Efesios
4.15-16 “Maduraremos y seremos como
Cristo en todo sentido, enseñando la verdad con amor. Cristo es la
cabeza, y el cuerpo entero depende de él. Por medio de Él, todas las
partes del cuerpo están ligadas y se mantienen unidas”. Amén.
La fe
crece bastante en medio de las dificultades, porque Dios siempre está obrando para nuestro bien. Por lo tanto, como dice el apóstol Pablo: crezcamos
en todo en aquel que es la cabeza, Cristo.
Como
creyentes, esforcémonos siempre por acercarnos más a Dios. Siendo Él el Señor de nuestra vida, ciertas características serán
evidentes.
Tomemos
en cuenta que:
1…El crecimiento espiritual se refleja en mayor conciencia de pecado y
arrepentimiento. Los creyentes maduros se apartan del mal y buscan la
rectitud. Saben lo que es arrepentimiento
y remordimiento. Cada día se les aumenta el deseo de obedecer a Dios,
disminuyendo la atracción por el pecado.
2. El
crecimiento espiritual se caracteriza por aumento del gozo, aun en medio de las
luchas. Por vivir con confianza y
perseverancia, en una relación cada vez más profunda con el Señor. Sabiendo que las pruebas son oportunidades
para madurar (Stgo.1.2-4).
¡Feliz
día! Dios te bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia: En Contacto)
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