Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Amén.
He aquí la
importancia de instruir. Ahora
bien, no debe interpretarse como garantía de que los hijos nunca se
desviarán, o no harán cosas malas.
Padres
que lloran en silencio: Dios conoce sus lágrimas. Ve su tristeza, sus oraciones que nadie escucha, y el sufrimiento detrás
de su sonrisa.
No se
culpen por lo incorrecto que hace un hijo; si examinemos nuestra conducta, reconozcamos errores, y pidamos perdón por
lo fallado.
Seguir orando,
amando con sabiduría, y
conservando la esperanza en Dios. Los
hijos pueden ignorar consejos, pero nosotros seguiremos buscando dirección del
Señor. Ante corazón quebrantado, las rodillas pueden doblarse en
oración.
Hijo/hija:
¿cuántas lágrimas han derramado tus
padres por ti?
¿Has
confundido preocupación con indiscreción
o intromisión? ¡Hay oportunidad de cambiar de actitud!
Los padres
no podemos decidir por los hijos, pero
podemos seguir sembrando amor, consejos sabios y oración.
Hijos: honren sus padres, es obedecer un mandato de Dios.
Señor:
Toca el corazón de hijos insensatos, y enséñales a valorar el amor, los sacrificios y las lágrimas de sus
padres.
¡Feliz
día! Dios te bendiga.
Evang.
Wilda Messina
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