¿Qué viene a tu mente cuando piensas en Dios? Particularmente pienso en que es quien ha
cambiado mi vida de tristeza en alegría; de ansiedad del alma en
paz, y mis fracasos en enseñanzas de vida. Quien ha limpiado mis
pecados del ayer, y me ha abierto una puerta especial para comunicarme
con Él, sin intermediario alguno. ¡Eso pienso de Dios!
Él ha cambiado una identidad contaminada por el pecado, por una que se esfuerza cada día
por agradar a su Padre. Que me ha enseñado un nuevo estilo de vida; de
acciones, vocabulario, pensamientos, emociones, de relación con Él y discernimiento
de bien y mal.
He aprendido a dar sin esperar, a ver y a no juzgar, a confiar
sin conocer. ¡Solo son algunas de las tantas cosas que me ha enseñado mi
Padre celestial!
¿Te gustaría poder relacionarte así con ese Padre tan
especial? ¡Que me ha regalado casi
20 años de vida sin igual!
¡Encontrarás la puerta en Cristo! Tu corazón rendido a Él es la llave de entrada
al Padre.
Hoy te invito a hacer la siguiente oración de fe, y de corazón: Señor
Jesús, deseo ser hijo del Padre celestial; recíbeme, límpiame, guíame
por nueva vida. Hoy me rindo a ti. ¡Amén!
Solo ríndete de corazón, y deja a tu nuevo Padre hacer la otra
parte.
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
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