#3,532
“Todo aquel que es nacido de Dios,
NO practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede
pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios,
y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y no ama a su hermano,
no es de Dios”. Amén.
Cuando confiamos en Cristo como
Señor y Salvador de la vida, nos convertimos
en hijos de Dios. La Biblia indica que Dios es el Padre perfecto, y que debemos
actuar como sus hijos. Esto significa que debemos aprender a escucharlo,
obedecerlo y amarlo cada vez más.
El Padre nos habla claramente en
la Biblia. Muchas personas afirman que están
interesadas en escucharlo, pero les resulta difícil encontrar tiempo para leer
su Palabra.
La desobediencia
entristece al Padre celestial y dificulta la comunicación con Él. La
restauración, que es esencial para el crecimiento espiritual, solo es posible
al confesar a Dios los pecados y arrepentirnos.
Hay quienes dicen: No entiendo
la Biblia, y se dan por vencidos. Pero dentro
de cada hijo de Dios vive el Espíritu Santo, quien ayuda a interpretarla
correctamente. Si la sigues leyendo de manera fiel, el Espíritu Santo te
ayudará.
Solamente al nacer en la
familia de Dios, se establece la relación con el Padre. Lee a 1 Juan 3 y verás las características
de quienes somos los hijos de Dios. ¿Ya eres miembro de Esa familia? ¡Espero en
Dios que sí!
Evangelista Wilda
Messina
(Referencia: En.Contacto)
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