Miqueas
6.8 “Oh, hombre, Él (Dios) te ha declarado
lo que es bueno, y qué pide de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia,
y humillarte ante tu Dios”. Amén.
Hay un
mensaje sencillo de Dios que se repite una y otra vez a lo largo de la
Biblia: Él se deleita mucho más en nuestros esfuerzos por acercarnos a Él,
que en cualquier regalo que podamos darle. Dios anhela relacionarse con
nosotros, por lo que buscarlo expresa nuestro amor, mejor que las palabras.
Es un
privilegio conocer a Dios, y el primer paso de esa bendición es
recibir su regalo de vida nueva por medio de Cristo.
Nuestro
pecado abrió un abismo entre nosotros y
Dios, pero el Señor Jesús, nuestro mediador, cubrió esa brecha,
eliminando la separación.
Mediante
Su muerte en la cruz, hizo posible que nos convirtiéramos en hijos de Dios. Veamos Gálatas 4.4-5: Con el cumplimiento del tiempo,
Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para
que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que
recibiésemos la adopción de hijos.
Por
tanto, es imposible conocer al Padre celestial sin conocer a Cristo. Y, además, cuando confiamos en Cristo, también llegamos a
conocer al Espíritu Santo, quien viene a vivir dentro de nosotros de manera
permanente para guiarnos, enseñarnos y consolarnos.
Cristo
hizo posible que nos convirtiéramos en hijos de Dios y gozáramos del privilegio de estar por siempre en su
presencia.
Feliz día.
¡Y que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario