1 Samuel
25.32-33 “Y dijo David a Abigail: Bendito sea
Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea
tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar
sangre, y a vengarme por mi propia mano”. Amén.
Toda persona
sabia hace pausa para escuchar consejo.
Más, los insensatos ignoran las advertencias y corren tristemente hacia
el peligro.
Al David
ver a Abigail en el camino (vs.23-24),
pudo ordenarle que se apartara. Él había sido ungido para ser rey de
Israel y tenía todo un ejército detrás de él. No tenía por qué escuchar a
Abigail, pero gracias a Dios, lo hizo.
¿Alguna
vez has estado a punto de cometer un gran error, y alguien te ha hecho una
advertencia? ¿Te fue mejor por haber escuchado,
o peor por no escuchar?
Aunque
quieras insinuar que te fue bien, el ignorar un sabio consejo trae sus
consecuencias, a veces, fatales. O quizás
hoy solo puedes decir: ¡Cuánto dolor y aprendizaje me quedó!
Las
palabras de Abigail fueron sabias y persuasivas, y David decidió escuchar con humildad.
Si estás
ante una decisión hoy, tal vez el Espíritu Santo te esté
brindando ese consejo sabio, para que no caigas en una cueva de leones.
¿Quién
es la Abigail en tu camino? ¡Medítalo! ¡Escúchale!
Feliz domingo.
¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
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