Mateo
10.32, 33, 38, 39 “A
cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré
delante de mi Padre que está en los cielos. 33A cualquiera que me
niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre. 38El que no toma su cruz y
sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que halla su
vida, la perderá; el que la pierda, por causa de mí, la hallará”.
Amén.
Quienes se
niegan a sí mismos, para seguir a Jesucristo, descubren lo más hermoso de
la vida. No podemos añadir nada para merecer la Salvación: Cristo la
hizo completa. Solo nos toca creer.
¿Seguiremos
a Cristo o viviremos según nuestros propios deseos?
El Señor
nunca prometió que seguirlo sería fácil. En Mateo 24.9 nos dice: Os entregarán a tribulación,
os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa
de mi nombre.
Seguir a
Cristo es permitirle que Él dirija nuestra vida, renunciar a los propios deseos para someternos a su voluntad, aun
cuando sea difícil. Y su voluntad puede parecernos intimidante o irracional.
Quienes seguimos
a Cristo no perdemos nada, al contrario, lo ganamos todo.
¿Buscas la
dirección del Señor o la tuya? ¿Sabías
que tus palabras y acciones revelan quién gobierna tu vida?
¡Feliz día!
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario