Lucas
14.13-14 “Cuando hagas banquete, llama a los pobres, mancos, cojos
y ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar,
pero te será recompensado en la resurrección de los justos”. Amén.
No solo
a los niños les gusta recibir recompensas, ¡también a los adultos nos
motivan los incentivos! Y Dios nos
regala maravillosas promesas a quienes andamos en sus caminos. No solo para
el presente, también para la eternidad.
Beneficios
como la abundancia, el gozo y el favor divino, se experimentan en esta vida,
pero otros mayores serán otorgados en el cielo.
Como
seguidores de Cristo, -con Él como nuestro Salvador- no
debemos temer al juicio, pues estamos cubiertos de su justicia.
La Biblia describe varias coronas o recompensas. Veamos…
1. Corona de vida. Esa se concede a los creyentes que se mantienen firmes y soportan las pruebas (Stgo.1.12).
2. Corona, llamada “incorruptible”. Para aquellos cuyo mayor deseo es andar en obediencia delante de Dios (1Cor.9.24-25).
3. Corona de justicia. Se otorga a quienes anhelan la aparición de Cristo y viven en rectitud a través de Él (2Tim.4.6-8).
4. Por último, Dios dará corona de gloria a aquellos que comparten su Palabra con los demás (1Ped.5.2-4).
Pero la
recompensa suprema es ver manifestada la gloria de Dios
por toda la eternidad, disfrutando del gozo de su presencia. ¡No nos dejemos perder esos galardones!
Feliz día.
¡Y que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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