Hechos 20.1-4 “…Pablo llamó a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió para ir a Macedonia. 2Y… llegó a Grecia. 3Después de haber estado allí 3 meses, y puestas asechanzas por los judíos, para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia. 4Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; de Asia, Tíquico y Trófimo” Amén.
Pablo jugó un papel fundamental en el establecimiento de la iglesia primitiva; y rara vez trabajó solo. Muchas personas acompañaron a Pablo en el ministerio.
En la
lectura de hoy hay un equipo misionero que le acompañó. Aunque
sabemos poco de la mayoría de ellos, cada uno desempeñó un papel importante.
En 1
Corintios 12.14-27 Pablo compara a la Iglesia con un cuerpo, cuya salud depende de todas sus partes.
El
Espíritu Santo es quien da al creyente dones para servir, y aunque algunos sean más visibles, todos son
esenciales.
Dios
valora nuestro servicio, no por la visibilidad, sino por el corazón con el que
lo ejecutamos. Sea que muchos valoren lo que
hacemos, o solo unos cuantos, estemos seguros de que el Señor ve nuestra devoción
y fidelidad.
Él nos
invita a satisfacernos en saber que contribuimos a sus propósitos eternos, independientemente
de que los demás reconozcan o no lo que hacemos.
Como miembros
del Cuerpo de Cristo que somos, compartamos la misión de servir y
predicar el Evangelio, con devoción y amor.
Feliz día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)
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