lunes, 16 de junio de 2014

“El Fracaso: Primer Paso Hacia la Victoria”

Lectura bíblica en Romanos 7:15-21 (Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.)

La vida cristiana implica enfrentar ciertas paradojas que desafían nuestra manera de pensar. Un buen ejemplo es la afirmación de Jesús de que “los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Mateo 20.16). Palabras como éstas pueden parecer ilógicas y desconcertantes, a menos que recordemos que hemos sido llamados a vivir de manera diferente.

El esfuerzo propio, que es lo normal para el hombre natural, debe ser abandonado por el creyente lleno del Espíritu. Es por eso que el Señor, a veces, permite que fracasemos en nuestra búsqueda de santidad, pues quiere enseñarnos cuán dependientes somos de Él. Cuando consideramos nuestros fracasos desde esa perspectiva, podemos verlos como amigos que nos enseñan, en vez de enemigos que deban ser rechazados.

Esta perspectiva no se logra fácilmente. Desde nuestra infancia se nos anima a esforzarnos por alcanzar la excelencia y hacer las cosas lo mejor posible. Se nos dice que debemos fijarnos metas, y luego luchar por ellas con diligencia y determinación. Aunque estas virtudes son útiles cuando se emplean concienzudamente, ellas pueden hacernos creer que nuestro éxito depende de ellas. A menos que dejemos de vivir pensando de esa manera, poco a poco nuestra confianza comenzará a cambiar, y dejaremos de confiar en el Espíritu para depender de la carne.

Dios no aceptará nuestra dependencia de nada ni de nadie que no sea Él. De ser necesario, Dios manejará las circunstancias para derrotar nuestros mejores esfuerzos, y humillarnos hasta que aprendamos a vivir totalmente por fe —en total dependencia de Él. (De Encontacto.org)

viernes, 13 de junio de 2014

“El Padre del Amor Incondicional”

Lectura en Colosenses 3.21
(Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.)

Al expresar amor incondicional, los padres tienen la posibilidad de criar hijos que lleguen a ser adultos seguros. Cuando aceptamos la naturaleza única de cada niño, ponemos las bases para que tengan una buena autoestima. A menudo, los padres confundimos las acciones con la identidad personal. El niño puede escuchar la crítica e interpretar: “soy malo”, en vez de “mi comportamiento estuvo mal”. Los niños necesitan orientación y disciplina de los padres, pero éstas deben trasmitir amor.

La alternativa —la corrección destinada a hacer del niño la persona que los padres quieren (en vez de lo que Dios desea)— genera un espíritu rebelde. Las modas pasajeras, la vestimenta estrafalaria, o el tipo de peinado, no son cosas por las que vale la pena pelear, mientras que las cuestiones relacionadas con la honestidad, la integridad y la obediencia, requieren la guía de un padre.

El resultado del amor incondicional, y sus subproductos —la autoestima y la obediencia— es la capacidad de crear buenas relaciones. Los niños que crezcan sintiéndose amados, estarán preparados para aceptar a los demás con la misma actitud que sus padres les enseñaron, mientras que un niño herido tendrá problemas para expresar amor incondicional a su cónyuge y para recibirlo.

Transmitir aceptación a un niño no cuesta dinero, pero toma tiempo. Los padres aman a sus hijos por medio de acciones y actitudes —es decir, interesándose en sus actividades, escuchándoles con atención, y dispensándoles estímulos y elogios. ¿Saben sus hijos que usted les ama? (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar labores: Proverbios 19:17-23
17. A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.
18. Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.
19. El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.
20. Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.
21. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.
22. Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; Pero mejor es el pobre que el mentiroso.
23. El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de reposo el hombre; No será visitado de mal.

jueves, 12 de junio de 2014

“Cómo Ven los Niños a Dios”

Lectura bíblica en Efesios 5:1-9    "1. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.   2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.    3. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;  4. ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.  5. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7. No seáis, pues, partícipes con ellos. 8. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz  9. (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)"

La primera imagen de Dios que tiene un niño es su padre terrenal. Nosotros, los cristianos, pasamos mucho tiempo hablando de cómo preservar o mejorar nuestro testimonio. Necesitamos vivir nuestra fe delante de los compañeros de trabajo y los amigos; pero también queremos, en la intimidad de nuestro hogar, que nuestra familia vea a Jesús en nosotros. Si demostramos perdón, paciencia y aceptación, nuestros hijos esperarán encontrar esas cualidades en el Padre celestial.

Del mismo modo, las conductas negativas -como la severidad, la indiferencia, o el abandono emocional- moldean el concepto de un niño en cuanto a Dios. Recuerdo a un joven que vino a verme preocupado por su salvación. Había recibido a Cristo como su Salvador personal, pero no estaba convencido de que realmente había sido perdonado. Cuando abrí la Biblia para demostrárselo, respondió: “Las creo, pero no estoy seguro de que las promesas de Dios sean para mí”. Pareció sorprendido cuando le pregunté después cómo era su relación con su padre. Durante nuestra conversación, emergió que su padre muchas veces había hecho promesas que había dejado de cumplir. Ahora, años más tarde, ese hijo carecía de la seguridad de que Dios cumpliría su palabra.

Ser un reflejo del Señor no requiere habilidades especiales; la única guía que necesitamos es la Biblia. Al ver la paternidad como un área de servicio y de ministerio, todos los hombres son capaces de ser padres exitosos. Como sucede con cualquier servicio hecho a Dios, el Espíritu Santo da a los padres la sabiduría y la guía que necesitan para criar a sus hijos. (De Encontacto.org)

martes, 10 de junio de 2014

“Cómo Evitar las Distracciones”



Lectura bíblica de Nehemías 4:1-20 (1.Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo burla de los judíos. 2. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 3. Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. 4. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 5. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. 6. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. 7. Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; 8. y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. 9. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.

10. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. 11. Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra. 12. Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros. 13. Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. 14. Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. 15. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. 16. Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. 17. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. 18. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí. 19. Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. 20. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.)

A diario enfrentamos distracciones. Cosas como chismes, presión económica, mala salud, conflictos, deseos personales e incluso elogios, nos bombardean. Cualquiera de estas cosas puede influenciarnos para que nos alejemos del plan perfecto de Dios. Pero el pasaje de hoy nos enseña el valor de...

La tenacidad. Nehemías temía al Señor, y se dedicó con plena conciencia a trabajar para Él. Su mente no estaba dividida. Si fijamos nuestra atención únicamente en el plan de Dios, nuestra mente se mantendrá fija en la tarea, sin importar nada más.

El favor de Dios. Saber que la bendición del Señor está siempre sobre nosotros cuando le obedecemos le daba confianza a Nehemías, y debe también dárnosla a nosotros, aun en tiempos difíciles.

Rendir cuentas. Nehemías tenía que dar al rey un informe en cuanto a lo que había logrado, a medida que avanzaba en su trabajo. Un día estaremos todos delante del Señor, y daremos cuenta de la manera en que utilizamos los recursos y los dones que hemos recibido (1 Corintios 3.12-15).

La perseverancia en nuestra vida de oración. Cuando los israelitas eran ridiculizados, Nehemías oraba, y el pueblo recibía fuerzas para continuar. Cuando las maquinaciones empeoraban, Nehemías y sus colaboradores clamaban a Dios, quien no solamente frustraba los planes de sus enemigos, sino que también daba a su pueblo discernimiento sobre cómo evitar las trampas.

Nehemías concluyó el ambicioso proyecto en apenas 52 días (Nehemías 6.15). Si imitamos su ejemplo, Dios puede hacer grandes cosas en nosotros y por medio de nosotros. (De Encontacto.org)

viernes, 6 de junio de 2014

“La Importancia del Bautismo”

Lectura bíblica en Mateo 3:13-17 (“Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”)

Los niños suelen imitar a los superhéroes. Ellos adoptan los gestos, la indumentaria y la forma de hablar de su personaje favorito. Como cristianos, tenemos el deber de identificarnos estrechamente con el Señor Jesús e imitar su conducta de la misma manera en que los niños imitan a los superhéroes.

El Señor nos ha ordenado seguir su ejemplo en todas las cosas, incluyendo el bautismo (Mateo 28.19). Al comienzo del ministerio público de Jesús, Juan el Bautista estuvo llamando al pueblo judío a confesar sus pecados y a demostrar arrepentimiento mediante la inmersión en el río Jordán. El Hijo de Dios —que no conoció pecado— pidió a Juan que lo bautizara. El Señor Jesús se estaba identificando con el hombre pecador. Cuando seguimos su ejemplo en las aguas del bautismo, estamos confesando públicamente nuestra fe en el Salvador e identificándonos con Él.

Al participar en el bautismo, demostramos nuestra conexión no solo con Jesús, sino también con nuestros hermanos en la fe: todos somos miembros de un solo cuerpo bajo la autoridad del mismo Señor (Colosenses 1.18). Es importante recordar que el bautismo no es un requisito para la salvación, solamente la fe en Jesucristo lo es (Efesios 2.8-9). Pero, para ser obedientes, debemos bautizarnos después de tomar la decisión de seguir a Cristo.

La fe no es algo que deba ocultarse, como no se esconde u oculta una luz debajo de un almud (Lucas 11.33). Debe expresarse con palabras y acciones. ¿Ha asociado usted su confesión de fe con el acto del bautismo? (De Encontacto.org)

Lectura bíblica para iniciar las labores: Colosenses 3:18-24 “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”


jueves, 5 de junio de 2014

“Jesús, el Dios-Hombre Perfecto”

Lectura bíblica Juan 20:30-31 (“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”)

Existen 3 posiciones en cuanto a Jesucristo: 1ero. Personas que no creen que Él sea Dios, por lo que rechazan y restan importancia a su obra de salvación, afirmando que solo fue una buena persona.
2do. Quienes aceptan que Jesús es el Hijo de Dios, pero no tienen una relación personal con Él.
Y 3ero. Los verdaderos creyentes que aceptan a Cristo como Salvador (Romanos 10.9).

Efesios 2.1,2 dice que antes de ser salvos, todos estamos muertos espiritualmente, y viviendo de acuerdo con nuestra naturaleza pecaminosa. Quienes no tienen una relación personal con el Señor Jesús se mantienen en ese estado. Sin embargo, cuando una persona pone su fe en Él, se produce el nacimiento espiritual y se convierte en una nueva creación que ya no vive más según la carne (Juan 3.3; Efesios 2.5; 4.24).

Nuestra posición en el Señor afecta nuestras actitudes, emociones, conversación y conducta. La incredulidad de nuestra cultura ya no se ajusta a lo que somos. Como creyentes, tenemos que crecer en la semejanza a Cristo y abrazar las ideas, la manera de pensar y las actividades que agradan a Dios, al mismo tiempo que rechazamos todas las demás.

Jesús es el Dios–hombre perfecto que tomó voluntariamente sobre sí nuestros pecados y experimentó la ira divina en lugar nuestro. Dios aceptó su muerte como pago total por nuestros pecados, resucitó de los muertos para ahora estar sentado a la diestra del Padre Celestial (Efesios 1.20), y su Espíritu vive ahora en nosotros. Por tanto, acepte quién es Jesucristo, y permita que ese conocimiento refuerce su propósito de ser como Él. (De Encontacto.org)

Lectura bíblica para iniciar las labores: Romanos 8.31-39
31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36. Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39. ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

miércoles, 4 de junio de 2014

“Qué Significa “Nacer de Nuevo”

Lectura bíblica Juan 3:1-16 (“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”)

En el pasaje de hoy, el Señor le dice a Nicodemo que nadie puede entrar en el reino de Dios, a menos que “nazca de nuevo”. Jesús le dio a la frase un significado espiritual que puede ser familiar para nosotros hoy, pero que Nicodemo no entendió. “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?”, preguntó. ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”.

A pesar de que era un maestro fariseo, a Nicodemo le resultaba difícil entender lo que Jesús estaba diciendo. Y sospecho que muchas personas —incluso a creyentes y no creyentes— no tienen hoy una mejor compresión del concepto. Por tanto, tomémonos el tiempo para entender esta importante idea.
“Nacido de nuevo” es una descripción acertada de lo que significa poner la fe en Jesús como nuestro Señor y Salvador. Nuestra vida no es cambiada cuando iniciamos una relación con Cristo; en vez de eso, nuestra vida vieja termina, y somos renacidos totalmente en el Espíritu.

Por consiguiente, tiene perfecto sentido decir que somos “nacidos de nuevo”. Esto significa que ya no somos lo que éramos cuando estábamos viviendo en pecado. En vez de eso, somos una nueva creación que existe para dar gloria a Dios (2 Corintios 5.17).

¿Refleja su vida en Cristo la gloria de Dios, o sigue aferrado a su vieja manera de vivir? Es importante entender que el Señor no quiere simplemente cambiarle; lo que Él quiere es rehacerle. Al orar hoy, pida el valor que necesita para rendirse a Dios y para vivir proclamando que su viejo yo ha muerto. ¡Dios desea hacerle nuevo! (De Encontacto.org)

lunes, 2 de junio de 2014

“Cuando nos Sintamos Agotados”

Lectura bíblica en Isaías 40:27-31 (¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? 28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. )

Casi todos podemos recordar momentos en los que nuestras mentes y nuestros cuerpos se han sentido extenuados por el trabajo físico y la tensión mental. Si estas condiciones llegan a ser constantes o extremas es muy fácil que nos agotemos. Afortunadamente, se nos ha dado un aliciente preciso para esos momentos de agotamiento. La lectura bíblica de hoy revela tres verdades reconfortantes en cuanto a Dios y su fidelidad en nuestros momentos de debilidad.

Primero, descubrimos que Dios “no desfallece, ni se fatiga con cansancio” (v. 28). Su fuerza no ha mermado, ni tampoco disminuirá en el futuro. Él es el mismo Dios ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13.8).

Segundo, encontramos que “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40.29). Nuestro Padre celestial no nos frunce el ceño cuando somos débiles. En vez de eso, nos abraza y nos levanta cuando no podemos ayudarnos a nosotros mismos.

Por último, se nos ha dado una promesa increíble: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

La próxima vez que se sienta demasiado cansado o desalentado para seguir adelante, recuerde que nuestro Dios es infatigable. Él es fiel para dar una provisión de fortaleza extraordinaria e inagotable a quienes estén dispuestos a esperar su tiempo perfecto. En todas las cosas, Él da exactamente lo que necesitamos en el momento adecuado. (En contacto.org)

Lectura antes de iniciar nuestra jornada laboral: Salmos 23 “Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”

viernes, 30 de mayo de 2014

¿Cuántos Cielos Hay?

La revelación del principio de autoridad victoriosa espiritual
La mayoría de los cristianos generalmente hablamos del cielo como algo único, cuando en realidad la Biblia nos enseña, que a su vez revela un principio de autoridad espiritual estipulado por Dios, el Creador. Son muchos los pasajes bíblicos donde aparece la palabra plural "cielos". ¿Acaso existen varios cielos?

Leamos a continuación algunos pasajes de la Palabra de Dios referido al tema que estamos tratando hoy:

Deuteronomio 10:14 "He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella."

Deuteronomio 4:19 "No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos."

1 Reyes 8:27 "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?"

Nehemías 9:6 "Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran."

Salmos 148:4 "Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos."

Estos pasajes nos muestran que existe más que un cielo. El panorama se aclara cuando leemos en el Nuevo Testamento el pasaje de 2 Corintios 12:2: "Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo."

La lectura de estos versículos nos enseña la existencia de tres cielos y no solamente un cielo. Quizás esta diferencia pueda parecer irrelevante para el entendimiento natural, pero es una revelación poderosa para comprender la dimensión sobrenatural, la cual como creyentes en Cristo necesitamos saber.

Analicemos brevemente cuáles son los tres cielos:

El PRIMER CIELO, es aquel que nuestros ojos pueden ver desde la tierra a simple vista o con un telescopio. Es el lugar donde el mundo, los planetas y las constelaciones cohabitan. El Salmo 24:1 dice que de Jehová es la tierra y su plenitud (el sol, luna, estrellas, los planetas)..."

EL SEGUNDO CIELO, también llamado REGIONES CELESTES en Efesios 6:12 es el lugar de operación del enemigo. Cuando Lucero fue expulsado junto con otros ángeles caídos en rebeldía (Isaías 14 y Ezequiel 28 detalla este evento) se transformó en diablo o enemigo de Dios y se le dio una esfera de habitación debajo del tercer cielo como un recordatorio de que siempre sería un enemigo derrotado bajo la autoridad suprema de Dios. Estos seres espirituales tienen su base de operaciones desde este lugar y hacia la tierra.

EL TERCER CIELO, mencionado en 2 Corintios 12:2, (mirando desde la tierra y hacia arriba) es el lugar donde habita Dios con sus ángeles. En ese lugar Jesucristo está sentado a la Diestra de Dios el Padre reinando con poder( Efesios 1:20) y a la vez, la Iglesia compuesta por todos aquellos que han nacido de nuevo por reconocer a Cristo como su Salvador personal, reside espiritualmente desde allí, para ejecutar la autoridad de Cristo sobre las fuerzas del mal (Efesios 2:6)

Lo interesante de esto es saber que lo que llamamos tercer cielo nunca fue creado, pues es el lugar donde Dios siempre ha existido, es un lugar de eternidad y que no puede ser cambiado, cancelado o anulado. En cambio, el segundo cielo se originó a partir de la rebelión de Lucero, para transformarse en lo que conocemos hoy como el diablo (Isaías 14 y Ezequiel 28). El primer cielo fue creado posteriormente como lo enseña Génesis capítulo uno.

El primer y segundo cielos, son lugares que están sujetos a la autoridad que se ejerce desde el tercer cielo. ¿Qué estoy diciendo con esto? Que los creyentes en Cristo, según la Biblia están posicionalmente sentados en los lugares celestiales, en el tercer cielo, juntamente con Cristo. Desde esa posición espiritual, tenemos total autoridad para cancelar, anular, deshacer las obras de diablo operando ya sea en los aires (segundo y primer cielo) o sobre la tierra. ¡En realidad el tercer cielo es, en lo espiritual, EL PRIMER O PRINCIPAL LUGAR DE AUTORIDAD TOTAL DIVINA!

La Biblia dice en Hebreos 4:14 "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que TRASPASO LOS CIELOS (saliendo del tercer cielo, atravesó con autoridad el segundo y primer cielo), Jesús el Hijo de Dios...". La obra de Cristo en la cruz del calvario abrió los cielos para que podamos desmenuzar la atmósfera pesada del enemigo sobre nuestras vidas, familias, ciudades, naciones.

En Santiago 4:7 encontramos detallados los tres cielos:

1. "Someteos pues a Dios" Esto significa ubicarnos en la posición espiritual correcta que es la obediencia y sujeción a Dios y a los principios de Su Palabra. Cuando esto sucede, estamos espiritualmente ubicados en el tercer cielo o lugar de autoridad espiritual.

2. "Resistid al diablo" Así como Cristo atravesó los cielos para abrir el camino hacia la victoria sobre el enemigo, nosotros hoy podemos hacer lo mismo contra el diablo y sus demonios que habitan en el segundo cielo. ¡Los enfrentamos, no con temor, sino con autoridad Divina del tercer cielo!

3. "Huirá de vosotros" Con la autoridad de Cristo podemos anular, cancelar, suprimir, impedir, deshacer, atar, todo obrar del enemigo en la tierra o lugar debajo del primer cielo, y a la vez soltar la bendición del Señor para cada área de nuestras vidas.

¡Entender la diferencia entre los tres cielos puede hacer una gran diferencia en nuestra vida espiritual! Usted antes de conocer a Cristo estaba bajo el gobierno del segundo cielo (enemigo). Ahora, en y con Cristo, usted por la fe reside espiritualmente en el tercer cielo y por consecuencia puede vivir una vida victoriosa, triunfadora cada dia de su vida.

¡Entender la diferencia de los tres cielos es una cuestión de autoridad espiritual, es la clave para tener una vida cotidiana victoriosa!

Artículo/reflexión escrita por: Ritchie Pugliese

“Cómo Gastar Sabiamente”

Lectura bíblica en Filipenses 4.11-19 (No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. )

Dios confía a cada creyente una parte de sus recursos. Y al igual que cualquier supervisor sabio, da sus pautas en cuanto a la mejor manera de utilizar su abundancia:

• El desembolso principal. La decisión financiera más sabia del creyente es apartar para la iglesia la primera parte de sus ingresos. Al impulsar la obra de Dios, y proveer para ella, Él preserva lo que nos queda (Deuteronomio 26.2; Malaquías 3.10, 11).

• La siguiente prioridad. Dios prometió proveer para nuestras necesidades de todo tipo (Filipenses 4.19).

• La búsqueda de objetivos. Después, debemos utilizar el dinero para cumplir con los propósitos del Señor para nosotros y nuestra familia. Él puede guiarnos a invertir en educación, iniciar un negocio, o comprar algo —sea lo que sea, el creyente debe buscar con ahínco la voluntad de Dios y persistir en ella.

• Una tarea noble. Dar a los necesitados es una inversión en el reino de Dios. Si bien no debemos fomentar la pereza, un acto de misericordia para con un pobre, “es hacerle un préstamo al Señor; [y] Dios pagará esas buenas acciones” (Proverbios 19.17 NVI).

• Usos de lo que queda. Lo último en la lista es la satisfacción de los deseos. Los creyentes que se deleitan en el Señor también le obedecen. Él los bendice después con cosas buenas (Salmos 37.4).

Los buenos mayordomos preguntan: “¿Cuál es tu voluntad en cuanto al dinero que me has dado?” Usted se sorprenderá de cuán gratificante es vivir de acuerdo con los principios bíblicos. Hasta un poco de dinero parece más que suficiente cuando se gasta como el Señor espera. (De Encontacto.org)

Lectura compartida en la oficina: 1 Corintios 6.12-20 "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."

miércoles, 28 de mayo de 2014

“Para Andar Sabiamente”

Lectura bíblica en Proverbios 28.26 (El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado. )

De acuerdo a 2 Corintios 5.7, los creyentes deben andar por fe. Sin embargo, con tantas voces que claman pidiéndonos que sigamos los caminos del mundo, a menudo tenemos dificultades para escuchar y aplicar la sabiduría divina. Por ejemplo, es difícil ignorar nuestro impulso natural de ser rencorosos, a pesar de que el Señor dice que tenemos que perdonar (Efesios 4.32).

La sabiduría divina es la capacidad de ver las cosas como el Señor las ve, y responder de acuerdo a los principios bíblicos. Pero este discernimiento no es automático. Sí, el Espíritu Santo de Dios vive dentro de los creyentes para impulsarlos a hacer lo correcto. Sin embargo, cada persona decide si seguirá o no el camino sabio.

Si una persona quiere andar sabiamente, debe tomar de corazón la determinación de obedecer a Dios, pase lo que pase. Agradar a Dios y conformarse a su semejanza es siempre lo correcto.

La resolución de honrar a Dios transforma la manera en que tomamos decisiones. Significa elegir lo que Él dice, en vez de seguir nuestros instintos o impulsos. Y antes que confiar en el consejo de otras personas, implica la decisión de examinar la Biblia para ver lo que Dios dice. Como resultado, la dulce voz del Espíritu se vuelve más fácil de discernir, y los gritos del mundo se desvanecen.

Usted tiene un Padre celestial misericordioso que honra a quienes hacen el compromiso sincero de andar de acuerdo con su voluntad. Dios asume la responsabilidad de dar a sus hijos la sabiduría que buscan, y mantenerlos andando en el camino recto (Proverbios 3.5, 6). Obedecer al Señor es siempre la mejor decisión. (De Encontacto.org)

Lectura antes de iniciar nuestras labores en la oficina:  Proverbios 28.14-26 "Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal. León rugiente y oso hambriento Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre. El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión; Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días. El hombre cargado de la sangre de alguno Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá. El que en integridad camina será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno. El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza. El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa. Hacer acepción de personas no es bueno; Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza. El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia Que el que lisonjea con la lengua. El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, Compañero es del hombre destruidor. El altivo de ánimo suscita contiendas; Mas el que confía en Jehová prosperará. El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado".

La Sangre Preciosa de Jesucristo Lunes 03/08/26 1 Pedro 1.17-19 “Y si invocan por Padre a aquel que, sin acepción de personas juzga seg...