miércoles, 24 de julio de 2013

"No Permanezcas en las Tinieblas, Sino Habita en la Luz" Charles Spurgeon

Yo, la Luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en Mí no permanezca en tinieblas. (Juan 12.46)
El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos. (Isaìas 9.2)


Este mundo es oscuro como la medianoche; Jesús ha venido para que por fe, tengamos luz y no permanezcamos por más tiempo en la tenebrosidad que cubre a todo el resto de la humanidad.
Todo aquel es un término muy amplio: quiere decir ustedes y yo. Si confiamos en Jesús, no permaneceremos más en la oscura sombra de la muerte, sino que entraremos en la cálida luz de un día que no terminará nunca. ¿Por qué no salimos a la luz de inmediato?

Una nube se puede cernir algunas veces sobre nosotros, pero no permaneceremos en la oscuridad si creemos en Jesús. Él ha venido para proporcionarnos abundante luz del día. ¿Vendrá en vano? Si tenemos fe, contamos con el privilegio de la luz del sol: debemos gozarlo. Jesús ha venido para liberarnos de la noche de la depravación natural, de la ignorancia, de la duda, de la desesperación, del pecado y del terror; y todos los creyentes sabrán que Él no viene en vano, como tampoco lo hace el sol que sale y esparce indefectiblemente su calor y su luz.

Arroja con una sacudida tu depresión, amado hermano. No permanezcas en las tinieblas, sino habita en la luz. En Jesús está tu esperanza, tu gozo, tu cielo. Míralo a Él, y únicamente a Él, y te gozarás como los pájaros se deleitan con la salida del sol, y como los ángeles se gozan delante del trono.

Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://bendicion.info/d1/es/node/129311

"El Temor del Señor”

Proverbios 8.13  (El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.)
 
Las personas se sienten comúnmente confundidas cuando se habla de temer a Dios. La Biblia nos exhorta a temer al Señor (2 Timoteo 1.7), pero al mismo tiempo se nos dice que Dios no nos ha dado un espíritu de temor. Entonces, ¿cómo debemos entender esta frase?

Temer a Dios no significa estar mirando de reojo ansiosamente para saber lo que Él estará por hacer. El temor del Señor es algo positivo y saludable que está definido claramente en varios pasajes de la Biblia. El versículo de hoy es particularmente útil: “El temor de Jehová es aborrecer el mal”.

A muchas personas les incomoda la idea de aborrecer algo. Pero Dios dice que tenemos que aborrecer el mal porque Él lo aborrece en todas sus formas por una sencilla razón: el Señor ve la influencia destructiva que ejerce el mal sobre nosotros. A menudo, no somos capaces de ver ninguna corrupción en absoluto. De hecho, a veces vemos el mal y pensamos que, en realidad, no es tan malo.

El trabajo de Satanás es disfrazar lo malo para hacerlo aparecer totalmente inocente o incluso atractivo. En realidad, el enemigo tiene tanto éxito en su engaño, que muchas veces caemos en sus trampas sin ningún remordimiento. Es por eso que tenemos que aprender a ver las cosas del modo en que las ve el Señor.

Necesitamos cultivar un odio santo contra el  mal, para que lo esquivemos y rechacemos siempre. Cuando vemos el pecado como lo ve el Señor, el diablo se ve obstaculizado en sus esfuerzos por seducirnos. Aunque puede que no sea una postura popular, podemos elegir amar al Señor y aborrecer el mal.  (De Encontacto.org)

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Comentario
Aborrecer el mal, tan solo nos beneficia a nosotros, ya que endereza nuestros pasos en esta vida.  El temor a Dios o no es miedo, es respeto y obediencia.

Andar por los caminos de lo que, muchas veces entendemos como bueno, tan solo nos llevará a camino de dolor, tristeza y hasta de perdición.  Veamos las cosas como Dios quiere… detengámonos a leer Su Palabra (la Biblia)… en ella hay sabiduría y la dirección exacta a seguir.

Es preciso interpretar correctamente la palabra pecado, que no es más que alejarnos de la voluntad de Dios.  Y pecados, las consecuencias de ese alejamiento.

Dios te bendiga y te ayude a entender la gran diferencia entre lo que es agradable a Él y lo que no.

Wilda

martes, 23 de julio de 2013

Para Quién Vives?

Romanos 14.8 ¨Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos¨.
Es increíble como en ocasiones podemos llegar al extremo de perder el enfoque sobre para quien vivimos. Y es que la presión de la gente o autoridades “espirituales” nos llevan a dejar de vivir para Dios y comenzar a vivir para ellos.

Yo te pregunto y contesta sinceramente: ¿Para quién vives?, estoy seguro que rápidamente contestaste que para Dios. Pero realmente, ¿Es lo que demuestras día a día?

Conozco a muchas personas que hace tiempo dejaron de vivir para Dios y comenzaron a vivir para la gente, pues le dan más importancia a lo que la gente dice que a lo que Dios piensa de ellos.

Personalmente tuvo etapas en mi vida en donde vivía más pendiente de lo que la gente pudiera pensar de mi, que lo que Dios pensaba. Vivía tratando de agradar a mis “autoridades espirituales” y me olvidaba de agradar a Dios. Deje de hacer algunas cosas que bien podía hacer, pero que no las hacía por el hecho de que la gente pudiera cambiar su concepto de mi, sin darme cuenta comencé a vivir para la gente y para las autoridades espirituales y me olvide de vivir para Dios.

Al igual que yo sé que hay muchas personas que viven una vida con miedo del qué dirán, les importa más lo que la gente puede pensar que lo que Dios piensa.

Hay personas que hacen lo imposible para quedar bien con sus autoridades espirituales, pero poco se esfuerzan por quedar bien con Dios.

¿A quien tratas de agradar?, hay mucha gente que vive para el ojo humano y se olvida que hay un ojo divino que TODO lo ve.

Este mismo desenfoque hace que la gente viva utilizando diferentes mascaras, ya que delante de la gente es una cosa y cuando esa gente de quien le importa la opinión no esta, entonces viven otra vida. En pocas palabras este desenfoque de la vida nos puede llevar a caer en la hipocresía.

Hay algo que debemos tratar de entender y no es porque no lo sepamos, sino porque no queremos entenderlo a totalidad, y es que NUNCA VAMOS A QUEDAR BIEN CON TODA LA GENTE. Por más que te esfuerces en agradar a la gente, siempre habrá alguien que hablara de ti, que no te creerá, que dudará de ti y de lo que haces o que pondrá en tela de juicio tu intención con la que haces las cosas, pero eso no tiene que ser motivo para desanimarnos, al contrario, eso nos enseña que con el único que de verdad necesitamos quedar bien es con Dios, porque Él nunca hablara en mal de nosotros.

Quizá los últimos días te has sentido defraudado o desanimado porque gente con la que hiciste de todo para agradar hablaron mal de ti o simplemente te ignoran y eso quizá causo mucho dolor en ti. Pero debes aprender esto como una lección, que no debes de vivir tratando de agradar al ojo humano, porque nunca lo lograrás, tal vez lo logres un tiempo, pero tarde o temprano recibirás respuestas que no serán de tu agrado.

Tienes que vivir para Dios, que tu intención diaria sea la de agradarlo a Él en TODO, preocúpate por agradarlo, por vivir como Él se merece que vivamos y entonces al vivir para agradar a Dios traerá como consecuencia el hecho de ser agradable a la gente, pero a la gente que también ame y sirve a Dios, porque hay gente que dice servir a Dios, pero realmente le sirven a la gente y a ellos mismos para gloria propia.

Termino haciendo la misma pregunta del titulo de este mensaje: ¿Para quién vives?, si estas viviendo para el ojo humano, entonces no estas viviendo para Dios; ahora si estas viviendo para Dios como consecuencia agradaras a los nacidos de nuevo.

“Para Dios, lo que cuenta no es la fuerza del caballo, ni la fuerza del hombre; para él, lo que cuenta es que la gente lo obedezca y confíe en su amor.” 

Salmos 147:10-11 (Traducción en lenguaje actual) 
El ojo humano nunca tendrá la importancia del ojo divino, por eso vivamos para agradar a Dios porque Él observa las intenciones de nuestro corazón.

¡Vive para Dios!

“Yo sé, Dios mío, que tú te das cuenta de nuestras intenciones y que te gusta que seamos sinceros.” 

1 Crónicas 29:17a (Traducción en lenguaje actual) 
Escrito el 9 de Enero de 2013  www.enriquemonterroza.com 

Lo que Podemos Aprender de Jonás

Salmos 139:1-10  (Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.  3 Has escudriñado mi andar y mi - reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5 Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. 6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. 7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,  10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. )
 
Cuando consideramos la omnisciencia y la omnipresencia de Dios, es fácil sorprendernos de que los cristianos traten de huir de Él. Jonás demostró, sin duda, que eso no puede hacerse, pero la gente sigue intentándolo. ¿Por qué?

A veces, las personas que tratan de huir de Dios están actuando por pura soberbia —parece que creemos saber lo que es mejor para nosotros, sin importar lo que Dios piense o diga. A veces, nos negamos rotundamente a obedecer por temor: nos da miedo fracasar; nos preocupa que los demás puedan criticar nuestros esfuerzos; o quizás tememos que la obediencia pueda ser demasiado costosa. Pero, no importa la razón, muchas veces no somos capaces de reconocer lo costoso que resulta rechazar al Señor y tratar de huir de Él.

Jonás pagó un alto precio por su rebeldía. No solo experimentó la vergüenza, el terror y el sentimiento de culpabilidad, sino que además puso en peligro la vida de hombres inocentes. No se puede huir del Señor sin imponer un duro castigo a personas inocentes.

Cuántos padres y cuántas madres abandonan a sus hijos, y dicen: “Puedo hacer lo que yo quiero. Es mi vida”. No, no es así. No se puede dejar a unos hijos sin padre o madre, y no cosechar dolor y sufrimiento durante toda la vida. Ni tampoco se puede pecar contra el Señor sin pagar un precio terrible y herir a otros al hacerlo.

A pesar de esta terrible realidad, también es cierto que Dios es perdonador; Él da una segunda, una tercera, en realidad, muchísimas oportunidades (Jonás 3.1). El cuidó a Jonás, y también cuidará de usted.

lunes, 22 de julio de 2013

UNA GLORIA MARAVILLOSA.


Por Marco Marin Parra.
Basada en Daniel 3:23-25.

¡Una gloria maravillosa espera al alma que abraza la voluntad de Dios!

La puerta del horno representa cruzar al otro lado, a la perfecta voluntad de Dios. En este lado de la puerta hay un ejército de enemigos, que se mofan, visiones de dolor y sufrimientos. Los demonios te gritan: ¡Dios no espera esto de tí! Pero en verdad Él te ama... ¿no dijo Él que te daría los deseos de tu corazón? (Salmo 20:4). Pero, una vez que cruzas la línea y abrazas la voluntad de Dios, sucede algo increíble: ¡Jesús se manifiesta en tu vida!

Cuando los jóvenes hebreos estaban dentro del horno, Jesús estaba esperando allí. Él no se reveló inmediatamente, porque ellos tenían que decidir abrazar su voluntad. Pero, cuando ellos la abrazaron y murieron a su propia voluntad, Jesús se les manifestó. Y lo que ellos pensaron que eran carbones dolorosos, se volvieron en pastos verdes y brisas suaves, porque Jesús había ido antes que ellos.

En el mismo momento que entras al horno, cuando cruzas al lado y abrazas la voluntad de Dios, darás la vuelta y verás a Jesús. Él estará allí en una manifestación que no podrás tener de ninguna otra manera. Y él hará tres cosas para ti:

Primero: Él se convertirá en todo en tu vida. Él será tu gozo, tu expectación. Él tocará ese lugar en tu corazón que ninguna persona en la tierra puede tocar. Yo amo a mi esposa e hijos; el amor, compasión y amistad que recibo de ellos es un gozo para mí. Pero, solo hay un éxtasis en mi vida, solo una persona que puede suplir las necesidades más profundas en mí, y ese es mi amado Señor Jesucristo. Y yo también lo he conocido en el horno.

Lo segundo que Jesús hará, será despojarte de todas tus ataduras. Cuando Sadrac, Mesac y Abed-nego entraron al horno, entraron en una liberación. Cada atadura fue rota, cada herida fue sanada, cada temor se desvaneció porque entro Jesús rápidamente a sus vidas. Estos tres hombres, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente calentado siete veces más.

V. 24: Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, se levantó apresuradamente y dijo: yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses. El rey vio a cuatro hombres caminando, hablando y abrazándose. Los tres hombres eran abrazados por Jesús.

¿Sientes dolor y no sabes cómo sanarte? Entra al horno... sí, entra. No sucederá simplemente porque Dios manda a alguien que te entienda, porque nadie te entiende como Jesús. El único que puede satisfacerte completamente es ¡Jesús mismo! Ya sea que sientas vacío, soledad, o cualquier otra cosa en tu vida. Cuando entras al horno de su voluntad, todas tus ataduras caerán. Amén.

Finalmente; recibirás un llamado a predicar a Cristo a las naciones. Cuando los tres jóvenes hebreos entraron al horno, les llegó un llamado que no pudo llegar de ninguna otra forma. V. 26: Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente, y dijo; siervos del Dios altísimo, salid y venid.

V. 28: Y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en Él, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

V. 29: Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra su Dios sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Mira cuan rápido Dios cambio la atmósfera; en tan corto tiempo, de mofa a maravilla, a un llamado a que el Evangelio sea escuchado.

Amado, esto es lo que va a suceder en los últimos días. La gente no se volverá a predicadores de renombre. En vez de eso, mirarán hacia los santos sencillos y humildes, quienes se han sometido por entero a la perfecta voluntad de Dios. Estos son los que han conocido el corazón de Jesús.

Ellos han salido del horno después de haber estado con Cristo, y la gente se reunirá a su alrededor, diciendo: "Por favor, háblame, veo que estás entregando tu cuerpo y alma a Cristo, y quiero saber más de eso. Amén.

Amados hermanos y amigos de la fe, una vez más dándole toda la honra y gloria a mi bendito y Eterno Dios, Padre, Hijo y Su Santo Espíritu. Que todo lo que hacemos sea para honra Su Nombre. Amén.

Tu amado hermano Marco Marin Parra.
Bediciones,
Suecia - Lysekil.
Orientaciones Bíblicas.org

"Lecciones de un Fugitivo”


Jonás 1:1-17  (Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. 4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. 5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. 6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. 7 Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. 8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? 9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. 11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. 12 El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros. 13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. 15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. 16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos. 17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.)
………………………..
Se nos dice que el profeta Jonás compró un boleto para huir a Tarsis en un intento por escapar de la presencia del Señor, y de ese modo evitar la tarea que Dios le había dado. Es probable que ninguno de nosotros reservaría un pasaje de avión para ir a un país lejano intentando escapar de la presencia de Dios. Sin embargo, personas que aman a Dios, algunas veces, tratan de huir de Él de muchas maneras diferentes, y terminan experimentando miserias como las de Jonás.

Mientras huía del Señor, el profeta olvidó cosas que todos debemos recordar. Primero, pensó que huir de Dios le evitaría tener que obedecer. Probablemente nunca imaginó cuán persistente puede ser el Señor cuando nos llama a un lugar de destino.

Finalmente, Jonás descubrió que es imposible huir de Dios. Su amor nos persigue, aun hasta las profundidades del mar para conformarnos a su voluntad y a su plan para nuestras vidas. Dios simplemente no se verá impedido por nuestra desobediencia.

Jonás había olvidado también la verdad de que la dirección de la desobediencia es siempre hacia abajo. La Biblia nos dice que el profeta descendió inicialmente a Jope. Allí encontró una nave y se introdujo en el fondo de la misma, y antes de que se diera cuenta estaba en lo profundo del mar, e incluso había descendido a los cimientos de los montes (Jonás 2.6).

Cuando se huye de Dios, no hay lugar donde esconderse, ni siquiera en el fondo del mar. Toda nuestra vida es siempre visible para el Señor. Así que, en vez de tratar de huir de su presencia.
(De Encontacto.org)

Dios te bendiga... y no le sigas huyendo... ! 

sábado, 20 de julio de 2013

“De Nuevo a la Vida”



Testimonio Wilda Messina, Julio 2013

Inicio compartiendo lo que dice en Deuteronomio 3:22  "No temas; porque Jehová Dios, es el que pelea por nosotros." 

El sábado 13, en la noche, sentí una leve tos, que entendía era garganta seca. Al amanecer (domingo) ya estaba con fiebre en 39 y dolores en el cuerpo. Me dirigí al servicio médico de mi iglesia, donde me atendieron.

Me pasé el día muy mal físicamente.  Y en la noche no pude dormir con todos los síntomas que tenía.  El lunes decidí ir a emergencia de una clínica cercana. Llegué con fiebre en 39.2, no podía respirar, ni casi hablar; tenía una congestión muy fuerte y me estaba asfixiando. Me inyectaron un calmante, me nebulizaron por 2 veces y me indicaron una radiografía del tórax.

Cuando le llevo la radiografía a la doctora, veo que la pasan de médico en médico… esto me hizo entender que algo no estaba bien.  Luego me dice que existe una acentuación de la trama bronco vascular bilateral con proceso inflamatorio e infeccioso, por lo cual sugería internamiento inmediato.  Le comento que si no había otra opción, a lo cual me dijo: Inyecciones intramusculares de antibiótico, y que de no ceder en 5 días, tendría que ingresarme.

El martes amanecí más muerta que viva, todo era insoportable, me asfixiaba, mis huesos y mi cabeza se estrellaban del dolor.  Decido ir donde un neumólogo, quien al ver mis síntomas y la radiografía, me dijo que estaba frente a un proceso de bronquitis sibilantemente agudo (lo cual corresponde al virus H1N1). Me suspendió las inyecciones indicadas el día anterior y me puso un nuevo tratamiento, reclusión en la casa y varias medidas de precaución.

Ahora, vayámonos a una parte de la historia bien impactante... retrocedamos:  El sábado 13 -en la tarde- llamó una de mis hermanas y me dijo: Tengo algo que decirte, pero estoy muy ocupada y prefiero que hablemos luego.  El domingo en la noche yo la llamé -pues me pareció extraña su llamada, pero no nos comunicamos. 

Avancemos nuevamente… Ese martes 17 de julio, a las 3 AM, sin poder dormir –lo cual no había vuelto a hacer desde el sábado- me senté en una silla y comencé a marearme, a perder fuerzas, a tener unos sudores exagerados (caían como goterones de todas partes de mi cuerpo), tenía náuseas, me enfrié como un hielo, se me flojearon los intestinos, vejiga… todo.

Luego, me dirijo al baño, me miro al espejo y veo una imagen de una persona blanca como papel, cara de esqueleto…solo huesos; y yo perdía todos mis fluidos corporales, así como los síntomas vitales.

En ese momento clamé a Dios diciendo: Señor, tú no me has abandonado en este proceso, y sé que tampoco lo vas a hacer ahora, yo te pido que mandes tus ángeles conmigo, que sigas teniendo el control, y no me dejes sola. Ayúdame Señor!

Luego, como pude, fui hasta mi cama, traté de tomarme la presión, pero no funcionó el aparato, no se registró nada… Pensé: creo que ya me dio un infarto y me fui.  Ahí quedé tirada -como inconsciente, pero sudaba copiosamente…comencé a sentirme diferente, me dije: estoy volviendo a la vida!

Temprano en la mañana, me llaman mis hermanas para saber de mí, y les cuento lo que me pasó... Y gran sorpresa!  Mis hermanas me contaron que a partir de las 2:30 AM algo las inquietó para hacer un clamor por mí, sintieron que la muerte me estaba rondando. Cinco de mis hermanas se habían unido en un clamor por mí al Señor... de 3 diferentes casas, y sin haberse combinado!

La hermana que me había dicho que tenía algo que decirme, me contó lo siguiente: Cuando tú y yo hablamos el sábado, hacía 5 minutos que yo había escuchado una voz que decía: "Wilda va a morir", y que de inmediato reprendió esa voz.  Cuando ella supo que yo caí enferma, sintió mucho miedo, y oraba sin parar. 

Ella había compartido eso con las otras hermanas, por lo cual también ellas oraban. Pero ninguna me lo quiso compartir, por el temor que sintieron de la voz escuchada por una de ellas.

Unas de mis hermanas me contó que, cuando se levantó esa noche cerca de las 3AM, le decía al Señor: Tú nunca la has dejado, manda tus ángeles con ella, para que la protejan, y que ella sepa que no está sola, cuídala Señor.  (Casi las mismas palabras que yo clamé al Señor en el momento de mi gran angustia y desesperación).

Aquí cabe mencionar a Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.   Hubo un clamor indecible, el cual el mismo Espíritu puso en cada una de mis hermanas.  El Señor, conoce hasta dónde son nuestras fuerzas, y sabía que yo necesitaba refuerzos; e hizo que ellas se levantaran por mí, en pie de lucha!

Otra parte impactante, es que temprano le conté a mis hijos todo lo acontecido. Mi hijo más pequeño se quedó atónito, porque precisamente a las 3 AM, tuvo que tirarse a orar por mí, porque veía un espíritu de muerte que me rondaba, dijo que lloraba y clamaba a Dios...y con gran dolor.

Por otro lado, a todas esas personas le conté que el 29 de mayo/13, yo había leído unas palabras en Daniel 9:22-25, donde entendía que  el Señor me había dado unas palabras; las cuales interpreté que se referían a un hecho que me acontecería, para el 17 de julio, como interpreté que señalaba en el verso 25 "habrá 7 semanas".  Incluso lo tenía en mi agenda, como expectativa.   Yo no había entendido del todo esos versos, pero los tenía muy presente…quería saber qué acontecería.

En la noche enciendo la PC, y veo un artículo que dice “Ataques cardíacos y agua!”, decía lo siguiente: "La mayoría de los ataques cardíacos se producen en el día, tener uno en la noche, significa que algo raro pasó.  Estudiosos han estado trabajando para demostrar que la apnea del sueño (falta de sueño y asfixia) es culpable (yo no dormía ni comía, desde el sábado 13). Hay otros síntomas de un ataque al corazón, además del dolor en el brazo izquierdo, también hay que tener en cuenta náuseas y un montón de sudor, los cuales son síntomas con menos frecuencia."

Leer esto me impactó aún más, incluso llamé a mis hermanas para compartírselo.  Comencé a ver mucho más claro:  1 voz que dijo: "Wilda morirá"; una enfermedad imprevista, "un relativo infarto", falta de sueño por varios días; un grupo de personas "involucradas", para testificar... Y a todo ésto, unos días después…todo había pasado!... Pero que había algo muy profundo para meditar y ejecutar.

Más adelante, vino a casa una doctora amiga, le mostré las radiografías que me habían tomado. Me dijo: Pero eso da muerte; y veo que tus pulmones están ventilando perfectamente. Incluso ese día en la tarde volví a dormir y a comer! Todo mejoró considerablemente. Y todos a glorificar al Padre y a Su Santo Espíritu, por su manifestación, providencia y misericordia tan grande para con su amada hija, como dice en verso 23.

El Señor me llevó a entender que con todo esto Él trae sabiduría y entendimiento (verso 22). Que es preciso restaurar y edificar (verso 25), que no hay tiempo que perder, y que viva-ejecute la visión (verso 23) -que la viva totalmente; que el tiempo se acaba, porque luego habrá que edificar en tiempos muy angustiosos.

Yo puedo decir, a gran voz: Hoy sigo viva, fui arrebatada de las manos de la muerte.  Pero hubo y hay un gran protagonista: Jehová de los ejércitos, el Sanador, el Rey de gloria, el Poderoso en batalla.  A ese que le di el mando de mi vida el 7 de octubre del 2007.

Con ese, luego de darme esta nueva oportunidad, me comprometo, aún más, a serle fiel, a decirle:  Heme aquí Señor, haz de mí como quieras…soy tu vaso…y tú mi alfarero!

Dios es real.  Solo hay que decidirse a servirle, serle fiel… y lo veremos actuar a nuestro favor!.  No temeré; porque Jehová Dios, es el que pelea por mí!!!   

Wilda Messina

Arrebatada de la muerte el 17.7.2013 a las 3 AM

viernes, 19 de julio de 2013

"Discipulado Integral...El Sermón del Monte"

Anexo el estudio que preparara esta sierva de Cristo, para mi curso de Teología. 
Está basado en el libro de Mateo, capítulos 5 al 7.  Espero que sea de bendición para sus vidas.




Tema: “Discipulado Integral… El Sermón del Monte”
(Mateo Capítulos 5, 6 y 7)

El Sermón del Monte o de la montaña fue impartido por Jesús de Nazaret a sus discípulos y a una gran multitud, en la ladera de una montaña, cerca de Capernaum.

Es un mensaje dirigido a todo cristiano, en donde Jesús nos enseña lo que nos hace bienaventurados; ya que nos presenta  las leyes que deben gobernar nuestra vida,  con miras a llevar una doctrina cristiana bien fundamentada.  Nos enseña cómo orar; de qué cosas alejarnos para no contaminarnos; además nos enseña que presumir delante de Dios en nada nos favorece;  sobre nuestras posesiones y el corazón.  También nos advierte de los falsos maestros, la hipocresía; entre muchas otras cosas.

El Sermón del Monte, en pocas palabras,  describe cómo un discípulo de Jesús debe vivir en todo aspecto de su vida. 

Es algo vivo y actualizado...retémonos a vivirlo,  y seremos  ejemplo vivo de sus gloriosas enseñanzas…. Y además estar en capacidad de recibir grandes y maravillosas bendiciones del Altísimo!

Veámoslo en resumen…

 “Bendiciones Para Su Pueblo”   (Mateo 5:1-12)
Jesús, ante la multitud y sus discípulos, tomó la Palabra y comenzó a enseñarla, decía: Dichosos los pobres en espíritu y perseguidos, porque de ellos es el reino de los cielos.  Los  que lloran, porque serán consolados. Los humildes, quienes recibirán su tierra por herencia. Los con hambre y sed de justicia, porque serán saciados. La misericordia es para los compasivos.  Los de limpio corazón y de paz  verán a Dios y serán llamados Sus hijos.   Dichosos los insultados y calumniados…serán llenos de alegría y tendrán gran recompensa en el cielo.

Pregunta: ¿Estás dispuesto/a a pagar el precio de seguir a Cristo?
Reflexión: Cuánta equivocación hay entre los que buscan la felicidad en lugares errados.  Ser felices se resume en amar, ser amado y poner nuestra mirada en las cosas del cielo.

“Siendo
”Siendo Sal y Luz… Reflejemos a Cristo”   (Mt.5:13-16)
Jesús nos enseña que somos la sal de la tierra, pero si perdemos nuestro sabor de  nada servimos, y nos desecharán.  Y si siendo luz,  nos escondemos y no la reflejamos, para nada somos útiles.

Pregunta: ¿Estás haciendo brillar esa luz que ha puesto el Señor en ti, y salando lo que pasa a tu alrededor?
Reflexión: Es preciso glorificar siempre al Padre, llevando reflejada esa luz y esa sal que Él ha puesto en nosotros, donde quiera que vayamos!

“¿Si me Afecta una Ley…Tengo que Obedecerla?” (Mt.5:17-20)
Jesús es claro al hablar de que, para nada, vino a anular la ley, sino a reconfirmarla. Y que ni una tilde de La Palabra desaparecerá hasta ser cumplida. Violar la ley, y enseñar eso a otros, nos llevará a ser considerados muy pequeños en los cielos; ahora bien, ejecutarla y enseñarla nos guiará a ser considerados grandes.  Destaca que nadie entrará al reino de los cielos, a menos que su justicia sea superada con relación a los fariseos y maestros de la ley.

Pregunta: ¿Entiendes que la ley, a veces, es injusta... pero que aun así es preciso obedecerla?
Reflexión: No dañemos nuestra entrada a la Patria celestial, creyendo que lo que nos afecta, es mejor ignorarlo.

”Al Contaminar Nuestra Vida, nos Alejamos de Dios”   (Mt.5:21-48)
Matar, enojarse o insultar al hermano -nos señala Jesús- que son hechos sujetos  al mismo juicio; ahora bien aquellos que maldicen -desde ya- están sujetos al juicio del infierno.  Por lo tanto, al ofrendar,  hagamos memoria de si hay algo de esto en nosotros… de ser así, detengámonos,  reconciliémonos y luego presentemos la ofrenda.  Por otro lado, si alguien piensa denunciar algo en nuestra contra (porque hayamos actuado mal), tratemos de ponernos de acuerdo, y así evitar ser entregados a un juez, echados en la cárcel;  y además del mal momento, también haya que resarcir hasta el último centavo y aún más.

No solo para el acto de adulterio en sí hay falta, inclusive para quien mira y codicia es la pena.  Si la debilidad nos hace caer, es mejor cortarla de raíz,  en vez de perder completamente nuestra alma y ser arrojados al infierno.  Mejor es perder una parte del cuerpo, y no que con toda nos vayamos al infierno.

Quien desprecie a su cónyuge le está permitido dar carta de divorcio, pero como consecuencia de infidelidad.  Puesto que, de lo contrario, el que se divorcia -sin esta base- llevará al otro/a a cometer adulterio y a cometerlo en si mismo/a.

Cumplamos siempre todo juramento hecho.  Aún así, lo correcto es no jurar.  Seamos fieles a la palabra comprometida.  Si, sea sí; no, sea no. Cualquier cosa de más,  no proviene de Dios.

El ojo por ojo, y diente por diente ya quedó en el pasado.  Jesús nos dice: No resistir al que haga mal, ni volverle la espalda.  Amar al prójimo y orar por él,  será de gran bendición para nosotros, puesto que el Padre celestial hace que salga el sol y llueva para malos y buenos, para justos e injustos. ¿En qué nos diferencia solamente amar y congraciar con quienes nos aman a nosotros?  ¿No es esto lo que hacen los demás?  Por tanto, seamos  íntegros y perfectos, así como nuestro Padre celestial es.

Pregunta: ¿Por qué desagradar a Dios, con acciones que sabemos no son bien vistas ante Sus ojos?
Reflexión: Señor, ayúdame a sacar de mi vida el enojo, las palabras insultantes, y poder crecer en tu amor.  Que pueda vivir en paz con todos.  Que si algo está mal en mí, tú lo cortes; y me des fortaleza.  Que piense antes de prometer algo y si lo hago, mi palabra sea cumplida.

 “Presumir Delante de Dios… Mala Cosa Es” (Mt.6:1-18)
Llamar la atención en los demás, como consecuencia de obras de justicia, solo nos da recompensa terrenal.  Pero, de ser obras en silencio, en secreto, y de corazón… entonces sí habrá recompensa del Padre.   Cero hipocresía cuando oremos; no seamos como los gentiles. Orar no es un acto para ser vistos por otros, a menos que lo que busquemos sea su aprobación. Oremos en secreto, y a solas con el Padre…Él nos bendecirá en público, ya que Él sí conoce lo que necesitamos antes de pedirlo, pero quiere que lo compartamos con Él.


Cuando oremos, tengamos presente el modelo establecido por el mismo Jesús en el “Padre nuestro” en donde primero nos invita a santificar al Padre, a proclamar su reino y voluntad, luego nos exhorta al perdón -en toda situación- ; a pedir su protección ante las tentaciones; y finalmente nos recuerda que Suyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.


En qué edifica poner cara de tristeza al ayunar… eso es hipocresía, y tal cual habrá de ser la recompensa.   Que cada ayuno sea para glorificar al Padre; y podamos recibir con gozo Sus bendiciones o regalos espirituales y materiales.


“Tesoros en la Tierra…de Nada nos Servirán” (Mt.6:19-34)

¿De qué nos sirve afanarnos por acumular bienes en esta tierra, los cuales no nos llevaremos al partir?  Y que solo se llenarán de polilla, el óxido los destruirá, y los ladrones los robarán.  Pero qué gran diferencia es hacer esa provisión en el cielo! Tengamos presente que donde esté el  tesoro está también el corazón.  Y si nuestro ojo es lámpara de nuestro cuerpo, habrá visión clara y disfrutaremos de luz; pero si es nublada, entonces habrá oscuridad.   Alto…Nunca servir a dos señores, porque a uno se amará y al otro despreciará. Es preciso decidirse ya…O Dios o las riquezas!

“Si no te Quieres ver Juzgado, Tampoco lo Hagas tú.  No Perlas al Lodo” (Mt.7:1-6)

No juzguemos para que nadie nos juzgue. Más grande es la viga de nuestro ojo que la astilla de mi hermano.  No estamos capacitados para quitar pequeñeces del ojo ajeno…intentarlo es hipocresía.  Primero debo juzgarme yo, antes que a los demás.  Asimismo no le demos lo que es bueno a quien no lo quiere, no sea que  lo pisotee y menosprecie. 


“Está Permitido Pedir, Buscar y Llamar; Pero Entrar por la Puerta Estrecha es Nuestra Decisión”  (Mt.7:7-14)

Nos dice el Señor: Pidamos y nos darán; busquemos y encontraremos; llamemos y se nos abrirá.  Ante buenas peticiones… buenas dádivas. Eso lo hace nuestro padre terrenal, imaginemos cuánto más el Padre Celestial.  Hagamos con los demás igual como queremos que hagan con nosotros.  Haciendo siempre el bien, tendremos entrada por la puerta estrecha -la cual pocos encuentran, y por donde ninguna cosa inmunda entrará-.  Actuar incorrectamente lleva a una entrada ancha y espaciosa, que conduce a destrucción o muerte eterna.  Reconfirmamos que estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida.

“Un Árbol de Buenos Frutos…Prudencia y Sensatez”  (Mt.7:15-29)

Tengamos cuidado de los lobos disfrazados de ovejas, que -sin juzgarlos- por sus frutos podemos reconocer.  Buen árbol; buen fruto. Ay de aquellos que no se esfuerzan en dar buenos frutos… serán cortados y arrojados al fuego.

Pregunta: ¿Piensas que presumir por orar, dar y ayunar te permitirá ser de agrado delante de la presencia de Dios?
Reflexión: A nuestro  Padre celestial le agrada la intimidad con sus hijos.  Y se complace en manifestar su gloria y sus recompensas para nuestra vida. Que nada de lo que hagamos sea por contienda o por vanagloria.  Dios derriba a los orgullosos y exalta a los humildes.

Para Dios la vida tiene más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa, por lo tanto no haya preocupación por esas necesidades.   Por más afán que exista, nadie podrá añadir una sola hora a su día.  Busquemos primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas serán añadidas.  Cero angustia. Cada día trae sus propios afanes.

Pregunta: ¿Acaso te crees, tú que juzgas, que eres mejor que los demás?
Reflexión: Nunca juzguemos, porque al final de cuenta, quien juzga es peor que el juzgado… Ese mismo hecho así lo demuestra.

Pregunta: ¿Al pedir, buscar o llamar lo  haces de manera precisa y ante quien es preciso y correcto?
¿Te están llevando tus acciones hacia la puerta adecuada, que el Padre tiene, para los que así lo desean?
Reflexión: Siempre que sientas falta de algo, puedes ir confiadamente ante el trono de la gracia y exponer tu necesidad.  Aún no estando en la voluntad del Padre, recibirás la respuesta…aunque quizás no sea la esperada.   Caminar por los caminos agradables a Dios, lo único que nos trae es bendición y paz.  Aunque otros estén por caminos equivocados, pide al Señor que te de discernimiento y dirección adecuados para no surcar caminos errados; y que al final tu alma se pueda encontrar cara a cara con el Señor, pero con gran gozo!

La entrada al reino de los cielos, es para aquellos que hacen la voluntad del Padre Celestial.  Y, aunque muchos así lo crean, y se basen en sus obras,  el Señor les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”. 

Pongamos en práctica la prudencia, y edifiquemos sobre la roca…que es Cristo!. Aunque vengan las lluvias, crezcan los ríos, y soplen los vientos… no habrá derrumbes ni ruinas.

Preguntas: ¿Te has encontrado alguna vez con una oveja disfrazada de lobo…Ha sido desagradable este acontecimiento para tu vida?   ¿Estás dispuesto/a a hacer cosas insensatas por tu “felicidad”?
Reflexión: En este mundo en que vivimos, no se hace extraño estar rodeados de personas con tales características… lobos por ovejas.  Nos venden un personaje, una idea, un esquema… y al final del camino, tan solo son farsantes con muy buena actuación. Cuidado, que la misma Palabra de Dios nos dice que hasta a los mismos cristianos nos engañan.  Seamos sensatos en toda nuestra manera de actuar, y siempre pongamos -ante cualquier cosa- nuestros planes, alma corazón y proyectos en las manos del Dios Altísimo.

Nuestro carácter, como ciudadanos del Reino, debe ser el anhelo de reflejar todas y cada una de estas actitudes. 

Dios te bendiga!

Wilda Messina Ventura
11.07.2013

“Nuestro Ayudador en la Oración”


Leer | ROMANOS 8.26, 27  (
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.)

Mientras Jesús se acercaba al día de su muerte, se refería con frecuencia al Ayudador que enviaría a sus discípulos —y, finalmente, a todos los creyentes. El Espíritu Santo fue prometido, para que morara en los seguidores del Señor, y para que les diera poder e instrucción. Llamado por lo general el Consolador o Parakletos en griego, Él es quien viene a estar a nuestro lado para ayudarnos en todo lo que Dios nos llame a hacer.

Una de las responsabilidades del Espíritu Santo es ser nuestro Ayudador en la oración. La necesidad de orar que sentimos viene de Él. El Espíritu sabe de las tentaciones que nos acechan más adelante, o de las duras experiencias que pueden sucedernos; por tanto, Él nos impulsa a hablar con nuestro Padre celestial. 
Cuando usted sienta la necesidad de orar, lo último que debe hacer es ignorarla. En 1 Tesalonicenses 1.59 se nos dice: “No apaguéis el Espíritu”; en otras palabras, ignorar ese impulso divino es, en realidad, un pecado.
Al darnos la carga de orar por alguien, el Espíritu Santo nos ofrece la oportunidad de participar en la obra de Dios.
Esta carga en nuestros corazones de orar por nosotros mismos o por otros, es una demostración especial del amor de Dios. Al llamarnos a orar, Él comienza el delicado trabajo de hacernos sensibles a las circunstancias que nos rodean, o de prepararnos para una batalla que vendrá.
Escuchar los impulsos del Espíritu Santo y permitirnos estar preparados, es la manera como nosotros le mostramos nuestro amor.
(De Encontacto.org)



jueves, 18 de julio de 2013

“Cómo Aprender a Perdonar?”

Mateo 6.9-15  (Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.  El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.  Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.  Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.  Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;  mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.)
¿Le resulta difícil perdonar a quienes le han herido? Si es así, puede que las siguientes cuatro pautas le sean de mucha ayuda:
1.     Reconozca y confiese delante de Dios que tiene un espíritu rencoroso. Aunque no siempre resulte fácil perdonar,  a veces, somos el blanco de ofensas extremadamente dañinas. Sin embargo, no somos responsables por la conducta de otras personas, sino solo de la nuestra. Dios nos ha ordenado que seamos comprensivos y perdonadores. Si guardamos rencor, ese es nuestro problema, no de la otra persona; debemos arrepentirnos de este pecado y pedirle a Dios que nos ayude a superar nuestra falta de perdón.
 2.     Deje de estar pensando en la otra persona. Tome la decisión consciente, de dejar de pensar en el ofensor. Si se encuentra reviviendo constantemente los detalles de la conducta de la otra persona que le produjo la molestia, oblíguese a no hacerlo más.

 3.     Perdone al ofensor, y olvide el agravio. Mantener detalles frescos en la mente, le atrapa en un ciclo de dolor que solamente le afecta a usted. Decida más bien separar a la persona del recuerdo doloroso.

4.     Perdone con carácter definitivo. El perdón genuino es completo. Esto significa que usted no puede “perdonar” a alguien, y después seguir hablando del tema. Perdone a esa persona, y después siga adelante.

Si usted se ha mantenido obstinado en la amargura, pida a Dios las fuerzas para perdonar. Y hágalo sin demora.   (De encontacto.org)
…….
Dios está mirando tu aflicción por tu falta de perdón…Abre tu boca y pídele que te liberte de esa tan grande malignidad, que corroe tu vida, tu mente y tu corazón.
Él quiere ayudarte a que seas una criatura llena de paz y gozo… La decisión es tuya.
Dios te bendiga

Wilda

Lunes 02/11/26 Para Experimentar el Amor de Dios

Efesios 3.14, 16 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,   para que os dé, conforme a las riquezas de...