2 Crónicas 20.1-4, 15, 17 “Los hijos de Moab, de Amón, y otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y avisaron a Josafat: Contra ti viene gran multitud…. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. y dijo: Oíd, Judá todo, moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros…” Amén.
Ante la
derrota segura de su nación, el rey Josafat adoró a Dios. También llevó al pueblo a glorificar a Dios. Puedes
leerlo en 2 Crónicas 20.1-30.
La
alabanza del pueblo allanó el camino para su dependencia de Dios. Las posibilidades de que el ejército israelita derrotara
a tres enemigos eran escasas. Pero, adorando al Señor, el pueblo pudo
reconocer su debilidad, así como confiar en la intervención divina.
Dios les
dijo: estén quietos (vs.17). Y el pueblo estuvo preparado
espiritualmente para obedecer el mandato.
Dios
también está dispuesto a guiarte a ti a la victoria. Dirige tu mente y corazón hacia el Señor, ¡verás cuán
grandes cosas Él hará por ti!
¡Que
Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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