1 Juan
5.11-12 “Y este es el testimonio: que Dios nos
ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al
Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios NO tiene la vida”. Amén.
Desear
una larga vida es natural, pero la Palabra
de Dios recuerda que la existencia terrenal es como la hierba del campo. Sale el sol, y con su calor abrasador, la
seca.
Ninguna
píldora o dieta extenderá nuestros días más de
los dispuestos por Dios. Aunque, si puede depender de nosotros, que sean
de mejor o peor calidad.
Reconociendo
a Jesucristo como Hijo de Dios, y recibiéndole como Salvador, sí
que tendremos Su regalo de vida eterna.
Y el
verdadero valor no está en la ubicación a la que iremos, sino en la hermosa
realidad de que estaremos por siempre en la presencia de Dios. Con Aquel
que nos ama más allá de lo que imaginamos.
¡Es en Jesucristo
que se tiene la vida! La promesa eterna. Porque la paga del pecado es
muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro (Rom.6.23).
Llegar a
viejo es bueno, pero nada es más importante que
recibir al Salvador, y poder disfrutar de lo que está por venir: ¡Siempre
en su presencia!
Feliz día.
¡Y que Dios te bendiga!
Evangelista Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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