2
Timoteo 1.7-9 “Porque no nos ha dado Dios espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no
te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo,
sino participa de las aflicciones por el Evangelio según el poder de
Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a
nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en
Cristo Jesús…”. Amén.
Todo
cristiano tiene la responsabilidad de compartir el Evangelio, con la convicción de que el resultado está en manos de
Dios.
El
apóstol Pablo consideraba su llamado una mayordomía, de la que un día daría cuenta al Señor, y estaba dispuesto
hasta a sufrir, por amor a Cristo.
Pablo dijo:
Ay de mí si no anunciare el Evangelio (1Cor.9.16).
No importaba cómo lo trataran, no se avergonzaba del mensaje de Cristo.
El
profeta Jeremías tuvo una experiencia similar
(Jer.20.7-9). Se convirtió en objeto de burla y fue perseguido
por transmitir el mensaje de Dios sobre el juicio venidero.
Pero descubrió
que el no hablar creaba un sentimiento peor en su corazón, como un fuego
metido en sus huesos. Muchas personas a nuestros alrededores están
hambrientas, y ni saben por qué. Y nosotros teniendo la respuesta, y la
responsabilidad de compartirla.
Nunca se
avergüencen de la mejor noticia dada a la humanidad. El Evangelio de Jesucristo.
Feliz
día. ¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia:
En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario