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Efesios 4.26-27, 30-32
”Enójense pero no pequen, ni se ponga el sol sobre su enojo. No den lugar al diablo. No aflijan al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la Redención. Quítese toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y toda malicia. Sean benignos, misericordiosos; perdónense, como Dios también los perdonó en Cristo". Amén.
¿Sabías que es posible creer que hemos perdonado y aun así guardar resentimiento? Decimos que todo está bien, pero nuestro espíritu carente de perdón permanece hasta que liberemos a la otra persona del mal que supuestamente nos hizo.
Gracias a Dios, hay maneras de seguir adelante:
1ero: Reconocer tu espíritu NO perdonador y decidir cambiar tu corazón hacia la otra persona. Un proceso de sanidad comienza con arrepentimiento.
2do: Liberar tu control sobre la deuda que siente tener la otra persona contigo.
3ero: Reconocer que la falta de la otra persona ha dejado al descubierto un área de debilidad en ti mismo.
4to.: Tener bien presente lo mucho que Dios te ha perdonado y te seguirá perdonando.
Al Señor le entristece ver a sus hijos aferrarse a un espíritu no perdonador, porque la deuda emocional paraliza. En la propia desconfianza, resentimiento e inseguridad. Lo cual solo construye muros.
El deseo de Dios es que nos liberemos de toda amargura. Que seamos reconciliados con nuestros ofensores, inclusive, que mostremos nuestra aceptación tierna y amorosa.
Muy feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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