En Lucas 12.15-21, que te invito a leerlos, donde Jesús advierte que la vida no se mide por las riquezas acumuladas. Y, para ilustrarlo, cuenta la historia de un hombre rico que, tras una gran cosecha, decide construir graneros más grandes para guardar todo y disfrutar sin preocupaciones. Sin embargo, Dios le dice que esa misma noche moriría y sus bienes quedarían sin dueño.
Las luchas son parte de la vida, es importante recordar las promesas de Dios y depender de Su poder para vencer.
El hombre
rico, de nuestra historia, hizo mal
uso de sus días. Asumió que su vida se prolongaría, y dejó a Dios fuera
de sus planes. Olvidó que el verdadero
valor no está en acumular bienes, sino en ser “rico ante Dios”.
Pablo, por
otro lado, desde la cárcel, estuvo
apercibido del poco tiempo que le quedaba, y lo aprovechó al máximo. Dedicó
su tiempo y energías para instruir y orar por otros.
La vida
cristiana conlleva grandes luchas, y eso es independiente a las limitaciones que tengamos; por lo
que aprovechemos al máximo nuestro tiempo.
Al final
de su vida, Pablo pudo decir: He
peleado la buena batalla, acabado la carrera, y he guardado la fe (2
Tim. 4.7).
Nuestra
vida es un regalo, pero tenemos
días determinados en este mundo. ¡Usémoslos con sabiduría!
Utilicemos
bien el tiempo para que, al mirar atrás,
digamos como Pablo: He peleado la buena batalla, acabado la carrera…
¡He terminado bien!
Feliz día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)
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