1 Pedro 2.2-3 “Deseen, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcan para salvación, 3si es que han gustado la benignidad del Señor”. Amén.
El
Espíritu Santo es el que te ilumina para que puedas entender con claridad la
Palabra de Dios.
Cuando
se es bebé, con leche está bien. Pero
llega el momento en que debemos abrimos a nuevas opciones gastronómicas.
El apóstol
Pablo hace referencia de que
los nuevos creyentes, son bebés, y su leche espiritual no debe estar adulterada.
Se debe
empezar con verdades bíblicas simples, pero sanas. Y, a medida que se va creciendo,
recibir principios más profundos.
Entender
la Biblia no es difícil, y los creyentes no estamos solos al leerla. El Espíritu Santo, que mora en hijos legítimos de Dios, nos ilumina
y hace entender.
Al ver
tantos absurdos religiosos comprobamos que el Espíritu Santo NO es quien
ilumina ni les dirige.
También Dios
ha provisto predicadores y maestros fieles para enseñar y aclarar ciertas dudas, así como para motivar a crecer en la fe, y a cumplir el
propósito divino.
La Palabra
de Dios es un banquete que sacia corazón, mente y espíritu.
Luego de
que te tomes de la mano de Jesús, tendrás apertura a Sus manjares. ¿Qué estás esperando?
Feliz día.
Dios te ilumine y te bendiga.
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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