2
Corintios 3.4-5 “Y tal confianza tenemos
mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos
para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia
proviene de Dios”. Amén.
Nuestras
debilidades o incompetencias nos impulsan a buscar a Dios; es cuando aprendemos a apoyarnos en su poder.
Pablo no
afirmó ser capaz de lograr todo lo que Dios le había encomendado. Sino que aprendió a mirar más allá de sus limitaciones, hacia la
suficiencia de Cristo. Nosotros también hallamos bendiciones ocultas en
nuestras debilidades.
Las
limitaciones nos conducen a Dios. Al
reconocer que una situación supera nuestra capacidad, podemos acudir a Dios.
Sea mediante la lectura de la Biblia y la oración, para recibir
Su guía y poder.
Reconocer
nuestras necesidades nos impulsa a depender del poder divino. Solo somos suficientes cuando acudimos a la fuerza del Espíritu
Santo y le dejamos guiarnos.
Dios se
deleita en escoger a quienes parecen menos capaces. No hay límite para lo que puede lograr con quien se somete a Él.
Reconocer
nuestra necesidad desafía nuestra fe. Quienes confiamos en la promesa, de que todo viene de Dios, damos
pasos en obediencia y crecemos en fe.
Feliz
día.
Dios te
bendiga.
Evang.
Wilda Messina
(Referencia:
En Contacto)
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