Salmos 67.1,2,7 “Dios tenga misericordia de nosotros, y nos
bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; 2 para
que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu
salvación. 7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los
términos de la tierra”. Amén.
La naturaleza de Dios es bendecir. Pero su propósito, al hacerlo, es mayor de lo
que pensamos. El Señor no quiere que sus bendiciones se queden con
nosotros, quiere que se extiendan a otros.
El Señor nos bendice para que su justicia, salvación y
camino sean conocidos por todos. Él sabe obrar teniendo esa visión en mente. Que nos
bendigan, debe guiarnos a la humildad.
Cada bendición que nos beneficia también está destinada a
ayudar a avanzar en los planes para el Reino.
Pero hay veces que no recibimos lo que queremos, porque eso no
contribuye al plan de Dios. En ese caso, es ajustar nuestras peticiones
a Sus planes, y dejarnos usar por Él.
Cuando Dios bendice, no solo hace algo por nosotros; quiere vernos
influenciar las vidas de otros. No permitas que las bendiciones de Dios pierdan
su finalidad.
Dios bendice a sus hijos dándoles oportunidades para
ayudar a otros a conocerlo.
Feliz día. ¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referenc: En.Contacto)
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