Mateo
7.9-11 PDT “¿Qué hombre hay, que, si su hijo le pide pan, le da piedra? ¿O
si le pide pescado, le da serpiente? Pues si siendo malos saben dar buenas
dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre, que está en los cielos, dará buenas
cosas a los que le pidan?”. Amén.
Como todos sabemos, la
vida sabe confrontarnos con circunstancias inesperadas o dolorosas. En esos
momentos, podemos descansar en la siguiente verdad fundamental: el
Señor es perfecto en su amor.
Dios
es luz, y no hay tinieblas en Él (1Jn.1.5). Todo lo que nuestro Padre celestial hace es
justo. Y, siendo el Dios de amor, es imposible que trate mal a sus hijos.
Todo lo que pone o
permite en nuestra vida es bueno, y puro. Cristo, como el Cordero
perfecto, murió en nuestro lugar para darnos una relación amorosa y eterna
con el Padre.
Si Dios entregó a
su Hijo -regalo precioso- para suplir nuestra mayor necesidad, podemos
confiar en que también proveerá en todas las demás áreas de la vida.
Cuando
surjan dificultades, recuerda cuánto te ama Dios. Gracias al amor del Padre celestial, siempre a tu alcance, eres capaz de
sobrepasar cualquier situación. Confía en que Él proveerá todo lo que
necesites.
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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