Romanos 5.4-5 “Si tenemos paciencia, nuestro carácter se fortalece, y con un carácter así, nuestra esperanza aumenta. 5Esa esperanza no nos va a fallar, porque Dios nos dio el Espíritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en nosotros”. Amén.
En tu
vida, experimentarás todas sus estaciones.
Tendrás primaveras, veranos, otoños o inviernos. Intenta reconocer la
etapa de tu vida espiritual.
En
lenguaje llano: es tiempo para ser probado, para
cambiar, ser renovado; así como para tener paz y disfrutar de bellezas.
Quizás
te sientes frustrado con el ritmo de tu progreso, pero recuerda: Dios
nunca tiene prisa. Se tomó 80 años para preparar a Moisés, y le
incluyó 40 en el desierto. Quizás Moisés se preguntó en algunos momentos: ¿Será
ya la hora? Pero Dios continuó
preparándolo.
No
existe un manual de “Cómo madurar y ser feliz”. Pero hay algunas cosas que Dios las puede tener listas de la noche a la
mañana; ahora bien, si quieres un roble enorme, se tomará 100 años.
Con
Dios, la tardanza no es respuesta negativa. Recuerda hasta dónde te ha llevado; no te pongas a mirar solamente lo
lejos que quieres ir. Tal vez no estás donde quisieras estar, pero tampoco
estás donde estabas ayer.
Sería bueno
que te pusieras un broche que diga: “Soy paciente, Dios aún no ha concluido su
obra en mi”. Eso te enseñará a tener paciencia, en medio de la situación
que estés pasando.
¡Con tu
paciencia ganarás grandes tesoros para tu alma!
Feliz día.
Dios te bendiga.
Evang. Wilda Messina
(Referencia: TPSH310120)
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