Miércoles 22/07/26.
Gálatas
5.1 “Esten firmes en la
libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estén otra vez sujetos al
yugo de esclavitud”. Amén.
Una verdadera
fe no se mide por palabras bonitas ni por apariencias externas, sino por frutos
de justicia y amor.
Muchos se
dejan seducir por discursos vacíos, así como por líderes que buscan de
todo, menos el bien de las almas. La falsedad religiosa es algo que confunde
y esclaviza, porque promete luz, pero lo que siembra es oscuridad.
En cada
época de la historia, la humanidad ha vivido el peligro de la falsedad
disfrazada de verdad. En la parte religiosa el riesgo es más delicado,
porque toca lo más profundo del corazón: la fe, y la esperanza.
La falsedad
religiosa no es un error de una doctrina; es una distorsión que manipula
la confianza de las personas, y las conduce a caminos engañosos.
Cuánta gente
ilusa se deja seducir por discursos que prometen prosperidad inmediata, soluciones
mágicas o privilegios exclusivos, olvidando que la verdadera fe
se reconoce por sus frutos: justicia, humildad y amor.
Cuando
la religión se hace espectáculo, negocio o instrumento de poder, pierde su
esencia y se transforma en un velo que
oculta la luz de Dios.
El apóstol
Pablo advirtió que habría quienes tendrían apariencia de piedad, pero
negarían su poder (2Tim.3.5). Advertencia vigente hoy.
¡Despierten los ilusos!
Continuaremos…
Feliz día.
Dios te bendiga.
Evang. Wilda Messina
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