Salmos
119.11, 15 ”En mi corazón he guardado tus dichos,
para no pecar contra ti. En tus mandamientos meditaré; consideraré Tus
caminos”. Amén.
Veamos… Alguien compra un nuevo TV, revisa rápidamente las
instrucciones y tira el manual. Comienza a usarlo, pero al poco
tiempo falla. Entonces, busca de nuevo el manual, lee detenidamente las
instrucciones, sigue los pasos correctos, de manejo y uso, y lo ve funcionar
perfecto.
Solo con
las instrucciones del fabricante hay garantía de buen uso de su producto. El seguir tus propias intuiciones, destrezas
o conocimientos, pudiera no ser adecuado.
La
Biblia, la Palabra de Dios, es como ese manual, pero para la vida. Con la ligera
diferencia de que, si el equipo se daña, por un mal uso, lo
puedes reemplazar… mas no así la vida.
La Biblia
es la fuente más confiable de información, dirección, y protección para la
humanidad. La puedes consultar siempre. Es el manual que le dejó el Creador
a su creación.
Toda la
Escritura es inspirada por Dios, siendo
útil para enseñar, corregir, e instruir; y que la humanidad sea perfecta, y preparada
para toda buena obra (2Tim.3.16-17).
El que
quiere ser recto, justo y caminar bien, debe leerse Ese Manual tan especial, y ¡ponerlo en práctica!
Te
invito a hacer lo que el salmista: En tu
corazón guardar la Palabra de Dios, meditarla y considerar Sus
caminos, no los tuyos. ¡Hazle caso al manual del Productor!
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
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