Viernes 17/07/26.
2
Corintios 12:9 “Bástate mi gracia; porque mi
poder se perfecciona en la debilidad”. Amén.
Las aflicciones
son parte inevitable de la vida. Nadie está exento. Sin embargo, la Biblia
nos recuerda que, en medio de la debilidad, Dios nos perfecciona y da fortaleza
necesaria para continuar.
Que nos
baste la gracia del Señor, nos enseña que no es la fuerza humana la que mejor nos
sostiene, sino la gracia divina que se
derrama, cuando más lo necesitamos.
Que Dios
nos aflija no es señal de abandono, sino de
oportunidad para experimentar el poder suyo de manera profunda. Cuando
todo parece oscuro, Él se convierte en nuestra luz; cuando sentimos que
no podemos más, Él nos levanta con su mano poderosa.
Dios nos
da la certeza de que no estamos solos. Él sabe recoger cada lágrima, escucha cada clamor, y, en cada paso
en fe, nos acerca a la victoria preparada por Él.
Nuestras
aflicciones pueden ser el escenario donde Dios nos muestre Su gloria. Aunque los vientos sean fuertes y las aguas se agiten, Su presencia
será nuestro refugio y nuestra paz.
Nuestra verdadera
fortaleza no nace de nosotros, sino de Cristo en nosotros.
Feliz día.
Dios te bendiga.
Evang. Wilda Messina
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