sábado, 20 de junio de 2015

“Influencia Mediante el Ejemplo”

Meditación 20.6

Tito 2.1-8Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.”
Los padres del Antiguo Testamento sirven como advertencia a los padres de hoy en cuanto a la influencia de un buen ejemplo para los hijos.

Muchos hombres de Dios fueron un fracaso como padres, y sus hijos pagaron un precio muy alto. Los hijos de Jacob imitaron su conducta manipuladora. El rey David descuidó la disciplina, y como resultado, varios de sus hijos se involucraron en actividades infames. Su heredero, Salomón, fue igualmente un padre deficiente, cuyo hijo fue clave en la división del reino.

A pesar de su fe, Jacob, David y Salomón no fueron tan buenos padres, y esto lo vemos en sus ejemplos bíblicos. Pero los evangelios mencionan a un hombre cuyos hijos son un buen reflejo de sus cualidades como padre. No hay detalles específicos que permitan saber cómo crió Zebedeo a los discípulos Jacobo y Juan, pero él es importante porque hizo lo que muchos creyentes tratan de hacer hoy: criar hijos que obedezcan a Dios.
La formación que dio Zebedeo a sus hijos los preparó para una vida de comunión estrecha con el Mesías. Es razonable suponer que Zebedeo fue un modelo de disciplina, de respeto a la autoridad y de perseverancia, porque sus hijos demostraron tales cualidades al seguir a Jesucristo.
Sus hijos reflejarán las cualidades que observen en usted. Sus niños ven más allá de cualquier falsa apariencia. Ven su actitud en cuanto a su trabajo, la manera cómo habla de los demás, y su respuesta a las circunstancias difíciles. ¿Qué clase de ejemplo ven sus hijos?
(De Encontacto.org)


viernes, 19 de junio de 2015

“Nuestro Padre Bueno y Poderoso

Meditación 19.6

2 Crónicas 20.1-4 “Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.”

Todo el mundo enfrenta retos en la vida. Ya sea que nuestras luchas tengan que ver con dinero, trabajo, relaciones interpersonales o salud, podemos estar seguros de que nadie está exento de ellas. Por fortuna, servimos a un Dios que está interesado en nuestros problemas, y que es capaz de encargarse de ellos.

Cuando los problemas amenazan, la oración debe ser el primer paso. Josafat, el rey de Judá, enfrentó un reto enorme. Tres tribus diferentes  —moabitas, amonitas y meunitas— le hicieron la guerra simultáneamente. La mayoría de los líderes se habrían derrumbado bajo una presión así, o al menos tomado medidas drásticas, pero Josafat era un líder sabio. Aunque tenía temor, no se lanzó contra sus enemigos. En vez de eso, “decidió consultar al SEÑOR” y proclamó un ayuno en todo el país (2 Crónicas 20.1-3).

Josafat sabía también que Dios, quien era más poderoso que cualquier problema terrenal, había hecho cosas milagrosas a favor de Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David. Ese mismo Dios también lo ayudaría a él en su momento de necesidad. Nunca debemos subestimar el interés del Señor por nuestros asuntos. Él ayudó a nuestros antepasados bíblicos, y puede —y podrá— ayudar a sus hijos hoy.

Es fácil pensar que nuestros problemas no son importantes a los ojos de Dios, pero Él no lo ve así en absoluto. Lo que nos concierne a nosotros le concierne a Él. Si nosotros, al igual que Josafat, acudimos al Señor y proclamamos su poder, Él intervendrá. Y no importa cuán grandes sean nuestros problemas, Dios es más grande.
 (De Encontacto.org)

jueves, 18 de junio de 2015

"Oraciones no Contestadas"

Esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, El nos oye.1 Juan 5:14

Que Tus ojos estén abiertos noche y día hacia esta casa, hacia el lugar del cual has dicho: 'Mi nombre estará allí,' para que oigas la oración que Tu siervo haga hacia este lugar.1 Reyes 8:2

Hay oraciones que Dios no nos contesta. Todos hemos hecho peticiones que jamás recibimos. Cuando era adolescente me emocioné con el versículo bíblico que afirma que todo lo que pidamos en oración creyendo lo recibiremos. Al lado de mi casa vivía un amiguito a quien sus padres regalaron un tren eléctrico como el que yo siempre deseé tener. Pero mis padres no podían comprarlo. Entonces comencé a pedírselo a Dios y como sabía que Él no tenía limitaciones, le pedí uno mucho más grande que el de mi vecino. De más está decir que Dios no me lo concedió.
La promesa no es que vamos a lograr todos nuestros antojos con solo pedírselos a Dios. Algunos creyentes piensan que sí, que pueden darle órdenes a Dios y él obedece. Debemos cuidarnos de caer en ese error tan común en estos tiempos. Algunos dicen que el Señor les da tanto que los malcría. ¡Cómo si Dios no supiera educar a sus hijos! Él dice, “clama a mí y yo te responderé” pero eso no significa que la oración es una varita mágica que todo lo que toca se convierte en lo que deseamos. Del mismo modo que la Biblia enseña que Dios concederá nuestras peticiones evidencia que a veces no lo hará, aunque nuestras peticiones sean sinceras y aunque lo que pidamos sea justo y necesario a nuestra manera de ver.
Pablo pidió intensamente al Señor la liberación de un sufrimiento al cual llamaba “un aguijón clavado en mi carne”. No sabemos a qué se refería con esas palabras, pero era tan horrible que Pablo lo consideraba un mensajero de Satanás que lo abofeteaba. Sin embargo Dios no le libró del aguijón. La respuesta que recibió del Señor es sorprendente: “Bástate mi gracia”. Con ello el Señor quiso decirle que contrariamente a lo que pensaba, él podía ser útil y eficiente a pesar de sus limitaciones y sufrimientos. De otro modo podía volverse orgulloso e inútil.
Cuando Dios nos niega una petición no debemos sentirnos defraudados, sino protegidos. Él sabe lo que nos conviene porque nos conoce mejor que nosotros mismos. Nuestra visión espiritual a veces es tan corta que no comprendemos cuánta bondad hay encerrada en las peticiones que Dios nos niega. No podemos dudar de su amor porque las cosas no nos salgan como deseamos. Pablo aprendió a vivir con su aguijón. ¿No podemos hacerlo tú y yo?
¡Dios les bendiga!
Pr. Alberto I. González Muñoz.  Congregación León de Judá
De http://bendicion.info/d1/es/node/293780 . 

“Tenga Claro lo Que Cree”

Meditación 18.6

1 Pedro 3.13-16 “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.”

Ayer hablamos sobre la divinidad de Jesús, y de quienes la reconocieron mientras estuvo en la Tierra. Aunque hablar de nuestra fe con los demás es importante, hacerlo no siempre es fácil. Algunas personas afirman que lo que creen no es importante. De hecho, algunos hasta niegan la existencia de Dios. Pero nuestras convicciones son importantes, pues son la base de nuestro carácter, conducta y decisiones.

Por ejemplo, una persona que llega a la conclusión de que ni Dios ni la eternidad existen, vivirá para el momento. En cambio, alguien que tiene fe en el Señor y cree en su promesa del cielo, tendrá un estilo de vida y un propósito totalmente diferentes.

Lo que creemos es esencial...nuestra salvación depende de ello.

En Juan 8.24, Jesús hizo una profunda declaración en cuanto a este tema: “Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis”.

La Biblia es clara: Todos hemos pecado, y por naturaleza estamos separados de Dios (Romanos 3.23). El castigo por el pecado es la muerte, que es la separación eterna de Dios. Pero el Padre, por su amor y su misericordia, envió a su Hijo para morir en nuestro lugar.

Toda persona que cree en Jesús (y le da potestad como su Señor),  es perdonada y recibe el regalo de la salvación.

Los creyentes estamos llamados a compartir las buenas nuevas de salvación, pero la hostilidad del mundo puede atemorizarnos. El pasaje de hoy nos anima a no tener miedo.

Hablar a otros de Jesús no exige palabras altisonantes o citas bíblicas largas. Simplemente, esté listo con una respuesta si alguien le pregunta acerca de la esperanza que hay en usted ( 1 Pedro 3.15).

(De Encontacto.org)

miércoles, 17 de junio de 2015

“Jesús, el Hijo de Dios”

Meditación 17.6

Lucas 22.66-71 “Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo: 67 ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis; 68 y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis. 69 Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios. 70 Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy. 71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca.”

Jesús se llamaba a sí mismo, tanto el Hijo del Hombre como el Hijo de Dios. El primer título enfatizaba su humanidad; el segundo su deidad. Él es la única persona que fue Dios y hombre a la vez. Al marcharse del cielo, dejó a un lado su gloria divina y tomó sobre sí el manto de humanidad (Filipenses 2.6-7). ¿Quiénes reconocieron su naturaleza divina?

Ángeles. En el nacimiento de Cristo, el ángel Gabriel le dijo a María que ella daría a luz a un hijo cuyo nombre sería el Hijo de Dios (Lucas 1.26-35).

Dios el Padre. Cuando Jesús fue bautizado en el río Jordán, el Padre celestial declaró: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3.17), y  más tarde, ordenó a los presentes que le escucharan (17.5).

Satanás y los demonios. Satanás retó a Jesús a usar sus poderes sobrenaturales para evitar el plan de Dios. Más adelante en el mismo capítulo, los demonios vieron a Jesús y dieron alaridos diciendo que Él era el Hijo de Dios (Lucas 4.1-34).
Los discípulos. Cuando estos hombres vieron a Jesús caminar sobre el agua en medio de la tormenta, lo adoraron y concluyeron que era el Hijo de Dios (Mateo 14.25-33). Más tarde, Pedro declaró: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (16.16).

Marta. Cuando Jesús resucitó a Lázaro, su hermana Marta dijo: “Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo” (Juan 11.27).
El mundo necesita entender quién es Jesús. ¿A quién puede usted hablar de su divinidad?
(De Encontacto.org)


martes, 16 de junio de 2015

"La Casa Abandonada"

Una  historia cuenta que un artista iba todos los días hasta su estudio a pie y en medio de su recorrido se detenía frente a una casa abandonada. Una casa a la que nadie daba valor y para muchos hasta daba espanto. Estaba en pésimo estado, sin pintura, con las ventanas cayéndose y con el jardín que parecía más un monte de escombros.
Pero a aquel artista podía vérselo parado frente a aquella casa mirando por algunos minutos, contemplándola y después de que observarla bastante seguía su trayecto.  Este ritual que el artista tenía cada vez que iba a su estudio causaba curiosidad porque no se trataba de una casa bonita ni de una casa antigua bien conservada; pero al artista le  gustaba pararse enfrente de aquel lugar y admirarlo.
Después de algún tiempo la casa fue puesta a la venta y el artista, que se había pasado tanto tiempo contemplándola, fue el nuevo propietario del lugar. Semana tras semana, mes tras mes, aquel horrible lugar fue adquiriendo una nueva apariencia reflejando el toque de su dueño, hasta que al final, en lugar de la vieja y mal vista casa, que por muchos años manchara el vecindario, allí estaba una casa muy blanca de impresionante gracia y belleza.
Era la misma casa, pero ahora con un aspecto impecable que antes no tenía. Se tornó en centro de atención para toda la comunidad. Y todo eso, porque un artista la compró y pasó a vivir en ella y tomar a su cargo la construcción.
Dios hace lo mismo con nuestras vidas. Como el supremo artista, Él puede ver más allá de las apariencias y conoce el potencial que hay en nuestras vidas. Tal vez sientes que nadie te da valor, que te han abandonado o te consideran un caso perdido; pero el Artista ve más allá de lo evidente y cuando empieza a trabajar en nosotros y poner su  toque personal en nuestras vidas nos da el valor real que tenemos.
Quizás tu vida no ha sido como quisieras y ahora sientes que no tienes valor, que eres menospreciado por los demás o que estás en ruinas, pero recuerda los que dice 2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Dios quiere transformarnos día a día y convertirnos en su obra maestra. Permite que el Artista trabaje en tu vida y cumpla el plan para el que fuiste creado.

“Razones Para Asumir Riesgos”

Meditación 16.6

Josué 1.6-9 “Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”

En el primer capítulo de Josué, Dios ofrece las palabras de ánimo más famosas de toda la Biblia. Moisés acababa de morir, y ahora su sucesor había sido llamado a llevar a la nación de Israel a la Tierra Prometida —una acción militar que implicaría un gran riesgo. Josué, sin duda, estaba inquieto por la perspectiva de enfrentarse a un poderoso ejército enemigo. Por tanto, el Señor le dio palabras de aliento que todavía resultan válidas para nosotros hoy.

¿Qué habría pasado si Josué se hubiera negado a aceptar esta intimidante tarea? Lo más probable es que la nación de Israel habría languidecido en el desierto. Afortunadamente, este líder era un hombre de mucha fe y valor, y asumió con valentía la causa de Dios.

Al igual que Josué, nosotros enfrentamos obstáculos cada día. Sin embargo, es en medio de la adversidad que Dios refina nuestra fe (Santiago 1.2-4). Cuando nos negamos a obedecer al Señor, los resultados son devastadores para nuestro crecimiento espiritual:

Impedirá que nos convirtamos en las personas que Dios quiere que seamos.

Limitará nuestra utilidad para el Señor.
Viviremos dispuestos a justificar la desobediencia.
Seremos gobernados por el temor en vez de la fe.
Perderemos recompensas en el cielo, y además bendiciones en la Tierra.


¿Está usted, de alguna manera, rechazando el llamado de Dios? El Señor es digno de confianza. Sea cual sea el plan de acción que Él tenga para usted, tenga la confianza de que el Señor le dará la victoria.
(De Encontacto.org)

lunes, 15 de junio de 2015

“Confiar en el Dios de Amor”

Hebreos 8.6-13 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; 11 y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. 12 Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. 13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.”

Confiar en Dios es un principio fundamental en la vida cristiana. Tenemos que aceptar que Dios es perfecto en amor, infinito en sabiduría y soberano en control. No entendemos estas verdades en el momento de la salvación; pero las aprendemos con el tiempo. Sin embargo, de lo que la mayoría de nosotros parece dudar es del amor que Dios nos tiene. Pero la Biblia nos da 3 pruebas en las cuales podemos confiar cuando nuestra seguridad comience a flaquear.

El amor es su carácter—La naturaleza intrínseca de Dios es el amor (l Juan 4.8). La Biblia también nos dice que Dios es luz, y que no hay tinieblas en Él (1.5). En otras palabras, Él es perfecto y nunca tratará mal a sus hijos.

El amor en el Calvario—La muerte expiatoria del Señor Jesús en la cruz por nuestros pecados ofrece evidencia irrefutable del amor divino. El amor del Padre por la humanidad se reveló cuando dio a su Hijo para que muriera en nuestro lugar.

El amor en el pacto—Dios se ha comprometido a hacernos sus herederos  (Tito 3.5-7). Sabemos que cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, nos convertimos en hijos de Dios. Nos ve como somos —unos pequeñitos que estamos aprendiendo a conducirnos en nuestro breve hogar terrenal.

Como creyentes que estamos en constante crecimiento, no podemos confiar en Dios si dudamos de su amor por nosotros. Afortunadamente, tenemos estas evidencias maravillosas. La naturaleza intrínseca del Padre celestial es amar, lo que Él demostró en la cruz y sigue haciendo al adoptarnos como sus hijos
De Encontacto.org)

viernes, 12 de junio de 2015

“En los Momentos de Prueba”

Meditación  12.6

Génesis 50.18-21 “Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.”

Si alguien tuvo muchas oportunidades para estar amargado por las pruebas de la vida, ese fue José. Sus hermanos lo trataban con desprecio, aun antes de que lo arrojaran a un pozo. Después, fue vendido como esclavo, llevado a un país extranjero, culpado de un delito que no cometió, y enviado a una cárcel —todo eso dentro de un período relativamente corto de tiempo. Pero, a pesar de las muchas injusticias que sufrió, se convirtió en un hombre con una celosa ética de trabajo y un espíritu afable.

Es casi imposible entender cómo podía José ser tan perdonador, pacífico e incluso gozoso. Su secreto para mantener la afabilidad bajo presión era su mirada constante en Dios. Debió haber pasado muchas horas recordando las historias de Jacob en cuanto a la fidelidad del Señor para con su familia, y también las revelaciones divinas sobre su futuro como líder (Génesis 37.8-9).

Imagine en qué clase de hombre podía haberse convertido José después de 13 años de sufrimientos e injusticias. Si se hubiera detenido a pensar todo el tiempo en sus injustas circunstancias, probablemente se habría vuelto cínico y vengativo. Con una mente llena de planes de escape y de maneras de vengarse, podía no haber sido un buen trabajador.

Con sus ojos espirituales preparados para ver la gloria de Dios, José perseveró en sus grandes pruebas. Al final, tuvo el poder para castigar a sus hermanos por su traición, pero eligió perdonar. Esa decisión probablemente no fue fácil. Sin embargo, porque José se puso bajo la protección de Dios, su corazón estaba libre de resentimiento.

(De Encontacto.org)

jueves, 11 de junio de 2015

"El Toque de Jesús"

Meditación 11.6


Marcos 1: 40-42 “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.”

El leproso del pasaje bíblico para hoy, además del dolor de padecer su grave enfermedad, seguramente hacía tiempo que no recibía un abrazo o una caricia de nadie. Las noticias que llegan le dicen que Jesús no rechaza a nadie; que ama a todos y que vive desplegando un derroche de poder sanador y de amor por cuanta persona se cruza en su camino.

El relato nos dice que no solamente Jesús lo sanó y le dijo que lo quería sanar (“Quiero, sé limpio” le dijo), sino también previamente “extendió la mano y le tocó”.

Jesús sabía que el acto de tocar a este leproso le reportaría la crítica de los fariseos y del pueblo, ya que él mismo podría contagiarse de la enfermedad y convertirse así en transmisor de este flagelo. También Sabía que a los fines de lograr la sanidad, no era necesario en absoluto que lo tocara. Pero en este caso, a despecho de todas las expectativas sociales y religiosas de sus días, sabe que este hombre no solo necesita sanidad física, sino también emocional; sentirse querido por alguien, que todavía es una persona que merece ser tratada como un ser humano y no como un monstruo.

Jesús entonces, lleno de misericordia, tiernamente extiende su mano, lo toca y le dice con firmeza y amor la segunda palabra: “Quiero”, y la orden divina, que atesora todo el poder de Dios: “Sé limpio”.

Así es Jesús. Él puede sanarte de tu lepra de pecado, si la reconoces y sientes la necesidad de ser limpiado y sanado de tus maldades. Pero antes que nada, Jesús quiere poner su mano sobre tu hombro, tocarte con su amor divino y transmitirte la seguridad de que eres su hijo, que vales mucho para él, que dio su vida en la cruz por ti, y que anhela verte feliz y libre del mal aquí, y abrazarte cuando venga en su reino de gloria para vivir siempre contigo. Déjate abrazar hoy por Jesús.


(De “El Tesoro Escondido” )

miércoles, 10 de junio de 2015

“Cómo Mantener una Mente Clara?”

Meditación 10.6

Romanos 12.1-2  “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

La mente humana es una creación maravillosa de Dios. Nada en el mundo puede compararse con sus capacidades o su creatividad. Controla nuestros sentimientos, pensamientos, palabras, actitudes y conducta. Lo que llegamos a ser y lo que logramos, se debe en gran parte a la manera que pensamos. ¿Tendrá, o no, sentido dejar que Aquél que nos creó, guíe nuestro razonamiento?
Una mente clara es la que está en armonía con la Palabra de Dios, y controlada por su Espíritu. Cuando el Señor tiene autoridad sobre nuestros pensamientos, el discernimiento guardará nuestra perspectiva. Él nos capacita para mirar más allá de lo evidente, y para ver las situaciones como son en realidad. Podemos distinguir no solo entre lo bueno y lo malo, sino también entre lo bueno y lo mejor. El Señor nos ha concedido la capacidad de pensar acertadamente, no importa los desafíos que podamos enfrentar.
Pero esa clara y enfocada manera de pensar debe ser adoptada adrede y mantenida celosamente. Si no batallamos contra la influencia del mundo, pronto tendremos una mente fragmentada, incapaz de centrarse en las cosas espirituales, ya que estará llena y atascada con pensamientos y preocupaciones mundanas. Tenemos que examinar cuidadosamente lo que permitimos que entre a nuestra mente.
Una mente renovada comienza con la entrega al Señor. Hasta que no le dé autoridad total sobre sus pensamientos, usted no tendrá ningún poder para limpiar el desorden que le impide vivir dentro de la voluntad de Él. Pero si se rinde al Señor y llena su mente con su Palabra, Él transformará su vida.
(De Encontacto.org)


martes, 9 de junio de 2015

“La Mente de Cristo”

Meditación 9.6

1 Corintios 2.12-16 “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

La mejor vida que usted puede vivir es la vida que su Creador diseñó para usted. El Señor nos ha dado a los creyentes todo lo que necesitamos para ser más semejantes a Él, y para alcanzar todo lo que ha previsto para nosotros. Puesto que la manera como pensamos es de vital importancia, el Señor nos ha dado la mente de Cristo. Ahora tenemos la capacidad de pensar como Él lo hace y de ver las situaciones desde su perspectiva.

Esta maravillosa capacidad de ajustar nuestros pensamientos a los de Él es un don que recibimos de Dios en el momento de ser salvos. Sin embargo, la práctica de este don es nuestra responsabilidad. Todos venimos a Cristo con una mente “preprogramada” en cierto grado. Por ejemplo, un niño que crezca oyendo comentarios degradantes, probablemente los incorporará a su concepto de quién es él y de lo que puede lograr en la vida. También, el mundo intenta constantemente de ajustarnos a su manera de ser y Satanás trata de inyectar sus mentiras en nuestro pensamiento.

Si queremos experimentar la vida que el Señor quiere que tengamos, tenemos que reemplazar con la verdad los viejos pensamientos que no están de acuerdo con la Palabra de Dios. Debemos, entonces, filtrar las ideas que nos bombardean cada día para que nuestra vida sea transformada.

Compare sus actitudes, convicciones y pensamientos con las enseñanzas bíblicas. Si no coinciden, rechácelos, y en lugar de eso llene su mente con las verdades de la Palabra. Puesto que el Señor nos ha facultado para pensar correctamente, cultivemos la mente de Cristo en nosotros. (De Encontacto.org)

La Sangre Preciosa de Jesucristo Lunes 03/08/26 1 Pedro 1.17-19 “Y si invocan por Padre a aquel que, sin acepción de personas juzga seg...