Jueces 14.1-3 ”Descendió Sansón a Timnat, y vio una mujer de las hijas de los filisteos. Y lo declaró a sus padres, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y sus padres le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió: Tómame esta por mujer, porque ella me agrada”. Amén.
A pesar
de la crianza de Sansón, y de su llamado divino, cedió a sus deseos. Mujeres impías le hicieron caer. Se entregó a ellas y pecó. Nuestras
fallas y desaciertos pueden arruinarnos la vida.
El libro
de Jueces habla de Sansón, un
hombre poderoso. Su fuerza física no podía ser igualada. Pero esta, no
pudo compensar su debilidad interior.
Todos
tenemos áreas vulnerables, por lo
que Dios quiere enseñarnos cuán dependientes de Él debemos ser. Las flaquezas
vistas con la sabiduría y guía del Señor nos llevarán a una relación íntima
con Él.
Antes de
morir, Sansón perdió todo: su fuerza, su vista y su honor. Quien una
vez fue poderoso, se convirtió en esclavo de sus enemigos. Pero Dios,
que es tan fiel, lo fortaleció al final (Jueces 16.25-30).
El
inclinarnos al pecado arruina nuestra vida. Lo sabio es depender totalmente de Dios.
Feliz día.
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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