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Isaías 40.29-31
”El (Dios) da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán". Amén.
Nuestro Padre celestial nos invita a acudir a Él con nuestras preocupaciones. Aun así, hay creyentes que solo se comunican con el Señor en casos de emergencia. ¡Grave error!
Descuidar nuestro tiempo de oración es costoso, ocasionaría cansancio y, por demás, desánimo.
Ciertas situaciones tienen un costo emocional, físico y espiritual; nos referimos a ellas como “cargas”, las cuales pueden desgastarnos si intentamos llevarlas solitos.
Por un lado, no estamos hechos para vivir con cargas, por lo que tratar de llevarlas nos agotará.
1 Pedro 5.7 dice que depositemos en Dios toda ansiedad, que Él cuida de nosotros. No tiene sentido que, tanto el Padre celestial como nosotros, carguemos con ese peso, sobre todo cuando Él quiere manejarlo a nuestro favor.
Cuando ores, imagínate al Señor Jesucristo llevando tus problemas sobre sus hombros. Aunque la carga no desaparezca para ti, será más ligera cuando se la entregues a Él.
Como el salmista David, podrás decir: “Bendito sea el Señor que, día tras día, lleva nuestra carga” (Salmos 68.19).
Muy feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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