Mateo 23:27-28 “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos,
hipócritas! porque son semejantes a sepulcros blanqueados; por fuera se
muestran hermosos, y por dentro están llenos de huesos de muertos e inmundicia.
Así también ustedes por fuera, a la verdad, se muestran justos a los hombres,
pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad”. Amén.
¿Qué es, en sí, la hipocresía? Una actitud dañina que puede pasar desapercibida
ante los hombres, pero nunca ante los ojos de Dios.
Se puede aparentar una cosa, pero esconder la realidad en el
corazón. Es como llevar una vida doble. Es una manera de vivir deshonesta.
La sinceridad no acompaña. ¡Cuánto desagrada a Dios!
¿Conocerás gente que haya tomado la hipocresía como algo
habitual? Detallemos un poquito mas…
Pueden hablar de Dios, levantar las manos, conocer las Escrituras,
y hasta tener apariencia de piedad, pero el corazón se encuentra lejos
de Dios (Isaías 29.13).
Jesús fue firme al hablar de la hipocresía. Reprendió a los escribas y fariseos por estar más
preocupados por parecer justos ante los hombres, que por vivir fielmente
para Dios.
Y no era tanto lo que hacían, sino la diferencia entre lo que
mostraban exteriormente y lo que había en su interior.
Dios no mira solamente nuestra apariencia; Él mira
nuestro corazón (1Sam.16.7).
1 Juan 1:6 nos enseña que andar en tinieblas -en hipocresía- nos
hace mentirosos.
Dios nos guíe con coherencia y autenticidad. Que podamos alinear nuestros mundos interior y
exterior. En Jesús podemos entrar
a esa integridad liberadora que nos renueva.
Continuaremos…
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
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