Jonás 4.1-3 “Jonás se abatió en extremo, y se enojó. Oró a Jehová y dijo: ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso, me apresuré a huir a Tarsis; porque yo sabía que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida”. Amén.
Sin rendimiento al Señor, tendremos sensación de independencia. Y obedeciendo al “yo”, interferimos con el propósito de Dios para nosotros.
Jonás fue un personaje que confundió rebelión con libertad. Y se asfixió con el calor de su odio. Le hirvió la sangre cuando Dios mostró misericordia a los ninivitas.
Dios lo estaba usando para salvar a más de 120.000 almas, pero Jonás se enfadó porque deseaba que fueran destruidas.
Nunca confundas libertad con autonomía. La verdadera libertad implica sometimiento al Señor, liberación de pecado y reconciliación con Él.
Jonás obedeció con su cuerpo, pero no con su corazón. Se resistió con gran orgullo. Todo creyente tiene derecho de elegir el “yo” sobre el sometimiento.
Quien lo desee, puede hacerlo como Jonás, y sufrir las consecuencias, que pudieran no ser gratas. Toda
autonomía puede hacer perder la bendición de la intimidad con el Señor.
¿Habrá algo que no estés dispuesto a entregarle a Dios? Te recuerdo que ¡verdadera libertad está al entregarnos totalmente al Señor!
Que tengas feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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