Vida espiritual fructífera
2 Samuel 7.18, 22 “Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová,
¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?
22Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay
como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con
nuestros oídos”. Amén.
David pasó tiempo a solas con Dios, ofreciendo alabanza y acción de
gracias. También escuchaba, mientras el Señor revelaba verdades, y ofrecía
perspectivas sobre el futuro.
Debido a todo lo que aprendió, David pudo establecer metas y mantenerse
alineado con ellas.
¿Cuándo fue la última vez que pasaste tiempo a solas con el Señor, en
silencio, escuchando su guía? Aprende a pedirle que hable a tu corazón acerca
de sus planes; Él te responderá.
¿No sabes cómo empezar?
Acércate a Su trono en oración, con corazón arrepentido, expresando
alabanza y gratitud. Luego, dedica tiempo a su Palabra, permitiendo que Él
refine tu visión espiritual. Y, finalmente, pídele dirección en cada área de tu
vida; espera con paciencia, confiando en que Él te dará sabiduría.
Para mantenernos en el camino correcto, detengámonos a preguntar y
escuchar la dirección de Dios. Y para evitar confusiones, necesitamos
revisar nuestro rumbo con frecuencia. Las conversaciones con el Señor son
vitales para una vida plena y de impacto.
Pasa tiempo a solas con Dios en su Palabra, espera en silencio su guía, y
Él hablará a tu corazón.
Feliz día.
¡Dios te
bendiga!
Evangelista
Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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