martes, 1 de julio de 2014

“Dios y los Períodos de Espera”

Génesis 16:1-6  (Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de 10 años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.)
¿Le ha dado Dios una visión que hasta ahora no se ha cumplido? ¿Le ha asignado una tarea que está sin terminar, aunque usted ha hecho todo lo que sabía que debía hacer?

Los períodos de espera han sido creados por Dios con propósitos específicos. A veces, son para prepararnos para su respuesta. Él puede estar esperando para cumplir su plan, pues es posible que haya algo en nosotros de lo que necesite ocuparse ¬—quizás de algunas asperezas que deban ser suavizadas o una relación que deba ser restaurada. También puede estar sometiendo a prueba nuestra fe al sondear su profundidad y ensanchar sus límites para demostrarnos su fidelidad. O puede estar usando un período de sequía espiritual para corregirnos: Dios no premiará al creyente que esté viviendo en rebeldía.

Oswald Chambers nos aconseja esperar en el Señor mientras nos prepara para sus respuestas. Es imperativo que oremos y confiemos en Dios durante esos períodos, y esperemos a estar seguros de conocer su voluntad. De hecho, puede ser peligroso escuchar a otros en vez del Señor. Incluso personas con buenas intenciones pueden estar equivocadas; vemos la mala decisión que tomó Abram después de seguir el consejo de su esposa. El resultado fue que la sierva de Sarai, Agar, concibió un hijo de Abram, que ciertamente no era parte del plan del Señor.

Cualquier cosa que no sea el plan de Dios, y que no se haga en el tiempo de Él, equivale a poner la confianza en uno mismo. Dependa del Espíritu Santo cuando tenga que tomar una decisión; cualquiera otra forma de proceder puede tener repercusiones graves y permanentes. (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar las labores: Salmos 121
1. Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
2. Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
3. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.
4. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.
5. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
7. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.
8. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

lunes, 30 de junio de 2014

"Sensibles o Insensibles" por Enrique Monterroza

"Jeremías, dile al pueblo: “Esto dice el SEÑOR: »‘Cuando una persona se cae, ¿acaso no vuelve a levantarse? Cuando descubre que está en un camino equivocado, ¿acaso no da la vuelta? Entonces, ¿por qué esta gente continúa en su camino de autodestrucción? ¿Por qué los habitantes de Jerusalén rehúsan regresar? Se aferran a sus mentiras y se niegan a volver. Escucho sus conversaciones y no oigo una sola palabra de verdad. ¿Hay alguien que esté apenado por haber hecho lo malo? ¿Alguien que diga: “¡Qué cosa tan terrible he hecho!”? ¡No! ¡Todos corren por el camino del pecado tan veloces como galopa un caballo a la batalla!”(Jeremías 8:4-6) 

Hay momentos en donde realmente necesitamos que nuestro espíritu se sensibilice delante de Dios y es que no vamos a negar que hay momentos en donde pareciera que nuestro espíritu, nuestro corazón y todo nuestro ser está endurecido por alguna razón.
Y es que a veces la falta de una comunión diaria con Dios puede ocasionar la perdida de sensibilidad espiritual que mucho tiene que ver con la humildad, puesto que entre más humildes seamos más fácilmente podremos ser sensibles a Dios.

Hay personas que dicen no sentir la presencia de Dios como la sentían antes, personas que confiesan que en el camino algo ocurrió y que aquella sensibilidad de la que antes gozaban desapareció. Y es que la sensibilidad espiritual es algo que nunca debe faltar en un hijo de Dios porque es la forma de cómo nuestro espíritu se comunica con Dios y nuestra fe crece.

¿Cómo detecto que he ido perdiendo la sensibilidad espiritual?
Cuando al no orar ya no siento el deseo de volverlo a hacer. Cuando al orar no pronuncio ninguna palabra a conciencia sino solo vanas repeticiones. Cuando al alabar a Dios ya no me gozo. Cuando al adorar a Dios mi corazón ya no se quebranta. Cuando el no servir ya no inquieta mi espíritu. Cuando el pecado ya no me produce culpa. Cuando ya no siento pasión por los necesitados de Dios. Cuando mi vista se gira y comienzo a ver los errores humanos antes que la gracia y misericordia de Dios. Cuando al leer la Biblia siento que ya no me edifico sino que me aburre. Cuando ando más a la defensiva en todo que con un corazón humilde con ansias de aprender, cuando en mi vida comienza a gobernar más lo carnal que lo espiritual entonces voy camino hacia el fracaso espiritual y sobre todo hacia la insensibilidad espiritual.

Hoy quiero invitarte a reflexionar en tu caminar, en los pasos que estás dando. Reflexiona sobre qué tan sensible estás siendo a lo espiritual y si tu corazón es sensible a Dios entonces ¡Gloria a Él!, pero si siendo sincero contigo mismo denotas un cambio a comparación de otras épocas, entonces es hora de volver al camino del cual nunca debiste desviarte.

¡Volvamos al lugar de sensibilidad espiritual para poder gozar de una vida cristiana plena!
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16

“Cómo Mantener el Rumbo”


1 Corintios 9:22-27 (Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado)

La vida cristiana se puede comparar con una carrera que tiene un rumbo predeterminado y una línea de llegada en la eternidad. Cada hijo de Dios tiene una ruta diseñada especialmente por el Señor. La meta es permanecer en el buen camino, y correr con la mirada puesta en Jesús. Gracias a que Él corrió y terminó la carrera perfectamente, tiene la capacidad de mostrarnos el camino.

Al igual que sucede con cualquier carrera, el camino está lleno de obstáculos que amenazan con hacernos tropezar o desviar. Las tentaciones nos atraen a los que pensamos que son exuberantes pastos verdes, mientras que las ocupaciones pueden llevarnos por caminos que terminan agotándonos. La ansiedad y el temor se apoderan de nuestras mentes, y las emociones nos llevan a situaciones en las que el Señor nunca quiso que estuviéramos.

Aunque los pecados presentan los obstáculos más evidentes, otros obstáculos son más sutiles. Todo lo que tiene prioridad por encima de nuestra relación con el Señor, puede hacernos tomar el camino equivocado.

Debido a que la participación en las actividades cotidianas son necesarias, podemos dejar fácilmente que la familia, el trabajo y los placeres nos desenfoquen. Curiosamente, inclusive las bendiciones de Dios pueden convertirse en obstáculos en la carrera cuando comenzamos a buscarlas más que al Señor mismo.

Tenemos que recordar que la meta no es mantenernos enfocados en el camino, ni tratar de encontrar el que más nos convenga. Lo que tenemos que hacer es fijar nuestra mirada en el Señor Jesús. Él no solamente es nuestra guía, sino también nuestro destino. (De Encontacto.org)
...........................
Tengamos bien presente en quién ponemos nuestra confianza.

Goliat confió en su propias fuerzas, conocimientos, armaduras y estrategias.
David en Jehová!

En quién crees que debes poner tu confianza?

jueves, 26 de junio de 2014

“Cuando las Cargas nos Agobian”

MEDITACION DIARIA    26.6.14

Lectura bíblica en Salmos 37:5-7 (
Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”)

Cuando estamos preocupados, el mundo parece un lugar más frío. El sol puede estar brillando, pero nos resulta difícil apreciarlo.

Las aves cantan, pero nuestros oídos se saturan con los gritos de dolor, pesar y abatimiento. Ponemos distancia entre nosotros y los demás cuando nuestros problemas absorben nuestro tiempo y nuestra atención. Tal vez estamos apesadumbrados por sueños que nunca se consolidaron, heridas emocionales, la muerte de un ser querido, o simplemente el exceso de responsabilidades. Otra posibilidad es que el pecado sea la causa de nuestra pesadumbre. Sin embargo, cualquiera sea la causa, el resultado es que estamos agobiados por un gran peso.
En nuestra tristeza nos llega la voz de Dios todopoderoso invitándonos a acercarnos y a encontrar descanso en Él. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías  6.16).

¿No le gustaría levantar su mirada al Padre celestial ahora mismo? Jesús le ofrece agua viva para fortalecer su alma. Con la ayuda del Espíritu, dé un paso, y luego otro por esa senda antigua de obediencia, y Él le dará paz.
Jeremías 6.16 termina señalando la respuesta de Dios a los israelitas: “Mas dijeron: No andaremos”. Es solamente si confiamos en el plan del Padre celestial que encontraremos alivio de nuestras cargas. Levantémonos, miremos, preguntemos y andemos, para que podamos encontrar el descanso que el Señor ha prometido para nuestras almas. (De Encontacto.org)

miércoles, 25 de junio de 2014

“El Discernimiento Espiritual”

Salmos 119:97-99 (¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.)

El discernimiento espiritual es la capacidad de ver desde la perspectiva del Señor. El Espíritu Santo de Dios trabaja en nuestras vidas para que seamos capaces de ver más allá de lo evidente y podamos ver la diferencia entre...
• El error y la verdad.
• Lo bueno y lo mejor.
• La voluntad de Dios y la del hombre.

Puesto que nuestro Padre celestial quiere que conozcamos estas diferencias, nos dio al Espíritu Santo para instruirnos y guiarnos. El Espíritu de Dios discierne perfectamente porque conoce todo lo que el Padre y el Hijo conocen (Juan 16.13).

Muchas veces tenemos luchas en nuestro andar espiritual. Por ejemplo, en nuestra vida de oración no estamos seguros de por cuáles cosas orar; en nuestra toma de decisiones, nos preguntamos si una elección determinada es la voluntad de Dios; y en nuestras relaciones, nos preguntamos cómo ser un buen testimonio para Cristo.

Pero a medida que maduremos en el conocimiento y la sabiduría del Señor, seremos capaces de orar con confianza para descubrir la voluntad de Dios y para compartir nuestra fe. La responsabilidad del Espíritu Santo es ayudarnos. Él nos guiará a toda la verdad. Nosotros solo debemos cooperar con el Espíritu y aprender de Él (Juan 14.25-27; 16:5-15), estudiar la Palabra de Dios, y poner en práctica lo que nos está mostrado.

Así como se necesita tiempo y perseverancia para desarrollar músculos fuertes, adquirir discernimiento requiere perseverancia y sometimiento a la enseñanza del Espíritu. (De Encontacto.org)

martes, 24 de junio de 2014

“La Pasión por Obedecer a Dios”

Lucas 11:37-52  (Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer. Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio. Mas !!ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. !!Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: !!Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. !!Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. !!Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis)
La escuela de la obediencia tiene muchos cursos y muchos exámenes. A medida que avanzamos en sus lecciones, solemos ir de la obediencia temerosa o fingida, a una sujeción más genuina.
El pueblo de Dios recibió una gran lección de obediencia en el desierto de Sinaí, la cual estuvo manchada por rebelión constante. Siglos más tarde, sin embargo, se les dio una nueva lección, cuando Cristo habitó entre nosotros, la gente comenzó a entender que era posible llegar a ser obedientes desde lo más profundo de sus corazones (Juan 1.14; Romanos 6.17).

Jesús habló mucho sobre este tema, y sus palabras eran poderosas porque venían de una vida impecable y totalmente obediente. Su testimonio era que había descendido del cielo para hacer la voluntad del Padre (Juan 6.38).

Por conocer perfectamente bien la hermosura de la vida de obediencia, Jesús nos manda a ser como Él: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7.21).

El Señor tuvo también palabras duras para los maestros de la Ley que se negaban a obedecerla. Los acusó de atar pesadas cargas sobre las espaldas de los hombres y de no ayudarlos a llevarlas. En otras palabras, enseñaban lo que debía hacerse, pero no estaban dispuestos a hacerlo ellos mismos. Jesús identificó después a la obediencia como “la llave de la ciencia [o del entendimiento]”.

Si obedecemos, las puertas de entendimiento se abrirán delante de nosotros, y seremos capaces de ver la verdad de Dios como nunca antes. (De Encontacto.org)

Que Dios bendiga tu día, de manera especial. En el nombre de Jesús. Amén!

lunes, 23 de junio de 2014

“Aprender a Obedecer a Dios”

Lectura bíblica en Romanos 8:2-4 (Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.)

¿Cuándo fue la última vez que escuchó un sermón sobre la obediencia? El tema no suele atraer la atención de grandes multitudes, ya que suena a seguir órdenes o someterse a leyes y mandamientos. Después de todo, ¿no vino Jesús a hacernos libres de todo eso? No, en realidad no. Como nos dice el pasaje de hoy, Él vino para hacernos libres de la ley del pecado y de la muerte, “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros”. En otras palabras, Él nos hizo libres de la desobediencia. La libertad cristiana nos hace libres para obedecer los mandamientos de nuestro Padre celestial.

En el libro “En pos de lo supremo”, Oswald Chambers lo expresa de esta manera: “La verdadera libertad es la capacidad que se alcanza mediante la práctica de hacer lo correcto”. Hacer lo correcto es obediencia. Hebreos 5.8 dice que “aunque [Jesús] era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”.

Al comienzo, las lecciones parecen sencillas; hacemos simplemente lo que nuestros maestros nos dicen, pero después aprendemos a discernir la voz del Pastor. Él nos dice que debemos vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4.4). Bajo su dirección, estudiamos la Biblia y encontramos que algunos pasajes se aplican a nosotros. Muchas veces nos equivocamos, pensando que ciertos pasajes se aplican solamente al pueblo de Israel, a la iglesia o a los últimos tiempos. Sin embargo, con paciente persistencia, el Espíritu Santo nos presiona hasta que finalmente obedecemos la voz de Dios. El Señor es paciente —nos enseña de manera lenta pero segura cómo obedecer a su voz. (De Encontacto.org)

Salmos 84:5,10-12 .... Así hablaba el salmista David, del Dios único y verdadero:
5. Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.
10. Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
11. Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
12. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

sábado, 21 de junio de 2014

"Donde se Ganó la Batalla"

Meditación Diaria 
Lectura bíblica en Mateo 26:36-46  (36. Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 37. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. 44. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 46. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega)
Si usted quiere obtener siempre la victoria, piense en lo que Jesús hizo antes de ir a la cruz: el Señor libró una batalla crucial y decisiva en el huerto de Getsemaní, donde luchó con lo que se le acercaba.
Para nuestro Salvador, el peso del pecado que llevaría era inmenso. Estaba a punto de experimentar la absoluta separación espiritual del Padre celestial. Fue a un lugar tranquilo y silencioso de oración, donde estuvo a solas con el Padre y clamó a Él. Cuando el Señor Jesús salió de ese huerto, lo hizo como vencedor. Todavía bebería la copa del sufrimiento y de la separación, pero Él sabía que, al final, tendría la victoria (Hechos 12.2).
El ejemplo de Jesús demuestra que la clave para ganar las batallas de la vida, es venir al Padre para estar a solas con Él y rendirse totalmente a su voluntad. El consejo de un hermano en la fe es importante, pero usted no puede depender exclusivamente de los demás para que le digan qué hacer. Si no pasa tiempo a solas con el Señor, luchando hasta saber lo que Él le está diciendo, nunca estará seguro de que está haciendo lo correcto.
Al desarrollar el hábito de pasar tiempo a solas en la presencia de Dios, será capaz de discernir su perfecta voluntad cuando tenga que enfrentar grandes decisiones de consecuencias importantes, o incluso irreversibles. Cuando usted se entrega totalmente a Él, pone en sus manos las consecuencias de las decisiones que tome. En realidad, ¿dónde pudieran sus decisiones —y su futuro— estar más seguros que bajo el control de nuestro omnisciente, todopoderoso y amantísimo Dios? (De Encontacto.org)

viernes, 20 de junio de 2014

“Una Esperanza Segura”

Lectura bíblica en Salmos 42: (Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío)

El Señor quiere que tengamos deseos y expectativas que nos motiven y enriquezcan. Pero en este mundo caído, la desilusión por algunos sueños frustrados es inevitable. ¿Cómo podemos saber adónde poner nuestra esperanza, y cómo responder en caso de que no se haga realidad? 
La esperanza es segura cuando está alineada con los deseos de Dios que se encuentran en la Biblia. Sin embargo, nuestras expectativas se basan en deseos, sentimientos y preferencias personales; anhelamos ser promovidos en el trabajo, tener buena salud o encontrar soluciones rápidas a los problemas. Estos deseos pueden ser buenos, pero no tenemos ninguna garantía de que sean parte de la voluntad de Dios para con nosotros.

Podemos llegar a desilusionarnos cada vez que nuestras expectativas no coinciden con el plan de Dios. Aun cuando la esperanza esté basada en una promesa bíblica, es posible que el Señor no la cumpla de la manera o en el momento que queramos. Aunque parezca que Dios no está haciendo nada, Él está preparándonos para el futuro.

La clave para tener contentamiento y gozo radica en poner todo bajo la esperanza absoluta en el Señor. No olvide que Dios es soberano y misericordioso; y quiere siempre lo mejor para nosotros.

Algunas veces, Dios tiene que frustrar nuestras esperanzas para darnos lo que Él sabe que es mejor. Pídale que aclare y oriente sus deseos para que coincidan con su voluntad. Luego, descanse en su bondad y mantenga su esperanza en Él. (De Encontacto.org)

jueves, 19 de junio de 2014

Piedra Blanca para Cristo!


Dios te bendiga hoy!

Como hemos sido comisionados por Jesucristo, de id, y haced discípulos a todas las naciones, y de enseñar a guardar todas las cosas que Él ha mandado; esta tarde estaremos en Piedra Blanca, Bonao, en campaña de evangelización y culto evangelísitico.


Esto será a partir de las 12. 

Desde ya, pongámonos nuestras armaduras espirituales y vayamos a despojar las almas de Piedra Blanca, de las manos del diablo.

Acompáñanos, que el Señor no quiere que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.

La victoria la dará el grande y poderoso en batalla: Jesús, el Rey de Reyes y Señor de señores. 

Aleluya!!

martes, 17 de junio de 2014

¿Por Qué Permite Dios el Fracaso?

Lectura bíblica en Romanos 8:29-30 (Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó)
Ayer vimos cómo el Señor maneja nuestras circunstancias para enseñarnos a ser humildes. Al hacerlo, revela lo dependientes que somos de Él, y elimina al ídolo que hacemos de nuestros esfuerzos en la búsqueda de santidad. También es su forma de llevar a cabo algunos de sus planes para nuestra vida.

El Padre celestial tiene más en mente que simplemente poner al descubierto la debilidad de nuestra carne —eso es, simplemente, un medio para lograr algo más grande. Él desea exhibirnos por toda la eternidad como ejemplos de su gracia y su misericordia. Quiere que los ángeles vean el cuerpo de Cristo, y sientan reverente admiración ante esta deslumbrante demostración de su obra.

¿Hay alguna manera de entender el alcance total de los designios de Dios para nuestra vida? ¿Qué hay que hacer para que podamos vivir en la plenitud de todo lo que Él se propone para sus hijos?

No tenemos las respuestas a estas preguntas. Por consiguiente, se nos hace difícil entender por qué Dios permite, a veces, que fracasemos. Si pudiéramos ver el glorioso producto final que Él tiene en mente, abandonaríamos de buena gana nuestros esfuerzos, y nos rendiríamos a su poder transformador. Pero, en cambio, nos empeñamos muchas veces en hacer las cosas a nuestra manera. Mientras mantengamos esa manera de pensar, Dios permitirá que fracasemos.

Hay una manera mejor que consiste simplemente en vivir por fe, confiando cada momento del día en que el Espíritu Santo que está en nosotros nos conformará a la imagen del Hijo de Dios, Jesucristo. (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar la jornada laboral: Proverbios 15:23-33
23. El hombre se alegra con la respuesta de su boca; Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!
24. El camino de la vida es hacia arriba al entendido, Para apartarse del Seol abajo.
25. Jehová asolará la casa de los soberbios; Pero afirmará la heredad de la viuda.
26. Abominación son a Jehová los pensamientos del malo; Mas las expresiones de los limpios son limpias.
27. Alborota su casa el codicioso; Mas el que aborrece el soborno vivirá.
28. El corazón del justo piensa para responder; Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
29. Jehová está lejos de los impíos; Pero él oye la oración de los justos.
30. La luz de los ojos alegra el corazón, Y la buena nueva conforta los huesos.
31. El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará.
32. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
33. El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad.

lunes, 16 de junio de 2014

“El Fracaso: Primer Paso Hacia la Victoria”

Lectura bíblica en Romanos 7:15-21 (Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.)

La vida cristiana implica enfrentar ciertas paradojas que desafían nuestra manera de pensar. Un buen ejemplo es la afirmación de Jesús de que “los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Mateo 20.16). Palabras como éstas pueden parecer ilógicas y desconcertantes, a menos que recordemos que hemos sido llamados a vivir de manera diferente.

El esfuerzo propio, que es lo normal para el hombre natural, debe ser abandonado por el creyente lleno del Espíritu. Es por eso que el Señor, a veces, permite que fracasemos en nuestra búsqueda de santidad, pues quiere enseñarnos cuán dependientes somos de Él. Cuando consideramos nuestros fracasos desde esa perspectiva, podemos verlos como amigos que nos enseñan, en vez de enemigos que deban ser rechazados.

Esta perspectiva no se logra fácilmente. Desde nuestra infancia se nos anima a esforzarnos por alcanzar la excelencia y hacer las cosas lo mejor posible. Se nos dice que debemos fijarnos metas, y luego luchar por ellas con diligencia y determinación. Aunque estas virtudes son útiles cuando se emplean concienzudamente, ellas pueden hacernos creer que nuestro éxito depende de ellas. A menos que dejemos de vivir pensando de esa manera, poco a poco nuestra confianza comenzará a cambiar, y dejaremos de confiar en el Espíritu para depender de la carne.

Dios no aceptará nuestra dependencia de nada ni de nadie que no sea Él. De ser necesario, Dios manejará las circunstancias para derrotar nuestros mejores esfuerzos, y humillarnos hasta que aprendamos a vivir totalmente por fe —en total dependencia de Él. (De Encontacto.org)

20/9/26... Caminar con Cristo, Lo Mejor Que Nos Puede Pasar

Colosenses 1.9-10 (RVC) “ Desde el día que lo supimos, no cesamos de orar por ustedes, y de pedir que Dios los llene del conocimiento de ...