1
Corintios 10.13 “No nos ha sobrevenido ninguna tentación
que no sea humana; pero fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más de
lo que podamos resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podamos soportar”. Amén.
Dios sí
que sabe establecer límites protectores para sus hijos, porque conoce los
peligros de la desobediencia. En Su
Palabra vemos, en varias ocasiones, sus advertencias de no ceder a la
tentación, sino que obedezcamos a Cristo.
Santiago
1.13-15 nos recuerda: Cuando alguno es tentado, no diga
que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal,
ni tienta a nadie. Cada uno es
tentado, cuando por su propia codicia es atraído y seducido. Entonces,
después de ello, da a luz el pecado; y el pecado, da a luz la muerte.
El mundo
dice que la satisfacción se encuentra en riquezas, estatus y amigos de poder. Y así mismo es. El objetivo de Satanás es alejarnos de
Dios -con cosas bien destructivas- para lograr el suyo… destruirnos.
Él hace que la rebelión contra Dios, que es raíz de todo pecado, parezca atractiva.
Al conocer
y aplicar las Sagradas Escrituras, aprenderemos a resistir cualquier tentación. Enfoquémonos
en conocer a Dios, en creer en sus promesas y en obedecer sus
mandamientos. ¡Eso, sí que funciona!
Velemos
y oremos, para que no entremos en tentación. El
espíritu, a la verdad, está dispuesto, pero la carne, es débil (Mt.26.41).
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto).
No hay comentarios:
Publicar un comentario