Santiago 1.5-8 “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche. 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Amén.
Si Dios se deleita en suplir las necesidades de sus hijos, ¿por
qué algunas no son satisfechas? Veamos algunas razones:
1…Muchos no llevamos nuestras reales preocupaciones al
Señor. Olvidamos que nuestro
Padre se interesa por todo lo que nos afecta. Mateo 10.30 dice que incluso
conoce cuántos cabellos tenemos. Por eso, debemos contarle todos los
detalles de nuestra vida.
2…Porque pedimos dudando que Dios pueda hacerlo. Creyendo que el Soberano Dios del universo no
sea suficiente para encargarse de nuestras necesidades. Al acercarnos a
Dios, hagámoslo sabiendo que Él puede hacer todo eso y aún más (Fil. 4.19).
3…Porque le pedimos a Dios que trate el síntoma, no la
necesidad real. A
veces oramos sin ver resultados, porque nos enfocamos en lo errado o
en una parte del problema, que Dios quiere abordar por completo.
¡El Padre celestial puede satisfacer toda necesidad! Se trata de alinear nuestras peticiones con Su
voluntad. Y confiarle el resultado a Él.
Feliz inicio de semana.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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