Proverbios 3.5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”. Amén.
¿Te
habrá surgido la siguiente pregunta? Si Dios es Todopoderoso, ¿por
qué no todo el que está enfermo experimenta sanidad milagrosa?
Pudiera existir
diversas razones para esto: algunas veces no lo pedimos bien, lo pedimos
con motivos equivocados, o con falta de fe. Y luego, viene lo
que no nos gusta: Dios se reserva el darnos la sanidad física.
El
apóstol Pablo pidió tres veces al Señor que le quitara su “aguijón” (2Corint.12.7-8),
pero no ocurrió. Tuvo que reconocer que el poder divino se
perfecciona en las debilidades, y decidió confiar en Dios.
Si estás
pasando por un momento difícil, ¡la mejor receta es confía en Dios! Espera
pacientemente en Él. Verás su mejor obra en ti. Aunque parezca que
nada esté aconteciendo.
Nuestro crecimiento
más firme, y donde somos más robustos
en la fe, es en los momentos de sufrimiento. Aunque la adversidad es
incómoda, vamos a poder sentir esperanza, y hasta gozo, en medio de
ella.
¡Nuestro
Padre se glorificará y bendecirá a sus hijos…siempre! Sea mediante una sanidad milagrosa o refinándonos espiritualmente.
Como el
oro debemos ser purificados…con
fuego. Pero Dios dirá presente. ¡Descansemos en Él!
¡Dios te bendiga!
Evang. Wilda Messina
(Referencia: En.Contacto)
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