Nehemías 1.8-11 (RV60) “Acuérdate de la palabra que diste a Moisés tu siervo: Si pecan,
los dispersaré por los pueblos; 9 pero si se vuelven a
mí, guardan mis mandamientos, y los ponen por obra, aunque su dispersión fuera
hasta el extremo de los cielos, de allí los recogeré, y traeré al lugar que
escogí para hacer habitar mi nombre. 10 Ellos son tus
siervos y tu pueblo, que redimiste con tu gran poder. 11 Te
ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo y de tus
siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu
siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey”. Amén.
Para cumplir el llamado de Dios y permanecer dentro de su voluntad, enfoquémonos en Su propósito para nosotros.
Nehemías, siendo copero del rey, se preocupó por la situación de los
israelitas. Con permiso
del rey, se dispuso a reconstruir el muro de Jerusalén. Y no permitió que
nada lo distrajera.
De su historia, aprendamos lo siguiente:
1…Estar en el centro de la voluntad de Dios. Nehemías clamó a Dios, y el
Señor le mostró qué hacer.
2…Recordar cuál es el objetivo. Nehemías entendió que la prioridad
del Señor era reconstruir las defensas de la ciudad. Dios también tiene
planes para nosotros, porque su obra es valiosa.
3…A cumplir cada tarea. Teniendo en mente el propósito del Señor, somos capaces de estar en el
lugar designado por Dios, llevar a cabo cada paso y mantener el rumbo.
4…Identificar las distracciones. Lo que busca interrumpir el
trabajo, desviarnos o atacarnos, no proviene de Dios. Aprendamos a identificar;
nos ayudará a mantener el enfoque.
El ejemplo de Nehemías es un modelo para seguir.
Feliz
día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)
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