-6  (Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de 10 años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.)
¿Le ha dado Dios una visión que hasta ahora no se ha cumplido? ¿Le ha asignado una tarea que está sin terminar, aunque usted ha hecho todo lo que sabía que debía hacer?

Los períodos de espera han sido creados por Dios con propósitos específicos. A veces, son para prepararnos para su respuesta. Él puede estar esperando para cumplir su plan, pues es posible que haya algo en nosotros de lo que necesite ocuparse ¬—quizás de algunas asperezas que deban ser suavizadas o una relación que deba ser restaurada. También puede estar sometiendo a prueba nuestra fe al sondear su profundidad y ensanchar sus límites para demostrarnos su fidelidad. O puede estar usando un período de sequía espiritual para corregirnos: Dios no premiará al creyente que esté viviendo en rebeldía.

Oswald Chambers nos aconseja esperar en el Señor mientras nos prepara para sus respuestas. Es imperativo que oremos y confiemos en Dios durante esos períodos, y esperemos a estar seguros de conocer su voluntad. De hecho, puede ser peligroso escuchar a otros en vez del Señor. Incluso personas con buenas intenciones pueden estar equivocadas; vemos la mala decisión que tomó Abram después de seguir el consejo de su esposa. El resultado fue que la sierva de Sarai, Agar, concibió un hijo de Abram, que ciertamente no era parte del plan del Señor.

Cualquier cosa que no sea el plan de Dios, y que no se haga en el tiempo de Él, equivale a poner la confianza en uno mismo. Dependa del Espíritu Santo cuando tenga que tomar una decisión; cualquiera otra forma de proceder puede tener repercusiones graves y permanentes. (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar las labores: Salmos 121
1. Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
2. Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
3. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.
4. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.
5. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
7. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.
8. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

lunes, 30 de junio de 2014

"Sensibles o Insensibles" por Enrique Monterroza

"Jeremías, dile al pueblo: “Esto dice el SEÑOR: »‘Cuando una persona se cae, ¿acaso no vuelve a levantarse? Cuando descubre que está en un camino equivocado, ¿acaso no da la vuelta? Entonces, ¿por qué esta gente continúa en su camino de autodestrucción? ¿Por qué los habitantes de Jerusalén rehúsan regresar? Se aferran a sus mentiras y se niegan a volver. Escucho sus conversaciones y no oigo una sola palabra de verdad. ¿Hay alguien que esté apenado por haber hecho lo malo? ¿Alguien que diga: “¡Qué cosa tan terrible he hecho!”? ¡No! ¡Todos corren por el camino del pecado tan veloces como galopa un caballo a la batalla!”(Jeremías 8:4-6) 

Hay momentos en donde realmente necesitamos que nuestro espíritu se sensibilice delante de Dios y es que no vamos a negar que hay momentos en donde pareciera que nuestro espíritu, nuestro corazón y todo nuestro ser está endurecido por alguna razón.
Y es que a veces la falta de una comunión diaria con Dios puede ocasionar la perdida de sensibilidad espiritual que mucho tiene que ver con la humildad, puesto que entre más humildes seamos más fácilmente podremos ser sensibles a Dios.

Hay personas que dicen no sentir la presencia de Dios como la sentían antes, personas que confiesan que en el camino algo ocurrió y que aquella sensibilidad de la que antes gozaban desapareció. Y es que la sensibilidad espiritual es algo que nunca debe faltar en un hijo de Dios porque es la forma de cómo nuestro espíritu se comunica con Dios y nuestra fe crece.

¿Cómo detecto que he ido perdiendo la sensibilidad espiritual?
Cuando al no orar ya no siento el deseo de volverlo a hacer. Cuando al orar no pronuncio ninguna palabra a conciencia sino solo vanas repeticiones. Cuando al alabar a Dios ya no me gozo. Cuando al adorar a Dios mi corazón ya no se quebranta. Cuando el no servir ya no inquieta mi espíritu. Cuando el pecado ya no me produce culpa. Cuando ya no siento pasión por los necesitados de Dios. Cuando mi vista se gira y comienzo a ver los errores humanos antes que la gracia y misericordia de Dios. Cuando al leer la Biblia siento que ya no me edifico sino que me aburre. Cuando ando más a la defensiva en todo que con un corazón humilde con ansias de aprender, cuando en mi vida comienza a gobernar más lo carnal que lo espiritual entonces voy camino hacia el fracaso espiritual y sobre todo hacia la insensibilidad espiritual.

Hoy quiero invitarte a reflexionar en tu caminar, en los pasos que estás dando. Reflexiona sobre qué tan sensible estás siendo a lo espiritual y si tu corazón es sensible a Dios entonces ¡Gloria a Él!, pero si siendo sincero contigo mismo denotas un cambio a comparación de otras épocas, entonces es hora de volver al camino del cual nunca debiste desviarte.

¡Volvamos al lugar de sensibilidad espiritual para poder gozar de una vida cristiana plena!
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16

“Cómo Mantener el Rumbo”


1 Corintios 9:22-27 (Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado)

La vida cristiana se puede comparar con una carrera que tiene un rumbo predeterminado y una línea de llegada en la eternidad. Cada hijo de Dios tiene una ruta diseñada especialmente por el Señor. La meta es permanecer en el buen camino, y correr con la mirada puesta en Jesús. Gracias a que Él corrió y terminó la carrera perfectamente, tiene la capacidad de mostrarnos el camino.

Al igual que sucede con cualquier carrera, el camino está lleno de obstáculos que amenazan con hacernos tropezar o desviar. Las tentaciones nos atraen a los que pensamos que son exuberantes pastos verdes, mientras que las ocupaciones pueden llevarnos por caminos que terminan agotándonos. La ansiedad y el temor se apoderan de nuestras mentes, y las emociones nos llevan a situaciones en las que el Señor nunca quiso que estuviéramos.

Aunque los pecados presentan los obstáculos más evidentes, otros obstáculos son más sutiles. Todo lo que tiene prioridad por encima de nuestra relación con el Señor, puede hacernos tomar el camino equivocado.

Debido a que la participación en las actividades cotidianas son necesarias, podemos dejar fácilmente que la familia, el trabajo y los placeres nos desenfoquen. Curiosamente, inclusive las bendiciones de Dios pueden convertirse en obstáculos en la carrera cuando comenzamos a buscarlas más que al Señor mismo.

Tenemos que recordar que la meta no es mantenernos enfocados en el camino, ni tratar de encontrar el que más nos convenga. Lo que tenemos que hacer es fijar nuestra mirada en el Señor Jesús. Él no solamente es nuestra guía, sino también nuestro destino. (De Encontacto.org)
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Tengamos bien presente en quién ponemos nuestra confianza.

Goliat confió en su propias fuerzas, conocimientos, armaduras y estrategias.
David en Jehová!

En quién crees que debes poner tu confianza?

jueves, 26 de junio de 2014

“Cuando las Cargas nos Agobian”

MEDITACION DIARIA    26.6.14

Lectura bíblica en Salmos 37:5-7 (
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. 7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”)

Cuando estamos preocupados, el mundo parece un lugar más frío. El sol puede estar brillando, pero nos resulta difícil apreciarlo.

Las aves cantan, pero nuestros oídos se saturan con los gritos de dolor, pesar y abatimiento. Ponemos distancia entre nosotros y los demás cuando nuestros problemas absorben nuestro tiempo y nuestra atención. Tal vez estamos apesadumbrados por sueños que nunca se consolidaron, heridas emocionales, la muerte de un ser querido, o simplemente el exceso de responsabilidades. Otra posibilidad es que el pecado sea la causa de nuestra pesadumbre. Sin embargo, cualquiera sea la causa, el resultado es que estamos agobiados por un gran peso.
En nuestra tristeza nos llega la voz de Dios todopoderoso invitándonos a acercarnos y a encontrar descanso en Él. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías  6.16).

¿No le gustaría levantar su mirada al Padre celestial ahora mismo? Jesús le ofrece agua viva para fortalecer su alma. Con la ayuda del Espíritu, dé un paso, y luego otro por esa senda antigua de obediencia, y Él le dará paz.
Jeremías 6.16 termina señalando la respuesta de Dios a los israelitas: “Mas dijeron: No andaremos”. Es solamente si confiamos en el plan del Padre celestial que encontraremos alivio de nuestras cargas. Levantémonos, miremos, preguntemos y andemos, para que podamos encontrar el descanso que el Señor ha prometido para nuestras almas. (De Encontacto.org)

miércoles, 25 de junio de 2014

“El Discernimiento Espiritual”

Salmos 119:97-99 (¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.)

El discernimiento espiritual es la capacidad de ver desde la perspectiva del Señor. El Espíritu Santo de Dios trabaja en nuestras vidas para que seamos capaces de ver más allá de lo evidente y podamos ver la diferencia entre...
• El error y la verdad.
• Lo bueno y lo mejor.
• La voluntad de Dios y la del hombre.

Puesto que nuestro Padre celestial quiere que conozcamos estas diferencias, nos dio al Espíritu Santo para instruirnos y guiarnos. El Espíritu de Dios discierne perfectamente porque conoce todo lo que el Padre y el Hijo conocen (Juan 16.13).

Muchas veces tenemos luchas en nuestro andar espiritual. Por ejemplo, en nuestra vida de oración no estamos seguros de por cuáles cosas orar; en nuestra toma de decisiones, nos preguntamos si una elección determinada es la voluntad de Dios; y en nuestras relaciones, nos preguntamos cómo ser un buen testimonio para Cristo.

Pero a medida que maduremos en el conocimiento y la sabiduría del Señor, seremos capaces de orar con confianza para descubrir la voluntad de Dios y para compartir nuestra fe. La responsabilidad del Espíritu Santo es ayudarnos. Él nos guiará a toda la verdad. Nosotros solo debemos cooperar con el Espíritu y aprender de Él (Juan 14.25-27; 16:5-15), estudiar la Palabra de Dios, y poner en práctica lo que nos está mostrado.

Así como se necesita tiempo y perseverancia para desarrollar músculos fuertes, adquirir discernimiento requiere perseverancia y sometimiento a la enseñanza del Espíritu. (De Encontacto.org)

martes, 24 de junio de 2014

“La Pasión por Obedecer a Dios”

Lucas 11:37-52  (Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer. Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio. Mas !!ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. !!Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: !!Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. !!Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. !!Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis)
La escuela de la obediencia tiene muchos cursos y muchos exámenes. A medida que avanzamos en sus lecciones, solemos ir de la obediencia temerosa o fingida, a una sujeción más genuina.
El pueblo de Dios recibió una gran lección de obediencia en el desierto de Sinaí, la cual estuvo manchada por rebelión constante. Siglos más tarde, sin embargo, se les dio una nueva lección, cuando Cristo habitó entre nosotros, la gente comenzó a entender que era posible llegar a ser obedientes desde lo más profundo de sus corazones (Juan 1.14; Romanos 6.17).

Jesús habló mucho sobre este tema, y sus palabras eran poderosas porque venían de una vida impecable y totalmente obediente. Su testimonio era que había descendido del cielo para hacer la voluntad del Padre (Juan 6.38).

Por conocer perfectamente bien la hermosura de la vida de obediencia, Jesús nos manda a ser como Él: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7.21).

El Señor tuvo también palabras duras para los maestros de la Ley que se negaban a obedecerla. Los acusó de atar pesadas cargas sobre las espaldas de los hombres y de no ayudarlos a llevarlas. En otras palabras, enseñaban lo que debía hacerse, pero no estaban dispuestos a hacerlo ellos mismos. Jesús identificó después a la obediencia como “la llave de la ciencia [o del entendimiento]”.

Si obedecemos, las puertas de entendimiento se abrirán delante de nosotros, y seremos capaces de ver la verdad de Dios como nunca antes. (De Encontacto.org)

Que Dios bendiga tu día, de manera especial. En el nombre de Jesús. Amén!

lunes, 23 de junio de 2014

“Aprender a Obedecer a Dios”

Lectura bíblica en Romanos 8:2-4 (Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.)

¿Cuándo fue la última vez que escuchó un sermón sobre la obediencia? El tema no suele atraer la atención de grandes multitudes, ya que suena a seguir órdenes o someterse a leyes y mandamientos. Después de todo, ¿no vino Jesús a hacernos libres de todo eso? No, en realidad no. Como nos dice el pasaje de hoy, Él vino para hacernos libres de la ley del pecado y de la muerte, “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros”. En otras palabras, Él nos hizo libres de la desobediencia. La libertad cristiana nos hace libres para obedecer los mandamientos de nuestro Padre celestial.

En el libro “En pos de lo supremo”, Oswald Chambers lo expresa de esta manera: “La verdadera libertad es la capacidad que se alcanza mediante la práctica de hacer lo correcto”. Hacer lo correcto es obediencia. Hebreos 5.8 dice que “aunque [Jesús] era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”.

Al comienzo, las lecciones parecen sencillas; hacemos simplemente lo que nuestros maestros nos dicen, pero después aprendemos a discernir la voz del Pastor. Él nos dice que debemos vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4.4). Bajo su dirección, estudiamos la Biblia y encontramos que algunos pasajes se aplican a nosotros. Muchas veces nos equivocamos, pensando que ciertos pasajes se aplican solamente al pueblo de Israel, a la iglesia o a los últimos tiempos. Sin embargo, con paciente persistencia, el Espíritu Santo nos presiona hasta que finalmente obedecemos la voz de Dios. El Señor es paciente —nos enseña de manera lenta pero segura cómo obedecer a su voz. (De Encontacto.org)

Salmos 84:5,10-12 .... Así hablaba el salmista David, del Dios único y verdadero:
5. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.
10. Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
11. Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
12. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

Lunes 02/11/26 Para Experimentar el Amor de Dios

Efesios 3.14, 16 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,   para que os dé, conforme a las riquezas de...